El Col de Finiels es uno de los grandes pasos de montaña del Macizo Central francés y una de las ascensiones más características del Mont Lozère, dentro de las Cévennes. La carretera alcanza aproximadamente los 1.541 metros de altitud y atraviesa un territorio de gran belleza, con bosques en la parte inferior y paisajes mucho más abiertos y austeros a medida que nos acercamos a la cima. El puerto constituye además un importante paso entre la alta cuenca del Tarn, al sur, y la vertiente del Lot, al norte. El puerto alcanza una altitud considerable para el Macizo Central y se encuentra muy próximo al Pic de Finiels, que se eleva hasta unos 1.699 metros y constituye el punto culminante del Mont Lozère.
Es una ascensión especialmente apreciada por el cicloturismo debido a la tranquilidad de la carretera y al carácter espectacular del paisaje. La D20 atraviesa el Mont Lozère de norte a sur y permite enlazar las dos vertientes del puerto. El entorno está además estrechamente relacionado con el itinerario de Robert Louis Stevenson, cuya travesía por las Cévennes contribuyó a popularizar este territorio.
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📊Altimetría y características
La vertiente que parte de Le Pont-de-Montvert presenta unos 11,1 kilómetros de ascensión, con una pendiente media próxima al 6% y un perfil bastante regular. No encontramos grandes rampas mantenidas de dos dígitos, pero sí una sucesión casi continua de kilómetros en torno al 6-8%, circunstancia que convierte la subida en un puerto exigente por acumulación.
- Vertiente: Sur, desde Le Pont-de-Montvert.
- Longitud: 11,1 km.
- Altitud inicial: aproximadamente 880 m.
- Altitud de llegada: 1.541 m.
- Desnivel positivo: aproximadamente 660 m.
- Pendiente media: alrededor del 6%.
- Pendiente máxima: en torno al 8%.
- Carretera: buen estado (D20).
- Perfil bastante regular.
- Entorno de montaña y bosques en la parte inferior.
- Paisaje abierto y de landas en la zona alta.
- Tráfico generalmente escaso.
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| Fuente: cyclingcols |
La ascensión comienza en Le Pont-de-Montvert, localidad situada en el valle del Tarn, desde donde la D20 empieza a remontar progresivamente las laderas del Mont Lozère con una orientación hacia el norte.
Durante los primeros kilómetros, la pendiente se mueve habitualmente entre el 5% y el 7%. La principal característica de este tramo es precisamente su regularidad, ya que son escasos los descansos capaces de romper el esfuerzo.
A medida que dejamos atrás las cotas inferiores, la carretera va penetrando en el paisaje montañoso del Mont Lozère. Las masas forestales acompañan buena parte de la subida, aunque progresivamente empiezan a aparecer espacios más abiertos.
Hay una sucesión de kilómetros muy homogéneos, con porcentajes que rondan generalmente el 6%. Esta ausencia de grandes cambios permite gestionar bien el esfuerzo, pero también hace que el cansancio se acumule de forma constante.
En torno a la zona intermedia aparecen algunos sectores próximos al 7%, que obligan a aumentar ligeramente el esfuerzo. No son rampas explosivas, sino incrementos de pendiente que se integran dentro de una ascensión bastante sostenida. La vía se ondula al llegar a la población de Finiels.
Uno de los atractivos del puerto aparece precisamente cuando la vegetación comienza a perder densidad. El paisaje se abre y permite contemplar las formas suaves y redondeadas del Mont Lozère, muy diferentes de las montañas alpinas más abruptas.
El tramo comprendido aproximadamente entre los kilómetros 5 y 8 mantiene porcentajes cercanos al 6-8%. Es probablemente uno de los sectores que más pueden pesar en las piernas, no por una rampa concreta, sino por la continuidad del desnivel.
A diferencia de otros puertos cévenoles, la carretera no necesita grandes horquillas para superar el desnivel. El trazado asciende de manera bastante directa, alternando curvas suaves con tramos en los que la carretera parece dirigirse hacia las montañas superiores.
Conforme nos aproximamos a los 1.400 metros, desaparece buena parte de la protección vegetal. El ciclista queda mucho más expuesto a las condiciones meteorológicas y el viento puede convertirse en un factor importante en este sector abierto.
Los últimos kilómetros permiten apreciar ya con claridad el carácter de alta montaña del Mont Lozère. Las praderas, landas y formaciones graníticas sustituyen progresivamente al paisaje forestal de la parte inferior, mientras la carretera continúa ganando altura de manera sostenida y regular alrededor del 5%.
La parte final pierde ligeramente intensidad en algunos sectores, pero sigue siendo necesario mantener el esfuerzo hasta alcanzar el collado. Desde esta zona se encuentran magníficas panorámicas sobre las dos vertientes del Mont Lozère, uno de los grandes atractivos de la ascensión.
Finalmente, alcanzamos el Col de Finiels, situado a unos 1.541 metros, en un entorno completamente abierto y de gran valor paisajístico. La cima constituye uno de los pasos de carretera más elevados del Macizo Central y un magnífico punto para culminar una ascensión larga, regular y muy representativa de las montañas de las Cévennes.


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