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COL DE LA MÛRE (por Saint-Laurent-du-Pape)

El Col de la Mûre es una de esas ascensiones secundarias del departamento de Ardèche que, sin alcanzar la fama de los grandes puertos alpinos, ofrece un trazado atractivo y exigente para el cicloturista. Situado en una zona de colinas y media montaña al oeste del valle del Ródano, destaca por una carretera tranquila, un entorno rural muy cuidado y una pendiente constante que obliga a mantener un esfuerzo sostenido durante toda la subida.
Desde Saint-Laurent-du-Pape, la ascensión atraviesa un paisaje típicamente ardéchois, alternando pequeños bosques, bancales, campos y aldeas dispersas. La carretera asciende de forma progresiva hasta alcanzar el Col de la Mûre, enlazando varios cruces rurales que sirven como referencias del recorrido. No es una subida explosiva, pero sí muy regular, dura y exigente. La ausencia de grandes descansos y la continuidad de las pendientes hacen que el esfuerzo sea constante. Además, el escaso tráfico y el carácter rural de la carretera aumentan notablemente su atractivo para el cicloturismo.
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📊Altimetría y características

Altitud: 887 m

Distancia: 7,6 km

Desnivel positivo: 672 m

Pendiente media: 8,3 %

Pendiente máxima: 12 %

Altitud de inicio: 215 m

Coeficiente estimado: 150

Vertiente: Saint-Laurent-du-Pape

Tipo de ascensión: constante y sostenida

Carretera: estrecha carretera rural de montaña

Tráfico: muy reducido

Sombras: alternancia de bosque y zonas abiertas

Fuentes: escasas durante la subida

Paisaje: colinas boscosas, campos y pequeños núcleos rurales

Dificultad: media-alta

Fuente: cyclingcols

La ascensión comienza prácticamente desde Saint-Laurent-du-Pape con pendientes ya significativas en el cruce entre la D120 hacia la D21. No existe un verdadero tramo de adaptación y conviene encontrar el ritmo desde el inicio.
La carretera gana altura de forma constante mientras abandona progresivamente el entorno urbano. El tráfico suele ser muy reducido desde los primeros metros.
Las pendientes se estabilizan cerca del 9%, ofreciendo una subida muy regular. El esfuerzo se vuelve uniforme y fácil de gestionar si no se empieza demasiado rápido.
Se entra en la zona más sostenida de la subida. Los porcentajes rondan con frecuencia el 9% y el desgaste comienza a hacerse notar en las piernas. Las cotas máximas llegan al 12-13%.
La pendiente apenas fluctúa y obliga a mantener una cadencia regular. Contínuamente se alcanzan valores entre el 10-12%, junto con rampas entre el 7-8%.
La carretera mantiene el mismo patrón de ascensión con medias al 9%. No aparecen descansos significativos y la acumulación de desnivel empieza a ser importante.
La pendiente sigue siendo exigente, aunque visualmente la montaña parece suavizarse. La regularidad sigue siendo la principal característica del puerto.
El tramo final alterna porcentajes cercanos al 8% con algún pequeño endurecimiento. El puerto concluye sin grandes rampas extremas, pero tras varios kilómetros exigentes que dejan una sensación de esfuerzo continuo y muy completa para el ciclista.

ASCENSO A TIGNES-VAL CLARET (por Bourg-Saint-Maurice)

El ascenso a Tignes (2151 metros) es uno de los puertos largos y constantes más representativos de los Alpes franceses. Parte desde Bourg-Saint-Maurice, en pleno valle de la Tarentaise, y asciende de forma ininterrumpida durante más de 30 kilómetros hasta alcanzar la estación de esquí de Tignes, a más de 2.100 metros de altitud. Es una subida de fondo, la misma en varios kms al ascenso al coloso Col de l'Iseran, sin descansos reales, donde la gestión del esfuerzo y la resistencia marcan la diferencia. El entorno acompaña desde el inicio: bosque alpino, pueblos de montaña y, en los kilómetros finales, un paisaje plenamente de alta montaña, abierto y expuesto, que refuerza la sensación de estar afrontando un gran puerto.
Tignes es un nombre recurrente del Tour de Francia, escenario de finales de etapa memorables y de jornadas decisivas en la general. Ha sido llegada de etapa en varias ediciones, destacando por su dureza acumulada y por el impacto de la altitud en el rendimiento de los corredores.
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📊 Altimetría y características

  • Vertiente: Bourg-Saint-Maurice

  • Distancia aproximada: 30,2 km

  • Desnivel positivo: ~1.300 m

  • Altitud inicial: ~800 m

  • Altitud final: ~2.100 m (Tignes)

  • Pendiente media: ~4,3 %

  • Pendiente máxima puntual: alrededor del 10 %

  • Tipo de ascenso: largo, constante y de fondo

  • Estado del firme: excelente en toda la subida

  • Exposición al clima: alta en el tramo final

  • Entorno: alpino, cada vez más abierto según se gana altitud

Fuente: cyclingcols.com

El inicio en Bourg-Saint-Maurice es engañosamente suave, con pendientes moderadas que permiten encontrar ritmo mientras se abandona el fondo del valle sin sobresaltos. El ascenso remonta el val de Isère con una orientación hacia el suroeste por la D902.
Durante los primeros kilómetros, la carretera discurre entre bosque y zonas habitadas, con un trazado amplio que invita a subir con cadencia constante y sin sensación de agobio. De la localidad inicio, en plena Saboya, también parten grandes pasos y altos alpinos destacables como el comentado col de l'Iseran, el col du Petit Saint Bernard, fronterizo con Italia, o el ascenso a la estación de deportes de invierno de Arcs.
Como observamos en la altimetría, los primeros 8 kms son, básicamente, largas rectas con porcentajes muy suaves de falso llano.
Es a partir de pasar por encima del Torrent de la Sassière, km 8-9, cuando tenemos la primera rampa destacable con porcentajes durante los 6 kms siguientes sobre el 6-8%
Transitando por una vía ancha y en general en buen estado, enlazamos con varias y generosas curvas de herradura como la de la imagen superior, que nos conducen a la población de Sainte-Foy-Tarantaise, donde están las rampas más duras de este sector (8-9%).
La regularidad del trazado hace que el viento, cuando aparece, tenga un papel más determinante que la propia pendiente.
Aunque pedaleamos mayoritariamente por zona boscosa, en estas latitudes el valle es abierto y nos permite tener contacto visual. Cabe tener en cuenta que el valle es sumamente transitado.
Poco después de pasar por la localidad de La Thuile, disminuye algo la pendiente y se estabiliza entre el 4-5% durante los próximos 5 kms aproximadamente.
Poco a poco el valle es más cerrado y superadas las curvas de herradura anteriores, el trazado vuelve a ser casi rectilíneo.
En este sector pasamos por varios túneles, todos ellos bien iluminados y sin demasiada complicación, aunque es recomendable el uso de luz roja posterior.
El último túnel de este sector nos adentra en el entorno del embalse de Chevril, donde se vuelve a abrir el valle, donde la pendiente aumenta progresivamente. Dejamos a la derecha el primer desvío a Tignes por la población de Les Bréviéres (D87b). Sin embargo, tenemos que coger el segundo acceso.
La pendiente aumenta hasta el gran muro del embalse, donde nos desviaremos a la derecha por la D87a siguiendo las indicaciones con porcentajes que pasan del 8% a un pequeño tramo llano. 
Atravesamos el gran lago artificial y llegamos a la cota 1800 de Tignes. Tan solo nos quedará por afrontar los últimos 5 km con medias entre el 6 y el 8% hasta los 2 kms finales.
Pasamos por varias curvas de herradura sobre el 6%, balcón del entorno montañoso junto al precioso lago azul esmeralda.
La pendiente aumenta progresivamente teniendo las rampas más duras de estos kms finales a unos 3 kms para coronar. El firme sigue siendo impecable, ancho y bien señalizado, lo que facilita una pedalada fluida incluso en los tramos más duros.
Las curvas amplias y la visibilidad total del trazado refuerzan la sensación de gran ascenso alpino. A poco menos de 3 kms para coronar tenemos referencia visual del desenlace del ascenso.
Entramos en el dominio de Tignes donde finaliza la pendiente y tan solo nos quedará por realizar el último km y medio de falso llano.
En un entorno espectacular, bordeamos un pequeño lago hasta llegar a la zona más al oeste dirección Val Claret (Grande Motte), en la cota 2100, donde acaba la zona urbana.
Coronamos el alto a una altura de 2105 metros, en la zona de oficinas y donde tienen inicio los remontadores de la extensa pista de esquí.

ASCENSO AL REFUGI DE CORTALETS/ CANIGÓ (por Villerach)

El Canigó (2.784 m) es mucho más que una montaña: es un emblema natural y cultural de Cataluña y del Pirineo Oriental. Su silueta domina la llanura del Rosellón y ha inspirado leyendas, poemas y canciones que lo han convertido en un auténtico símbolo identitario. Declarado “Site Classé” en 1983 por el Ministerio de Medio Ambiente francés, el macizo del Canigó goza de una protección especial que salvaguarda su riqueza paisajística, su biodiversidad y su valor patrimonial. En su entorno conviven bosques mediterráneos, hayedos y praderas alpinas, junto a monasterios románicos como Sant Martí del Canigó o San Miguel de Cuixà, que refuerzan su magnetismo espiritual y cultural. El conjunto forma parte de un espacio natural de gran valor ecológico y escénico, donde la montaña se convierte en un punto de unión entre naturaleza, historia y cultura catalana.
El ascenso en BTT desde Els Masos hasta el Refugi dels Cortalets (2.146 m) es una de las rutas más espectaculares del Pirineo Oriental, tanto por su desnivel (más de 1.800 metros) como por la diversidad de paisajes que atraviesa. El recorrido comienza al sur de Prades y remonta la carretera D24 en dirección a Ballanet y Villerach, donde el asfalto desaparece para dar paso a una pista forestal. A partir de aquí, el ciclista se adentra en el corazón del macizo, entre bosques de pinos y encinas, ganando altitud hasta el Coll del Forn (704 m). Más arriba, en Mas Maler, la pista se degrada y el acceso motorizado queda restringido, señal de que la montaña empieza a mostrar su carácter salvaje. 
El segundo tramo, desde el aparcamiento de Lou Grounells (1.172 m) hasta el refugio, combina largas rampas sostenidas con tramos técnicos donde la tracción y el equilibrio son esenciales. Se pasa por el Refugio de La Molina y el aparcamiento de Esquena d’Ase (1.380 m), donde el paisaje se abre hacia las cumbres, con el Canigó dominando el horizonte. El esfuerzo final hasta Cortalets es duro, pero gratificante: la llegada al refugio, enclavado a los pies de los paredones del Canigó, recompensa con vistas inigualables sobre el Conflent, el Vallespir y, en días despejados, hasta el Mediterráneo. Este itinerario es mucho más que una ascensión ciclista: es una inmersión en la montaña más simbólica del Pirineo catalán.

📊 Altimetría y características

  • Distancia total: 25,7 km

  • Desnivel positivo acumulado: 1.870 m

  • Altitud de salida: 320 m (Els Masos)

  • Altitud de llegada: 2.146 m (Refugi dels Cortalets)

  • Pendiente media: 7,3 %

  • Pendiente máxima: 14 % (tramo posterior a Mas Maler)

  • Superficie: Asfalto hasta Villerach (km 5), pista forestal hasta la cima

  • Dificultad: Muy alta (BTT obligatoria a partir del km 5,5)

  • Puntos destacados: Ballanet, Villerach, Coll del Forn, Mas Maler, Lou Grounells, Esquena d’Ase y el refugio dels Cortalets. Transitamos por la D24.


El exigente ascenso arranca al sur de Los Masos, en el cruce entre la D916 y la D24 (320 m), con el majestuoso Canigó al fondo. Los primeros metros son suaves y asfaltados, ideales para calentar antes de afrontar la larga ascensión.
Entre el km 2-4, la carretera serpentea entre campos y viñedos dirección Ballanet, con una pendiente constante en torno al 5–6 %. Las vistas sobre Prades y el valle del Têt comienzan a abrirse hacia el norte.
En este sector pasamos por la localidad de La Sacristia, pequeño núcleo rural marca el inicio del ascenso real. La pendiente se intensifica ligeramente y el paisaje se vuelve más boscoso, dominado por robles y pinos.
Llegamos a Villerach, lugar donde el asfalto finaliza y empieza una amplia pista forestal. El ambiente cambia por completo: silencio y apenas tráfico.
En este sector el firme es bastante bueno, aunque con algunos tramos de grava suelta. El desnivel ronda el 7 %, con una progresión continua que permite encontrar un ritmo constante.
Cercanos al km 8,5, llegamos al coll del Forn (704 m), pequeña meseta intermedia que ofrece un respiro visual y físico. Desde aquí, se domina todo el valle del Conflent y se intuye ya la masa forestal del Canigó superior. Es el aparcamiento natural para visitar los cañones del Llech.
Entre el km 9  al 12 la pista se adentra en espesos pinares, transitando por una vía más estrecha. La sombra y el frescor del ambiente compensan la dureza del trazado, que mantiene pendientes sostenidas del 8–9 %.
Sobre el km 12,5 llegamos al área de Mas Maler (930 m), donde la pista se deteriora sensiblemente y el acceso motorizado queda restringido. A partir de aquí, la ascensión se vuelve más técnica y exigente para la BTT. Hay breves tramos de asfalto en mal estado.
El terreno se vuelve más salvaje, pedregoso y estrecho, con secciones donde la tracción es clave. Las pendientes puntuales alcanzan el 12-14 %, y la montaña se siente cada vez más cercana.
Sobre el km 16 llegamos al aparcamiento de Lou Grounells (1.172 m), zona amplia utilizada como punto final para vehículos autorizados. Desde aquí, los pinares se mezclan con claros que dejan entrever el macizo del Canigó y las cumbres vecinas.
Cercanos al km 18, pasamos por el refugio de La Molina (1300 m), pequeña área forestal y refugio secundario. El camino sigue ascendiendo de forma constante, con curvas amplias y magníficas vistas hacia el norte del Conflent.

Aproximadamente sobre el km 20, pedaleamos por un tramo espectacular y bastante expuesto, con varias curvas de herradura en el recorrido. La pendiente se acentúa y el terreno se vuelve más rocoso. La llegada al aparcamiento marca un nuevo hito.
En el km 21 llegamos al aparcamiento de Esquena d’Ase (1.380 m), último punto accesible en vehículo 4x4. Desde aquí, el paisaje cambia radicalmente: se entra en el dominio alpino, con matorrales de rododendro y praderas de alta montaña.
El final del ascenso es muy duro (km 22–25), Las rampas son duras entre el 10 y el 12 % constantes, pero la belleza del entorno compensa el esfuerzo. El aire se vuelve más fresco y se percibe la altitud en cada pedalada.
Finalmente, llegamos al último km, una pista estrecha y en mal estado con porcentajes alrededor del 10%. Tras varias cerradas curvas de herradura llegamos al refugio.
Pasado el km 25 llegamos al Refugi dels Cortalets (2.146 m), meta del ascenso y auténtico mirador sobre el Canigó. El refugio, gestionado por el CAF, ofrece refugio, comida y un ambiente montañero excepcional. Desde aquí, muchos senderistas inician la ascensión final a la cumbre (2.784 m).

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