LA PANDERA (por Los Villares)

La Pandera es una de las ascensiones más emblemáticas y temidas de Andalucía. Situado en plena Sierra Sur de Jaén, este ascenso conduce hasta las instalaciones militares ubicadas en las cotas altas del macizo y se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los finales en alto más reconocibles del ciclismo español moderno. 
El puerto arranca en la localidad de Los Villares y combina dos ascensiones claramente diferenciadas. La primera mitad asciende por la A-1104 hacia el histórico Puerto Viejo, en una carretera amplia y relativamente cómoda. Tras superar ese sector inicial, aparece el desvío hacia La Pandera, donde el escenario cambia por completo: la carretera se estrecha, el firme empeora y las pendientes se vuelven durísimas. La subida es larga, exigente y muy irregular psicológicamente. Aunque los primeros quince kilómetros permiten mantener cierta fluidez, los últimos cinco kilómetros constituyen uno de los tramos asfaltados más duros de Andalucía, con numerosos porcentajes por encima del 12 % y rampas máximas cercanas al 17 %. El alto está profundamente unido a la historia reciente de La Vuelta a España. Desde su estreno como final de etapa en 2002, el puerto se convirtió rápidamente en uno de los símbolos de la carrera gracias a su dureza extrema y a su espectacular desenlace. Por sus rampas han brillado grandes escaladores y se han vivido etapas decisivas de la ronda española. Roberto Heras, Alejandro Valverde, Chris Froome o Damiano Cunego son algunos de los nombres ligados a esta cima andaluza. Dentro del cicloturismo nacional, La Pandera es considerada una ascensión de referencia. Muchos aficionados la incluyen entre los grandes retos del sur peninsular por la combinación de longitud, desnivel acumulado y brutalidad final.
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📊Altimetría y características

  • Altitud: 1.839 m
  • Distancia: 23,63 km
  • Desnivel positivo: 1.255 m
  • Pendiente media: 5,31 %
  • Pendiente máxima: ~17 %
  • Coeficiente APM: 298
  • Inicio: Los Villares (~585 m)
  • Tipo de puerto: largo y muy irregular.
  • Carretera inicial: amplia y en buen estado (A-6050).
  • Carretera final: estrecha y rugosa tras el desvío.
  • Tráfico: moderado al inicio, escaso en la parte alta.
  • Sombras: presentes en sectores bajos e inexistentes arriba.
  • Fuentes: varias en la primera mitad, ninguna tras el portón.
  • Entorno: olivares, pinares y alta montaña jiennense.
  • Dificultad: muy alta.
Fuente: altimetrias.net

El ascenso, con una orientación hacia el sur, comienza en Los Villares (A-6050) con un inicio relativamente amable. Los primeros kilómetros avanzan entre olivares y pequeñas zonas habitadas con pendientes todavía moderadas.
Durante los tres primeros kilómetros la carretera apenas supera el 5 %. Es un tramo ideal para encontrar ritmo y reservar fuerzas pensando en lo que llegará después.
El entorno típico del interior jiennense domina la primera mitad del puerto. El olivar aparece continuamente acompañado por pequeñas manchas de encinas y pinos.
Entre los kilómetros 4 y 7 el puerto gana regularidad. Las pendientes ya se acercan al 7 % y empiezan a exigir un pedaleo constante.
La carretera A-6050 presenta buen firme y anchura suficiente para circular con comodidad. Es una subida cómoda técnicamente en esta fase inicial y sin demasiado tráfico.
La aproximación al Puerto Viejo introduce algunas rampas cercanas al 9 y 10 %. El puerto empieza a mostrar su verdadera personalidad montañosa.
En torno al kilómetro 11 aparece un pequeño descanso e incluso ligeros falsos llanos. Este respiro psicológico permite recuperar antes del tramo decisivo.
El sector intermedio rompe completamente la continuidad del ascenso. La carretera serpentea suavemente mientras el ciclista se aproxima al desvío de La Pandera.
Tras dejar atrás el cruce principal, cambia radicalmente el carácter de la subida, absolutamente salvaje. La carretera se estrecha y el asfalto se vuelve mucho más rugoso.
El paisaje también se transforma conforme desaparece el arbolado. La sensación de exposición al viento y al sol aumenta notablemente. Pasamos por una cantera donde se encuentra una primera rampa al 15%.
Asimismo, es a partir del kilómetro 16 cuando comienzan las primeras rampas realmente duras con continuidad. El puerto entra en una dimensión distinta con pendientes cercanas al doble dígito.
Las herraduras de la zona alta permiten contemplar parte del recorrido ya superado. Visualmente, la ascensión impresiona mucho más desde este punto.
Entre los kilómetros 19 y 21 aparece el tramo más temible de toda La Pandera. Las pendientes oscilan continuamente entre el 12 y el 15 %.
El firme rugoso y la ausencia de descansos convierten este sector en un auténtico desgaste físico. Incluso ciclistas experimentados suelen sufrir aquí.
Las vistas desde la parte alta son espectaculares sobre la Sierra Sur de Jaén. En días despejados, el paisaje abierto multiplica la sensación de altitud.
Los últimos kilómetros mantienen una dureza constante pese a algunos pequeños descansos puntuales. La cima parece cercana, pero tarda mucho en llegar realmente.
La aproximación final a las instalaciones militares añade un ambiente muy particular. La carretera queda completamente desprovista de vegetación alta y protección.
La Pandera es una subida de enorme personalidad. Combina una larga aproximación relativamente tendida con un desenlace brutal que la convierte en una de las grandes ascensiones del sur de España. Si además coincide con un día ventoso y caluroso, sin duda la unión puede ser explosiva.

ALTO DE CONTRERAS (por río Cabriel)

El Alto de Contreras es una ascensión histórica situada en el límite entre Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, en pleno valle del río Cabriel. Aunque hoy la mayoría de viajeros atraviesan la zona por la autovía A-3 y sus grandes viaductos, la antigua carretera conserva intacto el sabor del ciclismo clásico y de las rutas de otra época. El ascenso nace junto al puente que cruza el Cabriel y asciende por la antigua carretera original, construida en el siglo XIX para salvar el profundo cañón del río. El trazado, lleno de historia y completamente apartado del tráfico moderno, transmite una sensación muy especial: pedalear por una carretera olvidada por el tiempo.
No es un puerto especialmente duro, pero sí enormemente atractivo desde el punto de vista cicloturista. La combinación de firme envejecido, curvas antiguas, paisaje rocoso y soledad convierte esta subida en una pequeña joya para quienes disfrutan del ciclismo más romántico y contemplativo. Asimismo, la vertiente valenciana destaca por su regularidad. Durante prácticamente toda la ascensión, la pendiente oscila entre el 4 y el 6 %, sin cambios bruscos ni rampas extremas. Esa continuidad, unida al asfalto viejo y algo rugoso, provoca que el puerto termine teniendo más personalidad y desgaste de lo que indican sus cifras.
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📊Altimetría y características

  • Altitud: 921 m
  • Distancia: 7 km
  • Desnivel positivo: 330 m
  • Pendiente media: 4,7 %
  • Pendiente máxima: 8 %
  • Coeficiente APM: 45
  • Inicio: puente sobre el río Cabriel (~590 m)
  • Vertiente: valenciana
  • Carretera: antigua N-III histórica.
  • Anchura: alrededor de 5 metros.
  • Estado del firme: aceptable, aunque envejecido y rugoso.
  • Tráfico: muy escaso.
  • Sombras: pocas pese al entorno montañoso.
  • Fuentes: no visibles durante la subida.
  • Entorno: cañón del Cabriel y paisaje mediterráneo interior.
  • Tipo de puerto: constante y tendido.
  • Dificultad: baja-media.
Fuente: altimetrias.net

La subida comienza justo después de cruzar el histórico puente sobre el río Cabriel, junto a la presa. Desde los primeros metros, la carretera transmite sensación de aislamiento y de viaje al pasado.
El arranque ronda el 4 %, suficiente para ganar altura de manera constante sin necesidad de cambios bruscos de ritmo. El firme antiguo ya deja notar cierta resistencia al avance.
Durante el primer kilómetro, el paisaje está dominado por las laderas rocosas y el profundo valle del Cabriel. El entorno resulta especialmente atractivo para el cicloturismo tranquilo. Pasamos por la pequeña localidad de Contreras.
Las primeras curvas permiten contemplar cómo la carretera fue diseñada para ascender el cañón mediante un trazado muy natural. Todo mantiene un marcado aire histórico.
Entre los kilómetros 1 y 3, la pendiente se estabiliza alrededor del 5 %. Es probablemente la zona más representativa del puerto por continuidad y sensación de pedaleo sostenido.
El asfalto muestra signos evidentes de envejecimiento, aunque continúa siendo perfectamente ciclable. Ese firme rugoso añade cierta exigencia extra al ascenso.
A partir del kilómetro 4, las pendientes continúan moviéndose en cifras muy regulares y se ondula el trazado. El puerto nunca se dispara, pero tampoco ofrece descansos reales.
El entorno natural gana protagonismo conforme se asciende. La combinación de monte bajo, roca y silencio crea un ambiente muy particular y auténtico. 
Las curvas finales aportan variedad a un trazado bastante lineal. Son herraduras amplias que ayudan a romper visualmente la monotonía de la ascensión.
En la parte alta, las vistas comienzan a abrirse sobre el valle y las sierras cercanas. La sensación es la de haber dejado atrás un pequeño desfiladero escondido.
El Alto de Contreras destaca especialmente por su personalidad histórica. Más que una subida deportiva, parece una carretera detenida en otra época del ciclismo.

PUERTO DEL RAGUDO (por Viver)

El puerto del Ragudo, conocido también como Rabudo en algunas referencias cicloturistas, es una ascensión larga y muy constante situada entre las provincias de Castellón y Teruel, en pleno corredor del Alto Palancia. La vertiente desde Viver representa el acceso más clásico al paso natural hacia la meseta interior, siguiendo en gran parte el antiguo trazado previo a la construcción de la autovía A-23.

Se trata de una subida ideal para cicloturismo de fondo: carretera amplia, tráfico muy reducido en gran parte del recorrido y una pendiente siempre estable que permite encontrar ritmo fácilmente. No es un puerto explosivo ni especialmente duro en cifras absolutas, pero sí una ascensión muy continua donde el desgaste aparece por acumulación. La construcción de la A-23 dejó la antigua carretera prácticamente relegada a vía secundaria. Esto convierte hoy la subida en un recorrido sorprendentemente tranquilo y agradable para la bicicleta, especialmente en su segunda mitad, donde apenas circulan vehículos. El entorno cambia progresivamente durante el ascenso. La salida desde Viver atraviesa una zona más abierta y humanizada, mientras que la parte alta entra poco a poco en un paisaje más montañoso y boscoso, con magníficas vistas sobre el valle del Palancia y las sierras cercanas. La regularidad es la gran característica de esta vertiente. La mayoría del puerto oscila entre el 3 % y el 5 %, con algunos kilómetros ligeramente más exigentes en la parte central. No existen rampas realmente duras, pero tampoco descansos prolongados, de modo que el desnivel termina acumulándose de manera constante hasta coronar.

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📊Altimetría y características

  • Altitud: 998 m
  • Distancia: 12,45 km
  • Desnivel positivo: 518 m
  • Pendiente media: 4,16 %
  • Pendiente máxima: 9 %
  • Coeficiente APM: 73
  • Inicio: Viver (~480 m)
  • Vertiente: sur, desde Viver
  • Carretera inicial: N-234
  • Carretera final: antigua vía paralela a la A-23 / CV-2391
  • Estado del firme: bueno en general; más rugoso y antiguo tras abandonar la nacional.
  • Anchura: amplia durante casi toda la subida.
  • Tráfico: moderado al inicio, prácticamente inexistente en la segunda mitad.
  • Sombras: escasas en la parte baja; más frecuentes en los kilómetros finales.
  • Fuentes: algunas opciones en el recorrido, aunque no siempre garantizadas.
  • Paisaje: valle del Palancia, zonas agrícolas, pinares y ladera de montaña.
  • Tipo de puerto: largo y tendido.
  • Dificultad: moderada por continuidad y longitud.
  • Fuente: altimetrias.net

    La subida comienza en Viver, junto al valle del río Palancia, arrancando de manera bastante suave por la N-234. Los primeros kilómetros presentan largas rectas y pendientes muy regulares, normalmente entre el 3 % y el 5 %, ideales para encontrar un ritmo constante desde el inicio.
    La carretera es ancha y cómoda, con buen firme y amplitud suficiente para circular con seguridad. Durante este primer sector todavía existe cierta presencia de tráfico, aunque sin llegar a resultar especialmente molesto.
    Tras superar los accesos y desvíos cercanos a la A-23, la ascensión gana tranquilidad. El paisaje continúa siendo abierto, con campos de cultivo, pequeñas masías y vistas amplias sobre el valle.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 2 y 5 concentra algunos de los porcentajes más consistentes del puerto. Aquí aparecen rampas cercanas al 5-6 %, aunque siempre muy progresivas y sin brusquedad.
    A medida que se gana altura, la carretera antigua va quedando prácticamente aislada del tráfico principal. La sensación de tranquilidad aumenta muchísimo y el puerto se vuelve especialmente agradable para el cicloturismo.
    Alrededor del kilómetro 7 aparece uno de los sectores más exigentes, con pendientes que alcanzan aproximadamente el 6 %. Este tramo suele hacerse más largo psicológicamente debido a la exposición al viento y a la acumulación de kilómetros.
    Después del cruce y del paso elevado cercano a la vía verde de Ojos Negros, la carretera entra en el sector más atractivo de toda la ascensión. El trazado se vuelve más sinuoso y aparecen las primeras zonas boscosas.
    Los últimos cuatro kilómetros son los más bonitos visualmente. La carretera serpentea continuamente por la ladera de la montaña mientras atraviesa pinares y curvas enlazadas, ofreciendo magníficas panorámicas del valle recorrido.
    Aunque las pendientes finales rara vez superan el 5 %, el cansancio acumulado hace que este sector se perciba bastante más exigente de lo que indican los números. La sensación es la de una subida muy larga y constante, donde el desgaste llega por insistencia más que por dureza puntual.
    La cima aparece de manera progresiva, sin grandes cambios de pendiente ni rampas finales explosivas. El puerto concluye junto a la zona elevada del Ragudo, cerca del corredor natural que comunica el Alto Palancia con el interior turolense.

    PUERTO DE ESCÚLLAR (por Caniles)

    El ascenso al Puerto de Escúllar desde Caniles es una de las grandes ascensiones de fondo del sureste peninsular. Situado en la Sierra de Baza, entre las provincias de Granada y Almería, este puerto se adentra en las estribaciones orientales de Sierra Nevada mediante una carretera larga, constante y de enorme desnivel acumulado. La subida destaca por su carácter progresivo: no presenta rampas extremadamente duras, pero sí una continuidad implacable durante más de 30 kilómetros. El paisaje cambia constantemente, pasando de zonas agrícolas y áridas de altiplano a parajes de alta montaña abiertos y ventosos cerca de la cima. 
    El paso es una ascensión muy valorada dentro del cicloturismo andaluz de larga distancia. Aunque menos conocida que otros gigantes de Sierra Nevada, muchos ciclistas la consideran una de las subidas más completas y auténticas del sur de España. Asimismo, la vertiente de Caniles permite enlazar un puerto interminable y muy regular, perfecto para entrenamientos de fondo y preparación para marchas de alta montaña. Su tranquilidad, el escaso tráfico y la amplitud del paisaje son parte esencial de su atractivo.
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    📊Altimetría y características


    Altitud: 2.016 m

    Distancia: 30,5 km

    Desnivel positivo: 1.171 m

    Pendiente media: 3,8 %

    Pendiente máxima: ~10 %

    Coeficiente: 178

    Inicio: ~865 m (Caniles)

    Tipo de puerto: larguísimo y progresivo.

    Carretera: ancha y en buen estado (GR-8101).

    Tráfico: bajo.

    Entorno: altiplano árido y alta montaña.

    Dificultad: alta por longitud y altitud final.

    Fuente: altimetrias.net

    El ascenso comienza suavemente a la salida de Caniles, donde tiene inicio la vía GR-8101 en dirección a la Sierra de Baza, con pendientes suaves cercanas al 3–4 %. El puerto arranca de manera muy progresiva y permite encontrar ritmo con facilidad.
    Con una orientación hacia el sur, los primeros kilómetros atraviesan un paisaje de altiplano abierto, característico del norte granadino, con amplias rectas y horizonte muy despejado.
    Entre los km 2 y 5, la pendiente se mantiene muy constante, rara vez superando el 5 %. El desgaste todavía es moderado, aunque el ascenso nunca se detiene.
    La carretera asciende de forma tendida y continua, ganando altura casi sin que el ciclista perciba cambios bruscos de pendiente.
    En torno al km 6 aparecen los primeros tramos más serios, con porcentajes cercanos al 6 %. La subida empieza a sentirse más selectiva.
    Entre los km 8 y 11, el puerto mantiene una regularidad casi perfecta, siempre alrededor del 4–5 %, ideal para ciclistas de fondo.
    La sensación psicológica de longitud comienza a aparecer claramente, ya que la carretera parece extenderse indefinidamente por la montaña.
    Sobre el km 12–14 aparecen algunos repechos cercanos al 7–9 %, que rompen la monotonía y exigen cambios de ritmo.
    El tramo del Collado Bastidas supone uno de los primeros puntos de referencia importantes del ascenso. La altitud ya empieza a hacerse notar.
    A partir de los 1.500 metros, el entorno adquiere un carácter claramente de alta montaña, con panorámicas enormes hacia Sierra Nevada y el altiplano.
    Entre los km 16 y 20, el puerto entra en una fase más exigente, combinando largas rectas y pendientes sostenidas alrededor del 5–6 %. La sensación de exposición al viento aumenta mucho en esta parte alta, especialmente en días abiertos o de meteorología cambiante.
    El paso por el Collado del Toril y el Collado de Perdigores marca la zona más montañosa y panorámica de toda la subida.
    Cerca del km 22 aparecen rampas puntuales del 9–10 %, posiblemente las más duras de toda la ascensión.
    Los últimos kilómetros cerca del Pico Padilla se desarrollan ya por encima de los 1.900 metros, donde la altitud y el viento añaden dureza extra.
    La llegada al Puerto de Escúllar culmina una ascensión gigantesca y muy resistente, más basada en la gestión del esfuerzo y la constancia que en cambios bruscos de pendiente.

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