El Mont Aigoual es una de las montañas más emblemáticas del Macizo Central francés y la cima asfaltada más elevada de las Cévennes. Su cumbre, situada a 1.567 metros de altitud, alberga el célebre observatorio meteorológico del Aigoual, una referencia científica e histórica que domina un inmenso panorama sobre el sur de Francia.
La ascensión por la vertiente occidental constituye una de las formas más clásicas y equilibradas de alcanzar la cima. No presenta rampas extremas ni cambios bruscos de pendiente, pero combina longitud, regularidad y altitud en un entorno natural excepcional donde bosques, praderas y grandes horizontes montañosos acompañan constantemente al ciclista. Para los cicloturistas representa una ascensión de referencia. Sus carreteras tranquilas, la belleza de los bosques cevenoles y las extraordinarias vistas desde la cima convierten la subida en una experiencia muy completa, comparable a algunos de los grandes puertos panorámicos del Macizo Central. Asimismo, fue puerto de paso en el lejano 1987, siendo el primer ciclista en coronar, el italiano Silvano Contini.
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📊Altimetría y características
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| Fuente: cyclingcols |
La ascensión comienza en las proximidades de Meyrueis (D986), una de las puertas naturales de acceso a las Cévennes. Desde los primeros kilómetros, la carretera inicia una ganancia de altura muy progresiva que marca el carácter general del puerto.
El primer tercio de la subida discurre entre bosques y pequeñas zonas habitadas, con pendientes normalmente comprendidas entre el 3% y el 5%, ideales para encontrar rápidamente un ritmo cómodo, por una vía rugosa, pero en buen estado.
El paso por la zona de Sérigas introduce al ciclista en un paisaje típicamente cevenol, donde los bosques dominan buena parte del horizonte y el tráfico suele ser prácticamente inexistente.
Entre los kilómetros 4 y 8, la pendiente se estabiliza alrededor del 5%, formando uno de los sectores más homogéneos de toda la ascensión.
La carretera atraviesa la cota de Bout de Côte, frontera entre el Departamento de Lozère y Gard, donde iniciamos un ligero descenso siguiendo las indicaciones.
Cambia completamente el paisaje, adentrándonos en el ligero descenso de algo más de dos kilómetros por una zona de campos de trigo muy expuesto.
El paso por el desvío a Lanuéjols constituye uno de los puntos de referencia más importantes del recorrido, ya que se inicia de nuevo el ascenso de forma tímida, con porcentajes sobre el 3-4%.
Pocos metros después, coronamos el col de Montjardin (1016 m). Continuamos por varios kilómetros de llano, rodando por zona casi inhóspitas.
Aproximadamente en el ecuador de la subida, la carretera supera los 1.000 metros de altitud, entrando progresivamente en un ambiente de auténtica media montaña.
A aproximadamente 12 kilómetros para coronar, seguimos por la D986 e iniciamos el col de Serreyrède que nos dará acceso al Mont Aigoual. El entorno, progresivamente, se vuelve más abierto y aparecen amplias praderas y espacios de montaña característicos de las mesetas altas de las Cévennes.
A partir del desvío Col de Faubel, la ascensión entra en su fase más sostenida. Aunque las pendientes siguen siendo moderadas, la carretera ya no concede tantos descansos como en la parte inicial.
Los kilómetros comprendidos entre los sectores de la Serreyrède y Prat Peyrot constituyen el núcleo montañoso del puerto, con una sucesión de pendientes cercanas al 4%, 5% y 6%.
A unos 6 kilómetros para coronar, coronamos el col de Serreyrède (1299 m). Seguimos por la D269 por una vía mucho más ancha y con un volumen de tráfico mucho más alto.
Tras varios kilómetros de escalada, pasamos por el desvío a las pistas de esquí de Prat-Peyrot, para, a continuación, continuar en dirección al col de Perjuret.
El tramo final ofrece algunas de las mejores panorámicas de toda la ascensión. En días despejados es posible contemplar enormes extensiones del Macizo Central y del sur de Francia.
Aunque en esta fase final la pendiente máxima apenas alcanza el 6%, la longitud total del puerto termina acumulando un desgaste considerable, especialmente si se afronta con viento o calor.
Los últimos kilómetros mantienen una inclinación constante y muy llevadera, permitiendo disfrutar plenamente del entorno sin la presión de rampas extremas.
Después de pasar dos enormes antenas, al fondo divisamos la silueta del observatorio meteorológico, que aparece progresivamente sobre la cumbre, convirtiéndose en una referencia visual permanente durante la aproximación final.
La llegada al Mont Aigoual, a 1.567 metros de altitud, culmina una ascensión de enorme belleza paisajística. Más que un puerto de dureza explosiva, es una montaña para disfrutar durante muchos kilómetros, una subida que resume perfectamente el carácter de las Cévennes: regular, elegante, solitaria y extraordinariamente panorámica.





