ALTO DA MOÁ (por San Clodio)

El Alto de A Moa constituye una de las ascensiones más exigentes y atractivas del entorno del río Sil, en la provincia de Lugo, con salida desde San Clodio y un recorrido que se adentra progresivamente en las montañas del Courel. La subida presenta un perfil extraordinariamente constante, con más de 8 kilómetros prácticamente siempre cuesta arriba y una pendiente media superior al 8%, hasta alcanzar los 977 metros de altitud. La carretera que asciende desde San Clodio hacia el Alto da Moá forma además parte de un recorrido que permite acceder a distintos miradores sobre el Geoparque Mundial de la UNESCO Montañas do Courel.
Aunque no posee la notoriedad de los grandes puertos de los Pirineos o los Alpes, A Moa es una subida de enorme interés para el cicloturismo gallego. Su principal atractivo deportivo reside precisamente en la dureza de un trazado corto en comparación con los grandes puertos, pero con una pendiente media del 8,33% y numerosos kilómetros próximos o por encima del 9%. La ascensión permite además combinar el esfuerzo ciclista con un entorno de gran interés paisajístico y geológico, ya que el Alto da Moá se encuentra integrado en el ámbito de las Montañas do Courel y cuenta con un geomirador desde el que se contempla el sinclinal del Sil.
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📊Altimetría y características



  • Longitud: 8,4 km.
  • Desnivel positivo: 697 m.
  • Altitud de salida: 280 m.
  • Altitud de llegada: 977 m.
  • Pendiente media: 8,33%.
  • Pendiente máxima: 12%.
  • Coeficiente APM: 182.
  • Carretera de montaña estrecha (LU-P-5301).
  • Ascensión muy constante y exigente.
  • Numerosos tramos entre el 9% y el 10%.
  • Entorno montañoso y boscoso.
  • Tráfico generalmente escaso.

  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en San Clodio, a unos 280 metros de altitud, y desde los primeros metros deja perfectamente claras sus intenciones. El perfil muestra una subida inmediata, sin un tramo inicial de aproximación que permita calentar las piernas antes de afrontar las primeras rampas.




























    El primer kilómetro ya presenta una pendiente media del 7,3%, con numerosos puntos señalados entre el 10% y el 12%. Es un comienzo suficientemente duro como para obligarnos a encontrar desde el principio un desarrollo adecuado.
    Durante los primeros kilómetros, la carretera va ganando altura por encima del valle, mientras el paisaje se transforma progresivamente y San Clodio queda atrás. La dureza permanece muy regular, con pendientes que rara vez permiten recuperar completamente.
    El segundo kilómetro mantiene una media del 7%, confirmando que A Moa no basa su dificultad en una única rampa aislada, sino en la acumulación de kilómetros exigentes. Cada nueva curva supone continuar ascendiendo prácticamente sin descanso.
    Entre los kilómetros 2 y 3 la pendiente aumenta hasta el 8,3%, mientras aparecen nuevamente referencias de rampas del 10% y el 12%. Es uno de los primeros sectores donde la subida empieza a adquirir claramente carácter de puerto serio.
    El cuarto kilómetro alcanza una media del 9,1%, situándose ya entre los sectores más exigentes de la ascensión. La pendiente elevada obliga a mantener una cadencia constante y convierte cualquier pequeño error en la elección del desarrollo en un esfuerzo añadido.
    Poco después aparece otro sector todavía más severo, con una media aproximada del 9,5%. La altimetría muestra nuevamente rampas de hasta el 10% y el 12%, por lo que nos encontramos ante una subida que exige bastante más de lo que podría sugerir su longitud total.
    Alrededor del kilómetro 5 se mantiene la dureza, con otro tramo cercano al 9,7%. Es prácticamente el corazón de la ascensión y uno de los puntos donde la continuidad de las pendientes comienza a pesar realmente en las piernas.
    El sexto kilómetro mantiene todavía una pendiente media del 9,5%, por lo que la parte central de la subida resulta especialmente exigente. No encontramos prácticamente ningún descanso significativo y el esfuerzo acumulado empieza a ser determinante.
    A partir del kilómetro 7 se produce una cierta relajación, con una media del 6,1%. No significa que la subida deje de ser dura, pero sí permite recuperar parcialmente el ritmo después de varios kilómetros situados claramente por encima del 8%.
    El tramo final vuelve a endurecerse y la altimetría señala una media del 8,6% hasta alcanzar la cota de 977 metros. Es un último esfuerzo importante que impide confiarse y obliga a conservar fuerzas hasta prácticamente la misma llegada.
    En los sectores altos, el paisaje adquiere un carácter cada vez más abierto y montañoso. Los miradores asociados a la carretera permiten contemplar San Clodio y Quiroga en el fondo de la depresión del Sil, con la Serra do Courel cerrando el horizonte.
    Los últimos metros conservan todavía una pendiente elevada, por lo que coronar no es una simple formalidad después de haber superado los kilómetros centrales. La carretera continúa apuntando hacia arriba hasta alcanzar los 977 metros indicados en la altimetría.

    ASCENSO A CABEZA DE MANZANEDA (desde A Pobra de Trives)

    La ascensión a Cabeza de Manzaneda constituye uno de los grandes recorridos de montaña del Macizo Central Ourensano, con una aproximación larga y progresiva que permite atravesar diferentes paisajes de la comarca de Terra de Trives hasta alcanzar los 1.716 metros de altitud. El recorrido combina pequeños núcleos rurales, zonas de montaña y, en su parte superior, un entorno mucho más abierto, donde la carretera se dirige hacia la Estación de Montaña de Manzaneda y posteriormente hacia la propia Cabeza de Manzaneda.
    El alto es uno de los puertos de referencia para el ciclismo de montaña en Ourense y un destino especialmente atractivo para el cicloturismo. La presencia de la estación de montaña ha convertido la parte alta en un punto habitual para actividades deportivas y de montaña, mientras que las carreteras de acceso permiten diseñar recorridos de gran kilometraje por el Macizo Central. Además, el entorno tiene una dimensión paisajística especialmente marcada en la actualidad. Sin embargo, la zona de Manzaneda ha sufrido importantes incendios forestales; en agosto de 2025, un incendio llegó hasta las proximidades de la Estación de Montaña de Manzaneda, obligando incluso a confinar a un campamento infantil, mientras que otros episodios anteriores habían afectado también a amplias superficies del municipio.
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    📊Altimetría y características


  • Longitud: 20,4 km.
  • Desnivel positivo aproximado: 971 m.
  • Altitud inicial: 745 m.
  • Altitud final: 1.716 m.
  • Pendiente media: 4,9%.
  • Ascensión larga y de dificultad media-alta.
  • Perfil irregular, con numerosos cambios de pendiente.
  • Sectores de descanso intercalados con rampas más exigentes.
  • Carretera de montaña en buen estado (OU-0703).
  • Tráfico generalmente escaso en la parte superior.
  • Paisaje de montaña y zonas forestales.
  • Llegada a la Estación de Montaña de Manzaneda y continuación hasta Cabeza de Manzaneda.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza a una altitud aproximada de 745 metros, desde el desvío en A Pobra de Trives por la OU-0703, en un recorrido que desde los primeros kilómetros presenta una pendiente moderada. Los porcentajes iniciales son relativamente contenidos y permiten afrontar con tranquilidad una subida que todavía tiene muchos kilómetros por delante.
    Durante los primeros kilómetros se atraviesan pequeños núcleos como San Lorenzo y Cova, mientras la carretera va abandonando progresivamente los sectores más poblados para introducirse en un paisaje cada vez más montañoso.
    La altimetría presenta en esta primera parte una sucesión de porcentajes generalmente comprendidos entre el 2% y el 6%. No existe todavía una rampa que pueda considerarse exigente, pero sí una acumulación constante de desnivel que empieza a hacerse notar en las piernas.
    Uno de los atractivos del recorrido es precisamente esa variedad. Frente a puertos de pendiente completamente uniforme, aquí encontramos kilómetros relativamente cómodos seguidos de otros donde la inclinación aumenta de forma apreciable.
    A medida que nos acercamos a los 900-1.000 metros de altitud, el paisaje comienza a adquirir un carácter más rural y montañoso. Los núcleos habitados quedan progresivamente atrás y las masas forestales adquieren mayor protagonismo. Cogemos el desvío a la izquierda por la OU-0704.
    Aparecen algunos de los cambios de pendiente más interesantes del perfil. La media se estabiliza durante 3 kilómetros entre el 6-7%, por una vía ancha hasta el desvío a Cabeza de Manzaneda.
    La llegada a cotas superiores a los 1.200 metros marca una transformación evidente del paisaje. La montaña comienza a imponerse sobre las zonas habitadas y las panorámicas se hacen cada vez más amplias, especialmente en los sectores donde la vegetación, la poca viva, permite abrir la vista.
    En esta zona merece una mención especial la huella de los incendios que han afectado al entorno de Manzaneda. Desde determinados puntos del ascenso pueden observarse áreas donde el paisaje conserva las consecuencias del fuego, un contraste especialmente llamativo frente a las zonas forestales que todavía permanecen intactas. El incendio de 2025 llegó hasta las proximidades de la estación de montaña.
    La altimetría muestra después una sucesión de kilómetros que vuelven a situarse aproximadamente entre el 5% y el 7%. Son cifras que por sí solas no parecen extremas, pero adquieren otra dimensión después de haber acumulado ya una importante cantidad de kilómetros y desnivel.
    Conforme nos aproximamos a la Estación de Montaña de Manzaneda, la carretera gana altura de manera más evidente. La vegetación y el relieve permiten apreciar que nos encontramos ya en un auténtico ambiente de alta montaña gallega.
    La zona de la estación constituye uno de los puntos más reconocibles de toda la ascensión. Además de su importancia turística y deportiva, sirve como referencia para comprender que todavía debemos continuar hacia las cotas superiores si nuestro objetivo es alcanzar Cabeza de Manzaneda.
    Los kilómetros finales son los más importantes desde el punto de vista físico. La pendiente vuelve a situarse en valores cercanos al 7% y aparecen algunos tramos todavía más exigentes, por lo que después de veinte kilómetros de ascensión el esfuerzo comienza a hacerse especialmente visible.
    En la aproximación a la cima se superan sucesivamente las cotas de 1.500 y 1.600 metros. El paisaje se abre definitivamente y desaparece buena parte de la sensación de estar recorriendo una carretera entre pueblos, convirtiéndose el entorno en una montaña mucho más despejada.
    La llegada a los 1.716 metros de Cabeza de Manzaneda pone punto final a una ascensión de unos 20,4 kilómetros y cerca de 1.000 metros de desnivel positivo. Es una subida que recompensa especialmente la capacidad de dosificar, porque su verdadera dificultad reside en la distancia, la acumulación de desnivel y la dureza creciente de la parte final.
    Cabeza de Manzaneda termina siendo, por tanto, una ascensión muy completa: larga, cambiante y con una notable dimensión paisajística. La combinación de los pueblos y valles de la primera mitad, la montaña cada vez más abierta de la segunda y las huellas visibles de los incendios que han afectado a la zona convierten el recorrido en uno de los ascensos más interesantes del interior de Galicia.

    FONTE DA COVA/ FUENTE DE LA CUEVA (por Sobradelo)

    Fonte da Cova es una de las grandes ascensiones de la montaña ourensana y uno de los puertos más exigentes y singulares de Galicia. La subida parte de Sobradelo, en el valle del río Sil, y se interna progresivamente en la montaña hasta alcanzar los 1.849 metros de altitud, después de más de 27 kilómetros de ascensión. El recorrido atraviesa un territorio profundamente marcado por la actividad minera, las grandes canteras de pizarra y un paisaje que cambia radicalmente a medida que se gana altura.
    Su enorme longitud, el desnivel acumulado y, sobre todo, la dureza concentrada en la parte final hacen de Fonte da Cova una ascensión de gran entidad ciclista. No es un puerto que impresione únicamente por sus porcentajes: su verdadera dificultad reside en tener que afrontar durante mucho tiempo una carretera que parece no terminar nunca, con una segunda mitad mucho más exigente que obliga a reservar fuerzas desde los primeros kilómetros. Asimismo, es una de esas ascensiones que han adquirido especial relevancia entre los aficionados al cicloturismo de montaña por sus dimensiones y por la espectacularidad de su entorno. El acceso hacia la estación invernal y el puerto permite alcanzar una de las cotas asfaltadas más elevadas de Galicia y enlazar con otros recorridos de la comarca de Valdeorras y la vertiente leonesa. 
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    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Sobradelo.
  • Longitud: 27,35 km.
  • Desnivel positivo: 1.508 m.
  • Altitud de salida: aproximadamente 341 m.
  • Altitud de llegada: 1.849 m.
  • Pendiente media: 5,51%.
  • Pendiente máxima: 13%.
  • Coeficiente APM: 297.
  • Carretera principal amplia y bien señalizada en buena parte del recorrido (OU-122).
  • Tráfico generalmente escaso para tratarse de una ascensión de estas dimensiones.
  • Último tramo de carretera en peores condiciones y transitable con precaución.
  • Ascensión muy larga y de dificultad elevada.
  • Paisaje dominado por el valle del Sil, las montañas de Valdeorras y las explotaciones de pizarra.
  • Parte final de alta montaña, con estación invernal y vistas hacia Peña Trevinca.

  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en Sobradelo, localidad situada junto al río Sil, desde donde abandonamos la N-536 para tomar la carretera que se dirige hacia Casaio y la montaña. Desde el principio queda claro que estamos ante una subida de dimensiones excepcionales, ya que todavía faltan más de 27 kilómetros para alcanzar la cota máxima.
    Los primeros kilómetros transcurren por el valle del río Casaio y presentan una pendiente bastante regular. El perfil se mueve inicialmente alrededor del 4-6%, suficiente para exigir trabajo, pero sin ofrecer todavía las rampas que encontraremos mucho más arriba.
    Durante este primer sector atravesamos diferentes pequeños núcleos de población, como Viladequinta o O Trigal, que sirven como referencia dentro de una ascensión en la que la carretera va ganando altura de forma casi permanente. El paisaje continúa teniendo un carácter rural, con laderas ocupadas por vegetación y pequeñas zonas cultivadas.
    Entre los kilómetros iniciales aparecen varios sectores cercanos al 5%, alternados con otros algo más suaves. Esta irregularidad permite encontrar un ritmo cómodo, pero también puede llevar a gastar más fuerzas de las necesarias si se afronta la primera parte con demasiada intensidad.
    La presencia de las explotaciones de pizarra empieza a hacerse cada vez más evidente. Las canteras forman parte inseparable del paisaje de Valdeorras y explican buena parte de la actividad económica y de las transformaciones que ha experimentado esta montaña.
    Alrededor de los kilómetros 7 y 8 encontramos uno de los sectores más interesantes de la primera mitad, con pendientes que vuelven a situarse en torno al 6%. La carretera sigue siendo amplia y permite pedalear con comodidad, pero la acumulación de kilómetros comienza ya a tener importancia.
    El perfil continúa ascendiendo hacia cotas próximas a los 800 y 900 metros. En este tramo la sensación es todavía la de una carretera de montaña relativamente accesible, algo que puede resultar engañoso si no se tiene presente que aún queda más de la mitad de la ascensión.
    Entre los kilómetros 11 y 13 aparece una zona especialmente favorable. El perfil llega incluso a registrar pequeños descensos y pendientes muy suaves, una circunstancia que permite recuperar fuerzas y que rompe temporalmente la continuidad de la ascensión.
    Este sector de descanso resulta fundamental desde el punto de vista estratégico. Después de haber acumulado ya muchos kilómetros de esfuerzo, disponer de varios kilómetros con pendientes bajas permite afrontar con mayores garantías el auténtico núcleo de dureza que aparece posteriormente.
    Superada esta zona más cómoda, la carretera vuelve a ganar altura progresivamente. Los porcentajes regresan al entorno del 5-7% y comenzamos a acercarnos a los 1.000 metros de altitud, mientras el paisaje se vuelve cada vez más montañoso y abierto.
    Alrededor del kilómetro 16, dejando a la derecha el desvío a Casaio, la pendiente se mantiene aproximadamente en torno al 6%, pero la sensación física ya es muy diferente a la del comienzo. El esfuerzo acumulado empieza a pesar y cualquier incremento del porcentaje tiene ahora una repercusión mucho mayor sobre las piernas.
    A partir de este punto se inicia la verdadera segunda parte de Fonte da Cova. El perfil se hace progresivamente más exigente y aparecen sucesivamente kilómetros próximos al 6,5%, 7% y 8%, anunciando la dureza que se concentra en las inmediaciones de la estación invernal.
    La carretera gana altura con decisión mientras las vistas se amplían. Las masas boscosas van perdiendo protagonismo y aparecen espacios cada vez más abiertos, desde los que se domina una enorme extensión de las montañas de Valdeorras.
    Entre los kilómetros 19 y 21 se produce un claro cambio de carácter. La pendiente se sitúa ya alrededor del 7-9% y comienzan a aparecer rampas de dos dígitos, con máximos puntuales del 11, 12 e incluso 13%, cifras muy importantes teniendo en cuenta la distancia que ya llevamos acumulada.
    La proximidad de la Estación Invernal de Fonte da Cova anuncia que estamos entrando en el sector decisivo. La altitud supera ya claramente los 1.500 metros y el paisaje cambia de manera evidente, adquiriendo un aspecto mucho más desnudo y propio de la alta montaña.
    Los últimos kilómetros son especialmente exigentes. El perfil muestra sucesivos sectores alrededor del 8-10%, con rampas puntuales que alcanzan el 10%, el 11% e incluso el 13%. Aquí ya no basta con mantener una buena cadencia: resulta imprescindible haber administrado correctamente las fuerzas desde Sobradelo.
    Superada la zona de mayor actividad de la estación, el trazado continúa hacia la parte culminante con pendientes todavía importantes. El paisaje, ya plenamente montañoso, permite contemplar algunas de las grandes cumbres de este sector del Macizo Galaico, con la Peña Trevinca como una de las referencias visuales más destacadas.
     Los últimos metros conducen finalmente hasta la cota de 1.849 metros, después de 27,35 kilómetros y 1.508 metros de desnivel acumulado. La llegada a Fonte da Cova supone mucho más que coronar un puerto: es la culminación de una de las ascensiones asfaltadas más largas y exigentes de Galicia, una auténtica prueba de resistencia en la que la belleza del paisaje, la dureza de la parte final y la singularidad del territorio minero convierten el recorrido en una experiencia ciclista de primer nivel.

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