El Puerto de las Mujeres Muertas es uno de esos ascensos que pasan desapercibidos fuera del ámbito local, pero que esconden una enorme personalidad. Situado en la provincia de León, muy cerca de la Sierra de Gistredo y del entorno del Alto Sil, su nombre despierta curiosidad y su trazado sorprende por la forma en la que cambia radicalmente de carácter en los kilómetros finales.
Aunque no posee la fama de puertos cercanos como el Puerto del Connio, Ancares, Leitariegos o El Acebo, el Puerto de las Mujeres Muertas se ha convertido en un auténtico puerto de culto entre los aficionados al cicloturismo de montaña. Su aislamiento, la tranquilidad del tráfico y la belleza del paisaje lo convierten en una excelente alternativa para quienes buscan carreteras prácticamente vacías. Además, suele incluirse en rutas de gran fondo junto a otros puertos de El Bierzo y Laciana, formando jornadas de gran exigencia física. Desde su vertiente este, el puerto propone una larga aproximación de pendiente muy suave que sirve de transición entre pequeños núcleos rurales y extensas masas forestales. Durante casi veinte kilómetros apenas exige un esfuerzo importante, pero esa tranquilidad desaparece de golpe al afrontar el desvío definitivo hacia la cima. Allí comienza uno de los finales más duros de la montaña leonesa, con rampas que superan ampliamente el 15 % y obligan a vaciar completamente las piernas.
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📊Altimetría y características
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| Fuente: 39x28altimetrias.com |
Los primeros kilómetros, con una orientación hacia el oeste apenas presentan dificultad, con pendientes cercanas al 1 %. Es un comienzo perfecto para encontrar el ritmo y calentar antes de afrontar lo realmente importante, que se encuentra en los últimos 4 kilómetros.
Hasta aproximadamente el kilómetro 18, la carretera asciende de manera muy progresiva. Apenas existen cambios bruscos y el esfuerzo resulta muy llevadero.
La ruta atraviesa pequeños pueblos como Tremado de Coto o Vega del Horreo, rodeados de prados y bosques que aportan un gran atractivo paisajístico.
La carretera apenas soporta circulación, por lo que el ascenso resulta especialmente tranquilo incluso durante fines de semana.
Al pasar junto al Monasterio de Coto, comienza a percibirse que la carretera empieza a endurecerse poco a poco antes del desenlace definitivo.
El kilómetro 19 ya presenta medias próximas al 10 %, iniciando una sucesión continua de rampas muy exigentes.
Los porcentajes oscilan continuamente entre el 11 y el 17 %, obligando a pedalear muchas veces de pie sobre los pedales.
Entre los kilómetros 20 y 21 aparece el tramo más exigente de toda la ascensión, con una media cercana al 12 % y numerosos picos muy superiores.
La visión de las rectas finales y las continuas señales de porcentajes elevados hacen que el esfuerzo mental sea casi tan importante como el físico.
Aunque la media global apenas supera el 3 %, los últimos cuatro kilómetros poseen una dureza comparable a muchas ascensiones míticas del norte peninsular.
El Puerto de las Mujeres Muertas ofrece una personalidad muy singular: veinte kilómetros de aparente tranquilidad seguidos por un desenlace explosivo que transforma completamente la percepción del puerto y deja un recuerdo imborrable en cualquier ciclista.
Pocos metros después, siguiendo una zona de falso llano, donde se une su vertiente opuesta, se encuentra el Alto de Valvaler, coronando a una altura de 1.116 metros.
