COL DU PRÉ DE LA DAME (por Génolhac)

El Col du Pré de la Dame es uno de los grandes puertos de las Cévennes y una ascensión de enorme interés cicloturista por su longitud, regularidad y aislamiento. Situado en el departamento del Gard, dentro del macizo de las Cévennes, alcanza los 1.474 metros de altitud y comunica el entorno de Génolhac con las zonas de montaña próximas a Villefort y al Mont Lozère.
La vertiente sur, desde Génolhac, presenta un perfil muy diferente al de una subida alpina convencional: comienza con un primer sector exigente, después se adentra progresivamente en un entorno forestal y mantiene durante muchos kilómetros porcentajes bastante constantes. La carretera, las numerosas curvas y los grandes bloques graníticos que aparecen junto a la calzada aportan un carácter muy particular a esta ascensión.
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📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Génolhac.
  • Longitud: 14,9 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 961 m.
  • Altitud inicial: aproximadamente 513 m.
  • Altitud de llegada: 1.474 m.
  • Pendiente media: 6,4%.
  • Pendiente máxima: aproximadamente 10%.
  • Coeficiente: alrededor de 180.
  • Carretera de montaña estrecha en algunos sectores (D362).
  • Ascensión muy regular, con pocos descansos verdaderamente importantes.
  • Numerosas curvas de herradura.
  • Gran parte del recorrido discurre por zona boscosa.
  • Tráfico generalmente escaso.
  • Presencia característica de grandes bloques graníticos junto a la carretera.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en Génolhac (D362), alrededor de los 500 metros de altitud, y desde los primeros metros queda claro que nos encontramos ante un puerto muy regular. La carretera, estrecha, empieza a ganar altura de manera inmediata y obliga a encontrar pronto un ritmo adecuado.
    El primer kilómetro es uno de los sectores más exigentes de toda la vertiente. Las rampas alcanzan porcentajes entre el 10-15%, por lo que conviene superar este inicio sin gastar demasiadas fuerzas.
    Una vez superado ese primer obstáculo, la pendiente se estabiliza y aparecen varios kilómetros en torno al 5-6%. Es un tramo fundamental para regular el esfuerzo, ya que todavía quedan más de diez kilómetros de ascensión.
    Asimismo, los porcentajes se estabilizan de forma muy homogénea: 5,5%, 5,3%, 5%, 7%, 5,4% y 6,7% en los primeros sectores. 
    La carretera comienza a internarse progresivamente en la masa forestal de las Cévennes. Los árboles proporcionan sombra durante buena parte de la subida y convierten el recorrido en una ascensión mucho más recogida que abierta y panorámica y sin apenas tráfico.
    Alrededor de la zona de Tournières, el puerto mantiene su carácter constante. Las sucesivas curvas permiten ganar altura sobre la ladera sin necesidad de afrontar largas rectas, mientras el ciclista va dejando cada vez más abajo el valle de Génolhac.
    El sector central vuelve a endurecerse ligeramente, con kilómetros próximos al 6-7%. No son rampas explosivas, pero sí porcentajes suficientemente altos como para que la acumulación de desnivel empiece a hacerse notar en las piernas.
    Una de las características más llamativas del Pré de la Dame es la presencia de grandes bloques de granito junto a la carretera. Estas enormes rocas aparecen entre la vegetación y constituyen uno de los elementos geológicos más reconocibles de la ascensión.
    La carretera continúa ganando altura mediante una sucesión de curvas y pequeños cambios de orientación. El perfil resulta especialmente agradecido para quien disfruta de las ascensiones regulares, ya que permite anticipar bastante bien el esfuerzo necesario en cada sector.
    Al aproximarnos a la parte alta, aparece el belvédère des Bouzèdes, uno de los puntos más interesantes de toda la vertiente. Situado alrededor de los 1.200 metros, constituye uno de los mejores lugares para obtener una panorámica sobre el paisaje de las Cévennes.
    Precisamente después del belvedere se encuentra uno de los sectores que más puede castigar al ciclista. Tenemos un kilómetro cercano al 9-10%, una dificultad que adquiere mayor importancia porque aparece cuando ya se han acumulado muchos kilómetros de subida.
    Superado este último tramo exigente, la pendiente vuelve a situarse en torno al 5-6%. El paisaje comienza a hacerse más abierto y la vegetación cambia conforme nos aproximamos al altiplano que rodea la cima.
    Los últimos kilómetros mantienen todavía una inclinación suficiente para impedir que el final sea un simple paseo. El perfil marca aproximadamente un 5,9% y un 6,3% en los dos últimos sectores, por lo que todavía hay que seguir trabajando hasta alcanzar el collado. Pasamos el mirador de Pré de la Dame.
    Finalmente, coronamos el paso a unos 1.474 metros de altitud, después de recorrer cerca de 15 kilómetros y superar alrededor de 960 metros de desnivel. La cima tiene un carácter relativamente discreto, pero representa la culminación de una de las ascensiones más interesantes y menos conocidas de las Cévennes. El puerto se encuentra además en una zona de altitud que puede permanecer cerrada durante el invierno debido a la nieve.

    COL DE FINIELS (por Le Pont-de-Montvert)

    El Col de Finiels es uno de los grandes pasos de montaña del Macizo Central francés y una de las ascensiones más características del Mont Lozère, dentro de las Cévennes. La carretera alcanza aproximadamente los 1.541 metros de altitud y atraviesa un territorio de gran belleza, con bosques en la parte inferior y paisajes mucho más abiertos y austeros a medida que nos acercamos a la cima. El puerto constituye además un importante paso entre la alta cuenca del Tarn, al sur, y la vertiente del Lot, al norte. El puerto alcanza una altitud considerable para el Macizo Central y se encuentra muy próximo al Pic de Finiels, que se eleva hasta unos 1.699 metros y constituye el punto culminante del Mont Lozère.
    Es una ascensión especialmente apreciada por el cicloturismo debido a la tranquilidad de la carretera y al carácter espectacular del paisaje. La D20 atraviesa el Mont Lozère de norte a sur y permite enlazar las dos vertientes del puerto. El entorno está además estrechamente relacionado con el itinerario de Robert Louis Stevenson, cuya travesía por las Cévennes contribuyó a popularizar este territorio.

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    📊Altimetría y características



    La vertiente que parte de Le Pont-de-Montvert presenta unos 11,1 kilómetros de ascensión, con una pendiente media próxima al 6% y un perfil bastante regular. No encontramos grandes rampas mantenidas de dos dígitos, pero sí una sucesión casi continua de kilómetros en torno al 6-8%, circunstancia que convierte la subida en un puerto exigente por acumulación.


    • Vertiente: Sur, desde Le Pont-de-Montvert.
    • Longitud: 11,1 km.
    • Altitud inicial: aproximadamente 880 m.
    • Altitud de llegada: 1.541 m.
    • Desnivel positivo: aproximadamente 660 m.
    • Pendiente media: alrededor del 6%.
    • Pendiente máxima: en torno al 8%.
    • Carretera: buen estado (D20).
    • Perfil bastante regular.
    • Entorno de montaña y bosques en la parte inferior.
    • Paisaje abierto y de landas en la zona alta.
    • Tráfico generalmente escaso.
    Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en Le Pont-de-Montvert, localidad situada en el valle del Tarn, desde donde la D20 empieza a remontar progresivamente las laderas del Mont Lozère con una orientación hacia el norte.
    Durante los primeros kilómetros, la pendiente se mueve habitualmente entre el 5% y el 7%. La principal característica de este tramo es precisamente su regularidad, ya que son escasos los descansos capaces de romper el esfuerzo.
    A medida que dejamos atrás las cotas inferiores, la carretera va penetrando en el paisaje montañoso del Mont Lozère. Las masas forestales acompañan buena parte de la subida, aunque progresivamente empiezan a aparecer espacios más abiertos.
    Hay una sucesión de kilómetros muy homogéneos, con porcentajes que rondan generalmente el 6%. Esta ausencia de grandes cambios permite gestionar bien el esfuerzo, pero también hace que el cansancio se acumule de forma constante.
    En torno a la zona intermedia aparecen algunos sectores próximos al 7%, que obligan a aumentar ligeramente el esfuerzo. No son rampas explosivas, sino incrementos de pendiente que se integran dentro de una ascensión bastante sostenida. La vía se ondula al llegar a la población de Finiels.
    Uno de los atractivos del puerto aparece precisamente cuando la vegetación comienza a perder densidad. El paisaje se abre y permite contemplar las formas suaves y redondeadas del Mont Lozère, muy diferentes de las montañas alpinas más abruptas.
    El tramo comprendido aproximadamente entre los kilómetros 5 y 8 mantiene porcentajes cercanos al 6-8%. Es probablemente uno de los sectores que más pueden pesar en las piernas, no por una rampa concreta, sino por la continuidad del desnivel.
    A diferencia de otros puertos cévenoles, la carretera no necesita grandes horquillas para superar el desnivel. El trazado asciende de manera bastante directa, alternando curvas suaves con tramos en los que la carretera parece dirigirse hacia las montañas superiores.
    Conforme nos aproximamos a los 1.400 metros, desaparece buena parte de la protección vegetal. El ciclista queda mucho más expuesto a las condiciones meteorológicas y el viento puede convertirse en un factor importante en este sector abierto.
    Los últimos kilómetros permiten apreciar ya con claridad el carácter de alta montaña del Mont Lozère. Las praderas, landas y formaciones graníticas sustituyen progresivamente al paisaje forestal de la parte inferior, mientras la carretera continúa ganando altura de manera sostenida y regular alrededor del 5%.
    La parte final pierde ligeramente intensidad en algunos sectores, pero sigue siendo necesario mantener el esfuerzo hasta alcanzar el collado. Desde esta zona se encuentran magníficas panorámicas sobre las dos vertientes del Mont Lozère, uno de los grandes atractivos de la ascensión.
    Finalmente, alcanzamos el Col de Finiels, situado a unos 1.541 metros, en un entorno completamente abierto y de gran valor paisajístico. La cima constituye uno de los pasos de carretera más elevados del Macizo Central y un magnífico punto para culminar una ascensión larga, regular y muy representativa de las montañas de las Cévennes.

    BARREGEM CIMERA DO ALVÃO (por Vila Real)

    La ascensión a la Barragem do Alvão constituye uno de los grandes puertos de la montaña portuguesa y una de las aproximaciones clásicas hacia el Parque Natural do Alvão. La vertiente parte de las inmediaciones de Vila Real y remonta progresivamente las laderas de la sierra hasta alcanzar la zona del embalse, en un recorrido que combina fuertes pendientes, tramos muy constantes y un paisaje que se abre progresivamente sobre el valle del Corgo.
    La escalada es una subida muy conocida en el ciclismo portugués, especialmente por su presencia como dificultad previa a las llegadas a Nossa Senhora da Graça en la Volta a Portugal. La carrera ha utilizado esta ascensión como punto de selección antes de dirigirse hacia Mondim de Basto y el Monte Farinha.

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    La altimetría presenta un ascenso de 10,3 km, con salida en torno a los 403 metros y llegada a aproximadamente 1.076 metros, lo que supone unos 675 metros de desnivel positivo. El perfil muestra una ascensión exigente y bastante regular, aunque con diferencias claras entre los distintos sectores.

    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Vila Real.
  • Longitud: 10,3 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 675 m.
  • Altitud inicial: aproximadamente 403 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.076 m.
  • Pendiente media: alrededor del 6,5%.
  • Pendiente máxima: hasta el 17%.
  • Ascensión de carácter exigente y bastante constante.
  • Tramo inicial con algunos sectores especialmente duros.
  • Parte final mucho más tendida en las proximidades del embalse.
  • Carretera de montaña con sucesión de curvas y largas rectas (M-312-1/ M-313).
  • Entorno natural del Parque Natural do Alvão.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en las proximidades de Vila Real, alrededor de los 400 metros de altitud. Desde los primeros metros, el perfil deja claro que no estamos ante una subida de aproximación suave, sino ante una carretera que empieza a ganar altura prácticamente desde el principio.
    El primer kilómetro ya presenta una pendiente significativa, en torno al 6%, y sirve como anticipo de lo que encontraremos posteriormente. Hay una sucesión de pequeños cambios de inclinación, pero sin llegar a establecer un verdadero tramo de descanso.
    Durante los primeros kilómetros aparecen las referencias de Borbela y de otros pequeños núcleos situados sobre la ladera. El recorrido va abandonando progresivamente el entorno urbano de Vila Real y comienza a adquirir un carácter claramente montañoso.
    Esta localidad es uno de los más exigentes de toda la ascensión. Fuentes ciclistas describen rampas particularmente duras poco después de comenzar, incluyendo un tramo de pavimento empedrado y una zona próxima a una iglesia donde se alcanzan pendientes muy elevadas, con medias del 10% y máximas al 15%.
    Asimismo, la pendiente permanece durante varios kilómetros en valores elevados. Se suceden sectores próximos al 7%, 8% e incluso superiores, por lo que resulta fundamental no dejarse llevar por el entusiasmo inicial.
    A medida que ascendemos hacia los 600-700 metros, el paisaje comienza a ganar protagonismo. Las vistas se amplían sobre el territorio de Vila Real y el valle del Corgo, mientras la carretera va adquiriendo un trazado más abierto y montañoso. Vemos las secuelas del gran incendio que asoló la zona en agosto de 2025.
    Alrededor de la mitad de la subida encontramos uno de los sectores más característicos del perfil: varios kilómetros consecutivos con porcentajes elevados y muy poca posibilidad de recuperar. Es precisamente esta continuidad la que convierte al Barragem do Alvão en un puerto bastante más serio de lo que podría sugerir su distancia.
    Uno de los elementos más atractivos de esta parte de la ascensión son las panorámicas. Conforme se gana altura, la vegetación y el relieve permiten contemplar una extensión cada vez mayor del territorio, con el valle quedando progresivamente por debajo de nosotros. La propia experiencia cicloturista de esta vertiente destaca las vistas como uno de sus principales atractivos.
    Superados los sectores más exigentes, la pendiente comienza finalmente a perder intensidad. La altimetría muestra cómo los porcentajes disminuyen al aproximarnos a la zona superior, aunque todavía quedan varios kilómetros antes de alcanzar definitivamente el embalse.
    El tramo final tiene un carácter diferente al de la primera parte. La subida dura prácticamente ha quedado atrás y la carretera continúa bordeando la zona de la Albufeira do Alvão, permitiendo cambiar el ritmo y disfrutar de un paisaje mucho más abierto. Fuentes ciclistas señalan también que los últimos kilómetros hasta el embalse son bastante más suaves que el núcleo principal de la ascensión.
    Finalmente, alcanzamos la Barragem do Alvão, situada alrededor de los 1.076 metros de altitud. La llegada al embalse supone la recompensa a una ascensión larga, constante y exigente, especialmente por la dureza acumulada durante su parte central. Además de su importancia como puerto ciclista, el lugar constituye un magnífico punto para contemplar el paisaje del Alvão y entender por qué esta subida se ha convertido en un clásico de la montaña portuguesa.

    ASCENSO A NUESTRA SEÑORA DE GRAÇA (por Modim de Basto)

    La ascensión a Nuestra Señora de Graça, en el Monte Farinha, es una de las subidas más emblemáticas del ciclismo portugués. Asimismo, constituye además un lugar de gran importancia paisajística, histórica y religiosa. En su parte superior se encuentra el Santuario de Nossa Senhora da Graça, mientras que el entorno conserva también vestigios arqueológicos como el Castro de Castroeiro. Desde la cima se disfruta de un amplio dominio visual sobre las tierras de Basto y las montañas circundantes.
    A Senhora da Graça es, por encima de todo, una de las grandes cimas de la Volta a Portugal em Bicicleta. Desde las primeras llegadas de la prueba al Monte Farinha, la ascensión se convirtió en uno de los escenarios más reconocibles del ciclismo portugués y en una de las etapas tradicionalmente consideradas como grandes jornadas de montaña. El propio municipio de Mondim de Basto define la subida como uno de los grandes símbolos nacionales de este deporte. La relación entre el Monte Farinha y la Volta ha sido tan intensa que las llegadas al santuario forman parte de la memoria colectiva de la carrera. Entre sus vencedores figuran corredores como Marco Chagas, Joaquim Gomes, Cássio Freitas o João Cabreira, entre muchos otros.
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    Situada junto a Mondim de Basto, en el distrito de Vila Real, la carretera asciende desde el valle del Tâmega hasta el santuario que corona la montaña, en un recorrido de 12,9 kilómetros, 784 metros de desnivel y una pendiente media del 6,08%, según la altimetría aportada. La cima alcanza los 926 metros.

    📊Altimetría y características


  • Vertiente: desde Mondim de Basto.
  • Longitud: 12,9 km.
  • Desnivel positivo: 784 m.
  • Altitud inicial: aproximadamente 142 m.
  • Altitud final: 926 m.
  • Pendiente media: 6,08%.
  • Pendiente máxima: 15%.
  • Coeficiente: 159.
  • Carretera de unos 7-8 metros de anchura.
  • Firme en perfectas condiciones según la documentación aportada.
  • Señalización central hasta el cruce hacia Sobreira; posteriormente, señalización más irregular.
  • Escasas sombras en la parte inicial y mayor presencia de vegetación conforme se gana altura.
  • Tráfico generalmente escaso.

  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en la parte baja de Mondim de Basto, junto al puente sobre el río Tâmega. Desde este punto se toma la carretera que atraviesa la localidad y posteriormente se continúa en dirección a Pedravedra, acumulando los primeros metros de desnivel de una subida que todavía se muestra bastante llevadera.
    Los primeros kilómetros son relativamente suaves. La altimetría refleja porcentajes próximos al 3-4% en este comienzo, con algún sector todavía más cómodo, por lo que resulta posible reservar fuerzas para la segunda mitad, donde la carretera cambia considerablemente de carácter.
    Al abandonar progresivamente Mondim de Basto, el recorrido entra en un paisaje más rural. Hasta aproximadamente el cuarto kilómetro, las pendientes no suelen superar el 5%, aunque el desnivel acumulado comienza a hacerse notar mientras nos acercamos al cruce hacia Sobreira.
    En torno al kilómetro 4'2, tras el paso por la zona de la gasolinera y el cruce hacia Sobreira, comienzan las primeras rampas capaces de cambiar por completo el ritmo de la ascensión, que llevan a porcentajes máximos cortos del 16%.
    El perfil confirma este cambio: después de los sectores iniciales de alrededor del 4%, aparecen kilómetros con medias del 6%, 8% e incluso más, dibujando una ascensión claramente más dura en su parte central. El kilómetro situado aproximadamente entre los 5 y 6 kilómetros alcanza una media del 8,1%.
    El paso por las proximidades de Caínha constituye otro punto reconocible del recorrido. La carretera continúa ganando altura de forma sostenida y las rampas empiezan a sucederse con mayor frecuencia, mientras el paisaje se transforma progresivamente en un entorno más montañoso.
    Después de este sector aparece un pequeño respiro que resulta especialmente bienvenido. Son aproximadamente 400 metros de descanso antes de afrontar los últimos kilómetros realmente duros de la ascensión. 
    A partir de aquí comienza la parte decisiva. Hay una sucesión de kilómetros en torno al 6-7%, con varios sectores superiores a esos valores. La subida deja de ser una carretera de aproximación y se convierte definitivamente en una escalada hacia la cima del Monte Farinha, sortenado varias curvas de herradura.
    En torno al kilómetro 8 aparece otro de los sectores destacados, con una pendiente media cercana al 7,2%, mientras la altitud ya supera ampliamente los 550 metros. El esfuerzo empieza a ser acumulativo y cada nuevo tramo exige mantener una cadencia constante.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 8 y 10 mantiene una notable regularidad. Las pendientes se sitúan aproximadamente entre el 6,5% y el 7,5%, sin grandes descansos, y la carretera continúa serpenteando por las laderas del Monte Farinha.
    Al alcanzar el kilómetro 9,3, encontramos el aparcamiento mencionado en la documentación, situado junto a cuatro mesas de piedra bajo los árboles. Puede constituir un punto adecuado para detenerse, aunque para el ciclista que afronta la ascensión como puerto todavía queda una parte importante por completar.
    Desde este punto, el recorrido entra en su fase final y las rampas vuelven a endurecerse. El perfil registra alrededor del 6,5% en el décimo kilómetro y posteriormente un 9,3% de media en el tramo situado aproximadamente entre los kilómetros 11 y 12, uno de los sectores más exigentes de toda la subida.
    Precisamente en esta parte final aparecen las rampas de doble dígito que caracterizan los últimos kilómetros, incluso rampas puntuales del 15%, capaces de poner a prueba las piernas cuando ya se han acumulado más de 700 metros de desnivel.
    La carretera comienza entonces a describir las curvas finales en forma de espiral alrededor de la montaña. Desde algunos puntos ya puede divisarse la característica silueta de la basílica, un elemento visual que permite anticipar la proximidad de la cima, aunque todavía quedan las últimas herraduras antes de alcanzarla.
    Los últimos metros conducen finalmente hacia el Santuario de Nossa Senhora da Graça. El edificio religioso, situado en lo alto del Monte Farinha, constituye la culminación monumental de la subida y transforma la llegada en algo mucho más especial que la simple coronación de un puerto. El santuario está considerado uno de los principales lugares de referencia religiosa y turística de Mondim de Basto.

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