ASCENSO AL SANTUARI DE BONANY (por Petra)

El ascenso al Santuario de Bonany, situado en el término municipal de Petra, es una subida corta pero interesante para el cicloturismo mallorquín. La carretera abandona progresivamente el entorno urbano y se adentra en una elevación que domina la llanura del Pla de Mallorca, hasta alcanzar el santuario, situado a unos 290 metros de altitud.
Aunque sus cifras no corresponden a las de un gran puerto de montaña, el recorrido presenta una dificultad apreciable en su tramo final. La combinación de una primera parte bastante suave con rampas más exigentes en la aproximación a la cima hace que sea una ascensión breve, variada y con un final que requiere reservar fuerzas.
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📊Altimetría y características

  • Vertiente: desde Petra.

  • Longitud: 4,3 km.

  • Altitud inicial: 95 m.

  • Altitud final: 290 m.

  • Desnivel positivo: 195 m.

  • Pendiente media: 4,5%.

  • Pendiente máxima: 13%.


El ascenso comienza a unos 95 metros de altitud y presenta unas primeras rampas relativamente cómodas. La pendiente va aumentando paulatinamente, permitiendo encontrar el ritmo antes de afrontar los sectores más exigentes. El desnivel acumulado empieza a notarse, aunque todavía no estamos ante la parte decisiva del recorrido.
La pendiente se endurece y aparecen porcentajes que obligan a incrementar el esfuerzo. El perfil alterna tramos moderados con otros más inclinados, sin llegar a ofrecer grandes descansos. A medida que dejamos atrás Petra, el ascenso adquiere un carácter más montañoso y el Puig de Bonany comienza a imponerse en el paisaje.
El sector entre los kilómetros 2-3 presenta una sucesión de cambios de pendiente, con tramos que rondan el 7-8%. La subida deja de ser un simple repecho y empieza a exigir una gestión más cuidadosa del esfuerzo. Conviene mantener una cadencia cómoda, ya que todavía quedan las rampas más duras antes de alcanzar el santuario.
Alrededor del kilómetros 3 aproximadamente, la inclinación disminuye ligeramente, aunque no llega a convertirse en un descenso prolongado. Este pequeño alivio permite recuperar sensaciones y preparar las piernas para el último sector. Es un punto importante para no gastar energías innecesariamente antes de la parte más exigente.
La pendiente vuelve a aumentar y aparecen las rampas de mayor entidad, con un máximo indicado del 13%. Aunque este sector es corto, puede hacerse especialmente exigente por el desnivel acumulado y por el contraste con los kilómetros iniciales. Aquí resulta fundamental regular el esfuerzo y evitar atrancarse en las rampas más pronunciadas.
Los últimos metros conducen hacia la cima, situada aproximadamente a 290 metros según la altimetría aportada. El esfuerzo final queda recompensado por el atractivo del santuario y por las vistas panorámicas sobre el Pla de Mallorca. El conjunto religioso tiene sus orígenes en 1606, mientras que la iglesia actual se construyó entre 1920 y 1925.
Es un final que combina el interés ciclista con el valor paisajístico y patrimonial de uno de los lugares más emblemáticos de Petra.

COLL D'ES GRAU (por Puigpunyent)

El Coll d'es Grau, desde Puigpunyent, es una ascensión de montaña situada en la Serra de Tramuntana, en Mallorca. Se trata de una subida de perfil irregular que combina un primer sector de pendientes suaves, varios repechos y una parte final en la que la carretera gana altura de forma más sostenida.
El paso tiene un recorrido de aproximadamente 11,9 km, con una pendiente media cercana al 2,2 % y una altitud final de unos 477 metros. Aunque las cifras globales no parecen especialmente exigentes, el perfil alterna pequeños descensos con rampas de cierta entidad, por lo que conviene analizar la subida por sectores y no únicamente por su pendiente media.
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📊Altimetría y características

  • Longitud: aproximadamente 11,9 km.
  • Altitud inicial: alrededor de 84 m.
  • Altitud final: aproximadamente 477 m.
  • Pendiente media: alrededor del 2,2 %.
  • Perfil: irregular, con repechos y descansos.
  • Entorno: carreteras rurales y paisaje montañoso de la Serra de Tramuntana.
Fuente: cyclingcols

Los primeros kilómetros presentan una sucesión de repechos y pequeños descensos, con pendientes muy suaves que permiten avanzar sin un esfuerzo excesivo. La carretera discurre por un entorno rural, atravesando sectores en los que el desnivel apenas aumenta y donde resulta importante conservar fuerzas para la parte final.
Durante el primer tercio del recorrido, desvíos como el del Torrent de sa Riera y el Coll des Tords, que ayudan a identificar los distintos sectores de esta aproximación por la montaña mallorquina. El perfil es irregular y alterna pequeñas ganancias de altitud con tramos prácticamente llanos, por lo que la pendiente media no refleja por sí sola las dificultades puntuales.
A medida que avanzamos hacia la zona de Son Burguet y Son Serralta, la carretera continúa remontando el terreno de forma progresiva. Las rampas siguen siendo moderadas en términos generales, aunque los cambios de inclinación obligan a adaptar el ritmo. 
El paso por las inmediaciones de Son Pont y Puigpunyent permite apreciar el carácter montañoso de esta zona de la Serra de Tramuntana. El trazado se vuelve progresivamente más exigente y la altimetría comienza a mostrar una tendencia ascendente más clara, aunque todavía aparecen sectores donde es posible recuperar parcialmente.
La parte decisiva llega en los kilómetros finales, cuando las pendientes aumentan de manera considerable respecto al inicio. Hay varios tramos que se aproximan al 7-8%, junto a un sinfín de cerradas curvas de herradura que le dan carácter a esta vertiente del paso.
La llegada al Coll d'es Grau, en torno a los 477 metros, pone fin a un itinerario de aproximadamente 11,9 kilómetros. No estamos ante una ascensión de gran desnivel acumulado, pero sí ante un recorrido quebrado, con numerosos cambios de ritmo y un final más exigente. Su principal atractivo reside en el paisaje de la Serra de Tramuntana y en la posibilidad de enlazar esta subida con otras carreteras de montaña de Mallorca como el Coll de Galilea o el Coll de Tords.

ALTO DE GALILEA (por Peguera)

El Alto de Galilea, situado en la sierra de Tramuntana de Mallorca, es una ascensión que destaca por su irregularidad y por un final extraordinariamente exigente. El ascenso parte de la zona de Peguera y Andratx, atraviesa Capdellà y se dirige hacia Galilea, donde se encuentra el Coll de Galilea, a 412 metros. Sin embargo, la ascensión no termina allí: continúa hasta el Alto de Galilea, situado a 501 metros, mediante unas rampas finales que contrastan radicalmente con los porcentajes moderados del inicio.
Su principal particularidad es precisamente esa distribución del esfuerzo. Los primeros kilómetros sirven para acumular desnivel de manera progresiva, mientras que la parte final concentra las rampas más severas, con máximos señalados del 23 % y del 21 %. Por ello, la pendiente media resulta poco representativa de la dificultad real del tramo definitivo.
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Asimismo, la altimetría presenta un recorrido de 13,9 km, 499 metros de desnivel y una pendiente media del 3,58 %, aunque estas cifras globales esconden una segunda mitad mucho más dura que la primera.

📊Altimetría y características

  • Vertiente: sur, por Peguera y Capdellà.
  • Longitud: 13,9 km.
  • Desnivel positivo: 499 m.
  • Altitud de llegada: 501 m.
  • Pendiente media: 3,58 %.
  • Pendiente máxima: 23 %.
  • Coll de Galilea: 412 m.
  • Alto de Galilea: 501 m.
  • Coeficiente APM: 95.
  • Perfil: ascensión irregular, con aproximación tendida y un final muy explosivo.
  • Carretera: estrecha y sinuosa, pero en buen estado (Ma-1012/ Ma-1032).
Fuente: altimetrias.net

El inicio de la ascensión a nivel prácticamente del mar, en torno a los 2-3 metros. Los primeros metros transcurren por el entorno urbano de Peguera, donde debemos enlazar distintas calles para abandonar la localidad. Aunque el desnivel acumulado es todavía escaso, estamos ante el inicio de una subida de casi 14 kilómetros.
Los kilómetros iniciales presentan porcentajes suaves e irregulares, con valores que oscilan aproximadamente entre el 0% y el 4%. Hay pequeñas ondulaciones que permiten avanzar sin grandes exigencias, aunque todavía no hemos entrado en la parte montañosa más interesante.
La ruta va abandonando el litoral para adentrarse hacia el interior de Mallorca. En este sector se alternan pequeñas subidas con breves descansos, y el desnivel se acumula de forma progresiva. El perfil muestra que todavía estamos lejos de las rampas que caracterizan el tramo final.
Al acercarnos a los kilómetros 3 y 4, los porcentajes comienzan a mostrar más continuidad, con sectores próximos al 3-5%. No se trata aún de una subida especialmente dura, pero sí de un terreno en el que conviene mantener un ritmo constante para reservar fuerzas.
El paso por esta localidad de Cabdella constituye una referencia importante dentro del recorrido. La carretera se estrecha, continúa ganando altura hacia Galilea y deja atrás progresivamente el ambiente más urbano de la zona baja. Desde aquí comienza la parte más reconocible de la ascensión, aunque todavía queda bastante distancia hasta el final.
Saliendo de la población, nos encontramos un sector irregular, con porcentajes modestos e incluso pequeños descensos. Estas oscilaciones explican por qué la pendiente media de todo el recorrido apenas alcanza el 3,5%. Sin embargo, no debemos confundir esa cifra con la dificultad de los últimos kilómetros.
A partir de la zona intermedia, el perfil empieza a ganar altura de manera más sostenida. Aparecen sectores en torno al 4-6%, que ya requieren un esfuerzo más constante. La carretera se dirige hacia las laderas de la sierra de Tramuntana y el paisaje adquiere un carácter progresivamente montañoso.
En torno a los kilómetros 8 y 9 se alternan pendientes moderadas con pequeños cambios de inclinación. Aunque el perfil no presenta todavía las cifras extremas del final, el desnivel acumulado comienza a hacerse notar. Es un buen momento para controlar el esfuerzo y evitar llegar excesivamente fatigados al tramo decisivo.
Conforme nos acercamos a la localidad, la carretera gana protagonismo como ascensión de montaña. La pendiente se vuelve más sostenida y aparecen porcentajes que rondan el 6%. La vegetación y el relieve de la zona acompañan una subida que combina tramos relativamente cómodos con otros en los que debemos incrementar la presión sobre los pedales.
El Coll de Galilea, a 412 metros. Este punto constituye una referencia fundamental porque no representa el final del ascenso. La altimetría distingue claramente el collado, situado a 412 metros, del Alto de Galilea, a 501 metros. Por tanto, todavía queda un desnivel considerable que superar después de alcanzar el paso de montaña.
El desvío hacia el núcleo de Galilea. Después de coronar el collado, debemos tomar el acceso al pueblo y continuar por su calle principal hacia la parte superior. El recorrido cambia aquí de carácter: dejamos atrás la carretera de aproximación y entramos en un tramo mucho más localizado, en el que las pendientes pueden aumentar bruscamente.
La altimetría señala pendientes del 9% y del 10,3% en el sector final, antes de alcanzar las rampas más extremas. Estos valores ya suponen un cambio radical respecto a la aproximación inicial. Si hemos llegado hasta aquí con un desarrollo demasiado exigente, será el momento de recurrir a una cadencia más cómoda.
Este es el sector más determinante de toda la ascensión. La altimetría indica dos rampas extraordinariamente duras, con pendientes máximas del 23% y del 21%. Son cifras que convierten el final en un auténtico muro, muy diferente de los kilómetros anteriores. La velocidad cae drásticamente y resulta fundamental mantener el equilibrio, especialmente si el firme presenta irregularidades o hay gravilla. La pendiente media global no refleja en absoluto esta dificultad.
Coronación del Alto de Galilea, a 501 metros. Tras superar las rampas finales, alcanzamos el punto más elevado de la ruta. La ascensión completa suma 13,9 kilómetros y 499 metros de desnivel, pero su principal dificultad no reside en la longitud ni en la pendiente media, sino en el contraste entre una aproximación relativamente tendida y un final brutal. 
El Alto de Galilea es un ejemplo perfecto de cómo una altimetría aparentemente moderada puede esconder un desenlace de enorme exigencia física.

COL DE LA VUE DES ALPES ( La Chaux-de-Fonds)

El Col de la Vue des Alpes es un puerto de montaña situado en el macizo del Jura suizo, en el cantón de Neuchâtel. Su nombre, que significa «Collado de la Vista de los Alpes», hace referencia a las panorámicas que se pueden contemplar desde su entorno, especialmente en jornadas despejadas, cuando el horizonte permite distinguir las cumbres alpinas.
La vertiente norte es una ascensión relativamente corta, con un trazado progresivo y pendientes moderadas. No presenta grandes rampas extremas, aunque sí una inclinación bastante constante durante buena parte del recorrido, lo que permite plantear una subida a ritmo sostenido.
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Asimismo, el paso es un paso habitual para los ciclistas que recorren las carreteras del Jura suizo. Su situación permite enlazar diferentes valles y localidades de la región, y su altitud lo convierte en un punto interesante tanto para el ciclismo de carretera como para las rutas de montaña de la zona. A diferencia de los grandes puertos alpinos, su atractivo no reside en una longitud extraordinaria ni en pendientes especialmente severas, sino en la combinación de una subida accesible, un entorno natural atractivo y las vistas que ofrece su parte superior.

📊Altimetría y características


  • Vertiente: Norte, desde el entorno de La Chaux-de-Fonds.
  • Longitud: aproximadamente 7,2 km.
  • Altitud de llegada: 1.283 m.
  • Altitud inicial: aproximadamente 989 m.
  • Desnivel positivo: unos 294 m.
  • Pendiente media: 4,1%.
  • Dificultad: moderada, con algún tramo más exigente.
  • Entorno: montañoso, con bosques, praderas y vistas panorámicas.


La ascensión arranca en un entorno urbano, en la ciudad de La Chaux-de-Fonds, cerca de los 1.000 metros. Esto explica que el desnivel acumulado sea relativamente contenido pese a alcanzar los 1.283 metros de la cima. Seguimos una orientación hacia el sur.
El perfil comienza con pendientes moderadas, generalmente entre el 3% y el 5%. Es un tramo apropiado para mantener una cadencia cómoda y reservar fuerzas para las variaciones posteriores.
La cercanía de esta ciudad relojera suiza aporta un contexto particular a la subida: en pocos kilómetros se pasa del entorno urbano a un paisaje característico del Jura, dominado por bosques y espacios abiertos.
La altimetría muestra una sucesión de porcentajes relativamente homogéneos. No encontramos largas rampas de dos dígitos, por lo que la dificultad reside principalmente en mantener el esfuerzo durante toda la ascensión.
En la parte central aparecen tramos más exigentes, con inclinaciones que se aproximan al 5-6%. Aunque no son rampas extremas, sí requieren aumentar ligeramente el esfuerzo respecto a los primeros kilómetros.
Conforme nos acercamos a la parte superior, la carretera continúa ganando altura sin presentar una sucesión de rampas especialmente agresivas. La pendiente media del 4,1% permite afrontar este sector con cierta regularidad, aunque conviene no confiarse hasta el final.
La recompensa es uno de los grandes atractivos del puerto: en condiciones de buena visibilidad, desde el collado se puede contemplar el paisaje del Jura, la meseta suiza y las cumbres de los Alpes. Suiza Turismo destaca precisamente el carácter panorámico de este lugar, cuyo nombre hace referencia a esas vistas.
En definitiva, esta vertiente del Col de la Vue des Alpes es una ascensión de dificultad moderada, ideal para mantener un ritmo constante y disfrutar del paisaje. No destaca por la dureza de sus rampas, sino por su carácter regular y por la panorámica que ofrece al alcanzar uno de los collados más conocidos del Jura suizo.

ASCENSO A LE NOIRMONT (por La Goule)

El ascenso a Le Noirmont, desde La Goule, nos propone una subida de montaña en el macizo del Jura suizo, en un entorno fronterizo entre Suiza y Francia. Se trata de una ascensión relativamente corta, pero con suficiente desnivel y algunos cambios de pendiente como para exigir un esfuerzo sostenido durante buena parte del recorrido.
El ascenso tiene 7,9 km de longitud, con una salida situada a 549 metros y una cima a 988 metros. El desnivel acumulado es de 439 metros, con una pendiente media del 5,6% y rampas máximas del 13%.
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📊Altimetría y características

  • Vertiente: desde La Goule.

  • Longitud: 7,9 km.

  • Altitud inicial: 549 m.

  • Altitud final: 988 m.

  • Desnivel positivo: 439 m.

  • Pendiente media: 5,6%.

  • Pendiente máxima: 13%.

  • Puntos de energía: 396.



La ascensión comienza en el fondo del valle del Doubs, en un entorno aislado, vía muy estrecha y rodeado de montañas boscosas. La Goule se encuentra junto al río fronterizo entre Suiza y Francia, en una zona de gran tranquilidad y alejada de las principales vías de comunicación. Desde aquí comienza el largo esfuerzo para recuperar la altitud perdida durante el descenso al valle.
La escalada tiene un inicio progresivo, con pendientes que van aumentando poco a poco. Aunque la media general del puerto se sitúa en el 5%, conviene no confiarse: todavía queda mucho desnivel por superar y las rampas más exigentes, alrededor del 10%, aparecen de forma intermitente a lo largo de la subida.
Uno de los grandes atractivos de esta vertiente es el paisaje del río, encajado entre laderas boscosas y paredes rocosas. En los primeros kilómetros, la carretera serpentea por el valle y ofrece diferentes perspectivas sobre el Doubs, convirtiendo el ascenso en una experiencia especialmente atractiva desde el punto de vista paisajístico.
La carretera presenta curvas sucesivas y algunos sectores bajo salientes rocosos, con un ambiente muy distinto al de los puertos alpinos más abiertos. La vegetación proporciona sombra en buena parte de este entorno y refuerza la sensación de estar remontando un valle profundo antes de alcanzar las zonas altas del Jura.
La altimetría señala una pendiente máxima del 13%, claramente superior a la media del puerto. Estos cambios de inclinación obligan a modificar el desarrollo y pueden convertirse en los puntos más duros de la subida, especialmente si se llega con demasiada intensidad después de los primeros kilómetros.
En la parte superior, el paisaje va abandonando progresivamente la imagen cerrada del fondo del valle. La carretera continúa remontando la ladera hasta acercarse a la meseta de las Franches-Montagnes, una zona característica del Jura suizo por sus praderas, bosques y explotaciones ganaderas.
La ascensión concluye a unos 988 metros de altitud, tras superar cerca de 439 metros de desnivel en 7,9 kilómetros. No es una subida de longitud extraordinaria, pero sí suficientemente exigente para dejar huella, gracias a sus rampas puntuales y a su continuidad. La recompensa es alcanzar las alturas del Jura desde el valle del Doubs, disfrutando de un paisaje que combina naturaleza, tranquilidad y carácter fronterizo.

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