El Col du Béal es uno de los grandes puertos de los Monts du Forez, en el Macizo Central francés. La vertiente occidental asciende desde el valle de la Dore hacia las altas mesetas del Forez, atravesando un paisaje que cambia progresivamente desde las zonas habitadas y boscosas hasta las grandes extensiones abiertas de las Hautes Chaumes.
El paso se ha convertido en una ascensión reconocible del ciclismo francés gracias, entre otras cosas, a su paso por el Critérium du Dauphiné, además de haber acogido una llegada del Tour de l'Avenir 2010. También fue puerto de paso en el Tour de Francia 2020, pasando en primer lugar el suizo Stephan Küng. La vertiente desde Vertolaye es considerada la más exigente de las principales aproximaciones al puerto.
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El ascenso por Vertolaye destaca precisamente la regularidad de la ascensión desde Vertolaye y el cambio de paisaje que se produce en los kilómetros finales, cuando el bosque deja paso a las montañas y a las praderas de altura. La vertiente que muestra la altimetría parte de unos 498 metros y alcanza los 1.310 metros del perfil aportado, en aproximadamente 13,6 km, con una pendiente media cercana al 6,6%. Es una subida bastante regular, sin grandes descansos, cuya dificultad aumenta especialmente después de Saint-Pierre-la-Bourlhonne. El Col du Béal propiamente dicho se encuentra a unos 1.390 metros de altitud.
📊Altimetría y características
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| Fuente: cyclingcols |
La ascensión comienza en torno a los 500 metros de altitud, en la localidad de Vertolaye (D268), y desde el principio presenta una pendiente suficientemente elevada como para obligarnos a establecer un ritmo de subida.
Los primeros kilómetros mantienen una pendiente bastante uniforme, moviéndose generalmente en torno al 5-7%. Esta regularidad permite encontrar rápidamente un desarrollo adecuado, pero también significa que apenas existen verdaderos descansos durante la primera mitad.
El paso por las primeras localidades y cruces marca la progresiva entrada en la montaña. La carretera abandona el fondo del valle y comienza a internarse en un paisaje mucho más forestal, mientras las curvas ayudan a ganar altura de manera constante. Dejamos a la derecha el valle del Fossat (Col de Chansert).
La altimetría muestra una sucesión de sectores próximos al 6%, intercalados con otros que se acercan al 7%. No estamos ante una subida de grandes rampas consecutivas, sino ante un puerto cuya dificultad procede fundamentalmente de mantener durante muchos kilómetros una inclinación apreciable.
Al aproximarnos a Saint-Pierre-la-Bourlhonne, la carretera alcanza uno de los sectores más importantes de la ascensión. Las referencias ciclistas sitúan precisamente antes de esta localidad una de las partes más exigentes de la vertiente occidental, con tramos entre el 9 y el 10%.
Saint-Pierre-la-Bourlhonne constituye además un punto de referencia fundamental porque a partir de aquí comienza el tramo final propiamente montañoso. La carretera vuelve a internarse en el bosque después de atravesar la localidad y mantiene porcentajes cercanos al 7%.
Desde este punto, la ascensión adquiere un carácter muy constante. La sucesión de curvas y pequeñas rectas permite avanzar de forma progresiva, pero el ciclista ya acumula una cantidad considerable de desnivel y los kilómetros empiezan a hacerse notar.
Uno de los atractivos de esta parte es precisamente la tranquilidad del entorno. La zona es poco urbanizada y el Béal es conocido por ser una carretera muy apropiada para el ciclismo, con escasa circulación en comparación con puertos más conocidos de los Alpes o los Pirineos, pasando por varias horquillas enlazadas con largas rectas.
A unos 5 kilómetros para coronar, el bosque comienza a perder densidad y aparecen progresivamente espacios más abiertos. Es el anuncio del cambio paisajístico que caracteriza los kilómetros superiores del puerto.
En la zona alta aparecen las primeras panorámicas sobre los Monts du Forez. El paisaje deja atrás el carácter cerrado de los kilómetros inferiores y permite contemplar las grandes superficies de pastos y cumbres redondeadas de las Hautes Chaumes en una larga recta final.
Los últimos kilómetros siguen siendo exigentes y constantes. La pendiente continúa moviéndose alrededor del 6-8% y la carretera mantiene una trayectoria ascendente prácticamente hasta el final, de manera que no conviene interpretar la apertura del paisaje como una señal de que la dificultad ha desaparecido.
Finalmente, alcanzamos el Col du Béal, situado alrededor de los 1.390 metros, en plena línea de cumbres de los Monts du Forez. El contraste con el inicio resulta espectacular: hemos pasado del valle y los bosques a las grandes praderas de altura. Desde el entorno del puerto se pueden contemplar amplias panorámicas sobre el Livradois-Forez y, con buena visibilidad, hacia los grandes macizos del Macizo Central e incluso los Alpes.














