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ASCENSO AL TOZAL DE PANO/ PUERTO DE PANILLO (por Graus)

El Puerto del Panillo o ascenso al Tozal de Pano es una de esas ascensiones poco conocidas del Prepirineo aragonés que sorprenden por su belleza, aislamiento y extraordinarias panorámicas. Situado en la comarca de la Ribagorza, al norte de Graus, este mirador natural domina una amplia extensión de montañas y barrancos que enlazan los paisajes del valle del Ésera con las primeras estribaciones pirenaicas. La subida atraviesa pequeños núcleos rurales como Panillo y Pano, lugares donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo y donde el silencio forma parte del paisaje.
Más que un gran puerto de paso, el Tozal de Pano es una ascensión de carácter paisajístico. La carretera serpentea entre pinares, laderas secas y balcones naturales sobre el Pirineo, culminando en una zona elevada desde la que se obtienen vistas privilegiadas de la Ribagorza y del macizo pirenaico. Su entorno, muy poco transitado, convierte la subida en una experiencia de montaña auténtica y tranquila. Asimismo, el ascenso destaca especialmente por su regularidad. No presenta rampas extremas ni porcentajes intimidantes, pero obliga a mantener un esfuerzo constante durante más de doce kilómetros. Es una ascensión perfecta para ciclistas escaladores que disfrutan de puertos de ritmo continuo, sin apenas interrupciones ni tráfico.
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📊Altimetría y características


  • Distancia: 12,3 km.
  • Altitud inicial: ~470 m.
  • Altitud final: ~1.090 m.
  • Desnivel positivo: ~620 m.
  • Pendiente media: cercana al 5%.
  • Carretera estrecha, pero generalmente en buen estado.
  • Tráfico muy escaso durante casi todo el recorrido.
  • Numerosos cambios de orientación que permiten contemplar amplias vistas sobre el valle.
  • Ascensión muy regular, sin grandes descansos, pero tampoco sin muros significativos.
  • Tramos finales algo más exigentes que la primera mitad.


  • La ascensión comienza de forma muy suave en las afueras de Graus (HUV-6441), abandonando progresivamente el entorno urbano para internarse en una carretera secundaria donde el tráfico desaparece casi por completo.
    Las pendientes apenas alcanzan valores moderados. Es un inicio ideal para encontrar ritmo sin acumular fatiga prematura, pedaleando por una vía bastante ancha y normalmente en buen estado.
    La carretera empieza a ganar altura y dureza, con rampas cerca máximas esporádicas cerca del 9%, de manera más evidente, mientras aparecen las primeras vistas sobre el valle del Ésera.
    El porcentaje aumenta ligeramente y la subida adquiere una continuidad que ya no abandonará prácticamente hasta la cima.
    Alrededor del kilómetro 7, llegamos al núcleo de Panillo, que constituye uno de los puntos más característicos de la ascensión. La carretera atraviesa un entorno rural muy tranquilo y ofrece una breve referencia visual antes de afrontar la segunda mitad.
    Se encadena un tramo muy agradable donde predominan pendientes regulares entre el 4% y el 6%, ideales para mantener una cadencia constante.
    Alrededor del kilómetro 8, la subida entra en su zona más sostenida. No aparecen descansos significativos y la sensación de progresión es continua. Dejamos a la derecha el desvío al centro budista.
    Antes del kilómetro 9, dejamos a la izquierda el desvío a Pano. La sensación de aislamiento es máxima. El tráfico es prácticamente inexistente y la montaña domina completamente el paisaje.
    Entre los kilómetros 8 y 10 aparecen algunos de los porcentajes más elevados de toda la subida, aunque siempre alterados con tramos más cómodos.
    La pendiente vuelve a estabilizarse. Es probablemente la parte más agradecida para el ciclista, con un equilibrio perfecto entre esfuerzo y paisaje.
    El kilómetro final aumenta ligeramente respecto a la media de la subida (5-7%), obligando a un último esfuerzo antes de alcanzar la parte más elevada.
    Sin ningún cartel que indique el alto, coronamos a una altura aproximada de 1100 m. Asimismo, la recompensa llega en forma de una de las mejores panorámicas del prepirineo oscense. La amplitud visual hacia los valles de Ribagorza y las montañas pirenaicas convierte la cima en un excelente mirador natural y en el broche perfecto para una ascensión tan constante como agradable.

    ASCENSO A LAS VILAS DEL TURBÓN (por Campos)

    Vilas del Turbón es una de las ascensiones más características y desconocidas del Pirineo aragonés. Situada en la comarca de la Ribagorza, permite alcanzar las inmediaciones del macizo del Turbón, una de las montañas más singulares de Aragón, famosa por su silueta caliza aislada y por dominar visualmente gran parte del Pirineo central.
    La subida discurre por una carretera tranquila, alejada de los grandes ejes turísticos pirenaicos, atravesando pequeños núcleos rurales y paisajes de media montaña de enorme atractivo. Su dureza no reside en grandes rampas continuadas, sino en una longitud considerable y en una segunda mitad donde la pendiente se vuelve más constante y exigente. Aunque eclipsada por gigantes cercanos como Cerler, Bonansa o los puertos del Sobrarbe y la Ribagorza, Vilas del Turbón es una ascensión muy apreciada por los cicloturistas que buscan carreteras solitarias y puertos de montaña auténticos.
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    📊Altimetría y características

  • Altitud de llegada: 1.399 m.
  • Distancia aproximada: 15,8 km.
  • Desnivel acumulado: alrededor de 725 m.
  • Pendiente media: 4,6%.
  • Ascensión larga y progresiva.
  • Inicio muy suave durante varios kilómetros.
  • Tramo central irregular con pequeños descansos.
  • Segunda mitad claramente más constante.
  • Pendientes máximas cercanas al 12%.
  • Carretera de escaso tráfico.
  • Entorno rural y de media montaña.
  • Varias localidades durante la subida.
  • Buen puerto para escaladores de fondo.
  • Exposición moderada al sol en numerosos tramos.
  • Magníficas vistas sobre el valle de Campo y el macizo del Turbón.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión arranca en Campo, a unos 673 metros de altitud, con pendientes muy suaves del 2%. Es un inicio cómodo que permite encontrar ritmo sin necesidad de realizar grandes esfuerzos.
    Durante los primeros tres kilómetros, la carretera avanza entre suaves ondulaciones y porcentajes que apenas alcanzan el 1% y el 2%. La sensación inicial es más cercana a un falso llano ascendente que a un puerto de montaña.
    Al paso por las proximidades del desvío a Biescas, la pendiente continúa siendo muy moderada. Este sector resulta ideal para reservar energía de cara a la parte decisiva de la subida.
    Entre los kilómetros 4 y 6 aparecen los primeros tramos relevantes con porcentajes del 5% y 6%. La carretera comienza a mostrar un perfil más claramente ascendente.
    Entre los kilómetros 6 y 8 se alternan rampas del 6%, 8% y 9% con pequeños descansos. La ascensión empieza a exigir un esfuerzo más constante.
    Al aproximarse al Puerto de Egea y coger el desvío a Vilas de Turbón, la carretera vuelve a inclinarse con mayor decisión. Las pendientes oscilan entre el 4% y el 6%, mientras la altitud supera ya los 1.000 metros.
    Entre los kilómetros 10 y 12, la ascensión adquiere una regularidad mucho mayor. Los porcentajes cercanos al 5% y 6% permiten mantener una cadencia constante.
    El paso por el desvío a Pueyo marca el inicio de una fase claramente más exigente. La carretera abandona definitivamente los sectores más suaves del recorrido.
    Los últimos cuatro kilómetros concentran la mayor dificultad del puerto. Las pendientes aumentan progresivamente y aparecen rampas señalizadas del 8%, 10% e incluso 12%.
    El tramo final hasta el Balneario de Vilas del Turbón exige un último esfuerzo sostenido. La combinación de longitud, desnivel acumulado y pendientes crecientes convierte el final en la parte más selectiva de toda la ascensión.

    PUERTO DE SAHÚN (por Chía)

    El Puerto de Sahún (2025 m) es una de las joyas ocultas de los Pirineos de Huesca. A pesar de su altitud, su continuidad y la belleza de su entorno, no figura entre los grandes nombres del ciclismo, en parte porque la mayor parte del recorrido está sin asfaltar, aunque ya está proyectado el asfaltado para 2026. Asimismo, quienes lo afrontan desde Plan, en el valle de Gistaín, descubren una de las ascensiones más duras, regulares y solitarias de toda la cordillera.
    El puerto une el valle de Gistaín con el valle de Benasque, atravesando un paso de alta montaña con un trazado que conserva todavía el espíritu de antaño: carretera estrecha, asfalto rugoso y ausencia total de tráfico, lo que lo convierte en una subida muy auténtica. Su vertiente benasquesa, mucho menos practicable al transformarse en pista, limita su proyección ciclista, pero realza todavía más la belleza de la vertiente de Plan, donde la altimetría muestra toda su crudeza: 11,7 km al 8% de media y con rampas que superan el 10% en varias ocasiones.
    Desde los primeros metros, el puerto muestra su carácter. No hay apenas falsos llanos ni descansos, y la pendiente se mantiene casi constante por encima del 8%, lo que obliga a una gestión de esfuerzo muy precisa. La carretera gana altura rápidamente, encajonada en el valle, y poco a poco va abriendo panorámicas espectaculares hacia el macizo del Posets, la Sierra de Chía y el siempre imponente Cotiella. El entorno es otro de sus grandes atractivos: bosques de pinos y prados de montaña acompañan la subida hasta que, en la parte final, el paisaje se abre y muestra un escenario de alta montaña pura, con el Refugio de Marradetas como punto culminante. Llegar a sus más de 2.000 metros supone una experiencia ciclista de primer nivel, tanto por el reto físico como por la recompensa visual que ofrece.

    📊 Características de la altimetría

    • Distancia: 16,6 km

    • Desnivel: 1149 m

    • Pendiente media: 6,8 %

    • Altitud final: 2.025 m

    • Orientación: Ascenso hacia el norte, dejando atrás el fondo del valle de Chistau y ganando altura en dirección a la divisoria de los valles de Benasque y Gistaín.

    • Características del trazado: Carretera estrecha, de firme irregular, que serpentea entre bosques y prados de alta montaña. La subida destaca por su regularidad en torno al 8 %, aunque con tramos muy duros en su parte inicial. Pasamos de la N-260 a la HU-V-6412.

    Fuente: puyatasmaestras.com
    El ascenso tiene su inicio en las inmediaciones de Castejón de Sos (898 m), epicentro ciclista del valle de Benasque, y rápidamente se pone seria: los dos primeros kilómetros ofrecen rampas sostenidas del 9,5%, lo que marca un inicio muy selectivo.
    Tras este arranque y después de superar un par de curvas de herradura, la pendiente se mantiene dura con porcentajes del 7-8%, atravesando un entorno boscoso que ofrece algo de sombra. A estas alturas, el puerto ya ha dejado claro que no dará tregua.
    Al llegar a Chía (3,4 km), el paisaje se abre y permite disfrutar de vistas del macizo del Posets y la Sierra de Chía. El paso por el pueblo aporta un respiro visual, aunque la pendiente sigue siendo exigente.
    Atravesamos la pequeña población y seguimos las indicaciones para continuar por una rampa exigente, alrededor del 10%, pero ya sin asfalto. La pista es perfectamente ciclable para bicicleta de gravel.
    Entre los kilómetros 4 y 6 aparece un tramo algo más suave, con rampas al 2-4%, que permiten recuperar fuerzas. Sin embargo, es un espejismo antes de la parte más regular y sostenida de la ascensión.
    El trazado cuenta con varios sectores, cortos, cimentados. La mayoría son lugares con bastante pendiente, zonas sombrías o curvas de vaguada.
    A partir del km 7 comienza el verdadero “muro constante” de Sahún: más de 8 kilómetros seguidos por encima del 7%, sin apenas descansos, lo que exige un esfuerzo continuo y muy medido.
    El entorno natural es espléndido: bosques de pino, praderas y panorámicas crecientes sobre el valle de Benasque acompañan al ciclista. El puerto se siente cada vez más solitario y auténtico.
    Entre los kilómetros 9 y 12, la carretera alterna rampas largas al 8-9% con pequeños descansos al 6-7%. Aquí es donde se consolida la dureza del puerto, con un trazado serpenteante y vistas espectaculares.
    En el km 13 encontramos un ligero alivio, con rampas al 6-7%. No obstante, las piernas ya acumulan mucho desgaste, y la altitud empieza a notarse, sobre todo en jornadas calurosas.
    El ascenso final hacia los 2.000 m recupera la intensidad, con porcentajes del 7-8% en los últimos kilómetros. La regularidad es tal que recuerda a los grandes puertos franceses del Pirineo.
    Antes de coronar, un desvío a la derecha lleva a la cascada d’es Praus, un rincón natural muy atractivo que enriquece aún más la experiencia cicloturista de la zona.
    En el km 15,9 aparece el Mirador de Sahún, un punto panorámico privilegiado que regala una de las mejores vistas del valle de Benasque y del macizo del Aneto-Maladeta.
    La cima se alcanza a 2.025 m, en un collado amplio y despejado que marca la frontera entre los valles de Benasque y Gistaín. Es un lugar de alta montaña puro, con un ambiente muy especial.
    En conjunto, el Puerto de Sahún por Castejón de Sos es un coloso pirenaico en toda regla: largo, constante, con porcentajes muy serios y un entorno natural inmejorable. Su dureza y belleza lo convierten en uno de los grandes puertos ocultos de los Pirineos y aún más cuando sea un paso todo asfaltado.

    ASCENSO AL CASTILLO DE LOARRE (por Ayerbe)

    El Castillo de Loarre, construido en el siglo XI, es considerado la fortaleza románica mejor conservada de Europa y un icono del patrimonio aragonés. Su ubicación dominante sobre la Hoya de Huesca lo convierte en un mirador natural de gran atractivo cicloturista. Alcanzar la cima no solo supone un reto deportivo, sino también la oportunidad de culminar la ruta con una visita cultural de enorme valor histórico y paisajístico.
    Desde Ayerbe (Huesca) es una escalada corta, pero intensa de 11,5 km al 4,3% de media, que combina cicloturismo, patrimonio y paisaje. La subida permite disfrutar de un entorno natural de transición entre la llanura de la Hoya de Huesca y las primeras estribaciones pirenaicas, con vistas abiertas durante casi todo el recorrido. El atractivo principal está en la meta: el castillo románico mejor conservado de Europa, un enclave histórico y turístico que añade un valor único a la experiencia. Muy frecuentada por cicloturistas, esta ascensión mezcla deporte, historia y turismo, siendo perfecta tanto para rutas de entrenamiento como para salidas de ocio en bicicleta.

    📊Altimetría

    • Longitud: 11,5 km

    • Desnivel total: 523 m

    • Pendiente media: 4,3%

    • Pendiente máxima: 11%

    • Orientación: Este – Oeste

    • Subida irregular, con tramos suaves iniciales, un sector intermedio al 5-6 %, y un final explosivo con rampas que llegan al 11 % antes del castillo.

    Fuente: cyclingcols
    Salida en Ayerbe (537 m): inicio muy suave al 2%, entre campos de cultivo y ambiente abierto, ideal para calentar piernas. Transitamos por la A-1206 para y los 4 kms finales por la A-2223.
    Primeros 2 km: larga recta con pendientes cómodas, entre el 1-3 %, transición sin dificultad. El firme de la vía es irregular, con asfalto desgastado y normalmente, poco cuidado.
    Alrededor del km 3'5, cerca del desvío de la HU-311 a Linas de Marcuello y el embalse de Las Navas, la pendiente se eleva ligeramente en el 4%.
    Santa Engracia de Loarre: paso junto al desvío del pequeño núcleo, la carretera mantiene un 3-4 % constante, sin grandes exigencias.
    Barranco de Caldezaras (km 5): el perfil se endurece, con rampas que alcanzan el 5-6 %, inicio del tramo intermedio más regular.
    Llegamos a Loarre (km 6,5): altitud cercana a 730 m, paso pintoresco, con la pendiente que se mantiene en torno al 5%.
    Una vez coronada la población realizamos un ligero descenso hasta el desvío de los últimos 4 kms de ascenso, que son, sin duda, los más exigentes.
    Tramo central (km 7-9): alternancia de rampas al 4-6 %, carretera amplia y con buena superficie, transición antes de lo duro.
    Camping (km 9): la pendiente aumenta con fuerza hasta el 7-9 %, inicio de la parte decisiva de la subida.
    Últimos 1,5 km: encadenado de rampas entre el 9-11 %, con tramos muy exigentes, especialmente en la pista final hacia el castillo.
    Aparte de la dureza constante, todo el trazado está muy expuesto al viento y sol, lo que aún complica la dureza.
    Castillo de Loarre (1.050 m): llegada imponente junto a la fortaleza, esfuerzo final duro pero compensado con panorámicas espectaculares.


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