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COL DE LA CHAROUSSE (por Vocance)

El Col de la Charousse, situado a 1.241 metros de altitud en los Monts du Vivarais, constituye uno de los pasos de montaña más interesantes del norte de Ardèche. El puerto se encuentra en el límite entre Ardèche y Haute-Loire y, además, actúa como punto de encuentro de los territorios de Vanosc, Monestier, Saint-Julien-Molhesabate y Riotord.
La Charousse es un puerto conocido dentro del cicloturismo de los Monts du Vivarais y aparece incluido en recorridos de la zona, entre ellos itinerarios relacionados con L'Ardéchoise. La ascensión desde Vanosc, por ejemplo, está catalogada con unos 10,3 km y más de 600 metros de desnivel, mientras que desde Villevocance alcanza los 13,5 km. Su carácter tranquilo es uno de sus principales atractivos. La carretera atraviesa amplias zonas forestales y el entorno de la forêt de Monestier, integrada en un espacio natural sensible por su diversidad biológica.

📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sureste, desde Vocance, por Monestier.
  • Longitud: 13,0 km.
  • Altitud inicial: 526 m.
  • Altitud final: 1.241 m.
  • Desnivel positivo: 715 m.
  • Pendiente media: 5,5%.
  • Pendiente máxima: 9%.
  • Asfalto: aproximadamente del km 0 al 10,1 y del 10,6 al 13.
  • Pista sin asfaltar: aproximadamente 500 m, entre los km 10,1 y 10,6.
  • Carretera tranquila, estrecha (D570B) y sinuosa hasta conectar con la D570A.
  • Entorno predominantemente forestal.
  • Enlace final con la vertiente de Vanosc.


  • La ascensión comienza a unos 526 metros de altitud, en las proximidades de Vocance, y desde el principio adquiere un carácter claramente montañoso, transitando por una vía estrecha (D570B) y sinuosa con una orientación hacia el norte.
    Durante el primer sector aparecen porcentajes que rondan habitualmente el 5-6%, con algunos momentos próximos al 7%, donde tendremos que superar varias cerradas curvas de herradura.
    La carretera se introduce progresivamente en un paisaje cada vez más forestal. El entorno de Monestier está caracterizado por importantes masas de árboles, entre ellas bosques de coníferas y hayedos de montaña.
    Al aproximarnos a Monestier, el recorrido mantiene su carácter de ascensión sostenida. El perfil no ofrece grandes descensos que permitan recuperar completamente, de modo que el esfuerzo se va acumulando poco a poco.
    La zona de Monestier constituye uno de los puntos paisajísticos más interesantes de la subida. El pueblo y las montañas circundantes quedan integrados en un escenario eminentemente rural y forestal, muy representativo de esta parte de Ardèche.
    A medida que dejamos atrás las cotas intermedias, la pendiente continúa moviéndose alrededor del 5-6%. El puerto empieza aquí a mostrar su verdadera naturaleza: una ascensión larga, tranquila y constante en la que resulta fundamental administrar bien las fuerzas. 








    En los kilómetros centrales aparecen algunos de los sectores más exigentes. Aunque la altimetría establece un máximo del 9%, son las numerosas rampas mantenidas las que proporcionan la verdadera dificultad del recorrido.
    La parte alta se desarrolla cada vez más cerca de las zonas boscosas de la forêt de Monestier, un espacio que destaca por su biodiversidad. El frescor de los árboles resulta especialmente agradable durante los meses cálidos.
    Superado aproximadamente el kilómetro 10, el recorrido presenta una particularidad que debemos tener muy en cuenta: el asfalto desaparece alrededor del km 10,1. Desde ese punto afrontamos unos 500 metros de pista sin asfaltar, una circunstancia que modifica completamente el carácter de la ascensión.
    Este corto tramo de gravilla no debe interpretarse como un nuevo puerto, sino como una interrupción puntual del firme dentro del itinerario. Para una bicicleta de carretera conviene afrontar este sector con precaución, especialmente si la superficie presenta piedras sueltas o irregularidades.
    Alrededor del km 10,6 recuperamos el asfalto y volvemos a encontrarnos con una superficie pavimentada. Desde aquí afrontamos la parte definitiva de la ascensión hacia la zona del Col de la Charousse, enlazando los últimos 2 kilómetros con la D570A.
    Los últimos kilómetros se desarrollan ya en un ambiente de alta montaña mucho más evidente. El bosque domina el paisaje y la carretera conduce hacia el paso situado a 1.241 metros, donde convergen diferentes itinerarios procedentes de Ardèche y Haute-Loire. El GR7 también pasa por el puerto siguiendo la línea divisoria de aguas entre las vertientes atlántica y mediterránea.
    La recompensa final no está únicamente en coronar el puerto, sino en la posibilidad de continuar el recorrido hacia Vanosc y descubrir el otro ambiente de la Charousse. El puerto presenta, precisamente, dos vertientes de carácter diferente, pero unidas por un elemento común: la tranquilidad y el paisaje forestal.

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