El Alto do Boi es una ascensión de montaña situada íntegramente dentro del municipio de Quiroga, en el sureste de la provincia de Lugo, que sirve de enlace entre el valle del Sil y las montañas del Courel.
El paso por Quiroga es una ascensión especialmente interesante para el cicloturismo de montaña por la combinación de distancia, desnivel y regularidad. No encontramos en la información aportada referencias a grandes carreras profesionales que hayan utilizado esta vertiente, por lo que su interés ciclista reside fundamentalmente en el recorrido y en el espectacular entorno de las Montañas do Courel. La subida permite además acercarse a uno de los espacios geológicos más singulares de Galicia, el plegamiento de Campodola-Leixazós, integrado en el patrimonio geológico del territorio de Quiroga.
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La vertiente parte prácticamente desde el fondo del valle, a unos 267 metros según la altimetría, y asciende de manera muy regular hasta los 987 metros, acumulando 720 metros de desnivel en apenas 11,65 kilómetros. El resultado es una subida de carácter sostenido, sin grandes descansos y con una pendiente media del 6,18%, en la que el paisaje va cambiando conforme dejamos atrás el entorno de Quiroga y penetramos en un territorio cada vez más montañoso. El propio Alto do Boi, con una cota superior a los 1.000 metros en el conjunto de la montaña, constituye una de las elevaciones destacadas del municipio.
📊Altimetría y características
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| Fuente: altimetrias.net |
La ascensión comienza en las proximidades de Quiroga (LU-651), a unos 267 metros de altitud, afrontando desde el primer momento una pendiente positiva. El perfil ya marca un 3,7% inicial, aunque rápidamente la carretera adquiere el carácter sostenido que va a acompañarnos durante prácticamente toda la subida.
El primer kilómetro es relativamente llevadero, pero no debemos interpretar esta suavidad como una característica general del puerto. La pendiente aumenta pronto hasta situarse en torno al 6%, preparando las piernas para una ascensión en la que los descansos van a ser escasos.
En los alrededores de Pacios y San Vitorio aparecen las primeras referencias de población de la altimetría. Son pequeños núcleos integrados en un paisaje de montaña donde todavía se percibe claramente la proximidad del valle de Quiroga.
Entre los kilómetros 1 y 3, el perfil gana altura con bastante regularidad, alternando porcentajes del 3,4%, 8% y 6,8%. En este sector aparece además alguna rampa señalada del 10%, que rompe momentáneamente la sensación de regularidad.
Alrededor del tercer kilómetro alcanzamos aproximadamente los 418 metros y la pendiente media del sector se sitúa en el 6,8%. La carretera continúa dibujando una ascensión continua, sin que aparezca un verdadero tramo de recuperación.
El cuarto kilómetro mantiene una media del 6,6%, mientras la altitud se aproxima a los 500 metros. El esfuerzo comienza a acumularse porque llevamos ya una parte considerable de la subida sin haber encontrado un descenso significativo.
• El sector comprendido entre los kilómetros 4 y 6 presenta porcentajes próximos al 6-7%, con el perfil pasando de unos 486 a 621 metros. Es uno de los tramos más representativos de la vertiente: pendiente constante, desnivel acumulado y escasas oportunidades para recuperar.
La regularidad es precisamente una de las grandes características de esta subida. Según el comentario aportado, las mediciones realizadas cada 100 metros muestran que más del 71% presentan una pendiente mínima del 6%, lo que significa que aproximadamente siete de cada diez mediciones se encuentran ya en terreno claramente exigente.
En torno al kilómetro 6 alcanzamos los 621 metros y la carretera continúa ascendiendo hacia los 689 metros del kilómetro 7. La pendiente del sector ronda el 6,3%, de manera que el esfuerzo no depende de una rampa aislada, sino de mantener durante muchos minutos una intensidad elevada.
A partir del kilómetro 7, el paisaje adquiere progresivamente un carácter más montañoso y la carretera continúa alejándose del valle. La altimetría pasa por los 752 metros antes de afrontar nuevos sectores próximos al 6%, manteniendo intacta la dureza de la ascensión.
Superado este punto de enorme interés paisajístico y científico, la carretera continúa ganando altura hacia los 853 metros del kilómetro 10. El porcentaje vuelve a incrementarse hasta el 7,4%, una cifra que se hace notar después de más de una hora de ascensión acumulada.
La parte final es también una de las más interesantes desde el punto de vista altimétrico. El undécimo kilómetro alcanza los 927 metros y presenta una media del 9,2%, convirtiéndose en el sector más duro de la parte superior y en el verdadero último esfuerzo antes de coronar.
Los últimos metros conservan una pendiente elevada y nos conducen hasta los 987 metros señalados como cota final en la altimetría. La llegada recompensa una ascensión en la que la constancia ha sido mucho más determinante que la presencia de grandes rampas aisladas.


