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COL DE PORTE (por Grenoble)

El Col de Porte es uno de los grandes puertos ciclistas del macizo de la Chartreuse, en los Alpes franceses. Situado a 1.326 metros de altitud, bajo la imponente presencia de Chamechaude, constituye una de las ascensiones clásicas de los ciclistas de Grenoble y una de las puertas de entrada al corazón montañoso de la Chartreuse. La vertiente sur, desde Grenoble, combina una primera parte más urbanizada y exigente con una segunda mitad progresivamente más boscosa y alpina. Además, el puerto forma parte de la célebre trilogía de la Chartreuse junto al Col du Granier y el Col du Grand Cucheron, una combinación especialmente apreciada por los cicloturistas.
El paso es un clásico del ciclismo francés y ha formado parte en numerosas ocasiones del recorrido del Tour de France. La primera ascensión de la carrera se produjo en 1907 y posteriormente volvió a aparecer en diferentes ediciones, la última en 1998. También fue final de etapa del Critérium du Dauphiné de 2020, lo que confirma su importancia dentro del calendario ciclista francés.
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Es una subida de considerable entidad, tanto por su longitud como por su desnivel. El perfil adjunto muestra aproximadamente 16,1 km de ascensión, desde unos 212 metros hasta los 1.294-1.326 metros, con una pendiente media cercana al 6,9%. La carretera gana altura de manera prácticamente continua, aunque con variaciones de pendiente que permiten dividir el puerto en varios sectores.  


📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Grenoble.
  • Longitud según la altimetría adjunta: 16,1 km.
  • Altitud inicial: aproximadamente 212 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.294-1.326 m.
  • Desnivel positivo: alrededor de 1.080-1.110 m.
  • Pendiente media: aproximadamente 6,9%.
  • Pendiente máxima: alrededor del 10-12% según los sectores.
  • Puerto de gran entidad, de dificultad alta.
  • Primera parte más abierta y expuesta.
  • Segunda mitad progresivamente más boscosa.
  • Trazado regular, mucho tráfico y buen estado (D512).
  • Cima situada bajo el macizo de Chamechaude.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en Saint-Laurent (D-512), localidad situada en el fondo del valle. Los primeros kilómetros permiten entrar progresivamente en la montaña, con una pendiente relativamente cómoda que sirve para preparar las piernas ante lo que encontraremos posteriormente.
    Durante este primer sector, la carretera acompaña el curso del Guiers Mort, introduciéndose en un paisaje cada vez más cerrado. Las gargantas constituyen uno de los grandes atractivos de esta vertiente y aportan una sensación de auténtica carretera de montaña.
    El recorrido atraviesa una sucesión de puentes, túneles y paredes rocosas que hacen que los primeros kilómetros sean especialmente entretenidos. La propia ruta cicloturista destaca las gargantas como uno de los elementos característicos de esta ascensión.
    La pendiente se mantiene bastante regular durante buena parte de la subida, normalmente en torno al 5-7%. No encontramos grandes cambios de inclinación, por lo que resulta posible mantener un ritmo constante durante muchos kilómetros.
    A medida que ganamos altura, el valle queda progresivamente por debajo y la carretera comienza a separarse del fondo de las gargantas. El bosque domina prácticamente todo el recorrido, proporcionando sombra y un ambiente fresco incluso durante los meses más cálidos.
    En este sentido, el sector hasta coronar el Col de Vence es el más exigente, con varios kilómetros alrededor del 9-10%, en una vía donde hay mucho tránsito y también muchos ciclistas que parten de Grenoble.
    Un kilómetro después, la ascensión adquiere puntualmente la zona más exigente. Desde este punto restan aproximadamente 8 kilómetros hasta el Col de Porte y el tramo corto tiene una rampa entre el 10-11%.
    La vegetación continúa siendo abundante, pero conforme nos aproximamos a los 1.300 metros, aparecen espacios más abiertos. La carretera permite entonces contemplar con mayor claridad las montañas que rodean el puerto.
    Uno de los grandes protagonistas del paisaje es Chamechaude, la montaña más alta del macizo de la Chartreuse. El Col de Porte se encuentra precisamente en su entorno, convirtiéndose además en uno de los principales puntos de acceso a este sector de la montaña.
    El tramo final conserva una pendiente sostenida entre el 6-7%, sin rampas extraordinariamente duras, pero después de más de 15 kilómetros de ascensión, la acumulación de desnivel empieza a pesar en las piernas.
    La carretera llega finalmente al Col de Porte, situado a 1.326 metros. El puerto constituye también una pequeña estación de montaña y un punto de partida habitual para numerosas actividades de naturaleza durante todo el año.
    Desde la cima se abren diferentes posibilidades para continuar la ruta por la Chartreuse, mientras que el propio puerto permite enlazar con otras ascensiones del macizo. Su posición estratégica explica buena parte de su importancia histórica dentro del ciclismo alpino.

    ASCENSO AL MONT COLOMBIS (por Remollon)

    El Mont Colombis es una de las ascensiones más exigentes y espectaculares de los Alpes franceses, en el departamento de Hautes-Alpes. El trazado, agresivo, parte de Remollon y asciende hasta los aproximadamente 1.734 metros, atravesando primero zonas habitadas y de carácter agrícola para introducirse después en un paisaje cada vez más montañoso y solitario. Es una subida que destaca especialmente por la combinación de desnivel, fuertes porcentajes y una extraordinaria sensación de aislamiento en su parte alta.
    Aunque el Mont Colombis no posee la tradición competitiva de los grandes puertos del Tour de France, se ha convertido en una ascensión de culto para los cicloturistas que buscan puertos especialmente duros en los Hautes-Alpes. Su carácter exigente y las panorámicas sobre el entorno de Serre-Ponçon hacen que sea uno de los grandes desafíos de la zona. Además, el alto aparece integrado en rutas cicloturistas de la zona de Chorges y Serre-Ponçon, donde se advierte expresamente que sus pendientes fuera de lo normal constituyen un reto importante para numerosos ciclistas.
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    La ascensión tiene una longitud que ronda los 11,5 kilómetros, con un desnivel cercano a los 1.030 metros, por lo que nos encontramos ante una verdadera escalada alpina. La carretera va ganando altura prácticamente sin interrupción y presenta numerosos kilómetros exigentes, con rampas que alcanzan cifras de dos dígitos. La propia oficina de turismo francesa define el Mont Colombis como un desafío de gran entidad por sus pendientes extraordinarias.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sur, desde Remollon.
  • Longitud: aproximadamente 11,5 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.030 m.
  • Altitud inicial: alrededor de 700 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.734 m.
  • Pendiente media: cercana al 9%.
  • Rampas máximas: superiores al 13%.
  • Ascensión de dificultad muy alta.
  • Numerosos kilómetros entre el 8% y el 11%.
  • Carretera estrecha y de montaña.
  • Paisaje progresivamente más abierto y solitario.
  • Magníficas panorámicas hacia el lago de Serre-Ponçon y las montañas de los Hautes-Alpes.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en Remollon, en el desvío a la D53, con una orientación hacia el norte. A una altitud relativamente modesta, y desde los primeros metros, la carretera empieza a ganar altura. El perfil no concede prácticamente tiempo para acomodarse, pues ya encontramos porcentajes próximos al 7-8%.
    El primer kilómetro mantiene una pendiente elevada y sirve como primera toma de contacto con la verdadera dimensión del Mont Colombis. La carretera, muy estrecha pero en buen estado, abandona progresivamente el fondo del valle mientras las montañas comienzan a ganar presencia.
    Poco después aparecen los primeros sectores especialmente exigentes, con porcentajes de dos dígitos señalados en la altimetría. Aquí empieza a quedar claro que no estamos ante una subida convencional de los Alpes, sino ante una auténtica escalada.
    La localidad de Théus constituye uno de los puntos característicos de esta vertiente. La carretera atraviesa el núcleo y, lejos de suavizarse, mantiene una inclinación que obliga a regular muy bien el esfuerzo.
    Entre los kilómetros iniciales se suceden tramos del 8%, 10%, 11% e incluso superiores. La dificultad procede tanto de la pendiente como de la escasa presencia de descansos prolongados.
    El sector situado después de Théus es especialmente conocido por su dureza. Es uno de los dos grandes bloques de pendiente extrema del Mont Colombis, incluyendo un tramo de unos 250 metros que puede alcanzar alrededor del 14%.
    Superada la primera zona dura, el trazado continúa ascendiendo con dureza hasta el desvío a Saint-Pierre y otros pequeños núcleos o referencias que aparecen en la altimetría. El paisaje va perdiendo progresivamente su carácter agrícola y adquiere una apariencia mucho más agreste.
    La carretera es estrecha y serpentea por la montaña mediante sucesivas curvas. Esta configuración ayuda a dividir visualmente la subida en pequeños objetivos, algo muy conveniente en una ascensión donde los porcentajes permanecen elevados durante tantos kilómetros.
    Alrededor de la mitad del puerto todavía no hemos alcanzado la parte más exigente. El perfil continúa dibujando una línea ascendente y los kilómetros se mantienen generalmente en torno al 8-10%, de modo que la fatiga empieza a acumularse de manera importante.
    Una de las particularidades del Mont Colombis es precisamente esta continuidad. No basta con superar una rampa concreta: después de cada sector duro aparece otro, y el ciclista debe reservar fuerzas para una parte final todavía más exigente.
    Conforme nos acercamos a la zona superior, la vegetación comienza a abrirse y las panorámicas adquieren una dimensión completamente alpina. El esfuerzo empieza a verse recompensado por las vistas hacia el valle y, especialmente, hacia el entorno del lago de Serre-Ponçon.
    El tramo final es el verdadero examen de la ascensión. La altimetría vuelve a mostrar numerosos porcentajes cercanos o superiores al 10%, y la sucesión de rampas hace que los últimos kilómetros parezcan todavía más largos de lo que realmente son.
    En los últimos kilómetros se alcanza una zona de montaña mucho más abierta, con praderas y espacios de vegetación baja. La sensación de estar completamente alejados de cualquier núcleo habitado aumenta a medida que nos acercamos a la cota máxima.
    Finalmente, alcanzamos el Mont Colombis, alrededor de los 1.734 metros de altitud. La llegada no supone únicamente la culminación de una subida de más de mil metros de desnivel, sino también la recompensa de unas panorámicas excepcionales sobre los Alpes y el entorno de Serre-Ponçon. 

    COL DU PARPAILLON (por La Condamine-Châtelard)

    El Col du Parpaillon es una de las ascensiones más singulares de los Alpes franceses y uno de los grandes santuarios del ciclismo de montaña sobre pistas sin asfaltar. Situado entre los valles del Ubaye y del Durance, su recorrido conduce hasta el célebre túnel del Parpaillon, excavado a más de 2.600 metros de altitud y convertido en el punto culminante de una antigua carretera militar construida entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Lo que hace especial al paso no es únicamente su desnivel o la altitud, sino el cambio radical de carácter que experimenta la carretera. Los primeros kilómetros permiten avanzar sobre asfalto, mientras que la parte superior se convierte en una verdadera aventura de montaña sobre una pista de piedras, muy irregular y con numerosos tramos donde la bicicleta exige concentración constante. El propio organismo turístico regional señala que la parte alta presenta un firme especialmente rocoso y difícil de recorrer, recomendando una bicicleta de montaña para afrontarla.
    Es un puerto especialmente apreciado por el cicloturismo de aventura y por el gravel. La antigua carretera militar nunca llegó a asfaltarse en su totalidad, circunstancia que ha permitido conservar uno de los recorridos de alta montaña más espectaculares de los Alpes. La pista comunica históricamente el valle del Ubaye con el entorno de Crévoux y Embrun y forma parte de diferentes itinerarios de gravel de los Alpes franceses. El túnel constituye además uno de los grandes objetivos del recorrido. Tiene algo más de 500 metros de longitud y atraviesa la montaña a unos 2.640 metros, en un ambiente oscuro, húmedo y frío que contrasta enormemente con el paisaje abierto de la ascensión, aunque, desde 2024, está cerrado el túnel por desprendimientos.
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    La ascensión comienza en La Condamine-Châtelard, alrededor de los 1.285 metros de altitud. Desde el principio, la carretera apunta hacia las montañas del Parpaillon y presenta una pendiente suficiente para dejar claro que los casi 1.400 metros de desnivel que tenemos por delante van a exigir un esfuerzo considerable. La altimetría adjunta plantea la ascensión desde La Condamine-Châtelard, partiendo aproximadamente de los 1.285 metros y alcanzando los 2.637 metros, con unos 1.350 metros de desnivel acumulado en alrededor de 18 kilómetros.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sureste, desde La Condamine-Châtelard.
  • Longitud: aproximadamente 17,8 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.350 m.
  • Altitud inicial: 1.285 m.
  • Altitud final: 2.637 m.
  • Pendiente media: alrededor del 7,8%.
  • Pendiente máxima: aproximadamente 10%.
  • Primeros kilómetros: carretera asfaltada.
  • Parte superior: pista de montaña sin asfaltar.
  • Firme de la pista: muy pedregoso e irregular.
  • Tramo final de auténtica alta montaña.
  • Túnel del Parpaillon: algo más de 500 m, actualmente cerrado.
  • Bicicleta recomendable: gravel robusta o MTB.
  • Tráfico: muy escaso en comparación con los grandes puertos asfaltados.
  • Fuente: cyclingcols

    Los primeros kilómetros, partiendo de La Condamine-Châtelard (D900-D19), discurren todavía por carretera asfaltada. Es la parte más convencional de la subida y permite concentrarse exclusivamente en el esfuerzo, antes de que el recorrido vaya adquiriendo progresivamente su carácter de alta montaña.
    Durante este sector inicial, una sucesión de kilómetros generalmente comprendidos entre el 7% y el 10%, con máximas entre el 10 y el 12%. No existen grandes descansos y la pendiente obliga a encontrar desde el principio un ritmo sostenible. Es un inicio exigente.
    El paso por La Condamine-Châtelard y posteriormente por el entorno de Sainte-Anne-la-Condamine permite atravesar los últimos espacios habitados antes de introducirnos definitivamente en la montaña. El paisaje comienza a ganar amplitud y la vegetación se hace progresivamente más escasa.
    La carretera mantiene una trazada bastante directa durante buena parte del ascenso, aunque las numerosas curvas permiten ir ganando altura sobre el valle. A nuestras espaldas queda progresivamente más abajo el territorio del Ubaye.
    Aproximadamente a los seis kilómetros aparece uno de los momentos fundamentales de la ascensión: el final del asfalto al llegar a la Chapelle de Sainte-Anne. En torno a los 1.860 metros comienza la pista que conduce hacia el túnel, por lo que el Parpaillon cambia completamente de naturaleza.
    A partir de este punto ya no basta con controlar el desarrollo y la pendiente. El estado del firme pasa a ser un factor decisivo, porque la pista presenta mucha piedra suelta, zonas rotas y una superficie muy irregular que obliga a escoger cuidadosamente la trazada.
    La presencia de tanta piedra hace que algunos sectores resulten bastante más lentos de lo que podría sugerir su porcentaje de inclinación. Una rampa del 7% sobre asfalto y otra de la misma pendiente sobre este tipo de pista son dos esfuerzos completamente diferentes.
    El ciclista debe prestar especial atención a las piedras de mayor tamaño y a las zonas donde la pista se encuentra más deteriorada. La parte superior es muy pedregosa y el estado del firme puede llegar a convertir la subida en una experiencia técnicamente exigente, especialmente con bicicleta de gravel, como fue nuestro caso.
    A aproximadamente 8 kilómetros para coronar, en una zona prácticamente llena, tenemos referencia visual de la cabaña de Grand Parpaillon, junto al puente por el cual tendremos que pasar para afrontar el duro sector final.
    Este tramo resulta especialmente espectacular. La pista serpentea por la montaña y permite observar cómo el recorrido que acabamos de realizar queda cada vez más abajo. Es una ruta particularmente inhóspita y salvaje.
    La pendiente es muy constante, con porcentajes estables sobre el 8-10% y una pista cada vez en peor estado. La altimetría no muestra grandes descansos en la parte alta, de manera que el cansancio acumulado sobre el terreno pedregoso se suma a una inclinación que sigue rondando habitualmente valores elevados.
    Conforme nos acercamos a la cima, la vegetación queda reducida a pequeños espacios de pastizal y la montaña adquiere un aspecto mucho más desnudo. La pista aparece encajada entre las laderas y las grandes paredes del macizo del Parpaillon.
    Los últimos kilómetros son, sin duda, los más exigentes desde el punto de vista físico y técnico, tanto por la constante pendiente, por el deterioro del recorrido y porque llegamos a ellos después de muchos kilómetros de esfuerzo y sobre un firme que obliga a mantener constantemente la atención.
    La aproximación al túnel es uno de los momentos más impresionantes de la subida. El camino parece dirigirse hacia un enorme anfiteatro de montaña con innumerables curvas de herradura que remontan la ladera de la montaña.
    El Túnel del Parpaillon, visible a pocos metros de coronar, de algo más de 500 metros, constituye el auténtico símbolo de esta ascensión. Su interior es oscuro, húmedo y puede presentar barro, agua e incluso hielo, por lo que llevar iluminación resulta imprescindible cuando las condiciones permiten atravesarlo.
    Alcanzar la entrada del túnel supone prácticamente coronar la carretera del Parpaillon. Aunque el collado geográfico se encuentra a mayor altitud, el túnel es el punto culminante del itinerario ciclable habitual, situado en torno a los 2.637-2.645 metros.
    El contraste entre el inicio asfaltado y esta llegada sobre una pista llena de piedras es precisamente uno de los grandes atractivos de la escalada. Se comienza como una ascensión alpina convencional y se termina afrontando una auténtica pista de alta montaña, donde la bicicleta y el terreno adquieren tanta importancia como la pendiente.
    La llegada al túnel recompensa un esfuerzo considerable: unos 1.350 metros de desnivel, casi 18 kilómetros de ascensión y una parte final donde la dificultad del firme multiplica la exigencia física. El Parpaillon no es simplemente un puerto de montaña, sino una experiencia ciclista diferente, marcada por el silencio, la altitud y una pista que conserva prácticamente intacto el carácter de la antigua carretera militar.
    Conviene tener presente que la situación actual del túnel y de la pista puede no coincidir con la de la salida realizada. En agosto de 2025, las fuentes de información de carreteras alpinas indicaban el acceso cerrado, mientras que la Route des Grandes Alpes advertía del cierre del túnel por desprendimientos y desaconsejaba determinadas alternativas por la cresta.

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