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PUERTO DE PAJARES/ CUITU NEGRU (por Villamanín)

La combinación del Puerto de Pajares y el posterior ascenso al Cuitu Negru constituye una de las ascensiones más espectaculares y exigentes de toda la Cordillera Cantábrica. Lo que comienza como un puerto histórico de paso entre León y Asturias termina convirtiéndose en una auténtica subida de alta montaña, culminando en una de las carreteras asfaltadas más duras de España.
El Puerto de Pajares es uno de los grandes colosos históricos del ciclismo español. Durante décadas fue el principal paso entre León y Asturias y ha aparecido numerosas veces en la Vuelta a España. Asimismo, la construcción de la carretera del Cuitu Negru elevó todavía más su prestigio. Desde que la Vuelta descubrió esta extensión de la estación de esquí de Valgrande-Pajares, la subida se convirtió en uno de los finales más temidos del ciclismo profesional. Sus rampas extremas, que alcanzan porcentajes cercanos al 24%, la sitúan entre las carreteras asfaltadas más duras de Europa Occidental.
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Desde Villamanín, vertiente mucho más suave que por Campomanes, la ascensión acumula cerca de 700 metros de desnivel hasta la cima de Pajares y supera ampliamente los 1.000 metros de desnivel total al enlazar con la estación de Valgrande-Pajares y el brutal remate del Cuitu Negru. Se trata de una subida de desgaste continuo que cambia completamente de carácter en sus kilómetros finales.

📊Altimetría y características

  • Vertiente: Villamanín (León).
  • Longitud total: aproximadamente 14,5 km.
  • Altitud final: 1.863 m.
  • Desnivel total: alrededor de 1.000 m.
  • Pendiente media global: cercana al 6,5%.
  • Puerto principal: Pajares.
  • Extensión final: Valgrande-Pajares y Cuitu Negru.
  • Pendiente máxima: cercana al 24%.
  • Carretera: excelente hasta Pajares; más estrecha en el tramo final.
  • Dificultad: extrema en su fase final.
  • Paisaje: alta montaña cantábrica.

  • Fuente: cyclingcols
    Fuente: altimetrias.net

    El ascenso comienza en Villamanín (N-630), importante localidad leonesa situada en el corredor natural que comunica la Meseta con Asturias. Los primeros kilómetros son muy suaves y sirven como introducción a una ascensión que irá creciendo paulatinamente en dificultad.
    Durante los dos primeros kilómetros apenas aparecen pendientes significativas. La carretera remonta el valle cómodamente mientras gana altura de forma muy gradual.
    Entre los kilómetros 2 y 5 la inclinación empieza a consolidarse. Aunque todavía no aparecen grandes rampas, el puerto comienza a mostrar su verdadera dimensión con una subida continua y constante.
    La carretera presenta un firme excelente y una anchura generosa, propia de una vía históricamente muy importante para las comunicaciones entre León y Asturias.
    Al aproximarse al ecuador de la ascensión, aparecen las primeras pendientes realmente serias. Los porcentajes se sitúan regularmente entre el 5% y el 7%, obligando ya a mantener un ritmo sostenido.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 6 y 8 constituye una de las zonas algo exigentes de esta vertiente, con rampas que alcanzan puntualmente 5-6%.
    El paisaje se vuelve progresivamente más montañoso. Los bosques dejan paso a laderas abiertas y amplias panorámicas sobre la montaña central leonesa.
    Con medias alrededor del 3-4%, la carretera continúa ascendiendo de forma constante hacia el puerto. No existen descansos significativos, pero tampoco grandes cambios de pendiente. El desvío a Brañillín se encuentra antes de coronar el paso, pocos metros después.
    La llegada al Puerto de Pajares supone alcanzar aproximadamente los 1.379 metros de altitud. Tradicionalmente, aquí terminaba la ascensión clásica utilizada por generaciones de ciclistas.
    Sin embargo, para alcanzar el Cuitu Negru, la subida continúa. Tras la divisoria, se toma el acceso hacia la estación de esquí de Valgrande-Pajares, iniciando una segunda ascensión completamente diferente.
    El tramo hacia Brañillín incrementa notablemente la dificultad. Las pendientes vuelven a superar el 8% de forma sostenida mientras la altitud aumenta rápidamente.
    El entorno cambia radicalmente. Desaparece casi toda la vegetación de porte alto y el ciclista queda expuesto a un paisaje de alta montaña abierto y espectacular.
    Al alcanzar la zona de la estación de esquí, aparece un breve respiro relativo antes del inicio del sector decisivo del Cuitu Negru.
    Los últimos tres kilómetros constituyen uno de los finales más duros del ciclismo español. La carretera se estrecha y comienza una sucesión de rampas extraordinarias.
    Las pendientes alcanzan repetidamente valores superiores al 15%, con largos tramos por encima del 18%, algo extremadamente poco habitual incluso en puertos de máxima categoría.
    El sector de La Cueña les Cabres, aunque pertenece a otra subida asturiana más famosa, tiene aquí un equivalente en dureza. El Cuitu Negru ofrece una sensación similar de lucha constante contra la pendiente.
    El kilómetro previo a la cima es sencillamente brutal. La carretera parece elevarse directamente hacia el cielo y obliga a muchos cicloturistas a emplear desarrollos extremadamente cortos. Una auténtica tortura.
    Algunas rampas rozan el 23%, dificultando mantener la cadencia y convirtiendo el equilibrio sobre la bicicleta en un factor importante.
    La rampa final es realmente agónica, ya que da la sensación de coronar y se intuye un tramo rugoso y con gravilla con un 17% de media y máximas al 24%.
    La llegada a los 1.863 metros del Cuitu Negru proporciona una de las sensaciones de conquista más intensas que puede experimentar un ciclista en la Península Ibérica. Tras superar el histórico Puerto de Pajares y las temibles rampas finales, la recompensa es una panorámica extraordinaria sobre la Cordillera Cantábrica y la satisfacción de haber coronado una de las ascensiones más legendarias y duras del ciclismo español.

    PUERTO DE SAN LORENZO (por San Martín de Teverga)

    El Puerto de San Lorenzo es uno de los grandes colosos del occidente asturiano y una de las ascensiones más exigentes de toda la Cordillera Cantábrica. Situado entre los concejos de Teverga y Somiedo, alcanza los 1.346 metros de altitud en un entorno de montaña salvaje, dominado por profundos valles, extensos bosques y espectaculares panorámicas sobre el Parque Natural de Somiedo.
    Aunque no posee la fama mediática de puertos como Angliru o Lagos de Covadonga, entre los ciclistas experimentados goza de enorme prestigio por su regularidad, dureza y belleza paisajística. Su inclusión en competiciones profesionales siempre garantiza espectáculo, ya que la dureza de su tramo final favorece grandes diferencias entre los escaladores.
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    La vertiente de San Martín de Teverga, representada en la altimetría adjunta, es la más conocida y temida. Se trata de una subida que combina un inicio relativamente suave con una segunda mitad extraordinariamente dura, donde aparecen largas rampas sostenidas por encima del 10 % y numerosos tramos que alcanzan el 13-14 %. Su dureza acumulada la convierte en una de las ascensiones más respetadas del norte de España.

    📊Altimetría y características


  • Altitud: 1.346 m
  • Distancia: 11,12 km
  • Desnivel positivo: 895 m
  • Pendiente media: 8,05 %
  • Pendiente máxima: 14 %
  • Coeficiente APM: 265
  • Inicio de la ascensión: San Martín de Teverga (451 m)
  • Desnivel acumulado: casi 900 m en apenas 11 km
  • Kilómetros más duros: del km 6 al km 11
  • Tipo de puerto: alta montaña muy exigente
  • Carretera: estrecha pero generalmente en buen estado (AS-265)
  • Tráfico: escaso, especialmente en la parte superior
  • Sombras: abundantes en la zona baja y media
  • Paisaje: bosques, praderas de montaña y panorámicas cantábricas
  • Exposición al viento: moderada en la zona final
  • Dificultad global: muy alta


  • Fuente: altimetrias.net

    La subida arranca en San Martín de Teverga (AS-265), con un primer kilómetro al 2,7 %. Es un comienzo engañosamente cómodo que permite encontrar el ritmo antes de afrontar las verdaderas dificultades.
    Entre los kilómetros 1 y 3, la carretera aumenta gradualmente su inclinación. Los porcentajes entre el 4 y el 6 % invitan a mantener una cadencia elevada y guardar fuerzas.
    Hasta aproximadamente el km 6 predominan pendientes entre el 6 y el 7 %. La ascensión ya exige atención, aunque todavía resulta relativamente llevadera para un ciclista entrenado.
    Durante esta primera mitad se atraviesan zonas verdes y pequeños núcleos rurales típicos de la montaña asturiana. El paisaje acompaña y suaviza la sensación de esfuerzo.
    Al alcanzar los 717 metros de altitud, aparece el verdadero San Lorenzo. La pendiente se dispara de forma brusca y la subida cambia completamente de carácter.
    El séptimo kilómetro presenta una media del 10,7 %. Ya no existen zonas de recuperación y el puerto comienza a seleccionar claramente a los ciclistas.
    El siguiente kilómetro mantiene un impresionante 10,5 %. La continuidad del esfuerzo es una de las claves de la dificultad de esta ascensión.
    Entre los kilómetros 8 y 10 se encuentra el corazón del puerto. Las medias del 11,5 % y 12,3 % convierten esta sección en una de las más duras de Asturias.
    En esta parte aparecen numerosos tramos señalados al 13 y 14 %. Son pendientes que obligan a utilizar desarrollos muy cortos, incluso a ciclistas experimentados.
    La propia altimetría destaca un sector de 5,4 km al 11,2 %. Este dato resume perfectamente la dureza extraordinaria del tramo superior.
    La vía se adapta constantemente al relieve de la ladera. Las curvas ayudan visualmente a fragmentar la subida, aunque no reducen el esfuerzo físico.
    La visibilidad de las rampas superiores puede resultar intimidante. Desde varios puntos se observa claramente la carretera ascendiendo de forma agresiva hacia la cima.
    El último kilómetro conserva una media superior al 10 %. No existe un tramo de relajación antes de alcanzar el puerto, algo poco habitual en ascensiones de esta longitud.
    Los últimos metros transcurren en un ambiente plenamente montañero. La llegada al collado ofrece magníficas vistas sobre las montañas de Teverga y Somiedo.

    ALTO DEL SANTUARIO DEL ACEBO (por Cangas de Narcea)

    El ascenso al Santuario del Acebo constituye una de las grandes referencias ciclistas del occidente asturiano. Situado en el concejo de Cangas del Narcea, este puerto conduce hasta el santuario mariano que domina el valle desde los 1.169 metros de altitud, ofreciendo una subida de enorme personalidad, con un trazado muy variado y un ambiente de auténtica montaña cantábrica. El trazado histórico, estrecho y muy exigente, asciende entre frondosos bosques, pequeños pueblos y continuas panorámicas sobre el valle del Narcea. A medida que se gana altura, el paisaje alterna robledales, castaños y praderas con zonas más abiertas, convirtiendo la ascensión en una experiencia tan atractiva por su belleza como por su exigencia física.
    El Alto es uno de los ascensos más emblemáticos del occidente asturiano y una subida muy apreciada por los cicloturistas que buscan carreteras tranquilas y puertos exigentes alejados de las zonas más concurridas de Asturias. Su combinación de fuertes pendientes, excelente entorno natural y un final junto al histórico Santuario del Acebo lo convierten en una ascensión muy especial para cualquier aficionado al ciclismo de montaña. Asimismo, también ha formado parte en varias ocasiones del recorrido de La Vuelta a España, generalmente como puerto de paso o como ascensión previa a finales en alto de gran dureza en el occidente asturiano. Su dureza selectiva y su estrecha carretera lo convierten en un escenario muy atractivo para la competición profesional.
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    📊Altimetría y características

    • Altitud: 1.169 m
    • Distancia: 9,55 km
    • Desnivel positivo: 780 m
    • Pendiente media: 8,17 %
    • Pendiente máxima: 16 %
    • Coeficiente APM: 212
    • Inicio: Cangas del Narcea (389 m)
    • Tipo de puerto: muy exigente y constante
    • Carretera: estrecha, asfaltada y en buen estado
    • Tráfico: generalmente escaso, salvo peregrinos y visitantes al santuario
    • Sombras: abundantes durante buena parte del recorrido gracias al bosque
    • Fuentes: posibles puntos de agua en las localidades intermedias y en el santuario
    • Entorno: bosque atlántico, aldeas tradicionales y excelentes vistas del valle del Narcea
    • Dificultad: alta
    Fuente: altimetrias.net

    El ascenso tiene su inicio en el centro de Cangas del Narcea, prácticamente sin tiempo para calentar. Desde los primeros metros aparecen pendientes cercanas al 9 %, marcando el carácter del puerto desde su inicio.
    Saliendo de la población, con una orientación hacia el sureste, el primer kilómetro mantiene una media superior al 9 %, obligando a encontrar rápidamente un ritmo cómodo. 
    Entre los kilómetros uno y dos, la pendiente continúa muy estable, rondando el 9 %, mientras la carretera atraviesa las primeras zonas boscosas y gana altura de forma continua.
    En torno al segundo kilómetro aparecen las primeras rampas realmente duras, con porcentajes entre el 14 y el 16 %. Constituyen uno de los sectores más exigentes de toda la ascensión.
    El paso por pequeñas aldeas rompe ligeramente la monotonía del bosque y ofrece algunos descansos visuales, aunque la pendiente apenas concede respiro al ciclista.
    Entre los kilómetros tres y cuatro llega el tramo más favorable del puerto. La pendiente desciende hasta valores cercanos al 2-3 %, permitiendo recuperar parcialmente las piernas.
    Este descanso resulta especialmente importante desde el punto de vista estratégico, ya que todavía queda más de la mitad de la ascensión con numerosos kilómetros por encima del 8 %.
    Superado ese pequeño respiro, la carretera vuelve inmediatamente a endurecerse con una larga sucesión de kilómetros entre el 8 y el 9 %, muy constantes y físicamente exigentes.
    La carretera presenta numerosas curvas enlazadas que ayudan psicológicamente a dividir la subida en pequeños objetivos, aunque la pendiente apenas disminuye.
    El firme suele encontrarse en buen estado y permite mantener una pedalada fluida, aunque el ancho reducido obliga a prestar atención en los cruces con vehículos.
    Al acercarse al Mirador del Acebo, comienzan a abrirse magníficas panorámicas sobre el valle de Cangas del Narcea, uno de los grandes atractivos paisajísticos del puerto.
    La parte alta conserva porcentajes superiores al 9 %, sin ofrecer descansos prolongados. La sensación de dureza aumenta conforme se acumula el desnivel.
    El entorno cambia progresivamente del bosque cerrado a zonas más abiertas, donde el viento puede hacer acto de presencia y aumentar la exigencia del ascenso.
    Los últimos kilómetros mantienen una gran regularidad. No existen rampas extremas, pero tampoco zonas donde recuperar completamente el esfuerzo.
    La llegada al Santuario del Acebo añade un componente histórico y espiritual al final de la subida, convirtiendo la cima en un lugar muy especial para detenerse.
    En conjunto, el Santuario del Acebo ofrece una combinación sobresaliente de dureza, paisaje, tranquilidad y tradición ciclista. Su elevada pendiente media y la belleza de su entorno lo sitúan entre las ascensiones imprescindibles del occidente de Asturias.

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