El Puerto de Ancares es uno de los grandes colosos de la Cordillera Cantábrica y una de las ascensiones más espectaculares del noroeste peninsular. Situado en el límite entre León y Lugo, alcanza los 1.668 metros de altitud atravesando un entorno de extraordinario valor paisajístico, entre bosques atlánticos, pastizales de alta montaña y pequeñas aldeas tradicionales que conservan la arquitectura típica de la comarca. Es uno de los ascensos más prestigiosos del cicloturismo nacional. Su fama ha crecido enormemente en las últimas décadas gracias a su espectacular dureza y a la tranquilidad de una carretera prácticamente dedicada al disfrute del ciclista.
La vertiente leonesa, desde Tejedo de Ancares, es un ascenso corto, pero muy exigente. Aunque los primeros kilómetros son relativamente suaves, la carretera cambia radicalmente a partir del tercer kilómetro, donde aparecen pendientes de dos cifras que convierten el ascenso en un desafío reservado para ciclistas bien preparados. Su combinación de dureza, aislamiento y belleza lo sitúan entre los puertos imprescindibles del ciclismo español. Asimismo, la Vuelta a España ha convertido a Ancares en uno de sus finales de montaña más emblemáticos. Sus rampas finales superiores al 15 % han propiciado ataques decisivos entre los mejores escaladores y etapas memorables, consolidándolo como una de las ascensiones más temidas del calendario español. Actualmente forma parte de numerosas rutas cicloturistas por El Bierzo y Los Ancares, siendo habitual encontrar aficionados que buscan enfrentarse a uno de los puertos más exigentes de la geografía nacional.
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📊Altimetría y características
- Altitud: 1.668 m
- Distancia: 7,92 km
- Desnivel positivo: 706 m
- Pendiente media: 8,9 %
- Pendiente máxima: 17 %
- Coeficiente APM: 255
- Inicio: 963 m (Tejedo de Ancares)
- Tipo de ascensión: muy explosiva, con segunda mitad extremadamente dura.
- Carretera: estrecha, buen firme, numerosas curvas de herradura y escaso tráfico (LE-4211).
- Tráfico: muy reducido durante casi todo el año.
- Paisaje: bosques de robles y hayas, praderas de montaña y magníficas panorámicas sobre Los Ancares.
- Sombras: abundantes en la primera mitad y más escasas conforme se gana altitud.
- Fuentes: posibilidad de abastecimiento en Tejedo antes de iniciar la subida.
- Dificultad: muy alta; uno de los puertos más exigentes de España en relación distancia-pendiente.
| Fuente: altimetrias.net |
El ascenso comienza de forma sorprendentemente tranquila, con un primer kilómetro suave partiendo de Tejedo de Ancares, que apenas alcanza el 2,8 %, con una orientación hacia el noroeste.
El segundo kilómetro mantiene un perfil muy similar, alrededor del 3 %, mientras la carretera atraviesa un entorno boscoso y todavía ofrece una sensación de ascensión relativamente amable. La vía (LE-4211) es algo estrecha y rugosa, pero está en buen estado.
En el tercer kilómetro aparece el primer cambio importante de pendiente, alcanzando ya valores cercanos al 6 %. Es el aviso de que el puerto está a punto de mostrar su auténtico carácter.
A partir del cuarto kilómetro comienza la parte decisiva del ascenso. La pendiente media se dispara hasta el 12 % y aparecen las primeras curvas y rampas del 13 y 14 %, obligando a utilizar los desarrollos más cortos.
El kilómetro 5 constituye uno de los sectores más duros de todo el puerto, con una media superior al 12,5 % y numerosos tramos entre el 15 y el 16 %, en una vía sin apenas tráfico.
El sexto kilómetro continúa prácticamente sin descanso. Las pendientes permanecen siempre por encima del 11 %, enlazando curvas con máximo desnivel que incrementan la sensación de dureza.
En este tramo medio-superior, el paisaje comienza a abrirse y las vistas sobre el valle compensan parcialmente el enorme esfuerzo físico que exige la ascensión.
Los últimos dos kilómetros mantienen una exigencia extraordinaria. Las rampas vuelven a situarse entre el 14 y el 15 %, sin apenas metros de recuperación entre una curva y la siguiente.
El entorno natural de Los Ancares aporta un atractivo excepcional. La combinación de bosques, praderas y altas cumbres convierte este puerto en uno de los más bellos del noroeste peninsular.
El mirador de Balouta, situado en las proximidades de la cima, ofrece una de las panorámicas más impresionantes del recorrido y constituye un excelente punto para detenerse tras el esfuerzo.
La llegada al collado, a 1.668 metros de altitud, recompensa plenamente el esfuerzo realizado. Pocos puertos españoles combinan de forma tan equilibrada dureza extrema, belleza paisajística y ambiente de alta montaña, especialmente en su vertiente opuesta.


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