PUERTO DEL ESCUDO (desde el cruce de la N-232/N-623)

El Puerto del Escudo es uno de los pasos históricos que comunican la Meseta con los valles cántabros a través de la Cordillera Cantábrica. Situado en la divisoria entre Burgos y Cantabria, ha sido durante siglos una ruta estratégica para el transporte y las comunicaciones entre ambas regiones. Su cima, a unos 1.011 metros de altitud, se encuentra en un entorno de media montaña caracterizado por amplias panorámicas y extensas masas forestales.
Desde el punto de vista ciclista, esta vertiente sur presenta una subida corta pero intensa, concentrando buena parte de su dureza en apenas cuatro kilómetros. No alcanza la longitud de los grandes puertos cantábricos, pero sí ofrece un esfuerzo sostenido y exigente, especialmente en su tramo central, donde aparecen las rampas más duras de la ascensión. Asimismo, el paso ha sido utilizado en diversas ocasiones por pruebas ciclistas nacionales y regionales debido a su posición estratégica entre Castilla y Cantabria. Aunque suele quedar eclipsado por puertos más famosos de la cordillera, especialmente su vertiente norte, constituye una ascensión muy apreciada por los cicloturistas que recorren los valles pasiegos y las montañas burgalesas.


📊Altimetría y características

  • Vertiente: Sur.
  • Longitud: 3,6 km.
  • Desnivel: 171 m.
  • Pendiente media: 4,8%.
  • Pendiente máxima: 10,7%.
  • Coeficiente: 87.
  • Altitud aproximada de la cima: 1.011 m.
  • Carretera: amplia y bien asfaltada.
  • Dificultad: moderada.
  • Tipo de puerto: corto e intenso.
  • Entorno: bosque y montaña media cantábrica.

  • Fuente: cyclingcols
    La ascensión comienza a unos 842 metros de altitud, en el cruce entre la N-232 y la N-623, y desde los primeros metros deja claro que se trata de un puerto de carácter irregular. El inicio es relativamente suave, permitiendo encontrar rápidamente un ritmo cómodo.
    Durante el primer kilómetro, las pendientes oscilan entre valores moderados, normalmente por debajo del 5%, lo que convierte este tramo en una aproximación progresiva a la zona más exigente de la subida. Dejamos a la izquierda el desvío a Reinosa.
    El sector central concentra prácticamente toda la dificultad de la ascensión. Aquí la carretera incrementa claramente su inclinación y aparecen las primeras rampas serias.
    En torno al segundo kilómetro se alcanzan porcentajes cercanos al 10%, convirtiéndose en el tramo decisivo del puerto. Aunque la subida es corta, estas rampas obligan a realizar un esfuerzo intenso y sostenido.
    La dureza máxima aparece cerca de la cima, donde la pendiente alcanza aproximadamente el 10,7%. Son metros breves, pero suficientes para endurecer notablemente el balance global de la ascensión.
    Tras superar este último repecho, la carretera suaviza ligeramente su inclinación antes de alcanzar el collado. La llegada al Puerto del Escudo ofrece una agradable sensación de alta montaña y excelentes vistas sobre los valles que separan Burgos y Cantabria, culminando una subida breve pero mucho más exigente de lo que sus cifras iniciales podrían hacer pensar.

    PUERTO DE SAN ISIDRO (por Puebla de Lillo)

    El Puerto de San Isidro es uno de los grandes pasos históricos de la Cordillera Cantábrica, conectando la montaña central leonesa con Asturias a través de un corredor natural utilizado durante siglos por ganaderos, comerciantes y viajeros. Con sus 1.520 metros de altitud, constituye una de las principales puertas de entrada al Parque Regional de Montaña de Riaño y Mampodre y a la estación invernal de San Isidro. Es uno de los puertos clásicos del ciclismo del norte peninsular. Aunque nunca ha alcanzado la fama de puertos como Pajares o Lagos de Covadonga, ha aparecido en numerosas ediciones de la Vuelta a España y es una referencia habitual para los cicloturistas que recorren la montaña leonesa.
    Desde la vertiente leonesa presenta un perfil engañoso. Las cifras globales reflejan una ascensión suave, pero esconden un recorrido muy particular, dividido en varios sectores claramente diferenciados. La primera mitad apenas plantea dificultades, mientras que la zona central concentra las mayores pendientes antes de un largo descanso en Isoba y una subida final más tendida hasta la divisoria asturiana. Su principal interés deportivo radica en la longitud y en la posibilidad de enlazarlo con otros puertos de la zona como Tarna, Las Señales o Vegarada. Además, el entorno de Puebla de Lillo y el valle de Isoba ofrece algunos de los paisajes más espectaculares de la montaña oriental leonesa.
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    📊Altimetría y características

  • Vertiente: Puebla de Lillo.
  • Altitud: 1.520 m.
  • Longitud: 14,7 km.
  • Desnivel: 355 m.
  • Pendiente media: 2,41%.
  • APM: 66.
  • Kilómetro más duro: entre los km 6,1 y 7,1 con una media cercana al 7,1%.
  • Carretera: CL-635.
  • Estado del firme: excelente.
  • Anchura: amplia durante prácticamente todo el recorrido.
  • Tráfico: moderado, especialmente en invierno y fines de semana.
  • Sombras: abundantes en los primeros kilómetros.
  • Dificultad: moderada.
  • Paisaje: sobresaliente, con vistas constantes sobre los valles de Puebla de Lillo e Isoba.

  • Fuente: 39x28.com

    La ascensión comienza en Puebla de Lillo, a unos 1.165 metros de altitud, ya en plena montaña leonesa. Desde el inicio queda claro que no se trata de un puerto convencional, pues las pendientes son extremadamente suaves.
    Los tres primeros kilómetros apenas superan el 1% de media. El ciclista avanza prácticamente llaneando mientras remonta el amplio valle rodeado de pastizales y montañas.
    Entre los kilómetros 3 y 5 la carretera empieza a ganar inclinación de forma progresiva, aunque todavía con porcentajes muy cómodos que rara vez superan el 4%.
    A partir del kilómetro 5 aparece el primer sector verdaderamente montañoso. Las pendientes se estabilizan entre el 5% y el 6%, obligando ya a seleccionar desarrollo y ritmo.
    El tramo comprendido entre los kilómetros 5 y 7 constituye la parte decisiva de toda la ascensión. Aquí se concentran las máximas dificultades de la vertiente.
    En torno al kilómetro 6 surgen las rampas más exigentes, alcanzando puntualmente porcentajes cercanos al 10% y al 12%, algo poco habitual en una subida tan tendida en su conjunto.
    El kilómetro más duro se sitúa entre los km 6,1 y 7,1, con una media superior al 7%, convirtiéndose en el verdadero juez de la ascensión.
    Tras alcanzar aproximadamente los 1.426 metros, aparece un inesperado descenso hacia Isoba. Es uno de los rasgos más peculiares de este puerto y rompe completamente el ritmo de subida.
    La travesía de Isoba ofrece un pequeño respiro físico y visual. El pueblo aparece rodeado por algunos de los paisajes más atractivos de toda la montaña leonesa.
    Después del descenso, la carretera vuelve a ganar altura suavemente. Las pendientes son muy moderadas y permiten recuperar rápidamente el ritmo de pedaleo.
    Entre los kilómetros 10 y 12 predominan porcentajes comprendidos entre el 2% y el 4%, mientras el valle se abre ofreciendo amplias panorámicas sobre las cumbres circundantes.
    El tramo final es una ascensión constante, pero muy asequible. La carretera describe largas rectas y suaves curvas que permiten divisar claramente la ubicación del puerto. Dejamos a la izquierda el acceso a las pistas de esquí.
    Los dos últimos kilómetros rondan el 4% de pendiente media. No existe ningún muro final ni cambios bruscos de ritmo que compliquen el desenlace.
    La llegada a la cima, situada a 1.520 metros de altitud, ofrece una magnífica sensación de alta montaña. Las vistas hacia Asturias y hacia las cumbres que rodean la estación de esquí de San Isidro constituyen la gran recompensa de una subida más panorámica que exigente.

    PUERTO DEL PONTÓN-PUERTO DE PANDERRUEDA (por Oseja de Sajambre)

    La combinación Puerto del Pontón + Puerto de Panderrueda constituye una de las grandes ascensiones de fondo de la Cordillera Cantábrica. Más que un puerto aislado, se trata de una larga travesía montañosa que une Asturias y León a través de algunos de los paisajes más espectaculares del Parque Nacional de los Picos de Europa. 
    Desde Cangas de Onís hasta la cima de Panderrueda se acumulan casi treinta kilómetros de ascensión y más de 1.150 metros de desnivel positivo, en una subida donde la dificultad no reside en las rampas extremas, sino en la duración del esfuerzo. El recorrido atraviesa escenarios tan emblemáticos como el Desfiladero de los Beyos, el valle del Sella, Oseja de Sajambre, el Puerto del Pontón y el valle de Valdeón. La sensación es la de una expedición ciclista más que la de una simple subida, enlazando diferentes ambientes y paisajes hasta alcanzar uno de los mejores balcones naturales sobre los macizos central y occidental de los Picos de Europa.
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    Panderrueda es uno de los puertos históricos del ciclismo español. La Vuelta a España lo ha utilizado en numerosas ocasiones, generalmente como paso previo o complemento de ascensiones míticas como Lagos de Covadonga, Fuente Dé o el cercano Puerto de San Glorio. Aunque rara vez ha decidido una gran vuelta por sí mismo, siempre ha sido un escenario ideal para el desgaste y la selección.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Cangas de Onís – Oseja de Sajambre – Puerto del Pontón – Panderrueda.
  • Longitud total: 29,71 km.
  • Desnivel acumulado: 1.169 m.
  • Altitud final: 1.461 m.
  • Pendiente media: 3,93%.
  • Coeficiente: 175.
  • Carretera: N-625 y posteriormente LE-2711 hacia Posada de Valdeón.
  • Estado del firme: Excelente durante todo el recorrido.
  • Anchura: Generosa en la mayor parte del trazado.
  • Tráfico: Escaso, especialmente tras abandonar la N-625.
  • Sombras: Abundantes durante buena parte de la subida gracias al valle del Sella y los bosques de hayas.
  • Fuentes: Diversas posibilidades en las localidades atravesadas, además de la Fuente del Infierno y otras surgencias próximas a la cima.
  • Dificultad: Muy elevada por longitud y acumulación de esfuerzo, aunque sin rampas extremas.
  • Paisaje: Sobresaliente durante toda la ascensión.

  • Fuente: altimetrias.net

    El ascenso arranca prácticamente desde Cangas de Onís (N-625), aunque durante los primeros kilómetros apenas se percibe como un puerto. El trazado acompaña al río Sella con pendientes inferiores al 3%, ideales para encontrar ritmo y acumular kilómetros sin desgaste. Muy pronto aparece el impresionante entorno del valle del Sella, donde las montañas comienzan a estrecharse anunciando la entrada en el Desfiladero de los Beyos, uno de los pasos naturales más espectaculares del norte de España. Asimismo, entre los kilómetros 3 y 8 predominan pendientes muy suaves, normalmente entre el 2 y el 3%, mientras la carretera serpentea junto al río. Es un tramo cómodo físicamente, pero de enorme belleza paisajística.
    Al llegar al Puente Vidosa, punto de inicio de la temible Collada Llomena, la carretera continúa hacia los Beyos. El ciclista ya acumula más de veinte kilómetros de ascensión continua, aunque todavía lejos de las mayores dificultades. El Desfiladero de los Beyos constituye uno de los momentos más memorables de la subida. Las paredes verticales, el río encajonado y los numerosos túneles generan una atmósfera única en el ciclismo peninsular. Pocos metros después dejamos a la izquierda el también interesante ascenso a Casielles.
    Tras el puente Angoyo se abandona Asturias y se entra en la provincia de León. El valle comienza a abrirse lentamente y las pendientes se estabilizan alrededor del 4% y 5%. Los kilómetros comprendidos entre el 9 y el 13 marcan la transición entre la subida de aproximación y el verdadero puerto. El desnivel comienza a acumularse de forma más evidente.
    En Ribota aparece uno de los primeros sectores realmente consistentes, con varios kilómetros consecutivos entre el 5% y el 6,5%. No son cifras espectaculares, pero empiezan a pasar factura después de tanto tiempo pedaleando.
    La llegada a Oseja de Sajambre supone un excelente punto para avituallarse. El pueblo constituye además uno de los rincones más atractivos de toda la ascensión. A partir de esta localidad comienza el ascenso propiamente dicho al Puerto del Pontón. La carretera se introduce en un entorno boscoso dominado por hayas y robles, con una sensación cada vez más alpina.
    Entre los kilómetros 17 y 24 se desarrolla la subida al Pontón. Las pendientes rondan constantemente entre el 4% y el 6%, sin apenas descansos significativos.
    • El túnel de Verrunde marca uno de los puntos característicos del recorrido. Su corto trazado anuncia la proximidad de la divisoria principal entre los valles de Sajambre y Valdeón.
    Tras superar el collado del Pontón, situado cerca de los 1.300 metros de altitud, la ruta presenta un breve descenso que obliga a cambiar completamente la estrategia de esfuerzo. La bajada permite recuperar parcialmente las piernas, pero también recuerda que la jornada aún no ha terminado. Panderrueda sigue esperando al fondo del valle.
    En el desvío hacia Posada de Valdeón se abandona la carretera principal (LE-2711) y comienza el ascenso definitivo. El ambiente cambia por completo y el tráfico prácticamente desaparece. 
    Los primeros kilómetros de Panderrueda remontan el valle del río Cares-Turío con pendientes agradables, generalmente entre el 4% y el 6%, ideales para volver a coger ritmo tras el descenso. El paso por el Collado Llavaries introduce al ciclista en uno de los bosques de hayas más impresionantes de la Cordillera Cantábrica. La sensación de aislamiento es absoluta.
    Entre los kilómetros 27 y 28 aparecen los porcentajes más exigentes de toda la jornada, alcanzando puntualmente el 7% y convirtiéndose en el tramo decisivo de la ascensión. La carretera asciende entre praderas de montaña y claros del bosque mientras las vistas comienzan a abrirse hacia las cumbres de los Picos de Europa.
    Los últimos metros hasta los 1.461 metros de altitud de Panderrueda permiten contemplar uno de los panoramas más impresionantes de toda la montaña española. La recompensa visual compensa sobradamente las casi dos horas de ascensión continua que exige esta extraordinaria subida.

    ASCENSO AL TOZAL DE PANO/ PUERTO DE PANILLO (por Graus)

    El Puerto del Panillo o ascenso al Tozal de Pano es una de esas ascensiones poco conocidas del Prepirineo aragonés que sorprenden por su belleza, aislamiento y extraordinarias panorámicas. Situado en la comarca de la Ribagorza, al norte de Graus, este mirador natural domina una amplia extensión de montañas y barrancos que enlazan los paisajes del valle del Ésera con las primeras estribaciones pirenaicas. La subida atraviesa pequeños núcleos rurales como Panillo y Pano, lugares donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo y donde el silencio forma parte del paisaje.
    Más que un gran puerto de paso, el Tozal de Pano es una ascensión de carácter paisajístico. La carretera serpentea entre pinares, laderas secas y balcones naturales sobre el Pirineo, culminando en una zona elevada desde la que se obtienen vistas privilegiadas de la Ribagorza y del macizo pirenaico. Su entorno, muy poco transitado, convierte la subida en una experiencia de montaña auténtica y tranquila. Asimismo, el ascenso destaca especialmente por su regularidad. No presenta rampas extremas ni porcentajes intimidantes, pero obliga a mantener un esfuerzo constante durante más de doce kilómetros. Es una ascensión perfecta para ciclistas escaladores que disfrutan de puertos de ritmo continuo, sin apenas interrupciones ni tráfico.
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    📊Altimetría y características


  • Distancia: 12,3 km.
  • Altitud inicial: ~470 m.
  • Altitud final: ~1.090 m.
  • Desnivel positivo: ~620 m.
  • Pendiente media: cercana al 5%.
  • Carretera estrecha, pero generalmente en buen estado.
  • Tráfico muy escaso durante casi todo el recorrido.
  • Numerosos cambios de orientación que permiten contemplar amplias vistas sobre el valle.
  • Ascensión muy regular, sin grandes descansos, pero tampoco sin muros significativos.
  • Tramos finales algo más exigentes que la primera mitad.


  • La ascensión comienza de forma muy suave en las afueras de Graus (HUV-6441), abandonando progresivamente el entorno urbano para internarse en una carretera secundaria donde el tráfico desaparece casi por completo.
    Las pendientes apenas alcanzan valores moderados. Es un inicio ideal para encontrar ritmo sin acumular fatiga prematura, pedaleando por una vía bastante ancha y normalmente en buen estado.
    La carretera empieza a ganar altura y dureza, con rampas cerca máximas esporádicas cerca del 9%, de manera más evidente, mientras aparecen las primeras vistas sobre el valle del Ésera.
    El porcentaje aumenta ligeramente y la subida adquiere una continuidad que ya no abandonará prácticamente hasta la cima.
    Alrededor del kilómetro 7, llegamos al núcleo de Panillo, que constituye uno de los puntos más característicos de la ascensión. La carretera atraviesa un entorno rural muy tranquilo y ofrece una breve referencia visual antes de afrontar la segunda mitad.
    Se encadena un tramo muy agradable donde predominan pendientes regulares entre el 4% y el 6%, ideales para mantener una cadencia constante.
    Alrededor del kilómetro 8, la subida entra en su zona más sostenida. No aparecen descansos significativos y la sensación de progresión es continua. Dejamos a la derecha el desvío al centro budista.
    Antes del kilómetro 9, dejamos a la izquierda el desvío a Pano. La sensación de aislamiento es máxima. El tráfico es prácticamente inexistente y la montaña domina completamente el paisaje.
    Entre los kilómetros 8 y 10 aparecen algunos de los porcentajes más elevados de toda la subida, aunque siempre alterados con tramos más cómodos.
    La pendiente vuelve a estabilizarse. Es probablemente la parte más agradecida para el ciclista, con un equilibrio perfecto entre esfuerzo y paisaje.
    El kilómetro final aumenta ligeramente respecto a la media de la subida (5-7%), obligando a un último esfuerzo antes de alcanzar la parte más elevada.
    Sin ningún cartel que indique el alto, coronamos a una altura aproximada de 1100 m. Asimismo, la recompensa llega en forma de una de las mejores panorámicas del prepirineo oscense. La amplitud visual hacia los valles de Ribagorza y las montañas pirenaicas convierte la cima en un excelente mirador natural y en el broche perfecto para una ascensión tan constante como agradable.

    COLLADA LLOMENA/ MIRADOR DE BEDULES (por Puente Vidosa)

    La Collada Llomena es una de las ascensiones más salvajes, exigentes y espectaculares de la Cordillera Cantábrica. Situada en el concejo asturiano de Ponga, une el valle del río Sella con las montañas que separan los valles de Ponga y Caso a través de una carretera estrecha, abrupta y perfectamente integrada en un paisaje dominado por desfiladeros, bosques y praderas de montaña. Sin embargo, para muchos cicloturistas la verdadera aventura no termina en la collada. Tras coronar y descender unos kilómetros por la vertiente opuesta, aparece el desvío hacia el Mirador de Bedules, una pista parcialmente cementada y con sectores de gravilla que conduce hasta uno de los balcones naturales más impresionantes de Asturias. La combinación de Llomena y Bedules convierte la ruta en una auténtica jornada de alta montaña.
    Asimismo, dentro del ciclismo asturiano, Llomena ocupa un lugar de privilegio entre los puertos más duros de la región. Aunque no alcanza la fama de Angliru o Gamoniteiru, sus porcentajes constantes por encima del 10%, su estrecha carretera y la belleza de su entorno la convierten en una ascensión de culto para los aficionados a las grandes rampas. La extensión hacia Bedules añade además un componente aventurero poco habitual. Tras una subida ya de por sí muy exigente, el ciclista debe afrontar un descenso técnico y, posteriormente, una pista de montaña que exige fuerza, habilidad y capacidad de gestión del esfuerzo cuando las piernas ya acumulan mucho desgaste.
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    📊Altimetría y características

  • Vertiente principal: Puente Vidosa – Viego – Collada Llomena.
  • Altitud de la collada: 998 m.
  • Distancia hasta la collada: 7,58 km.
  • Desnivel acumulado: 705 m.
  • Pendiente media: 9,3%.
  • Coeficiente APM: 212.
  • Pendientes máximas superiores al 14%.
  • Carretera estrecha, pero asfaltada y en buen estado. Final de gravilla y cementada.
  • Tráfico muy escaso.
  • Numerosas zonas sombrías.
  • Ascensión muy constante y sin descansos significativos.
  • Desfiladeros espectaculares en el inicio.
  • Paso por las localidades de El Beyu, Viego y Fano.
  • Descenso posterior hacia el valle de Sobrefoz.
  • Desvío hacia Bedules por pista rural.
  • Tramos cementados alternados con gravilla.
  • Entorno ganadero y de montaña.
  • Mirador final con extraordinarias vistas sobre Ponga y los Picos de Europa.

  • Fuente: altimetrias.net

    La subida comienza en el espectacular Puente Vidosa, uno de los enclaves más conocidos del oriente asturiano. Desde los primeros metros, la carretera se encarama sobre el profundo desfiladero excavado por el río Sella, ofreciendo un ambiente de montaña impresionante.
    Aunque el primer kilómetro presenta una media del 7,5%, ya aparecen numerosas rampas entre el 10% y el 12%. La ascensión deja claro desde el inicio que no ofrecerá concesiones.
    El sector que conduce hacia El Beyu concentra varios cambios bruscos de pendiente. Las curvas cerradas y la estrechez de la carretera obligan a encontrar rápidamente un ritmo adecuado.
    El segundo kilómetro alcanza un durísimo 10,6% de media. Es uno de los tramos que marcan el carácter del puerto y donde muchos ciclistas comienzan a seleccionar desarrollos cortos.
    La carretera serpentea, excavada en la ladera, con magníficas vistas sobre el valle. En varios puntos, la sensación de aislamiento es absoluta.
    Entre los kilómetros 2 y 3, la pendiente sigue instalada por encima del 8%, sin apenas zonas para recuperar. La acumulación de esfuerzo empieza a ser notable.
    El cuarto kilómetro es probablemente el más duro de toda la ascensión, con una media cercana al 12% y numerosas rampas entre el 13% y el 14%. Aquí se encuentra el auténtico corazón de Llomena.
    La llegada a las inmediaciones de Viego aporta un breve alivio visual, aunque no físico. El puerto continúa exigiendo potencia y regularidad.
    Entre los kilómetros 4 y 5, la pendiente sigue rondando el 9%. La altitud aumenta rápidamente y el valle comienza a quedar muy abajo.
    El paso por Fano coincide con otro tramo muy exigente. Las rampas continúan moviéndose entre el 10% y el 12%, manteniendo una presión constante sobre las piernas.
    Los dos últimos kilómetros hacia la collada mantienen medias superiores al 8%, demostrando que Llomena apenas concede descansos hasta la cima.
    La llegada a la Collada Llomena supone alcanzar una de las cimas más emblemáticas del oriente asturiano. Las vistas compensan sobradamente el esfuerzo realizado.
    Tras coronar, comienza un descenso técnico y sinuoso por la vertiente opuesta. Conviene extremar la precaución, especialmente si el firme está húmedo.
    Después de algo más de un kilómetro, aparece el desvío hacia Bedules. Es aquí donde comienza una segunda ascensión completamente diferente a la realizada hasta ese momento.
    La pista hacia el Mirador de Bedules alterna hormigón, cemento rugoso y sectores de gravilla compactada, aunque es factible su paso con bicicleta de carretera. Presenta porcentajes agresivos, especialmente en la parte final. Es un terreno más incómodo que obliga a aplicar fuerza constantemente.
    Los últimos metros conducen hasta el Mirador de Bedules, uno de los grandes balcones naturales de Asturias. Desde allí se contempla buena parte del Parque Natural de Ponga, las montañas circundantes y, en jornadas despejadas, algunas de las cumbres más destacadas de los Picos de Europa, poniendo un broche excepcional a una de las rutas más exigentes y memorables de toda la Cordillera Cantábrica.

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