BALMBERG PASSHÖHE (por Welschenrohr)

El ascenso al Balmberg Passhöhe, en el Jura suizo, desde la localidad de Welschenrohr, es una de esas subidas que demuestran que la longitud no siempre determina la dureza de un puerto. Estamos ante una ascensión muy corta, de apenas 3 kilómetros, pero extraordinariamente exigente por sus rampas continuadas y sus porcentajes de auténtica pared.
La subida salva aproximadamente 400 metros de desnivel, con una pendiente media del 12,5% y máximas que se aproximan al 19-25%. Su perfil es claramente ascendente y progresivo en cuanto a dificultad: tras un comienzo relativamente moderado, la carretera se endurece de manera considerable y encadena rampas muy pronunciadas durante buena parte del recorrido. Las escasas treguas se concentran en algunas curvas, que apenas permiten recuperar antes de afrontar nuevos tramos de gran exigencia.

📊Altimetría y características


  • Lugar de inicio: Welschenrohr
  • Altitud inicial: 679 m aprox.
  • Altitud de llegada: 1.079 m.
  • Desnivel positivo: 400 m.
  • Longitud: 3,2 km
  • Pendiente media: 12,5%
  • Pendiente máxima: 18,5-25%
Fuente: cyclingcols


La ascensión comienza en las inmediaciones de Welschenrohr, por la Balmbergstrasse, con una primera parte relativamente asequible si tenemos en cuenta lo que nos espera más adelante. Las pendientes iniciales se mueven entre el 6% y el 8%, permitiendo encontrar una cadencia cómoda mientras abandonamos progresivamente el núcleo de población. 
La carretera, siempre en perfecto estado, empieza a internarse en la ladera de la montaña, con un trazado que todavía no presenta grandes dificultades técnicas. Sin embargo, esta primera aproximación es engañosa, puesto que pronto encontraremos un cambio radical en la inclinación. Conviene aprovechar estos metros para preparar las piernas y seleccionar un desarrollo adecuado.
La carretera comienza a endurecerse considerablemente y aparecen las primeras rampas de dos dígitos, con pendientes que se sitúan entre el 9% y el 12%. Nos encontramos en una zona donde el trazado empieza a adaptarse de manera más evidente a la orografía, mediante curvas que permiten remontar la ladera. El esfuerzo aumenta progresivamente y ya no resulta sencillo mantener una velocidad elevada. El entorno combina vegetación y pequeñas construcciones rurales, mientras vamos dejando atrás el fondo del valle. Es el primer aviso de la extraordinaria dureza que caracteriza esta vertiente norte del Balmberg.
Después del desvío, entramos en un sector todavía más exigente, con porcentajes que se mueven entre el 10% y el 15%. La carretera presenta una sucesión de curvas y pequeñas rectas en las que la pendiente parece no dar prácticamente ningún respiro. En algunos momentos se abren perspectivas sobre Welschenrohr y el valle que acabamos de abandonar, aunque la dureza de las rampas obliga a concentrarse principalmente en el esfuerzo. La velocidad empieza a reducirse notablemente y resulta fundamental mantener una cadencia que permita superar estas primeras dificultades importantes sin llegar a acumular demasiado desgaste.
La ascensión entra en una fase especialmente complicada, con una sucesión de rampas que ya se sitúan habitualmente entre el 15% y el 20%. Estamos ante uno de los primeros grandes muros del recorrido, donde la carretera parece levantarse literalmente frente a nosotros. El trazado serpentea por la montaña, con curvas bastante cerradas que permiten cambiar ligeramente la orientación de la subida, pero que no suponen un descanso real. La pendiente exige utilizar los desarrollos más cortos y mantener una posición estable sobre la bicicleta. A estas alturas, el Balmberg ya ha dejado claro que no estamos ante un puerto convencional, sino ante una ascensión de enorme exigencia concentrada en muy pocos kilómetros.
Nos adentramos en uno de los sectores más duros de toda la subida, con porcentajes que alcanzan el 20% y se mantienen durante buena parte del tramo por encima del 15%. La carretera continúa ascendiendo de forma implacable, encadenando rampas muy pronunciadas y curvas que apenas ofrecen unos metros de menor inclinación. El desnivel acumulado empieza a pasar factura y cada pedalada requiere un esfuerzo considerable. El paisaje continúa siendo predominantemente boscoso, aunque aparecen algunos claros desde los que podemos contemplar la montaña y el valle a nuestras espaldas. 
Lejos de suavizarse, la ascensión mantiene una dureza extraordinaria, con pendientes que vuelven a situarse entre el 16% y el 20-25%. Es posiblemente el tramo más intimidante desde el punto de vista ciclista, puesto que llegamos a él después de haber superado ya varios sectores de enorme exigencia. La carretera continúa dibujando curvas cerradas y pequeños cambios de dirección, mientras las rampas parecen no terminar nunca. Apenas existen oportunidades para recuperar y cualquier pequeña disminución del ritmo puede provocar una pérdida importante de velocidad. La proximidad de la parte superior sirve de estímulo para afrontar este último gran muro antes de alcanzar el entorno del puerto.
Afrontamos los últimos metros del Balmberg, que todavía presentan porcentajes muy elevados, inicialmente alrededor del 13%, antes de suavizarse progresivamente hacia el 8-9% en las inmediaciones de la cima. La carretera continúa remontando la ladera mediante un último tramo de gran exigencia, aunque la pendiente empieza finalmente a conceder una pequeña tregua. Alcanzamos así el Balmberg Passhöhe, situado a 1.079 metros de altitud, después de superar unos 400 metros de desnivel positivo en apenas 3,2 kilómetros. La recompensa llega con las panorámicas sobre el Mittelland suizo y, en días despejados, las montañas de los Alpes berneses. Una auténtica pared que exige mucho más de lo que su reducido kilometraje podría hacer pensar.

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