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COL DE PONTIS (desde el cruce entre la D954/D7)

El Col de Pontis es uno de esos puertos alpinos que engañan por su corta distancia. La vertiente sur, situada en el entorno del Lac de Serre-Ponçon, apenas supera los cinco kilómetros, pero concentra una sucesión de rampas muy exigentes que convierten la ascensión en un auténtico muro de montaña. La carretera asciende por una ladera estrecha y sinuosa hasta alcanzar los 1.301 metros, con continuas curvas de herradura y unas magníficas vistas sobre el lago. 
Pontis forma parte de los Sept Cols de l'Ubaye, una selección de puertos ciclistas de esta región alpina. Su fama entre los cicloturistas procede precisamente de la combinación entre escasa longitud y gran dureza. Además, las carreteras situadas alrededor del Lac de Serre-Ponçon permiten enlazarlo con otras ascensiones de la zona y construir recorridos de montaña muy completos.
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📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Le Sauze-du-Lac.
  • Longitud: 5,2 km.
  • Altitud de llegada: aproximadamente 1.301 m.
  • Pendiente media: 9,8%.
  • Desnivel positivo: alrededor de 500 m.
  • Pendiente máxima: en torno al 12-13%.
  • Puerto corto y de gran dureza.
  • Carretera estrecha y muy sinuosa.
  • Numerosas curvas de herradura.
  • Pavimento de carácter irregular en algunos sectores.
  • Tráfico generalmente escaso.
  • Magníficas panorámicas sobre el Lac de Serre-Ponçon.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en las proximidades de Le Sauze-du-Lac, en una zona situada a unos 800 metros de altitud. Desde los primeros metros, la carretera deja muy claro su carácter: la pendiente se instala rápidamente en torno a cifras elevadas.
    El primer kilómetro ya se desarrolla cerca del 10%, por lo que no existe prácticamente un tramo de calentamiento. La corta longitud del puerto invita a pensar en una subida rápida, pero los porcentajes obligan desde el principio a utilizar desarrollos muy compactos.
    La carretera se estrecha considerablemente y comienza a encadenar curvas de herradura. Es precisamente esta sucesión de virajes la que caracteriza la vertiente sur y la diferencia de muchos puertos alpinos más abiertos y de trazado mucho más rápido.
    Entre las curvas aparecen algunos de los mejores puntos de observación sobre el Lac de Serre-Ponçon. El agua queda progresivamente más abajo mientras ganamos altura, ofreciendo una referencia visual extraordinaria durante el esfuerzo.
    La parte central mantiene una sucesión prácticamente continua de porcentajes de dos dígitos. No hay un verdadero descanso que permita recuperar, de modo que la dificultad procede tanto de las rampas individuales como de la ausencia de zonas cómodas.
    Conforme nos acercamos a la zona de L'Adroit de Pontis, la carretera continúa serpenteando por la montaña y la pendiente sigue siendo elevada. La altimetría muestra que todavía queda una parte importante de la ascensión cuando ya hemos superado buena parte de los 1.000 metros.
    El último tramo mantiene la exigencia hasta las proximidades de la cima. Finalmente, alcanzamos el Col de Pontis, alrededor de los 1.301 metros, después de apenas cinco kilómetros de auténtica escalada alpina. La recompensa es un puerto pequeño en distancia, pero enorme en carácter, con el recuerdo permanente del lago y de las montañas de Serre-Ponçon acompañando toda la subida.

    ASCENSO AL MONT COLOMBIS (por Remollon)

    El Mont Colombis es una de las ascensiones más exigentes y espectaculares de los Alpes franceses, en el departamento de Hautes-Alpes. El trazado, agresivo, parte de Remollon y asciende hasta los aproximadamente 1.734 metros, atravesando primero zonas habitadas y de carácter agrícola para introducirse después en un paisaje cada vez más montañoso y solitario. Es una subida que destaca especialmente por la combinación de desnivel, fuertes porcentajes y una extraordinaria sensación de aislamiento en su parte alta.
    Aunque el Mont Colombis no posee la tradición competitiva de los grandes puertos del Tour de France, se ha convertido en una ascensión de culto para los cicloturistas que buscan puertos especialmente duros en los Hautes-Alpes. Su carácter exigente y las panorámicas sobre el entorno de Serre-Ponçon hacen que sea uno de los grandes desafíos de la zona. Además, el alto aparece integrado en rutas cicloturistas de la zona de Chorges y Serre-Ponçon, donde se advierte expresamente que sus pendientes fuera de lo normal constituyen un reto importante para numerosos ciclistas.
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    La ascensión tiene una longitud que ronda los 11,5 kilómetros, con un desnivel cercano a los 1.030 metros, por lo que nos encontramos ante una verdadera escalada alpina. La carretera va ganando altura prácticamente sin interrupción y presenta numerosos kilómetros exigentes, con rampas que alcanzan cifras de dos dígitos. La propia oficina de turismo francesa define el Mont Colombis como un desafío de gran entidad por sus pendientes extraordinarias.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sur, desde Remollon.
  • Longitud: aproximadamente 11,5 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.030 m.
  • Altitud inicial: alrededor de 700 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.734 m.
  • Pendiente media: cercana al 9%.
  • Rampas máximas: superiores al 13%.
  • Ascensión de dificultad muy alta.
  • Numerosos kilómetros entre el 8% y el 11%.
  • Carretera estrecha y de montaña.
  • Paisaje progresivamente más abierto y solitario.
  • Magníficas panorámicas hacia el lago de Serre-Ponçon y las montañas de los Hautes-Alpes.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en Remollon, en el desvío a la D53, con una orientación hacia el norte. A una altitud relativamente modesta, y desde los primeros metros, la carretera empieza a ganar altura. El perfil no concede prácticamente tiempo para acomodarse, pues ya encontramos porcentajes próximos al 7-8%.
    El primer kilómetro mantiene una pendiente elevada y sirve como primera toma de contacto con la verdadera dimensión del Mont Colombis. La carretera, muy estrecha pero en buen estado, abandona progresivamente el fondo del valle mientras las montañas comienzan a ganar presencia.
    Poco después aparecen los primeros sectores especialmente exigentes, con porcentajes de dos dígitos señalados en la altimetría. Aquí empieza a quedar claro que no estamos ante una subida convencional de los Alpes, sino ante una auténtica escalada.
    La localidad de Théus constituye uno de los puntos característicos de esta vertiente. La carretera atraviesa el núcleo y, lejos de suavizarse, mantiene una inclinación que obliga a regular muy bien el esfuerzo.
    Entre los kilómetros iniciales se suceden tramos del 8%, 10%, 11% e incluso superiores. La dificultad procede tanto de la pendiente como de la escasa presencia de descansos prolongados.
    El sector situado después de Théus es especialmente conocido por su dureza. Es uno de los dos grandes bloques de pendiente extrema del Mont Colombis, incluyendo un tramo de unos 250 metros que puede alcanzar alrededor del 14%.
    Superada la primera zona dura, el trazado continúa ascendiendo con dureza hasta el desvío a Saint-Pierre y otros pequeños núcleos o referencias que aparecen en la altimetría. El paisaje va perdiendo progresivamente su carácter agrícola y adquiere una apariencia mucho más agreste.
    La carretera es estrecha y serpentea por la montaña mediante sucesivas curvas. Esta configuración ayuda a dividir visualmente la subida en pequeños objetivos, algo muy conveniente en una ascensión donde los porcentajes permanecen elevados durante tantos kilómetros.
    Alrededor de la mitad del puerto todavía no hemos alcanzado la parte más exigente. El perfil continúa dibujando una línea ascendente y los kilómetros se mantienen generalmente en torno al 8-10%, de modo que la fatiga empieza a acumularse de manera importante.
    Una de las particularidades del Mont Colombis es precisamente esta continuidad. No basta con superar una rampa concreta: después de cada sector duro aparece otro, y el ciclista debe reservar fuerzas para una parte final todavía más exigente.
    Conforme nos acercamos a la zona superior, la vegetación comienza a abrirse y las panorámicas adquieren una dimensión completamente alpina. El esfuerzo empieza a verse recompensado por las vistas hacia el valle y, especialmente, hacia el entorno del lago de Serre-Ponçon.
    El tramo final es el verdadero examen de la ascensión. La altimetría vuelve a mostrar numerosos porcentajes cercanos o superiores al 10%, y la sucesión de rampas hace que los últimos kilómetros parezcan todavía más largos de lo que realmente son.
    En los últimos kilómetros se alcanza una zona de montaña mucho más abierta, con praderas y espacios de vegetación baja. La sensación de estar completamente alejados de cualquier núcleo habitado aumenta a medida que nos acercamos a la cota máxima.
    Finalmente, alcanzamos el Mont Colombis, alrededor de los 1.734 metros de altitud. La llegada no supone únicamente la culminación de una subida de más de mil metros de desnivel, sino también la recompensa de unas panorámicas excepcionales sobre los Alpes y el entorno de Serre-Ponçon. 

    COL DE SAINT-MARTIN/ LA COLMAINE (por Valdeblore)

    El Col de Saint-Martin, también conocido como La Colmiane, es uno de los grandes pasos de los Alpes Marítimos y una de las ascensiones más interesantes del Mercantour. La denominación La Colmiane se utiliza habitualmente porque junto al puerto se encuentra la estación de montaña del mismo nombre. El paso constituye además una conexión cicloturista de primer nivel entre los valles de la Tinée y la Vésubie, formando parte de la Route des Grandes Alpes. 
    La vertiente oeste parte del valle de la Tinée y remonta progresivamente hacia Valdeblore, atravesando un territorio de montaña salpicado de pequeños pueblos y bosques hasta alcanzar los 1.500 metros de altitud. Asimismo, el paso forma parte de la historia reciente del Tour de France. Fue ascendido por primera vez por la carrera en 1973, con Pedro Torres pasando primero por la cima, y volvió a aparecer en 1975, 2020 y 2024. En 2020 fue Benoît Cosnefroy quien coronó en cabeza, mientras que en 2024 Richard Carapaz pasó primero por el puerto durante la etapa entre Niza y el Col de la Couillole.
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    El ascenso tiene una longitud de 16,6 km, con unos 1.022 metros de desnivel y una pendiente media aproximada del 6,2%. Es, por tanto, una ascensión larga y bastante regular, sin grandes descansos y con una segunda mitad en la que el porcentaje se mantiene de manera muy constante.

    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Oeste, desde el valle de la Tinée.
  • Longitud: 16,6 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.022 m.
  • Altitud inicial: aproximadamente 480 m.
  • Altitud final: 1.502 m.
  • Pendiente media: 6,2%.
  • Pendiente máxima: alrededor del 10%.
  • Puerto de primera categoría en su consideración ciclista.
  • Ascensión larga, constante y bastante regular.
  • Carretera asfaltada de montaña.
  • Numerosas curvas y cambios de orientación.
  • Paso por Rimplas, La Bolline y Saint-Dalmas.
  • Entorno alpino dentro del área del Mercantour.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en el valle de la Tinée (M-25), alrededor de los 480 metros de altitud. Desde el primer momento, la carretera adquiere una inclinación apreciable, con una orientación hacia el este.
    Los primeros kilómetros son ya bastante exigentes y salvajes, con varios túneles y con porcentajes que se mueven generalmente entre el 5% y el 7%. No existe prácticamente un tramo inicial de calentamiento, por lo que conviene encontrar rápidamente un ritmo sostenible.
    El paso por las proximidades de Rimplas aparece como una de las primeras referencias importantes del recorrido. El pueblo queda integrado en las laderas de la montaña y sirve como referencia para comprobar cómo vamos ganando altura sobre el valle.
    La carretera mantiene durante este primer sector una sucesión muy regular de rampas. Hay numerosos kilómetros en torno al 6%, una característica que se repetirá durante buena parte de la ascensión.
    A medida que dejamos atrás la parte baja del valle, las vistas comienzan a abrirse y la carretera gana progresivamente un carácter más alpino. El desnivel acumulado empieza a hacerse notar, aunque todavía queda una parte considerable de la subida.
    Uno de los atractivos de esta vertiente es precisamente su regularidad. No es una ascensión basada en una sucesión de grandes rampas y descansos, sino una subida en la que el ciclista debe administrar de forma constante un porcentaje cercano al 6-7%.
    En las inmediaciones de La Bolline pueden encontrarse algunos cambios puntuales de pendiente, pero no llegan a romper la estructura general de la ascensión. El perfil sigue dibujando una línea ascendente muy uniforme.
    Posteriormente, aparece Saint-Dalmas, dentro del conjunto de localidades de Valdeblore. Estos pequeños núcleos humanizan el recorrido y ofrecen referencias muy útiles durante una subida que, por su longitud, puede resultar psicológicamente exigente.
    Superada esta zona, entramos en una parte especialmente interesante del puerto. La altimetría continúa aumentando de forma prácticamente lineal y los kilómetros centrales mantienen porcentajes próximos al 6-7%, sin descansos importantes.
    En el tramo comprendido aproximadamente entre los kilómetros 8 y 12 aparecen varios sectores cercanos al 6-7%. Es uno de los puntos donde más se aprecia la verdadera dificultad del puerto: no existen rampas extraordinarias, pero tampoco posibilidades de recuperar.

    El último tercio mantiene todavía una pendiente muy seria. La altimetría continúa presentando valores cercanos al 6-7%, por lo que la fatiga acumulada empieza a convertirse en un factor tan importante como la propia inclinación.
    La aproximación a Saint-Joseph y a los últimos elementos señalados en la altimetría anuncia que la cima está cada vez más cerca. Aun así, la carretera no concede un descanso definitivo y obliga a seguir pedaleando con constancia.
    Los kilómetros finales conducen hacia la estación de La Colmiane, situada junto al Col Saint-Martin. En este punto, la carretera adquiere definitivamente el aspecto de una ascensión alpina, con el terreno cada vez más abierto y la montaña dominando por completo el paisaje.
    La llegada a los aproximadamente 1.502 metros corona una subida de más de 16 kilómetros y más de mil metros de desnivel. El puerto comunica las cuencas de la Tinée y la Vésubie y constituye una pieza fundamental de las rutas ciclistas del Mercantour.
    El Col de Saint-Martin no necesita rampas descomunales para convertirse en un gran puerto: su verdadera dificultad está en la longitud, el desnivel y la extraordinaria continuidad de sus porcentajes. Su inclusión en recorridos como la Route des Grandes Alpes y su presencia en el Tour de France confirman su categoría como una de las grandes ascensiones de los Alpes Marítimos.

    COL DE LA COUILLOILE (por Saint-Sauveur-sur-Tinée)

    El Col de la Couillole es uno de los grandes puertos de los Alpes Marítimos y una de las ascensiones más representativas del interior de la región de Niza. La vertiente oriental parte de Saint-Sauveur-sur-Tinée y remonta durante más de 16 kilómetros la espectacular montaña que separa el valle de la Tinée de la zona de Beuil y Valberg.
    El paso ha ido adquiriendo una importancia creciente dentro del ciclismo profesional. El puerto fue utilizado por primera vez por el Tour de France en 1975 y posteriormente ha formado parte de recorridos de Paris-Nice, prueba en la que también se convirtió en un escenario decisivo. Asimismo, su gran momento llegó, de nuevo, con el Tour de France 2024, cuando la vigésima etapa terminó por primera vez en la cima del Col de la Couillole. La etapa, disputada entre Niza y la Couillole, incluía además los puertos de Braus, Turini y Colmiane, por lo que la subida final se afrontaba después de una enorme acumulación de desnivel.
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    La ascensión tiene una longitud de 16,1 km, con aproximadamente 1.163 metros de desnivel positivo y una pendiente media próxima al 7,3%, alcanzando una cota final cercana a los 1.678 metros. Es una subida de enorme regularidad: salvo los primeros metros, prácticamente todo el recorrido se mueve entre el 6% y el 8%, sin grandes descansos. El perfil de la fuente muestra precisamente esa característica, con una línea ascendente muy uniforme desde Saint-Sauveur hasta la cima.


    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Este, desde Saint-Sauveur-sur-Tinée.
  • Longitud: 16,1 km según la altimetría adjunta.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.163 m.
  • Altitud de salida: unos 515-520 m.
  • Altitud de llegada: 1.678 m.
  • Pendiente media: aproximadamente 7,3%.
  • Pendiente máxima: alrededor del 9%.
  • Ascensión de gran regularidad.
  • Numerosos sectores entre el 6% y el 8%.
  • Carretera de montaña, sinuosa y encajada en algunos sectores.
  • Paso por Roubion, uno de los grandes atractivos del recorrido.
  • Entorno alpino dentro del ámbito del Mercantour.
  • Puerto de gran dificultad para el cicloturismo.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en Saint-Sauveur-sur-Tinée (M-30), en el valle de la Tinée, a una altitud próxima a los 500 metros. Desde las inmediaciones del núcleo urbano, la carretera comienza a ganar altura y el perfil deja claro que tendremos por delante una subida larga y muy constante.
    Los primeros centenares de metros son relativamente suaves en comparación con lo que vendrá después. Sin embargo, enseguida aparecen porcentajes del 6% y 7%, iniciándose una dinámica que prácticamente se mantendrá durante toda la ascensión.
    El trazado abandona progresivamente el fondo del valle y comienza a elevarse por encima de Saint-Sauveur. Las primeras curvas permiten ganar altura rápidamente y ofrecen las primeras perspectivas sobre las montañas que rodean la Tinée.
    Entre los kilómetros iniciales y aproximadamente el 3 aparecen numerosos sectores en torno al 7% y 8%. No son rampas aisladas, sino porcentajes suficientemente prolongados como para empezar a acumular un importante desgaste.
    La carretera continúa remontando la montaña mediante una sucesión de curvas, cortos túneles y pequeños cambios de orientación. La vía es bastante estrecha y muy poco transitada.
    Uno de los aspectos más interesantes de esta vertiente es precisamente su regularidad. Como vemos en la altimetría, es una subida muy constante, generalmente alrededor del 6-8%, con pocas oportunidades para recuperar.
    En la zona media del ascenso, entre los 900-1.000 metros, el paisaje cambia progresivamente. La carretera se introduce en un ambiente más montañoso y las perspectivas sobre el valle de la Tinée se hacen cada vez más amplias.
    La llegada a Roubion es uno de los momentos más espectaculares del recorrido. El pueblo, situado en posición elevada sobre la montaña, aparece como un auténtico balcón sobre el valle. La documentación oficial del Tour destacó precisamente las vistas hacia este pueblo medieval como uno de los grandes atractivos de la ascensión.
    Después de Roubion, la carretera continúa ascendiendo mediante nuevas curvas y sectores de pendiente muy uniforme. Lejos de suavizarse de forma significativa, la subida mantiene porcentajes que normalmente se sitúan entre el 6% y el 8%.
    El paisaje adquiere progresivamente un carácter más alpino, con praderas, bosques y laderas abiertas. La carretera se convierte en una estrecha línea que atraviesa una montaña de enorme amplitud visual.
    Los últimos kilómetros siguen siendo ascendentes, sin descansos importantes. Aunque algunos sectores bajan hacia el 5-6%, inmediatamente vuelven a aparecer porcentajes próximos al 7% y 8%.
    En los kilómetros finales, la carretera gana definitivamente la alta montaña. La vegetación se hace más abierta y la sensación de aislamiento aumenta mientras nos aproximamos a los 1.600 metros de altitud.
    El último kilómetro mantiene todavía una pendiente significativa, por lo que no conviene interpretar la proximidad de la cima como una señal de relajación. La carretera continúa elevándose hasta alcanzar finalmente el collado.
    La llegada al Col de la Couillole, a 1.678 metros, pone punto final a una de las ascensiones más completas de los Alpes Marítimos. El puerto combina longitud, desnivel y una regularidad extraordinaria, convirtiéndose en un verdadero examen de resistencia más que de explosividad. En 2024 fue además escenario de una llegada histórica del Tour de France, que convirtió definitivamente a la Couillole en uno de los grandes nombres del ciclismo alpino.

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