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ASCENSO AL MONT VIAL (por Bonson)

El Mont Vial es una de las grandes cimas de las Préalpes d’Azur, en el departamento de Alpes-Maritimes, y una montaña especialmente llamativa por su posición dominante entre los valles del Var y del Estéron. La montaña es especialmente conocida por sus panorámicas. Desde sus cotas superiores se dominan tanto la vertiente mediterránea como las montañas del interior, con el Mercantour como gran telón de fondo. Las rutas de montaña de la zona destacan precisamente la excepcional amplitud de las vistas desde la cresta y la cima.
El perfil presenta dos personalidades perfectamente diferenciadas: una primera parte larga y progresiva, en la que se atraviesan diferentes localidades y pasos intermedios, y un tramo final mucho más exigente después de Revest-les-Roches, cuando la carretera comienza a dirigirse definitivamente hacia las cotas altas del Mont Vial. La montaña se eleva hasta unos 1.550 metros y constituye una excepcional atalaya sobre el Mediterráneo y las grandes cumbres del Mercantour.

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La ascensión parte de una cota aproximada de 121 metros y alcanza los 1.533 metros, acumulando unos 1.412 metros de desnivel a lo largo de 26,8 km. Se trata, por tanto, de una subida larga, muy diferente de los puertos cortos y explosivos habituales de esta zona.

📊Altimetría y características


  • Longitud: 26,8 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.412 m.
  • Altitud inicial: 121 m.
  • Altitud de llegada: 1.533 m.
  • Pendiente media: 5,3%.
  • Pendiente máxima: 12%.
  • Ascensión de gran longitud y desnivel.
  • Primera parte progresiva y relativamente regular.
  • Sector final claramente más exigente.
  • Numerosos cambios de pendiente en la parte inicial.
  • Carácter de alta montaña en los kilómetros finales.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza prácticamente a nivel del valle, a solo 121 metros de altitud, por lo que desde el primer momento existe una enorme diferencia entre el punto de partida y la cima. Los más de 1.400 metros de desnivel convierten al Mont Vial en una subida de fondo antes que en un simple puerto de montaña.
    Los primeros kilómetros son relativamente suaves dentro del contexto de la ascensión. El perfil se mueve inicialmente entre pendientes del 2% y el 5%, permitiendo encontrar un ritmo cómodo mientras se abandona progresivamente la zona más baja.
    El paso por las inmediaciones del desvío a Gilette marca uno de los primeros puntos reconocibles del recorrido. La carretera continúa ganando altura de manera progresiva, sin que todavía aparezcan las grandes dificultades que caracterizarán la parte final.
    En el entorno de Les Salles, la pendiente se mantiene bastante homogénea, con numerosos kilómetros situados alrededor del 4-5%. Es un sector ideal para reservar fuerzas, ya que la verdadera dificultad del Mont Vial se encuentra mucho más arriba.
    Posteriormente, aparece Bonson, otro de los núcleos señalados en la altimetría. El perfil continúa siendo ascendente y bastante regular, aunque empiezan a aparecer sectores próximos al 5-6% que hacen que el desnivel acumulado vaya adquiriendo importancia.
    La aproximación al Col de Rostan mantiene la misma filosofía: una subida larga y tendida, en la que el ciclista gana metros de forma prácticamente continua. La altimetría muestra que todavía estamos lejos de los porcentajes más severos.
    En este sector, junto con la fase final del trazado, la vía es especialmente estrecha. Asimismo, el alto empieza aquí a adquirir una fisonomía más montañosa y la carretera se introduce progresivamente en un paisaje de media montaña.
    Entre los kilómetros centrales aparecen numerosos sectores próximos al 5-6%, aunque también encontramos pequeños cambios de pendiente. Esta irregularidad impide considerar la subida completamente uniforme, pero no altera su carácter predominantemente ascendente.
    Alrededor de los 700-800 metros, la ascensión comienza a hacerse mucho más interesante desde el punto de vista paisajístico. La progresiva ganancia de altura permite ampliar las panorámicas sobre los valles de las Préalpes d’Azur.
    El paso por Revest-les-Roches constituye un punto fundamental del recorrido. En las rutas de acceso al Mont Vial desde esta localidad, se identifica precisamente este núcleo como una de las principales puertas de entrada a la montaña y nos permite tener referencia visual del duro objetivo.
    A partir de esta zona, el perfil cambia progresivamente de carácter. Después de haber acumulado una enorme cantidad de kilómetros de ascenso, la carretera continúa hacia Tourette-du-Château, mientras las pendientes empiezan a hacerse más significativas.
    La llegada a las inmediaciones de Tourette-du-Château y posteriormente el desvío final al Mont Vial representa la transición hacia el sector decisivo. El perfil pasa de los porcentajes moderados de la primera mitad a una sucesión de tramos que ya alcanzan claramente el 6-8%.
    En torno a los 941 metros de altitud se encuentra el verdadero punto de inflexión de la ascensión. Desde aquí comienza el tramo final, mucho más severo, que la altimetría representa mediante una sucesión de sectores naranjas y amarillos.
    Los últimos kilómetros son considerablemente más duros que los primeros veinte. La pendiente se instala frecuentemente entre el 7% y el 10%, haciendo que los más de 1.000 metros de desnivel acumulados empiecen a pesar seriamente sobre las piernas. También la calidad del trazado, como se puede observar.
    Aproximadamente a 6 kilómetros de coronar aparecen varios sectores de doble dígito. Las rampas se estabilizan en el 9-11%, confirmando que el Mont Vial guarda su verdadera dificultad para la parte alta.
    A partir de aquí, las rampas son en todo momento exigentes y el trazado adquiere definitivamente las características de una ascensión alpina, pese a encontrarnos en las Préalpes, con un continuo impresionante de múltiples curvas de herradura.
    A dos kilómetros para coronar, encontramos pendientes máximas al 12%. No es una rampa aislada la que define la dificultad, sino la combinación de estas inclinaciones con la enorme longitud previa del puerto.
    El último kilómetro continúa ascendiendo, pero de forma mucho más irregular, una vez superadas las horquillas comentadas. Después de 26 kilómetros de esfuerzo, este tramo final se convierte en una auténtica prueba de resistencia.
    La llegada al Mont Vial, alrededor de los 1.533 metros, pone punto final a una ascensión excepcional por su longitud y desnivel. Desde la cima se abre uno de los grandes panoramas de las Préalpes d’Azur, con las vistas extendiéndose hacia el Mediterráneo y, en dirección norte, hacia las montañas del Mercantour.

    FONTE DA COVA/ FUENTE DE LA CUEVA (por Sobradelo)

    Fonte da Cova es una de las grandes ascensiones de la montaña ourensana y uno de los puertos más exigentes y singulares de Galicia. La subida parte de Sobradelo, en el valle del río Sil, y se interna progresivamente en la montaña hasta alcanzar los 1.849 metros de altitud, después de más de 27 kilómetros de ascensión. El recorrido atraviesa un territorio profundamente marcado por la actividad minera, las grandes canteras de pizarra y un paisaje que cambia radicalmente a medida que se gana altura.
    Su enorme longitud, el desnivel acumulado y, sobre todo, la dureza concentrada en la parte final hacen de Fonte da Cova una ascensión de gran entidad ciclista. No es un puerto que impresione únicamente por sus porcentajes: su verdadera dificultad reside en tener que afrontar durante mucho tiempo una carretera que parece no terminar nunca, con una segunda mitad mucho más exigente que obliga a reservar fuerzas desde los primeros kilómetros. Asimismo, es una de esas ascensiones que han adquirido especial relevancia entre los aficionados al cicloturismo de montaña por sus dimensiones y por la espectacularidad de su entorno. El acceso hacia la estación invernal y el puerto permite alcanzar una de las cotas asfaltadas más elevadas de Galicia y enlazar con otros recorridos de la comarca de Valdeorras y la vertiente leonesa. 
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    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Sobradelo.
  • Longitud: 27,35 km.
  • Desnivel positivo: 1.508 m.
  • Altitud de salida: aproximadamente 341 m.
  • Altitud de llegada: 1.849 m.
  • Pendiente media: 5,51%.
  • Pendiente máxima: 13%.
  • Coeficiente APM: 297.
  • Carretera principal amplia y bien señalizada en buena parte del recorrido (OU-122).
  • Tráfico generalmente escaso para tratarse de una ascensión de estas dimensiones.
  • Último tramo de carretera en peores condiciones y transitable con precaución.
  • Ascensión muy larga y de dificultad elevada.
  • Paisaje dominado por el valle del Sil, las montañas de Valdeorras y las explotaciones de pizarra.
  • Parte final de alta montaña, con estación invernal y vistas hacia Peña Trevinca.

  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en Sobradelo, localidad situada junto al río Sil, desde donde abandonamos la N-536 para tomar la carretera que se dirige hacia Casaio y la montaña. Desde el principio queda claro que estamos ante una subida de dimensiones excepcionales, ya que todavía faltan más de 27 kilómetros para alcanzar la cota máxima.
    Los primeros kilómetros transcurren por el valle del río Casaio y presentan una pendiente bastante regular. El perfil se mueve inicialmente alrededor del 4-6%, suficiente para exigir trabajo, pero sin ofrecer todavía las rampas que encontraremos mucho más arriba.
    Durante este primer sector atravesamos diferentes pequeños núcleos de población, como Viladequinta o O Trigal, que sirven como referencia dentro de una ascensión en la que la carretera va ganando altura de forma casi permanente. El paisaje continúa teniendo un carácter rural, con laderas ocupadas por vegetación y pequeñas zonas cultivadas.
    Entre los kilómetros iniciales aparecen varios sectores cercanos al 5%, alternados con otros algo más suaves. Esta irregularidad permite encontrar un ritmo cómodo, pero también puede llevar a gastar más fuerzas de las necesarias si se afronta la primera parte con demasiada intensidad.
    La presencia de las explotaciones de pizarra empieza a hacerse cada vez más evidente. Las canteras forman parte inseparable del paisaje de Valdeorras y explican buena parte de la actividad económica y de las transformaciones que ha experimentado esta montaña.
    Alrededor de los kilómetros 7 y 8 encontramos uno de los sectores más interesantes de la primera mitad, con pendientes que vuelven a situarse en torno al 6%. La carretera sigue siendo amplia y permite pedalear con comodidad, pero la acumulación de kilómetros comienza ya a tener importancia.
    El perfil continúa ascendiendo hacia cotas próximas a los 800 y 900 metros. En este tramo la sensación es todavía la de una carretera de montaña relativamente accesible, algo que puede resultar engañoso si no se tiene presente que aún queda más de la mitad de la ascensión.
    Entre los kilómetros 11 y 13 aparece una zona especialmente favorable. El perfil llega incluso a registrar pequeños descensos y pendientes muy suaves, una circunstancia que permite recuperar fuerzas y que rompe temporalmente la continuidad de la ascensión.
    Este sector de descanso resulta fundamental desde el punto de vista estratégico. Después de haber acumulado ya muchos kilómetros de esfuerzo, disponer de varios kilómetros con pendientes bajas permite afrontar con mayores garantías el auténtico núcleo de dureza que aparece posteriormente.
    Superada esta zona más cómoda, la carretera vuelve a ganar altura progresivamente. Los porcentajes regresan al entorno del 5-7% y comenzamos a acercarnos a los 1.000 metros de altitud, mientras el paisaje se vuelve cada vez más montañoso y abierto.
    Alrededor del kilómetro 16, dejando a la derecha el desvío a Casaio, la pendiente se mantiene aproximadamente en torno al 6%, pero la sensación física ya es muy diferente a la del comienzo. El esfuerzo acumulado empieza a pesar y cualquier incremento del porcentaje tiene ahora una repercusión mucho mayor sobre las piernas.
    A partir de este punto se inicia la verdadera segunda parte de Fonte da Cova. El perfil se hace progresivamente más exigente y aparecen sucesivamente kilómetros próximos al 6,5%, 7% y 8%, anunciando la dureza que se concentra en las inmediaciones de la estación invernal.
    La carretera gana altura con decisión mientras las vistas se amplían. Las masas boscosas van perdiendo protagonismo y aparecen espacios cada vez más abiertos, desde los que se domina una enorme extensión de las montañas de Valdeorras.
    Entre los kilómetros 19 y 21 se produce un claro cambio de carácter. La pendiente se sitúa ya alrededor del 7-9% y comienzan a aparecer rampas de dos dígitos, con máximos puntuales del 11, 12 e incluso 13%, cifras muy importantes teniendo en cuenta la distancia que ya llevamos acumulada.
    La proximidad de la Estación Invernal de Fonte da Cova anuncia que estamos entrando en el sector decisivo. La altitud supera ya claramente los 1.500 metros y el paisaje cambia de manera evidente, adquiriendo un aspecto mucho más desnudo y propio de la alta montaña.
    Los últimos kilómetros son especialmente exigentes. El perfil muestra sucesivos sectores alrededor del 8-10%, con rampas puntuales que alcanzan el 10%, el 11% e incluso el 13%. Aquí ya no basta con mantener una buena cadencia: resulta imprescindible haber administrado correctamente las fuerzas desde Sobradelo.
    Superada la zona de mayor actividad de la estación, el trazado continúa hacia la parte culminante con pendientes todavía importantes. El paisaje, ya plenamente montañoso, permite contemplar algunas de las grandes cumbres de este sector del Macizo Galaico, con la Peña Trevinca como una de las referencias visuales más destacadas.
     Los últimos metros conducen finalmente hasta la cota de 1.849 metros, después de 27,35 kilómetros y 1.508 metros de desnivel acumulado. La llegada a Fonte da Cova supone mucho más que coronar un puerto: es la culminación de una de las ascensiones asfaltadas más largas y exigentes de Galicia, una auténtica prueba de resistencia en la que la belleza del paisaje, la dureza de la parte final y la singularidad del territorio minero convierten el recorrido en una experiencia ciclista de primer nivel.

    PUERTO DE PAJARES/ CUITU NEGRU (por Villamanín)

    La combinación del Puerto de Pajares y el posterior ascenso al Cuitu Negru constituye una de las ascensiones más espectaculares y exigentes de toda la Cordillera Cantábrica. Lo que comienza como un puerto histórico de paso entre León y Asturias termina convirtiéndose en una auténtica subida de alta montaña, culminando en una de las carreteras asfaltadas más duras de España.
    El Puerto de Pajares es uno de los grandes colosos históricos del ciclismo español. Durante décadas fue el principal paso entre León y Asturias y ha aparecido numerosas veces en la Vuelta a España. Asimismo, la construcción de la carretera del Cuitu Negru elevó todavía más su prestigio. Desde que la Vuelta descubrió esta extensión de la estación de esquí de Valgrande-Pajares, la subida se convirtió en uno de los finales más temidos del ciclismo profesional. Sus rampas extremas, que alcanzan porcentajes cercanos al 24%, la sitúan entre las carreteras asfaltadas más duras de Europa Occidental.
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    Desde Villamanín, vertiente mucho más suave que por Campomanes, la ascensión acumula cerca de 700 metros de desnivel hasta la cima de Pajares y supera ampliamente los 1.000 metros de desnivel total al enlazar con la estación de Valgrande-Pajares y el brutal remate del Cuitu Negru. Se trata de una subida de desgaste continuo que cambia completamente de carácter en sus kilómetros finales.

    📊Altimetría y características

  • Vertiente: Villamanín (León).
  • Longitud total: aproximadamente 14,5 km.
  • Altitud final: 1.863 m.
  • Desnivel total: alrededor de 1.000 m.
  • Pendiente media global: cercana al 6,5%.
  • Puerto principal: Pajares.
  • Extensión final: Valgrande-Pajares y Cuitu Negru.
  • Pendiente máxima: cercana al 24%.
  • Carretera: excelente hasta Pajares; más estrecha en el tramo final.
  • Dificultad: extrema en su fase final.
  • Paisaje: alta montaña cantábrica.

  • Fuente: cyclingcols
    Fuente: altimetrias.net

    El ascenso comienza en Villamanín (N-630), importante localidad leonesa situada en el corredor natural que comunica la Meseta con Asturias. Los primeros kilómetros son muy suaves y sirven como introducción a una ascensión que irá creciendo paulatinamente en dificultad.
    Durante los dos primeros kilómetros apenas aparecen pendientes significativas. La carretera remonta el valle cómodamente mientras gana altura de forma muy gradual.
    Entre los kilómetros 2 y 5 la inclinación empieza a consolidarse. Aunque todavía no aparecen grandes rampas, el puerto comienza a mostrar su verdadera dimensión con una subida continua y constante.
    La carretera presenta un firme excelente y una anchura generosa, propia de una vía históricamente muy importante para las comunicaciones entre León y Asturias.
    Al aproximarse al ecuador de la ascensión, aparecen las primeras pendientes realmente serias. Los porcentajes se sitúan regularmente entre el 5% y el 7%, obligando ya a mantener un ritmo sostenido.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 6 y 8 constituye una de las zonas algo exigentes de esta vertiente, con rampas que alcanzan puntualmente 5-6%.
    El paisaje se vuelve progresivamente más montañoso. Los bosques dejan paso a laderas abiertas y amplias panorámicas sobre la montaña central leonesa.
    Con medias alrededor del 3-4%, la carretera continúa ascendiendo de forma constante hacia el puerto. No existen descansos significativos, pero tampoco grandes cambios de pendiente. El desvío a Brañillín se encuentra antes de coronar el paso, pocos metros después.
    La llegada al Puerto de Pajares supone alcanzar aproximadamente los 1.379 metros de altitud. Tradicionalmente, aquí terminaba la ascensión clásica utilizada por generaciones de ciclistas.
    Sin embargo, para alcanzar el Cuitu Negru, la subida continúa. Tras la divisoria, se toma el acceso hacia la estación de esquí de Valgrande-Pajares, iniciando una segunda ascensión completamente diferente.
    El tramo hacia Brañillín incrementa notablemente la dificultad. Las pendientes vuelven a superar el 8% de forma sostenida mientras la altitud aumenta rápidamente.
    El entorno cambia radicalmente. Desaparece casi toda la vegetación de porte alto y el ciclista queda expuesto a un paisaje de alta montaña abierto y espectacular.
    Al alcanzar la zona de la estación de esquí, aparece un breve respiro relativo antes del inicio del sector decisivo del Cuitu Negru.
    Los últimos tres kilómetros constituyen uno de los finales más duros del ciclismo español. La carretera se estrecha y comienza una sucesión de rampas extraordinarias.
    Las pendientes alcanzan repetidamente valores superiores al 15%, con largos tramos por encima del 18%, algo extremadamente poco habitual incluso en puertos de máxima categoría.
    El sector de La Cueña les Cabres, aunque pertenece a otra subida asturiana más famosa, tiene aquí un equivalente en dureza. El Cuitu Negru ofrece una sensación similar de lucha constante contra la pendiente.
    El kilómetro previo a la cima es sencillamente brutal. La carretera parece elevarse directamente hacia el cielo y obliga a muchos cicloturistas a emplear desarrollos extremadamente cortos. Una auténtica tortura.
    Algunas rampas rozan el 23%, dificultando mantener la cadencia y convirtiendo el equilibrio sobre la bicicleta en un factor importante.
    La rampa final es realmente agónica, ya que da la sensación de coronar y se intuye un tramo rugoso y con gravilla con un 17% de media y máximas al 24%.
    La llegada a los 1.863 metros del Cuitu Negru proporciona una de las sensaciones de conquista más intensas que puede experimentar un ciclista en la Península Ibérica. Tras superar el histórico Puerto de Pajares y las temibles rampas finales, la recompensa es una panorámica extraordinaria sobre la Cordillera Cantábrica y la satisfacción de haber coronado una de las ascensiones más legendarias y duras del ciclismo español.

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