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PUERTO DE TÍSCAR (por Quesada)

El Puerto de Tíscar, situado en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén), es una ascensión larga y constante que enlaza la localidad de Quesada con el entorno del Santuario de Tíscar y las zonas altas del macizo.
Por la vertiente de Quesada, el puerto se caracteriza por su regularidad y por una pendiente muy sostenida en torno al 5-6 %. No presenta rampas extremas ni tramos agónicos, pero sí una continuidad que obliga a mantener un ritmo constante durante más de 11 kilómetros. Es un puerto de fondo, ideal para escaladores resistentes y para acumular desgaste progresivo. Su entorno natural y su longitud lo convierten en una subida muy atractiva desde el punto de vista cicloturista, combinando paisaje, regularidad y altitud moderada.
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📊 Altimetría y características técnicas

  • Altitud: 1.189 m

  • Longitud: 11,2 km

  • Desnivel: 598 m

  • Pendiente media: 5,3 %

  • Pendiente máxima: 8 %

  • Coeficiente APM: 91

  • Inicio: ~590 m (Quesada)

  • Tipo de puerto: largo y regular

  • Tramo más exigente: km 3 al 6

  • Dificultad global: media, por acumulación

Se trata de una subida muy homogénea, sin grandes cambios de pendiente ni descansos prolongados. La dificultad reside en la constancia y en la progresiva acumulación de metros ascendidos.
Fuente: magraneroaltimetrias.blogspot.com
El puerto arranca de forma inmediata nada más salir de Quesada, con una pendiente que se sitúa en torno al 5,5 %. No hay tramo de transición, lo que obliga a encontrar el ritmo desde los primeros metros.
Una vez dejado atrás la población, la inclinación se mantiene muy estable alrededor del 5 %, consolidando el carácter regular de la subida. Es un tramo ideal para estabilizar la cadencia y evitar esfuerzos innecesarios.
El tercer kilómetro ofrece un ligero respiro, con porcentajes algo más suaves en torno al 4 %. Es el tramo más cómodo de toda la ascensión y permite recuperar sensaciones. Remontamos el valle en su ladera derecha entre grandes extensiones de olivos.
A partir del km 3, la pendiente vuelve a incrementarse progresivamente, situándose cerca del 6 %. Se entra en una fase más sostenida donde el puerto empieza a endurecerse. La calidad de la vía es buena, con una anchura que disminuye en cotas más altas.
Entre los kilómetros 4 y 5 la carretera mantiene un 6 % constante, sin cambios bruscos. La sensación de esfuerzo comienza a acumularse, aunque sin rampas extremas.
El km 5 es uno de los más exigentes del ascenso, rondando el 6-7 %. La regularidad se convierte aquí en el principal factor de desgaste. El paisaje es cada vez más rocoso.
El paisaje se vuelve más abierto y montañoso, acompañando una pendiente constante que obliga a sostener el ritmo sin altibajos. El esfuerzo es progresivo, nunca explosivo.
En torno al km 7 la inclinación baja ligeramente hasta el 5 %, permitiendo una pequeña estabilización antes de la parte final. No es un descanso real, pero sí un tramo más llevadero.
En estos últimos instantes del paso, tenemos referencia visual de la atalaya del Infante Don Enrique, como también  los macizos, aún nevados, de la sierra.
A 2 kms para coronar, se mantiene la tónica general del puerto, sin rampas duras pero sin alivio real. La constancia vuelve a ser clave para no perder ritmo.
En el último kilómetro, la pendiente ronda nuevamente el 5 %. No hay muro final ni cambio brusco, sino una subida sostenida hasta la cima.
La coronación se alcanza de forma progresiva en el entorno del Santuario de Tíscar, con una llegada noble y constante. Es un final más de resistencia que de explosividad, fiel al carácter regular de todo el puerto.

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