COLLADA LLOMENA/ MIRADOR DE BEDULES (por Puente Vidosa)

La Collada Llomena es una de las ascensiones más salvajes, exigentes y espectaculares de la Cordillera Cantábrica. Situada en el concejo asturiano de Ponga, une el valle del río Sella con las montañas que separan los valles de Ponga y Caso a través de una carretera estrecha, abrupta y perfectamente integrada en un paisaje dominado por desfiladeros, bosques y praderas de montaña. Sin embargo, para muchos cicloturistas la verdadera aventura no termina en la collada. Tras coronar y descender unos kilómetros por la vertiente opuesta, aparece el desvío hacia el Mirador de Bedules, una pista parcialmente cementada y con sectores de gravilla que conduce hasta uno de los balcones naturales más impresionantes de Asturias. La combinación de Llomena y Bedules convierte la ruta en una auténtica jornada de alta montaña.
Asimismo, dentro del ciclismo asturiano, Llomena ocupa un lugar de privilegio entre los puertos más duros de la región. Aunque no alcanza la fama de Angliru o Gamoniteiru, sus porcentajes constantes por encima del 10%, su estrecha carretera y la belleza de su entorno la convierten en una ascensión de culto para los aficionados a las grandes rampas. La extensión hacia Bedules añade además un componente aventurero poco habitual. Tras una subida ya de por sí muy exigente, el ciclista debe afrontar un descenso técnico y, posteriormente, una pista de montaña que exige fuerza, habilidad y capacidad de gestión del esfuerzo cuando las piernas ya acumulan mucho desgaste.
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📊Altimetría y características

  • Vertiente principal: Puente Vidosa – Viego – Collada Llomena.
  • Altitud de la collada: 998 m.
  • Distancia hasta la collada: 7,58 km.
  • Desnivel acumulado: 705 m.
  • Pendiente media: 9,3%.
  • Coeficiente APM: 212.
  • Pendientes máximas superiores al 14%.
  • Carretera estrecha, pero asfaltada y en buen estado. Final de gravilla y cementada.
  • Tráfico muy escaso.
  • Numerosas zonas sombrías.
  • Ascensión muy constante y sin descansos significativos.
  • Desfiladeros espectaculares en el inicio.
  • Paso por las localidades de El Beyu, Viego y Fano.
  • Descenso posterior hacia el valle de Sobrefoz.
  • Desvío hacia Bedules por pista rural.
  • Tramos cementados alternados con gravilla.
  • Entorno ganadero y de montaña.
  • Mirador final con extraordinarias vistas sobre Ponga y los Picos de Europa.

  • Fuente: altimetrias.net

    La subida comienza en el espectacular Puente Vidosa, uno de los enclaves más conocidos del oriente asturiano. Desde los primeros metros, la carretera se encarama sobre el profundo desfiladero excavado por el río Sella, ofreciendo un ambiente de montaña impresionante.
    Aunque el primer kilómetro presenta una media del 7,5%, ya aparecen numerosas rampas entre el 10% y el 12%. La ascensión deja claro desde el inicio que no ofrecerá concesiones.
    El sector que conduce hacia El Beyu concentra varios cambios bruscos de pendiente. Las curvas cerradas y la estrechez de la carretera obligan a encontrar rápidamente un ritmo adecuado.
    El segundo kilómetro alcanza un durísimo 10,6% de media. Es uno de los tramos que marcan el carácter del puerto y donde muchos ciclistas comienzan a seleccionar desarrollos cortos.
    La carretera serpentea, excavada en la ladera, con magníficas vistas sobre el valle. En varios puntos, la sensación de aislamiento es absoluta.
    Entre los kilómetros 2 y 3, la pendiente sigue instalada por encima del 8%, sin apenas zonas para recuperar. La acumulación de esfuerzo empieza a ser notable.
    El cuarto kilómetro es probablemente el más duro de toda la ascensión, con una media cercana al 12% y numerosas rampas entre el 13% y el 14%. Aquí se encuentra el auténtico corazón de Llomena.
    La llegada a las inmediaciones de Viego aporta un breve alivio visual, aunque no físico. El puerto continúa exigiendo potencia y regularidad.
    Entre los kilómetros 4 y 5, la pendiente sigue rondando el 9%. La altitud aumenta rápidamente y el valle comienza a quedar muy abajo.
    El paso por Fano coincide con otro tramo muy exigente. Las rampas continúan moviéndose entre el 10% y el 12%, manteniendo una presión constante sobre las piernas.
    Los dos últimos kilómetros hacia la collada mantienen medias superiores al 8%, demostrando que Llomena apenas concede descansos hasta la cima.
    La llegada a la Collada Llomena supone alcanzar una de las cimas más emblemáticas del oriente asturiano. Las vistas compensan sobradamente el esfuerzo realizado.
    Tras coronar, comienza un descenso técnico y sinuoso por la vertiente opuesta. Conviene extremar la precaución, especialmente si el firme está húmedo.
    Después de algo más de un kilómetro, aparece el desvío hacia Bedules. Es aquí donde comienza una segunda ascensión completamente diferente a la realizada hasta ese momento.
    La pista hacia el Mirador de Bedules alterna hormigón, cemento rugoso y sectores de gravilla compactada, aunque es factible su paso con bicicleta de carretera. Presenta porcentajes agresivos, especialmente en la parte final. Es un terreno más incómodo que obliga a aplicar fuerza constantemente.
    Los últimos metros conducen hasta el Mirador de Bedules, uno de los grandes balcones naturales de Asturias. Desde allí se contempla buena parte del Parque Natural de Ponga, las montañas circundantes y, en jornadas despejadas, algunas de las cumbres más destacadas de los Picos de Europa, poniendo un broche excepcional a una de las rutas más exigentes y memorables de toda la Cordillera Cantábrica.

    PUERTO DEL PORTILLO DE LAS BATUECAS (por Herguijuela de la Sierra)

    El Puerto del Portillo es una de las puertas naturales de acceso al extraordinario valle de Las Batuecas y uno de los puertos más emblemáticos de la Sierra de Francia. Aunque la vertiente clásica y más conocida es la que asciende desde Las Mestas, la subida desde La Rebollosa ofrece una perspectiva completamente diferente, más larga, más tranquila y con un notable interés paisajístico y cicloturista.
    Para el cicloturista, esta vertiente representa una de las grandes rutas de montaña del sur de Salamanca. Lejos de las carreteras más transitadas, permite descubrir una de las zonas más aisladas y auténticas de la Sierra de Francia, enlazando localidades como Herguijuela de la Sierra, Sotoserrano, Monforte o La Alberca. La ascensión no destaca por grandes porcentajes medios, pero sí por su longitud, por el desnivel acumulado y por la sucesión de paisajes cambiantes. La sensación es la de una ruta de fondo, de esas que se disfrutan tanto por el entorno como por el reto físico que supone alcanzar la divisoria del Portillo antes de contemplar las impresionantes vistas sobre el valle de Las Batuecas.
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    Esta vertiente conecta las comarcas del valle del Ladrillar y la Sierra de Francia mediante una carretera secundaria que atraviesa bosques, pequeños núcleos serranos y paisajes de enorme belleza. El resultado es una ascensión de más de veinte kilómetros donde la dificultad aparece repartida de forma irregular, alternando largos sectores suaves con varios tramos de considerable exigencia.

    📊Altimetría y características

  • Vertiente: La Rebollosa – Herguijuela de la Sierra – La Alberca – Portillo de Las Batuecas.
  • Altitud de la cima: 1.252 m.
  • Distancia: 21,3 km.
  • Desnivel acumulado: 850 m aproximadamente.
  • Pendiente media: 4%.
  • Pendiente máxima: superior al 10%.
  • Carretera secundaria de escaso tráfico.
  • Firme generalmente bueno.
  • Ascensión muy irregular.
  • Primer tramo exigente seguido de muchos kilómetros suaves.
  • Sector central más duro tras Herguijuela.
  • Tramo final sostenido desde La Alberca.
  • Entorno de gran valor paisajístico.
  • Bosques de pinos, alcornoques, robles y monte mediterráneo.
  • Numerosos pueblos durante el recorrido. Magníficas vistas en la parte alta.


  • Fuente: altimetrias.net

    La subida comienza junto al río Ladrillar, poco antes de entrar en La Rebollosa, una pequeña localidad que, pese a encontrarse geográficamente muy vinculada a Extremadura, pertenece administrativamente a Salamanca. 
    El primer kilómetro es el más duro de toda la parte inicial, con una media cercana al 9% y algunas rampas que obligan a emplearse a fondo desde el inicio. Afortunadamente, este esfuerzo inicial es una excepción dentro del perfil general del puerto.
    Tras superar La Rebollosa, la carretera se suaviza de manera notable y da paso a un larguísimo sector de transición. Durante casi siete kilómetros, las pendientes rara vez superan el 3%, avanzando por una antigua pista forestal asfaltada que serpentea entre pinares, alcornoques, jaras y vegetación mediterránea. Es una zona ideal para rodar con comodidad y disfrutar del paisaje mientras se acumulan kilómetros sin apenas desgaste.
    La llegada a Herguijuela de la Sierra marca un cambio muy claro tanto en el entorno como en la propia ascensión. Los bosques dejan paso progresivamente a zonas de frutales y espacios más abiertos, mientras la carretera comienza a endurecerse. 
    Entre los kilómetros 7 y 12 aparece el tramo más selectivo de toda la vertiente, con medias cercanas al 5% y 6% y varias rampas que alcanzan o superan los dos dígitos, obligando a mantener un esfuerzo mucho más constante.
    Superado este sector central, la subida vuelve a suavizarse notablemente. Entre Monforte y La Alberca encontramos varios kilómetros donde la pendiente apenas tiene protagonismo, con porcentajes próximos al 1%, al 2% o incluso inferiores. 
    La Alberca (SA-201), constituye uno de los grandes hitos de la ascensión. Considerada una de las localidades más bellas de España, su paso añade un enorme atractivo cultural al recorrido. 
    Desde aquí restan poco más de tres kilómetros para alcanzar la cima, pero son kilómetros claramente más exigentes que los anteriores, con pendientes que vuelven a situarse de forma constante entre el 5% y el 7% mientras la carretera gana altura entre bosques y laderas abiertas.
    El tramo final hasta el Portillo de Las Batuecas combina dureza moderada, belleza paisajística y una creciente sensación de alta montaña. Conforme se acerca la divisoria, aparecen las vistas sobre el espectacular valle de Las Batuecas y sobre las montañas que rodean la Peña de Francia. 
    La cima no destaca por rampas extremas ni por una gran altitud, pero sí por la extraordinaria riqueza paisajística del recorrido completo, convirtiendo esta vertiente en una de las ascensiones más agradables y completas de toda la Sierra de Francia.

    ASCENSO A LAS VILAS DEL TURBÓN (por Campos)

    Vilas del Turbón es una de las ascensiones más características y desconocidas del Pirineo aragonés. Situada en la comarca de la Ribagorza, permite alcanzar las inmediaciones del macizo del Turbón, una de las montañas más singulares de Aragón, famosa por su silueta caliza aislada y por dominar visualmente gran parte del Pirineo central.
    La subida discurre por una carretera tranquila, alejada de los grandes ejes turísticos pirenaicos, atravesando pequeños núcleos rurales y paisajes de media montaña de enorme atractivo. Su dureza no reside en grandes rampas continuadas, sino en una longitud considerable y en una segunda mitad donde la pendiente se vuelve más constante y exigente. Aunque eclipsada por gigantes cercanos como Cerler, Bonansa o los puertos del Sobrarbe y la Ribagorza, Vilas del Turbón es una ascensión muy apreciada por los cicloturistas que buscan carreteras solitarias y puertos de montaña auténticos.
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    📊Altimetría y características

  • Altitud de llegada: 1.399 m.
  • Distancia aproximada: 15,8 km.
  • Desnivel acumulado: alrededor de 725 m.
  • Pendiente media: 4,6%.
  • Ascensión larga y progresiva.
  • Inicio muy suave durante varios kilómetros.
  • Tramo central irregular con pequeños descansos.
  • Segunda mitad claramente más constante.
  • Pendientes máximas cercanas al 12%.
  • Carretera de escaso tráfico.
  • Entorno rural y de media montaña.
  • Varias localidades durante la subida.
  • Buen puerto para escaladores de fondo.
  • Exposición moderada al sol en numerosos tramos.
  • Magníficas vistas sobre el valle de Campo y el macizo del Turbón.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión arranca en Campo, a unos 673 metros de altitud, con pendientes muy suaves del 2%. Es un inicio cómodo que permite encontrar ritmo sin necesidad de realizar grandes esfuerzos.
    Durante los primeros tres kilómetros, la carretera avanza entre suaves ondulaciones y porcentajes que apenas alcanzan el 1% y el 2%. La sensación inicial es más cercana a un falso llano ascendente que a un puerto de montaña.
    Al paso por las proximidades del desvío a Biescas, la pendiente continúa siendo muy moderada. Este sector resulta ideal para reservar energía de cara a la parte decisiva de la subida.
    Entre los kilómetros 4 y 6 aparecen los primeros tramos relevantes con porcentajes del 5% y 6%. La carretera comienza a mostrar un perfil más claramente ascendente.
    Entre los kilómetros 6 y 8 se alternan rampas del 6%, 8% y 9% con pequeños descansos. La ascensión empieza a exigir un esfuerzo más constante.
    Al aproximarse al Puerto de Egea y coger el desvío a Vilas de Turbón, la carretera vuelve a inclinarse con mayor decisión. Las pendientes oscilan entre el 4% y el 6%, mientras la altitud supera ya los 1.000 metros.
    Entre los kilómetros 10 y 12, la ascensión adquiere una regularidad mucho mayor. Los porcentajes cercanos al 5% y 6% permiten mantener una cadencia constante.
    El paso por el desvío a Pueyo marca el inicio de una fase claramente más exigente. La carretera abandona definitivamente los sectores más suaves del recorrido.
    Los últimos cuatro kilómetros concentran la mayor dificultad del puerto. Las pendientes aumentan progresivamente y aparecen rampas señalizadas del 8%, 10% e incluso 12%.
    El tramo final hasta el Balneario de Vilas del Turbón exige un último esfuerzo sostenido. La combinación de longitud, desnivel acumulado y pendientes crecientes convierte el final en la parte más selectiva de toda la ascensión.

    PEÑA DE FRANCIA (por El Casarito)

    La Peña de Francia es una de las montañas más emblemáticas del oeste peninsular y una auténtica referencia paisajística de la provincia de Salamanca. Situada en pleno corazón de la Sierra de Francia, su cima alcanza los 1.711 metros de altitud y está coronada por el histórico Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, lugar de peregrinación desde la Edad Media y uno de los miradores más espectaculares de Castilla y León. La montaña domina visualmente las comarcas de la Sierra de Francia, Las Batuecas y buena parte del Campo Charro. En los días despejados, las vistas alcanzan la Sierra de Gredos, la Sierra de Béjar, la Covatilla e incluso las llanuras extremeñas. Su singular perfil y su importancia histórica la convierten en uno de los enclaves más visitados de la provincia.
    Para los aficionados al ciclismo, Peña de Francia es una de las grandes ascensiones de Salamanca. Sin presentar pendientes extremas durante muchos kilómetros consecutivos, combina longitud, altitud, belleza paisajística y un tramo final de considerable dureza que obliga a gestionar bien las fuerzas. Asimismo, el ascenso es un clásico del cicloturismo salmantino y una de las cimas más prestigiosas del Sistema Central occidental. Su carretera serpentea entre bosques de pinos, robles y castaños antes de afrontar las laderas superiores completamente abiertas, donde el viento suele convertirse en un protagonista más de la ascensión.
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    📊Altimetría y características

  • Altitud de la cima: 1.711 m.
  • Distancia: 13,68 km.
  • Desnivel acumulado: 723 m.
  • Pendiente media: 5,29%.
  • Coeficiente APM: 131.
  • Carretera en buen estado durante toda la ascensión.
  • Señalización correcta y buena visibilidad.
  • Sombras abundantes en la primera mitad.
  • Exposición total al viento en los kilómetros finales.
  • Tráfico generalmente reducido, salvo días festivos.
  • Varias fuentes durante la subida.
  • Ascensión muy regular entre el 6% y el 7%.
  • Tramo final más exigente por altitud y viento.
  • Amplias panorámicas sobre la Sierra de Francia.
  • Final espectacular junto al santuario y al balcón mirador.

  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en las inmediaciones de La Alberca (SA-202) con un primer kilómetro al 7,1% que obliga a entrar rápidamente en ritmo. Es un inicio más exigente de lo que sugieren los números globales del puerto.
    Entre los kilómetros 1 y 2, una vez cogido el desvío de la SA-203, aparece un largo tramo de transición al 1,4%, ideal para recuperar pulsaciones. La carretera atraviesa la zona recreativa y el entorno de El Casarito.
    El tercer kilómetro presenta incluso un ligero descenso (-0,9%), circunstancia poco habitual en una ascensión de esta entidad. Este descanso permite afrontar la verdadera subida con las piernas frescas.
    A partir del km 3, la carretera gira definitivamente hacia la Peña de Francia y comienza una ascensión mucho más continua. El bosque envuelve completamente la carretera, creando un entorno muy agradable.
    El sector comprendido entre los kilómetros 3 y 5 mantiene pendientes del 4,5% y 6,1%, suficientemente constantes para empezar a acumular desgaste. La subida gana regularidad y desaparecen los descansos importantes.
    Entre los kilómetros 5 y 6 la pendiente aumenta hasta el 6,5%, entrando en una dinámica muy estable. El puerto empieza a mostrar su verdadero carácter de ascensión de fondo.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 6 y 8 se mueve entre el 6,7% y el 7%, una inclinación perfecta para encontrar un ritmo constante. La ganancia de altura es continua y muy perceptible.
    En las proximidades de la Fuente de Simón Vela aparece una de las zonas más emblemáticas de la subida. Además de constituir un punto de referencia histórico, ofrece una breve oportunidad para reabastecerse.
    El noveno kilómetro mantiene el 7% de media y conduce hasta el Paso de los Lobos, situado cerca de los 1.500 metros de altitud. A partir de aquí, la carretera comienza a estrecharse ligeramente.
    La vegetación empieza a perder protagonismo conforme se gana altura. Las vistas sobre las sierras salmantinas se vuelven cada vez más amplias y espectaculares.
    Entre los kilómetros 9 y 11, la pendiente se suaviza ligeramente hasta valores entre el 5,7% y el 6,3%. Son kilómetros ideales para regular esfuerzos antes de la parte final.
    La altitud comienza a hacerse notar claramente por encima de los 1.500 metros. Aunque las rampas no sean extremas, el esfuerzo aumenta progresivamente debido al desnivel acumulado.
    El kilómetro 11 presenta un 4,9% de media y puede inducir a pensar que lo más duro ha terminado. Sin embargo, todavía quedan varios repechos importantes antes de alcanzar el santuario.
    En el kilómetro 12, la pendiente vuelve a situarse en torno al 5,2% mientras la carretera avanza por terreno completamente despejado. El viento suele convertirse aquí en un factor determinante.
    Los últimos metros contienen rampas señalizadas del 9%, 10% y 11% que rompen la aparente suavidad del perfil. Son pequeñas exigencias finales que obligan a un último esfuerzo.
    La llegada al Santuario de la Peña de Francia constituye uno de los finales más espectaculares del centro-oeste peninsular. El premio es un extraordinario balcón natural desde el que se contempla gran parte del Sistema Central, convirtiendo la ascensión en una experiencia ciclista difícil de olvidar.

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