ASCENSO A LA ERMITA DE LA VICTÒRIA (por Cala Victòria)

El ascenso a la Ermita de la Victòria, situado en la península de Alcúdia, en el norte de Mallorca, es una pequeña subida de montaña que concentra su exigencia en apenas un kilómetro y medio de recorrido. Partiendo desde Cala Victòria, en la zona de Mal Pas-Bon Aire, la carretera gana altura progresivamente hasta alcanzar los 139 metros, con unas rampas que llegan al 11%.
La subida a la Ermita de la Victòria no es un puerto de gran entidad por longitud o desnivel, pero sí una ascensión interesante para el ciclismo de carretera por su considerable pendiente media y por la dureza de algunos de sus sectores. Su trazado permite enlazar el entorno litoral de Cala Victòria con uno de los enclaves más característicos de esta parte de Mallorca, ofreciendo además un recorrido atractivo desde el punto de vista paisajístico.
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Aunque sus cifras pueden parecer modestas, estamos ante una ascensión corta y bastante intensa, con una pendiente media del 7,7% y varios tramos de doble dígito que obligan a mantener un esfuerzo constante. Su reducido kilometraje no permite grandes descansos y convierte esta subida en un interesante repecho de montaña dentro del paisaje costero de la península de Alcúdia.

📊Altimetría y características

  • Lugar de inicio: Cala Victòria (Mal Pas-Bon Aire).
  • Altitud inicial: 24 m.
  • Altitud de llegada: 139 m.
  • Desnivel positivo: 115 m.
  • Longitud: 1,5 km.
  • Pendiente media: 7,7%.
  • Pendiente máxima: 11%.



La ascensión comienza en Cala Victòria, a unos 24 metros de altitud, con una primera aproximación bastante progresiva. Estos metros iniciales permiten ir encontrando el ritmo mientras la carretera empieza a ganar altura de manera paulatina. La pendiente todavía no presenta grandes dificultades, aunque el trazado va adquiriendo poco a poco una inclinación más evidente. 
La pendiente aumenta considerablemente y aparecen las primeras rampas exigentes del recorrido. Entramos en un sector donde las inclinaciones se sitúan entre el 8% y el 10%, con algún tramo que ya alcanza el doble dígito. La carretera empieza a exigir un esfuerzo más intenso y obliga a gestionar bien las fuerzas, especialmente teniendo en cuenta que todavía queda buena parte de la ascensión. Es el primer aviso de la dureza que esconde este pequeño puerto.
Poco después, nos encontramos ante uno de los sectores más exigentes de toda la subida. El perfil dibuja un tramo prolongado con pendientes del 10-15%, convirtiéndose en una auténtica prueba para las piernas dentro de un recorrido tan corto. La continuidad de estas rampas dificulta encontrar momentos para recuperar y hace que la velocidad disminuya notablemente. Es probablemente el punto clave de la ascensión, donde habrá que superar el esfuerzo más importante antes de afrontar la parte final.
Después de superar el sector más duro, la pendiente ofrece un pequeño respiro, aunque sin llegar a convertirse en un terreno cómodo. Aparecen nuevamente porcentajes situados entre el 4% y el 8%, interrumpidos por otra rampa que vuelve a situarse entre el 8% y el 10%. 
Este cambio de inclinación permite recuperar ligeramente el ritmo, pero también obliga a estar atentos porque todavía queda una última dificultad antes de alcanzar la ermita. La subida mantiene así un carácter irregular, alternando sectores de mayor exigencia con pequeñas treguas.
Afrontamos los últimos metros de la ascensión, donde todavía aparece una rampa de doble dígito que puede alcanzar el 11%. Será el último esfuerzo importante antes de coronar, aunque progresivamente la pendiente vuelve a moderarse hasta completar el recorrido. 
Finalmente, alcanzamos la Ermita de la Victòria, situada a 139 metros de altitud, después de superar 115 metros de desnivel positivo en apenas 1,5 kilómetros. La recompensa llega en forma de un entorno natural privilegiado, con la ermita como punto de referencia y unas magníficas panorámicas sobre las bahías de Alcúdia y Pollença.

ASCENSO AL CASTELL DE SANTUERI (por Felanitx)

El ascenso al Castell de Santueri, situado en el término municipal de Felanitx, es una de las pequeñas joyas cicloturistas del sureste de Mallorca. La carretera se encarama hasta una espectacular fortaleza medieval levantada sobre un promontorio rocoso de la Serra de Llevant, desde donde se domina una extensa panorámica de la isla y de buena parte de su litoral oriental.
Se trata de una subida de dimensiones moderadas, pero con un atractivo paisajístico, histórico y deportivo muy particular. El recorrido discurre por un entorno rural mediterráneo y culmina junto a uno de los castillos roqueros más representativos de Mallorca, cuya posición estratégica permitió controlar históricamente las tierras interiores y buena parte de la costa. Asimismo, el ascenso al Castell de Santueri comparte protagonismo cicloturista con otra ascensión muy conocida de Felanitx: el Alto de Sant Salvador.
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La ascensión desde Felanitx presenta diferentes mediciones según el punto elegido para comenzar. Una de las referencias sitúa el recorrido en 4,83 km, con 236 metros de desnivel y una pendiente media del 4,9%, aunque existen variantes de medición más largas. La carretera termina en el propio castillo, por lo que se trata de una subida sin continuidad, que obliga a regresar por el mismo camino.

📊Altimetría y características

  • Vertiente: Desde Felanitx.

  • Longitud: 7,2 km.

  • Desnivel positivo: Aproximadamente 236 m.

  • Altitud de llegada: 377 m.

  • Pendiente media: 3,9%.

  • Pendiente máxima: En torno al 15% en determinados tramos.

  • Carretera estrecha y de montaña.

  • Cuatro curvas de herradura.

  • Ascensión de dificultad moderada, con mayor exigencia en la parte final.

  • Final junto al histórico Castell de Santueri.

La ascensión arranca en las inmediaciones de Felanitx, tomando el Camí des Castell, que nos introduce progresivamente en un paisaje rural dominado por campos de cultivo, vegetación mediterránea y pequeñas explotaciones agrícolas. Dejamos atrás el núcleo urbano para dirigirnos hacia el promontorio donde se encuentra la fortaleza.
Los primeros kilómetros presentan una pendiente bastante asequible, con porcentajes generalmente suaves entre el 0-3% y con una orientación hacia el sur por la Ma-14.
Durante este tramo inicial, el paisaje es típicamente mallorquín, con terrenos abiertos y vegetación mediterránea. Poco a poco comenzamos a distinguir la elevación rocosa sobre la que se levanta el castillo, que se convierte en la referencia visual de toda la ascensión.
Al superar aproximadamente la mitad del recorrido, la carretera comienza a ganar inclinación de manera más evidente a partir del cruce al castillo. Dejamos atrás los sectores más cómodos y nos adentramos en una zona donde las curvas y el trazado ascendente empiezan a exigir un esfuerzo más constante.
Uno de los atractivos de esta subida es su trazado sinuoso. La carretera describe varias curvas de herradura que permiten remontar la ladera y ganar altura progresivamente. Estas curvas, además de aportar interés deportivo, ofrecen diferentes perspectivas de la fortaleza y del paisaje circundante. Los porcentajes van aumentando su dureza de forma progresiva.
El tramo final concentra las mayores dificultades. Las pendientes aumentan considerablemente y aparecen rampas que pueden alcanzar aproximadamente el 15%. Es aquí donde debemos emplearnos con mayor decisión, especialmente si hemos afrontado los kilómetros anteriores a un ritmo demasiado elevado.
A medida que nos acercamos a la cima, la presencia del castillo se hace cada vez más imponente. Su ubicación sobre un macizo rocoso no es casual: el Castell de Santueri ocupa una posición estratégica en la Serra de Llevant, desde donde históricamente se controlaban amplias extensiones de territorio y diferentes puntos de la costa mallorquina.
Finalmente, alcanzamos el acceso al Castell de Santueri, situado sobre los 370 metros de altitud en el entorno de la carretera. La fortaleza, cuyos principales restos conservados corresponden a la época medieval, constituye una recompensa excepcional para una ascensión que combina ciclismo, historia y naturaleza. Desde sus inmediaciones podemos disfrutar de magníficas panorámicas sobre el interior de Mallorca y el litoral oriental.
Una vez finalizada la subida, podemos considerar la posibilidad de enlazar esta ascensión con el cercano Alto de Sant Salvador. De esta manera completaremos una jornada especialmente atractiva por los alrededores de Felanitx, afrontando dos puertos de características diferentes: Santueri, más corto y con un final exigente, y Sant Salvador, más largo, regular y con sus espectaculares curvas de herradura. Dos ascensiones que merecen formar parte de cualquier colección de puertos cicloturistas de Mallorca.

ASCENSO AL SANTUARI DE BONANY (por Petra)

El ascenso al Santuario de Bonany, situado en el término municipal de Petra, es una subida corta pero interesante para el cicloturismo mallorquín. La carretera abandona progresivamente el entorno urbano y se adentra en una elevación que domina la llanura del Pla de Mallorca, hasta alcanzar el santuario, situado a unos 290 metros de altitud.
Aunque sus cifras no corresponden a las de un gran puerto de montaña, el recorrido presenta una dificultad apreciable en su tramo final. La combinación de una primera parte bastante suave con rampas más exigentes en la aproximación a la cima hace que sea una ascensión breve, variada y con un final que requiere reservar fuerzas.
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📊Altimetría y características

  • Vertiente: desde Petra.

  • Longitud: 4,3 km.

  • Altitud inicial: 95 m.

  • Altitud final: 290 m.

  • Desnivel positivo: 195 m.

  • Pendiente media: 4,5%.

  • Pendiente máxima: 13%.


El ascenso comienza a unos 95 metros de altitud y presenta unas primeras rampas relativamente cómodas. La pendiente va aumentando paulatinamente, permitiendo encontrar el ritmo antes de afrontar los sectores más exigentes. El desnivel acumulado empieza a notarse, aunque todavía no estamos ante la parte decisiva del recorrido.
La pendiente se endurece y aparecen porcentajes que obligan a incrementar el esfuerzo. El perfil alterna tramos moderados con otros más inclinados, sin llegar a ofrecer grandes descansos. A medida que dejamos atrás Petra, el ascenso adquiere un carácter más montañoso y el Puig de Bonany comienza a imponerse en el paisaje.
El sector entre los kilómetros 2-3 presenta una sucesión de cambios de pendiente, con tramos que rondan el 7-8%. La subida deja de ser un simple repecho y empieza a exigir una gestión más cuidadosa del esfuerzo. Conviene mantener una cadencia cómoda, ya que todavía quedan las rampas más duras antes de alcanzar el santuario.
Alrededor del kilómetros 3 aproximadamente, la inclinación disminuye ligeramente, aunque no llega a convertirse en un descenso prolongado. Este pequeño alivio permite recuperar sensaciones y preparar las piernas para el último sector. Es un punto importante para no gastar energías innecesariamente antes de la parte más exigente.
La pendiente vuelve a aumentar y aparecen las rampas de mayor entidad, con un máximo indicado del 13%. Aunque este sector es corto, puede hacerse especialmente exigente por el desnivel acumulado y por el contraste con los kilómetros iniciales. Aquí resulta fundamental regular el esfuerzo y evitar atrancarse en las rampas más pronunciadas.
Los últimos metros conducen hacia la cima, situada aproximadamente a 290 metros según la altimetría aportada. El esfuerzo final queda recompensado por el atractivo del santuario y por las vistas panorámicas sobre el Pla de Mallorca. El conjunto religioso tiene sus orígenes en 1606, mientras que la iglesia actual se construyó entre 1920 y 1925.
Es un final que combina el interés ciclista con el valor paisajístico y patrimonial de uno de los lugares más emblemáticos de Petra.

COLL D'ES GRAU (por Puigpunyent)

El Coll d'es Grau, desde Puigpunyent, es una ascensión de montaña situada en la Serra de Tramuntana, en Mallorca. Se trata de una subida de perfil irregular que combina un primer sector de pendientes suaves, varios repechos y una parte final en la que la carretera gana altura de forma más sostenida.
El paso tiene un recorrido de aproximadamente 11,9 km, con una pendiente media cercana al 2,2 % y una altitud final de unos 477 metros. Aunque las cifras globales no parecen especialmente exigentes, el perfil alterna pequeños descensos con rampas de cierta entidad, por lo que conviene analizar la subida por sectores y no únicamente por su pendiente media.
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📊Altimetría y características

  • Longitud: aproximadamente 11,9 km.
  • Altitud inicial: alrededor de 84 m.
  • Altitud final: aproximadamente 477 m.
  • Pendiente media: alrededor del 2,2 %.
  • Perfil: irregular, con repechos y descansos.
  • Entorno: carreteras rurales y paisaje montañoso de la Serra de Tramuntana.
Fuente: cyclingcols

Los primeros kilómetros presentan una sucesión de repechos y pequeños descensos, con pendientes muy suaves que permiten avanzar sin un esfuerzo excesivo. La carretera discurre por un entorno rural, atravesando sectores en los que el desnivel apenas aumenta y donde resulta importante conservar fuerzas para la parte final.
Durante el primer tercio del recorrido, desvíos como el del Torrent de sa Riera y el Coll des Tords, que ayudan a identificar los distintos sectores de esta aproximación por la montaña mallorquina. El perfil es irregular y alterna pequeñas ganancias de altitud con tramos prácticamente llanos, por lo que la pendiente media no refleja por sí sola las dificultades puntuales.
A medida que avanzamos hacia la zona de Son Burguet y Son Serralta, la carretera continúa remontando el terreno de forma progresiva. Las rampas siguen siendo moderadas en términos generales, aunque los cambios de inclinación obligan a adaptar el ritmo. 
El paso por las inmediaciones de Son Pont y Puigpunyent permite apreciar el carácter montañoso de esta zona de la Serra de Tramuntana. El trazado se vuelve progresivamente más exigente y la altimetría comienza a mostrar una tendencia ascendente más clara, aunque todavía aparecen sectores donde es posible recuperar parcialmente.
La parte decisiva llega en los kilómetros finales, cuando las pendientes aumentan de manera considerable respecto al inicio. Hay varios tramos que se aproximan al 7-8%, junto a un sinfín de cerradas curvas de herradura que le dan carácter a esta vertiente del paso.
La llegada al Coll d'es Grau, en torno a los 477 metros, pone fin a un itinerario de aproximadamente 11,9 kilómetros. No estamos ante una ascensión de gran desnivel acumulado, pero sí ante un recorrido quebrado, con numerosos cambios de ritmo y un final más exigente. Su principal atractivo reside en el paisaje de la Serra de Tramuntana y en la posibilidad de enlazar esta subida con otras carreteras de montaña de Mallorca como el Coll de Galilea o el Coll de Tords.

ALTO DE GALILEA (por Peguera)

El Alto de Galilea, situado en la sierra de Tramuntana de Mallorca, es una ascensión que destaca por su irregularidad y por un final extraordinariamente exigente. El ascenso parte de la zona de Peguera y Andratx, atraviesa Capdellà y se dirige hacia Galilea, donde se encuentra el Coll de Galilea, a 412 metros. Sin embargo, la ascensión no termina allí: continúa hasta el Alto de Galilea, situado a 501 metros, mediante unas rampas finales que contrastan radicalmente con los porcentajes moderados del inicio.
Su principal particularidad es precisamente esa distribución del esfuerzo. Los primeros kilómetros sirven para acumular desnivel de manera progresiva, mientras que la parte final concentra las rampas más severas, con máximos señalados del 23 % y del 21 %. Por ello, la pendiente media resulta poco representativa de la dificultad real del tramo definitivo.
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Asimismo, la altimetría presenta un recorrido de 13,9 km, 499 metros de desnivel y una pendiente media del 3,58 %, aunque estas cifras globales esconden una segunda mitad mucho más dura que la primera.

📊Altimetría y características

  • Vertiente: sur, por Peguera y Capdellà.
  • Longitud: 13,9 km.
  • Desnivel positivo: 499 m.
  • Altitud de llegada: 501 m.
  • Pendiente media: 3,58 %.
  • Pendiente máxima: 23 %.
  • Coll de Galilea: 412 m.
  • Alto de Galilea: 501 m.
  • Coeficiente APM: 95.
  • Perfil: ascensión irregular, con aproximación tendida y un final muy explosivo.
  • Carretera: estrecha y sinuosa, pero en buen estado (Ma-1012/ Ma-1032).
Fuente: altimetrias.net

El inicio de la ascensión a nivel prácticamente del mar, en torno a los 2-3 metros. Los primeros metros transcurren por el entorno urbano de Peguera, donde debemos enlazar distintas calles para abandonar la localidad. Aunque el desnivel acumulado es todavía escaso, estamos ante el inicio de una subida de casi 14 kilómetros.
Los kilómetros iniciales presentan porcentajes suaves e irregulares, con valores que oscilan aproximadamente entre el 0% y el 4%. Hay pequeñas ondulaciones que permiten avanzar sin grandes exigencias, aunque todavía no hemos entrado en la parte montañosa más interesante.
La ruta va abandonando el litoral para adentrarse hacia el interior de Mallorca. En este sector se alternan pequeñas subidas con breves descansos, y el desnivel se acumula de forma progresiva. El perfil muestra que todavía estamos lejos de las rampas que caracterizan el tramo final.
Al acercarnos a los kilómetros 3 y 4, los porcentajes comienzan a mostrar más continuidad, con sectores próximos al 3-5%. No se trata aún de una subida especialmente dura, pero sí de un terreno en el que conviene mantener un ritmo constante para reservar fuerzas.
El paso por esta localidad de Cabdella constituye una referencia importante dentro del recorrido. La carretera se estrecha, continúa ganando altura hacia Galilea y deja atrás progresivamente el ambiente más urbano de la zona baja. Desde aquí comienza la parte más reconocible de la ascensión, aunque todavía queda bastante distancia hasta el final.
Saliendo de la población, nos encontramos un sector irregular, con porcentajes modestos e incluso pequeños descensos. Estas oscilaciones explican por qué la pendiente media de todo el recorrido apenas alcanza el 3,5%. Sin embargo, no debemos confundir esa cifra con la dificultad de los últimos kilómetros.
A partir de la zona intermedia, el perfil empieza a ganar altura de manera más sostenida. Aparecen sectores en torno al 4-6%, que ya requieren un esfuerzo más constante. La carretera se dirige hacia las laderas de la sierra de Tramuntana y el paisaje adquiere un carácter progresivamente montañoso.
En torno a los kilómetros 8 y 9 se alternan pendientes moderadas con pequeños cambios de inclinación. Aunque el perfil no presenta todavía las cifras extremas del final, el desnivel acumulado comienza a hacerse notar. Es un buen momento para controlar el esfuerzo y evitar llegar excesivamente fatigados al tramo decisivo.
Conforme nos acercamos a la localidad, la carretera gana protagonismo como ascensión de montaña. La pendiente se vuelve más sostenida y aparecen porcentajes que rondan el 6%. La vegetación y el relieve de la zona acompañan una subida que combina tramos relativamente cómodos con otros en los que debemos incrementar la presión sobre los pedales.
El Coll de Galilea, a 412 metros. Este punto constituye una referencia fundamental porque no representa el final del ascenso. La altimetría distingue claramente el collado, situado a 412 metros, del Alto de Galilea, a 501 metros. Por tanto, todavía queda un desnivel considerable que superar después de alcanzar el paso de montaña.
El desvío hacia el núcleo de Galilea. Después de coronar el collado, debemos tomar el acceso al pueblo y continuar por su calle principal hacia la parte superior. El recorrido cambia aquí de carácter: dejamos atrás la carretera de aproximación y entramos en un tramo mucho más localizado, en el que las pendientes pueden aumentar bruscamente.
La altimetría señala pendientes del 9% y del 10,3% en el sector final, antes de alcanzar las rampas más extremas. Estos valores ya suponen un cambio radical respecto a la aproximación inicial. Si hemos llegado hasta aquí con un desarrollo demasiado exigente, será el momento de recurrir a una cadencia más cómoda.
Este es el sector más determinante de toda la ascensión. La altimetría indica dos rampas extraordinariamente duras, con pendientes máximas del 23% y del 21%. Son cifras que convierten el final en un auténtico muro, muy diferente de los kilómetros anteriores. La velocidad cae drásticamente y resulta fundamental mantener el equilibrio, especialmente si el firme presenta irregularidades o hay gravilla. La pendiente media global no refleja en absoluto esta dificultad.
Coronación del Alto de Galilea, a 501 metros. Tras superar las rampas finales, alcanzamos el punto más elevado de la ruta. La ascensión completa suma 13,9 kilómetros y 499 metros de desnivel, pero su principal dificultad no reside en la longitud ni en la pendiente media, sino en el contraste entre una aproximación relativamente tendida y un final brutal. 
El Alto de Galilea es un ejemplo perfecto de cómo una altimetría aparentemente moderada puede esconder un desenlace de enorme exigencia física.

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