PUERTO DE LA LLACUNA (por Vilallonga)

El Puerto de la Llacuna, por la vertiente de Vilallonga, es una de las ascensiones más exigentes y constantes del interior de la provincia de Valencia. Se trata de un puerto largo, irregular y muy selectivo, que alterna tramos duros con sectores más suaves, culminando en un final explosivo que eleva notablemente su dureza global.
Situado en el entorno montañoso que separa la Safor del Comtat, este ascenso destaca por su carácter mediterráneo: carretera estrecha, curvas constantes y tramos expuestos al sol. La combinación de longitud cercana a los diez kilómetros y rampas que alcanzan el 17 % lo convierten en un puerto muy completo. Su inclusión en la Vuelta a España en 2021 supuso su estreno en el ciclismo profesional de primer nivel, formando parte de la exigente etapa entre Gandía y el Balcón de Alicante. Desde Vilallonga, el puerto actúa como un excelente desgaste previo, capaz de seleccionar el pelotón y favorecer ataques lejanos.
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📊 Altimetría y características

  • Vertiente: Vilallonga

  • Altitud: 696 m

  • Distancia: 9,95 km

  • Desnivel positivo: 606 m

  • Pendiente media: 6,07 %

  • Pendiente máxima: 17 %

  • Coeficiente APM: 134

  • Coeficiente 500 m: 143

  • Tipo de puerto: segunda categoría exigente

  • Carretera: estrecha y técnica

  • Tramo más duro: km 2 al 5 y km final

  • Regularidad: irregular, con descansos intermedios

  • Exposición: alta al calor

  • Dureza global: media-alta

Fuente: altimetrias.net
El puerto comienza en la localidad de Vilallonga, prácticamente al nivel del valle, con una pendiente inicial moderada en torno al 3–4 %, que permite encontrar un ritmo cómodo.
Este primer tramo sirve como introducción antes de que la carretera comience a empinarse progresivamente al abandonar el núcleo urbano.
Progresivamente, la pendiente aumenta hasta el 8–10 %, entrando ya en un terreno serio donde el esfuerzo se vuelve constante. Entramos en una pineda bastante tupida.
Entre los km 1,5 y 2 aparecen rampas más duras, que alcanzan el 12–13 %, en una secuencia continua de curvas bastante cerradas.
El siguiente kilómetro mantiene porcentajes elevados, con sectores entre el 10 y el 15 %, en una zona muy exigente y sin apenas descansos.
En torno al km 3 se alcanza uno de los puntos más duros de la subida, con rampas que llegan al 17 %, constituyendo uno de los tramos decisivos del ascenso.
Superado este muro, la pendiente se mantiene exigente entre el 8 y el 12 %, consolidando el desgaste acumulado.
Alrededor del km 5, una vez colonado el Pla de Llacuna, la subida cambia de carácter, con un tramo casi llano al 1 %, que permite recuperar parcialmente. Se estrecha bastante la vía.
A partir del km 6, la subida retoma pendientes más constantes, entre el 4 y el 5 %, en un sector más regular pero todavía exigente. Pasamos por una larga urbanización.
Aumenta la pendiente por encima del 4% al llegar a la pequeña laguna al final de la urbanización, a aproximadamente 3 kilómetros para coronar.
La media de los 3 kilómetros finales se sitúa alrededor del 5%, por una vía que vuelve a ser ancha y en perfecto estado.
El penúltimo kilómetro presenta porcentajes más duros, cercanos al 7–10 %, que obligan a un último esfuerzo sostenido.
Finalmente, el último kilómetro incluye el tramo decisivo, con rampas que alcanzan el 13–17 %, antes de coronar en el Port de la Llacuna, donde el puerto muestra su verdadero carácter selectivo y exigente.

ASCENSO A XORRET DE CATÍ (por Castalla)

El Xorret de Catí, en la provincia de Alicante, es uno de los puertos más explosivos y temidos del ciclismo español. Corto, brutal y sin apenas respiro, concentra en menos de cuatro kilómetros pendientes medias superiores al 11 %, con largos tramos por encima del 15 % y rampas que superan el 20 %. El ascenso culmina en el Portell de Catí, dentro del paraje natural de la Serra del Maigmó y Serra del Sit, un entorno abrupto y de gran belleza mediterránea.
Su fama está íntimamente ligada a la Vuelta a España, donde ha sido final en alto en múltiples ocasiones. El Xorret ha sido escenario de ataques decisivos, pájaras memorables y exhibiciones de grandes escaladores. Su dureza lo convierte en un juez implacable: aquí no se puede esconder nadie.
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📊 Altimetría y características
  • Vertiente: CV-817 (Pla de les Caves)

  • Altitud: 1.097 m

  • Distancia: 3,85 km

  • Desnivel positivo: 444 m

  • Pendiente media: 11,55 %

  • Pendiente máxima: 22 %

  • Coeficiente: 184

  • Tipo de puerto: explosivo y de alta montaña mediterránea

  • Tramo más duro: km 1,5 al 3

  • Carretera: bastante ancha, buen asfalto en general

  • Sombras: escasas en la parte central

  • Exigencia: muy alta, ideal para escaladores puros

Fuente: altimetrrias.net
La subida arranca prácticamente sin transición desde el Pla de les Caves (CV-817), en las afueras de Castalla, con una pendiente inicial ya exigente en torno al 8–9 %, que obliga a entrar en esfuerzo desde el primer metro.
Durante el primer kilómetro, con una media del 8,5 %, la pendiente aumenta progresivamente hasta el 11–14 %, preparando el terreno para lo que vendrá después.
Al aproximarse al km 1,5 la carretera se empina con claridad y aparecen los primeros tramos sostenidos por encima del 15 %, donde el ritmo empieza a romperse.
Entre el km 1,5 y el 2 se encadenan rampas muy duras, con porcentajes cercanos al 18 %, que seleccionan definitivamente a los escaladores. Una larga semirrecta que parece que no tenga fin.
El sector central es el más temido: un muro que alcanza el 20–22 %, uno de los máximos registrados en puertos habituales de competición profesional en España. La media del kilómetro 2-3 supera el 15 %.
En esta zona apenas hay descansos reales; las curvas de herradura sirven más para visualizar la pendiente que para aliviarla.
Superado el tramo más extremo, la pendiente sigue siendo muy elevada, rondando el 17–18 %, lo que impide cualquier recuperación efectiva.
En el último kilómetro la inclinación baja ligeramente hasta el 15–17 %, pero el desgaste acumulado convierte cada pedalada en un esfuerzo máximo. La pendiente media es del 11 %.
Los últimos 500 metros mantienen todavía un 17 % aproximado antes de suavizar levemente en los metros finales.
La llegada al Portell de Catí no ofrece un sprint claro: se corona tras una agonía continua, típica de final en alto de la Vuelta, donde las diferencias suelen abrirse de forma contundente en apenas unos minutos de ascensión. 

ASCENSO A TIGNES-VAL CLARET (por Bourg-Saint-Maurice)

El ascenso a Tignes (2151 metros) es uno de los puertos largos y constantes más representativos de los Alpes franceses. Parte desde Bourg-Saint-Maurice, en pleno valle de la Tarentaise, y asciende de forma ininterrumpida durante más de 30 kilómetros hasta alcanzar la estación de esquí de Tignes, a más de 2.100 metros de altitud. Es una subida de fondo, la misma en varios kms al ascenso al coloso Col de l'Iseran, sin descansos reales, donde la gestión del esfuerzo y la resistencia marcan la diferencia. El entorno acompaña desde el inicio: bosque alpino, pueblos de montaña y, en los kilómetros finales, un paisaje plenamente de alta montaña, abierto y expuesto, que refuerza la sensación de estar afrontando un gran puerto.
Tignes es un nombre recurrente del Tour de Francia, escenario de finales de etapa memorables y de jornadas decisivas en la general. Ha sido llegada de etapa en varias ediciones, destacando por su dureza acumulada y por el impacto de la altitud en el rendimiento de los corredores.
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📊 Altimetría y características

  • Vertiente: Bourg-Saint-Maurice

  • Distancia aproximada: 30,2 km

  • Desnivel positivo: ~1.300 m

  • Altitud inicial: ~800 m

  • Altitud final: ~2.100 m (Tignes)

  • Pendiente media: ~4,3 %

  • Pendiente máxima puntual: alrededor del 10 %

  • Tipo de ascenso: largo, constante y de fondo

  • Estado del firme: excelente en toda la subida

  • Exposición al clima: alta en el tramo final

  • Entorno: alpino, cada vez más abierto según se gana altitud

Fuente: cyclingcols.com

El inicio en Bourg-Saint-Maurice es engañosamente suave, con pendientes moderadas que permiten encontrar ritmo mientras se abandona el fondo del valle sin sobresaltos. El ascenso remonta el val de Isère con una orientación hacia el suroeste por la D902.
Durante los primeros kilómetros, la carretera discurre entre bosque y zonas habitadas, con un trazado amplio que invita a subir con cadencia constante y sin sensación de agobio. De la localidad inicio, en plena Saboya, también parten grandes pasos y altos alpinos destacables como el comentado col de l'Iseran, el col du Petit Saint Bernard, fronterizo con Italia, o el ascenso a la estación de deportes de invierno de Arcs.
Como observamos en la altimetría, los primeros 8 kms son, básicamente, largas rectas con porcentajes muy suaves de falso llano.
Es a partir de pasar por encima del Torrent de la Sassière, km 8-9, cuando tenemos la primera rampa destacable con porcentajes durante los 6 kms siguientes sobre el 6-8%
Transitando por una vía ancha y en general en buen estado, enlazamos con varias y generosas curvas de herradura como la de la imagen superior, que nos conducen a la población de Sainte-Foy-Tarantaise, donde están las rampas más duras de este sector (8-9%).
La regularidad del trazado hace que el viento, cuando aparece, tenga un papel más determinante que la propia pendiente.
Aunque pedaleamos mayoritariamente por zona boscosa, en estas latitudes el valle es abierto y nos permite tener contacto visual. Cabe tener en cuenta que el valle es sumamente transitado.
Poco después de pasar por la localidad de La Thuile, disminuye algo la pendiente y se estabiliza entre el 4-5% durante los próximos 5 kms aproximadamente.
Poco a poco el valle es más cerrado y superadas las curvas de herradura anteriores, el trazado vuelve a ser casi rectilíneo.
En este sector pasamos por varios túneles, todos ellos bien iluminados y sin demasiada complicación, aunque es recomendable el uso de luz roja posterior.
El último túnel de este sector nos adentra en el entorno del embalse de Chevril, donde se vuelve a abrir el valle, donde la pendiente aumenta progresivamente. Dejamos a la derecha el primer desvío a Tignes por la población de Les Bréviéres (D87b). Sin embargo, tenemos que coger el segundo acceso.
La pendiente aumenta hasta el gran muro del embalse, donde nos desviaremos a la derecha por la D87a siguiendo las indicaciones con porcentajes que pasan del 8% a un pequeño tramo llano. 
Atravesamos el gran lago artificial y llegamos a la cota 1800 de Tignes. Tan solo nos quedará por afrontar los últimos 5 km con medias entre el 6 y el 8% hasta los 2 kms finales.
Pasamos por varias curvas de herradura sobre el 6%, balcón del entorno montañoso junto al precioso lago azul esmeralda.
La pendiente aumenta progresivamente teniendo las rampas más duras de estos kms finales a unos 3 kms para coronar. El firme sigue siendo impecable, ancho y bien señalizado, lo que facilita una pedalada fluida incluso en los tramos más duros.
Las curvas amplias y la visibilidad total del trazado refuerzan la sensación de gran ascenso alpino. A poco menos de 3 kms para coronar tenemos referencia visual del desenlace del ascenso.
Entramos en el dominio de Tignes donde finaliza la pendiente y tan solo nos quedará por realizar el último km y medio de falso llano.
En un entorno espectacular, bordeamos un pequeño lago hasta llegar a la zona más al oeste dirección Val Claret (Grande Motte), en la cota 2100, donde acaba la zona urbana.
Coronamos el alto a una altura de 2105 metros, en la zona de oficinas y donde tienen inicio los remontadores de la extensa pista de esquí.

ASCENSO A BIELERHÖHE- SILVRETTA HOCHALPENSTRASSE (por Landeck)

El ascenso a Bielerhöhe es uno de los grandes pasos alpinos de Austria, situado a más de 2.000 metros de altitud en el corazón del macizo de Silvretta, en la frontera natural entre Tirol y Vorarlberg. El puerto culmina junto al lago artificial de Silvretta-Stausee, un entorno de alta montaña espectacular, dominado por glaciares, picos afilados y amplios valles alpinos. La carretera que lo atraviesa, la mítica Silvretta-Hochalpenstrasse, es una de las rutas panorámicas más bellas de Europa.
Asimismo, es un destino de referencia para cicloturistas de fondo, amantes de los grandes puertos largos y sostenidos. Aunque no es habitual en grandes vueltas, su prestigio es enorme en marchas cicloturistas alpinas y rutas de varios días. Turísticamente, combina ciclismo, senderismo y paisaje de alta montaña, con servicios bien integrados y un entorno muy cuidado, lo que la convierte en una subida icónica tanto para pedalear como para disfrutar del viaje, dado que su dureza es moderada.
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📊 Altimetría y características

  • Distancia: ~48,7 km

  • Desnivel positivo: ~1.400 m

  • Altitud inicial: ~786 m (Landeck)

  • Altitud final: ~2.032 m

  • Pendiente media global: ~2,6 %

  • Pendiente media en el tramo final: ~8–9 %

  • Pendiente máxima puntual: hasta el 12 %

  • Tipo de ascensión: muy larga, progresiva y acumulativa

  • Estado del firme: excelente en toda la Silvretta-Hochalpenstrasse

  • Carretera: ancha, bien señalizada, curvas amplias. Vía de peaje para vehículos a motor

  • Exposición: alta en la parte final, clima cambiante

  • Dificultad: alta por longitud y final exigente

Fuente: cyclingcols
La salida desde Landeck (vía 171 a 188) es un poco engañosa, con una pendiente muy suave que permite calentar piernas mientras se avanza por el fondo del valle, todavía lejos de la alta montaña.
Los primeros kilómetros discurren de forma casi llana, con ligeros repechos que apenas se notan, ideales para rodar en grupo y mantener un ritmo constante sin apenas desgaste.
A medida que se gana altura, la carretera empieza a ondular suavemente, alternando falsos llanos con pequeñas rampas que van acumulando desnivel sin que el ciclista sea del todo consciente. En esta fase inicial suele haber bastante tráfico.
El paisaje se abre progresivamente, con prados alpinos y pueblos dispersos, mientras la pendiente sigue siendo muy contenida y agradecida.
En la zona intermedia aparece una subida más continua, todavía cómoda, que ya obliga a un pedaleo más constante y a empezar a gestionar el esfuerzo a largo plazo.
La carretera mantiene siempre una anchura generosa y un asfalto perfecto, lo que invita a mantener cadencia y evita tensiones innecesarias. Pasamos por varios túneles, todos ellos perfectamente señalizados e iluminados.
A mitad de ascensión, la sensación es más de ruta alpina que de puerto clásico, con kilómetros que pasan sin grandes sobresaltos pero con desgaste acumulado.
Poco a poco, el valle se estrecha y el entorno se vuelve más montañoso, anunciando que la parte realmente seria del ascenso se acerca.
Al superar la zona de Wirl y Galtür, la pendiente empieza a estabilizarse claramente por encima del 5 %, marcando el inicio del puerto en sentido estricto.
La carretera gana altura con mayor decisión, las curvas se suceden y el paisaje ya es plenamente alpino, con paredes rocosas y cumbres cercanas.
En este tramo la subida es constante, sin descansos reales, ideal para escaladores de ritmo, pero exigente para quien haya gastado fuerzas antes.
La altitud comienza a notarse y el clima puede cambiar rápidamente, con viento o temperaturas más bajas incluso en verano. A unos 7 kms para coronar pasamos por el peaje para vehículos a motor.
A falta de pocos kilómetros, la pendiente se endurece de forma clara, entrando en el tramo final de la Silvretta-Hochalpenstrasse. La vía queda prácticamente desierta de vehículos.
Las rampas alcanzan valores del 8–10 %, con alguna punta superior, convirtiendo el final en un verdadero puerto alpino. La vía divide diferentes lagos alpinos. El lugar es espectacular.
Las curvas de herradura aportan espectacularidad visual, pero no ofrecen grandes descansos, manteniendo la exigencia física. El final del paso es, sin duda, exigente.
El lago de Silvretta empieza a intuirse, aunque todavía queda trabajo por delante para alcanzarlo. Después de una larga recta dejando atrás los pequeños lagos, afrontamos las últimas y generosas curvas finales.
El esfuerzo se vuelve sostenido y mental, con un entorno cada vez más abierto y expuesto, típico de la alta montaña, donde perjudica bastante el viento. Pasamos de medias del 4-5% a un final alrededor del 9-10% de media.
En los últimos kilómetros, la pendiente se mantiene firme, obligando a una gestión cuidadosa del desarrollo y la cadencia. Las cotas máximas llegan al 12% al pasar por las últimas curvas.
La llegada al lago y al collado es impresionante, con un paisaje amplio, mineral y de auténtica alta montaña alpina una vez superada la diga del lago artificial. Al fondo, resquicios de un glaciar menguante.
Coronar Bielerhöhe (2037 metros) supone completar una ascensión de fondo, más marcada por la longitud y la acumulación de desnivel que por la dureza extrema, pero inolvidable por su entorno y continuidad.

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