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ASCENSO A CHASSERAL (por Saint-Imier)

El ascenso a Chasseral, en el macizo del Jura suizo, es una de esas subidas que combinan la exigencia propia de una carretera de montaña con el atractivo de alcanzar uno de los miradores más espectaculares de la región. La ascensión atraviesa un paisaje de praderas, bosques y pequeños núcleos rurales hasta llegar a las inmediaciones de la cima, donde las vistas se abren sobre la meseta suiza y, en días despejados, hacia los Alpes.
La escalada tiene una longitud de 13,8 kilómetros, con una pendiente media del 6,1% y una altitud final de aproximadamente 1.607 metros. No se trata de un puerto uniforme: alterna sectores de dureza considerable, pequeños descansos y algún cambio de pendiente que obliga a adaptar continuamente el ritmo. El perfil destaca especialmente por un tramo central bastante exigente, entre los kilómetros 8 y 5 antes de coronar, así como por una parte final más llevadera, aunque todavía ascendente.

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📊Altimetría y características

  • Vertiente: norte.

  • Longitud: 13,8 km.

  • Pendiente media: 6,1%.

  • Altitud inicial: aproximadamente 766 m.

  • Altitud final: aproximadamente 1.607 m.

  • Desnivel positivo aproximado: 840 m.

  • Kilómetro más exigente: el sector central, con rampas que rondan o superan el 9%.

  • Carácter: puerto largo, irregular y de dificultad sostenida.

  • Entorno: praderas de montaña, bosques y panorámicas sobre el Jura y la meseta suiza.


Fuente: cyclingcols.com

La ascensión arranca en Saint-Imier, localidad situada en el valle del mismo nombre, a unos 766 metros de altitud. Desde los primeros kilómetros, la carretera comienza a ganar altura con decisión, dejando claro que estamos ante una subida larga y exigente. El desnivel acumulado y la distancia obligan a dosificar bien las fuerzas desde el comienzo.
Un comienzo sin demasiadas concesiones. Los primeros kilómetros presentan pendientes sostenidas, con numerosos sectores próximos al 8-9%. Aunque no aparecen rampas extremas de forma continuada, la carretera gana altura con rapidez.
A medida que avanzamos, el recorrido se introduce en un entorno de montaña dominado por los bosques y las praderas. La vegetación proporciona sombra en algunos sectores, mientras la carretera serpentea por las laderas que rodean el valle de Saint-Imier.
La carretera continúa ganando altura hasta aproximarse a Les Pontins, una referencia importante de esta vertiente. El paisaje comienza a abrirse y la subida pierde momentáneamente parte de su carácter uniforme, preparando uno de los cambios más interesantes de toda la altimetría.
En torno a la zona de Les Pontins, el recorrido presenta una transición hacia pendientes más suaves y pequeños cambios de rasante. Este sector constituye una oportunidad para recuperar algo de aliento, relajar la musculatura y preparar las piernas para la parte más exigente del ascenso.
La referencia del Col des Pontins marca un punto característico del recorrido. No debe confundirse con la cima del Chasseral: todavía queda una parte importante de la subida, con nuevos cambios de pendiente y un largo tramo de montaña por delante. Nos desviamos a la izquierda por una vía más estrecha, pero en todo momento en buen estado.
A partir del desvío, la carretera presenta una ligera ondulación e incluso algún pequeño descenso. Es un descanso relativo que conviene aprovechar, ya que el perfil vuelve a elevarse con mayor intensidad en el sector central.
Una vez superada la zona de transición, el recorrido vuelve a endurecerse de forma evidente. La altimetría muestra varios kilómetros de subida sostenida, con porcentajes que rondan el 8-10% en distintos puntos. Es el sector donde más se nota la acumulación de desnivel y donde resulta fundamental conservar una cadencia eficiente.
En la parte central aparecen algunas de las inclinaciones más elevadas de la vertiente, con referencias de dos dígitos. Aunque no se trata de una sucesión interminable de rampas extremas, la combinación de longitud, desnivel y continuidad convierte este tramo en el verdadero filtro físico de la subida.
Conforme nos acercamos a los 1.400 metros de altitud, el paisaje adquiere una fisonomía más abierta. Los bosques van dejando protagonismo a los pastos y a los espacios despejados, mientras las vistas permiten apreciar mejor la extensión del macizo del Jura.
Tras superar el sector más exigente, hay una progresiva reducción de las pendientes. La carretera continúa ascendiendo, pero aparecen porcentajes más moderados que permiten recuperar algo de velocidad y afrontar con mayor comodidad los kilómetros finales. A 3 kilómetros para coronar, pasamos por el col de Chasseral.
La aproximación a la parte superior se desarrolla por un entorno cada vez más despejado. La montaña pierde parte de su carácter boscoso y el trazado permite anticipar la llegada a una de las zonas más emblemáticas del Jura suizo. Es un buen momento para levantar la vista y disfrutar del paisaje sin dejar de mantener el esfuerzo. Pasamos por el hotel Le Chasseral.
La llegada a la cima y la antena de comunicaciones. La carretera alcanza finalmente el sector superior del Chasseral, alrededor de los 1.607 metros. La gran antena que caracteriza el lugar constituye una referencia visual inconfundible. Conviene distinguir entre el paso de montaña y el punto culminante al que llega la carretera: el recorrido puede continuar desde el collado hasta las instalaciones situadas en la zona alta. Pasaremos por un trazado irregular con rampas máximas que llegan al 10%.
Una cima que recompensa el esfuerzo. La llegada al Chasseral ofrece una recompensa que va mucho más allá de completar una ascensión de casi 14 kilómetros. En condiciones de buena visibilidad, las panorámicas abarcan la meseta suiza, las cadenas del Jura y los Alpes en el horizonte. Es precisamente esa combinación de exigencia deportiva y amplitud paisajística la que convierte al Chasseral en una de las ascensiones más atractivas de la región.

ASCENSO A SOMMET BUCHER (por Château-Queyras)

Sommet Bucher es una de las ascensiones más singulares del Queyras francés. Situada en las inmediaciones de Château-Queyras, la subida alcanza aproximadamente los 2.254 metros de altitud y presenta un carácter muy diferente al de un puerto asfaltado convencional: es una ascensión de alta montaña sobre una pista de montaña, por lo que resulta especialmente apropiada para bicicleta gravel o BTT.
El ascenso es, además, uno de los pocos puntos elevados del Queyras accesibles en bicicleta, y su posición privilegiada le proporciona unas panorámicas excepcionales sobre las montañas y valles de la comarca. El recorrido oficial de gravel del territorio lo presenta precisamente como uno de los grandes miradores del Queyras. De hecho, el propio territorio del Queyras promociona actualmente esta ruta de gravel hacia Sommet Bucher. La pista comienza como una vía ciclable y posteriormente enlaza con caminos forestales de montaña, por lo que la elección de bicicleta y neumáticos adecuados resulta fundamental. 

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El ascenso tiene una longitud de 11 km, con unos 900 metros de desnivel positivo, una pendiente media del 8,18% y máximas del 12%. Es, por tanto, una ascensión corta en distancia, pero muy exigente en términos de pendiente y altitud.


📊Altimetría y características



  • Vertiente: desde Château-Queyras.
  • Longitud de la ascensión: 11 km.
  • Desnivel positivo: 900 m.
  • Altitud de salida: aproximadamente 1.354 m.
  • Altitud de llegada: 2.254 m.
  • Pendiente media: 8,18%.
  • Pendiente máxima: 12%.
  • Macizo: Queyras, Alpes franceses.
  • Firme mixto, con asfalto deteriorado y numerosos tramos de pista.
  • Ascensión especialmente apropiada para gravel o BTT.
  • Dificultad elevada por pendiente, firme y altitud.
  • Tráfico motorizado reducido fuera de los periodos de mayor afluencia.

  • Fuente: cols-cyclisme.com

    La ascensión comienza en Château-Queyras, junto al valle del Guil, a una altitud aproximada de 1.350 metros. Desde los primeros metros queda claro que la subida va a exigir mucho más que una ascensión convencional: el porcentaje se sitúa rápidamente alrededor del 7-8%.
    El primer kilómetro, en los alrededores de la localidad, es el más amable de toda la altimetría, con una media cercana al 2%, permitiendo adaptar el desarrollo y preparar las piernas antes de que aparezcan las verdaderas rampas.
    A partir del segundo kilómetro, al entrar de lleno en la pista forestal, la pendiente aumenta claramente. El perfil pasa a sectores del 7-9%, iniciándose una larga sucesión de kilómetros en los que prácticamente nunca desaparece la sensación de ascenso.
    Entre los kilómetros 2 y 4 se mantiene una pendiente muy constante, alrededor del 8-9%. Es un tramo en el que la regularidad resulta fundamental, especialmente porque el firme puede obligar a realizar un esfuerzo mayor del que indican únicamente los porcentajes. Varias curvas tienen el piso cimentado.
    El entorno comienza a adquirir progresivamente un carácter forestal. Destaca especialmente el paso por una magnífica zona de alerces, situada aproximadamente a 1.670 metros, árboles que recolonizaron antiguos pastos y prados de siega abandonados.
    El kilómetro 4 presenta un pequeño alivio en la altimetría, con una pendiente en torno al 6%. Es uno de los pocos momentos en los que podemos reducir ligeramente el esfuerzo antes de afrontar nuevamente porcentajes cercanos al 9%.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 4 y 6 constituye uno de los sectores más duros de la subida. Especialmente significativo resulta el sexto kilómetro, que alcanza aproximadamente el 10,2% de media, el valor más elevado del perfil aportado.
    Superado el kilómetro 6, entramos en un largo sector de montaña en el que la pendiente permanece elevada, aunque ligeramente más regular. La altimetría marca aproximadamente un 8,7% en el km 6, 8,2% en el 7 y 7,8% en el 8.
    A estas alturas, la altitud comienza a convertirse en otro elemento importante. Ya estamos cerca de los 2.000 metros, y la combinación de desnivel acumulado, pendiente y aire cada vez más fino hace que la parte final resulte mucho más exigente que lo que podría sugerir la distancia restante.
    El kilómetro 9 mantiene todavía un exigente 8,4%, mientras el paisaje se abre progresivamente. Los claros del bosque permiten contemplar las montañas del Queyras y convierten esta parte de la subida en uno de los sectores más espectaculares del recorrido. El Sommet Bucher es reconocido precisamente por sus panorámicas sobre la comarca.
    En el kilómetro 10 aparece otro tramo próximo al 8-9%, antes de afrontar el último kilómetro. Ya no hay prácticamente ningún lugar donde esconderse: la ascensión se desarrolla en un ambiente plenamente alpino y el esfuerzo acumulado se hace notar.
    El último kilómetro es algo más llevadero, con aproximadamente un 6-7%, pero la llegada se produce por encima de los 2.200 metros. La pista ciclable finaliza en el aparcamiento. A unos 200 metros hay un perqueño refugio, el de la imagen inicial, que nos permite ver bonitas panorámicas del Queyras.
    Finalmente, alcanzamos el Sommet Bucher, a unos 2.254 metros, después de 11 kilómetros y 900 metros de ascensión. La recompensa no es únicamente haber superado una subida muy exigente: el lugar funciona como un auténtico balcón sobre el Queyras, con vistas hacia algunas de las grandes montañas y valles de la zona. 

    ASCENSO A LA BARILLETTE (por Gingins)

    La ascensión a La Barillette es una de las grandes subidas de la vertiente suiza del macizo del Jura. Es una ascensión muy apreciada por los cicloturistas de la región. Su carretera asfaltada, el escaso tráfico y la dureza sostenida la convierten en una alternativa mucho más exigente que otros puertos cercanos. Además, comparte buena parte de su recorrido con el acceso hacia La Dôle, una de las cumbres más reconocibles del Jura. 
    Desde Gingins, la carretera se interna progresivamente en la montaña hasta alcanzar la zona de La Dôle y, finalmente, la torre de telecomunicaciones de La Barillette, situada en torno a los 1.500 metros de altitud. El perfil presenta una subida de 12,8 km, con una pendiente media del 7,7%, y muestra una ascensión muy constante, sin grandes descansos y con numerosos kilómetros por encima del 8%. Es una subida exigente, pero especialmente atractiva por su carácter forestal y por las magníficas panorámicas que aparecen en la parte superior. La ascensión completa desde Gingins figura habitualmente en torno a los 12,8 km y cerca de 980 m de desnivel positivo.
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    📊Altimetría y características



  • Vertiente: desde Gingins.
  • Longitud: 12,8 km.
  • Altitud inicial: aproximadamente 542 m.
  • Cota final según la altimetría adjunta: aproximadamente 1.504 m.
  • Pendiente media: 7,7%.
  • Desnivel: alrededor de 960-980 m.
  • Pendiente máxima: en torno al 12%.
  • Ascensión muy regular y sostenida.
  • Gran parte del recorrido transcurre por bosque.
  • Tráfico generalmente escaso.
  • Carretera asfaltada y de carácter muy montañoso.
  • Final junto a la gran torre de telecomunicaciones de Swisscom.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en Gingins, a unos 540 metros de altitud. Desde los primeros metros la carretera ya adopta una inclinación apreciable, aunque los primeros kilómetros todavía permiten encontrar el ritmo adecuado antes de que la subida se vuelva realmente exigente.
    El primer kilómetro presenta una pendiente media elevada, alrededor del 7-8%, y sirve como aviso de lo que encontraremos después. La característica fundamental de La Barillette es que no necesita grandes rampas aisladas para resultar dura: la dificultad procede de la continuidad.
    Durante los primeros kilómetros atravesamos un entorno todavía relativamente abierto, pero progresivamente la carretera se introduce en la masa forestal del Jura. El perfil mantiene una ascensión prácticamente permanente y los descansos son muy escasos.
    Alrededor de los kilómetros 2 y 3, la pendiente continúa moviéndose en valores próximos al 8%, con algunos sectores más duros. Es importante no gastar demasiado aquí, porque todavía queda por delante la mayor parte de la ascensión.
    El paso por las proximidades del desvío a la abadía de Bonmont marca la transición hacia un recorrido cada vez más montañoso. La carretera comienza a serpentear entre los árboles y las rectas largas son sustituidas progresivamente por curvas.
    Entre los kilómetros 4 y 6 encontramos uno de los sectores más representativos de la subida. La altimetría acumula varios kilómetros próximos o superiores al 8%, mientras la cota pasa ya claramente de los 800 metros.
    En torno al kilómetro 5 aparece una de las zonas de mayor exigencia, con porcentajes que alcanzan los dos dígitos. La sensación sobre la bicicleta puede ser incluso más dura de lo que indican las cifras debido a la ausencia de verdaderos descansos.
    A partir del kilómetro 6, la subida continúa prácticamente sin interrupciones. El bosque se convierte en el elemento dominante del paisaje y, aunque limita las panorámicas, proporciona un ambiente muy particular y protegido. Precisamente la abundancia de árboles hace que la ascensión pueda parecer interminable al no disponer siempre de referencias visuales lejanas.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 7 y 9 mantiene una dureza considerable. El perfil sigue ascendiendo de forma casi lineal y se suceden porcentajes de 7-10%, con muy pocas oportunidades para recuperar.
    Superado el kilómetro 9, la altitud ya se aproxima o supera los 1.000 metros. La subida comienza a adquirir un carácter plenamente montañoso y la vegetación va cambiando conforme nos acercamos a las cotas superiores del Jura.
    En los kilómetros finales, la carretera continúa siendo exigente, pero aparece finalmente una mayor apertura del paisaje. La proximidad de la zona de La Dôle permite empezar a distinguir las cumbres y, en buenas condiciones meteorológicas, se abre una espectacular panorámica hacia el Lago Lemán y los Alpes.
    La parte final es la culminación perfecta de la ascensión: después de casi 13 kilómetros de esfuerzo sostenido, se alcanza La Barillette, junto a la gran torre de telecomunicaciones. La recompensa no es solamente haber superado una de las subidas más exigentes del Jura, sino poder contemplar desde arriba el arco del Lago Lemán y las montañas alpinas del horizonte. La carretera hasta la torre constituye además una de las carreteras asfaltadas más altas del Jura.

    COL DU GRANIER (por Chapareillan)

    El Col du Granier es uno de los grandes puertos del macizo de la Chartreuse, en los Alpes franceses, y su vertiente oriental, desde Chapareillan, es con diferencia una de las más exigentes. La subida se interna progresivamente en la montaña hasta alcanzar el collado que comunica el valle del Grésivaudan con el interior de la Chartreuse.
    La vertiente desde Chapareillan es considerada la más dura de las principales aproximaciones al puerto. Las fuentes ciclistas sitúan sus aproximadamente 10 kilómetros en torno al 8-9% de media, con rampas que pueden superar ampliamente el 10%. Asimismo, el paso cuenta con una importante tradición ciclista. El Tour de France lo ha incluido en numerosas ocasiones, generalmente como puerto de primera o segunda categoría. La primera ascensión en la carrera francesa se produjo en 1947, y la última registrada fue en 2012, cuando el esloveno Robert Kišerlovski coronó en primera posición.
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    La altimetría presenta una ascensión de 10,1 km, con una pendiente media del 8,5%, partiendo de unos 283 metros y alcanzando aproximadamente los 1.093 metros según el perfil aportado. Las referencias actuales sitúan el Col du Granier en 1.134 metros, por lo que existe una pequeña diferencia de cota entre la altimetría aportada y otras mediciones.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Este, desde Chapareillan.
  • Longitud: 10,1 km según la altimetría adjunta.
  • Desnivel: aproximadamente 810 m según el perfil aportado.
  • Altitud inicial: unos 283 m.
  • Altitud final: unos 1.093 m según la altimetría adjunta.
  • Altitud oficial habitual del puerto: 1.134 m.
  • Pendiente media: 8,5%.
  • Pendiente máxima: el perfil presenta rampas muy exigentes, con porcentajes de dos cifras.
  • Puerto muy irregular, aunque sin grandes descansos en su parte decisiva.
  • Gran parte de la subida transcurre entre bosques.
  • Dificultad muy alta.


  • Fuentes: cyclingcols


    La ascensión comienza en las inmediaciones de Chapareillan (D285), alrededor de los 280 metros de altitud. Los primeros metros ya son ascendentes, aunque el perfil permite afrontar inicialmente la subida con algo más de margen que en los kilómetros posteriores.
    El primer kilómetro presenta una pendiente todavía relativamente contenida, pero pronto aparecen porcentajes del 7-8%. La carretera empieza a ganar altura con rapidez y enseguida queda claro que estamos ante una subida seria.
    Durante los primeros kilómetros se suceden pequeños núcleos y referencias como el desvío a Saint-André, mientras la carretera abandona progresivamente las zonas más abiertas del valle y comienza a internarse en las laderas de la Chartreuse.
    El segundo y tercer kilómetros mantienen una pendiente sostenida, generalmente alrededor del 7-8%. No es un tramo explosivo, pero sí suficientemente duro como para impedir una recuperación completa.
    Al alcanzar la zona de La Palud, la ascensión empieza a adquirir un carácter mucho más severo. La pendiente aumenta y aparecen sectores cercanos o superiores al 10% (y máximas del 13%), que obligan a reducir considerablemente el desarrollo.
    A partir de este punto, una sucesión prácticamente continua de porcentajes elevados. Es precisamente esta ausencia de descansos prolongados la que convierte al Granier en una subida tan exigente.
    Entre los kilómetros 4 y 6 la carretera mantiene una pendiente consistente, pero algo más cómoda. Los porcentajes rondan habitualmente el 5-8%, aunque progresivamente se irá imponiendo la dureza.
    El entorno cambia progresivamente y la vegetación adquiere mayor protagonismo. La subida discurre en buena medida bajo la cobertura forestal, característica que también destacan las rutas ciclistas oficiales de la zona.
    En torno al kilómetro 6 aparecen nuevas referencias de la montaña, ya por encima de los dos dígitos. La carretera parece no conceder prácticamente ninguna oportunidad para recuperar fuerzas.
    A partir de los kilómetros 7 y 8 entramos en uno de los sectores decisivos. La altimetría muestra porcentajes de dos cifras y sucesivos tramos que se acercan al 10-12%, convirtiendo este sector en el verdadero núcleo de dificultad de la ascensión.
    El kilómetro 7 es uno de los más exigentes del puerto, con una media superior al 11% y máximas que llegan al 14%. Esto coincide con la sensación que transmite el perfil adjunto: la parte final es claramente más dura que el comienzo.
    Los últimos tres kilómetros son, por tanto, una auténtica prueba de resistencia. La pendiente se mantiene muy elevada y cualquier exceso de esfuerzo acumulado durante la primera mitad puede pagarse aquí con dureza.
    Además de la pendiente, hay que tener en cuenta el propio trazado. Las curvas se suceden dentro del bosque y la carretera va buscando la forma de superar el fuerte desnivel de la ladera. La subida puede parecer interminable porque durante muchos kilómetros apenas cambia la sensación de esfuerzo.
    En el último kilómetro todavía quedan rampas importantes antes de alcanzar el collado. Lejos de convertirse en un simple tramo de aproximación, el Granier obliga a mantener la concentración prácticamente hasta los metros finales, cuando enlaza con la vía principal.
    Finalmente, se alcanza el Col du Granier, punto culminante de una de las ascensiones más exigentes de la Chartreuse. La recompensa llega después de más de diez kilómetros de escalada y unos 850 metros de desnivel en las mediciones habituales. Desde Chapareillan, las referencias ciclistas coinciden en considerarlo un puerto de gran dificultad, con una pendiente media cercana al 8,5%.

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