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PUERTO DEL MORREDERO-PUERTO DE PORTILLINOS-LLANO DE LAS OVEJAS (por Ponferrada)

El ascenso al Llano de las Ovejas constituye una de las mayores ascensiones de toda la Cordillera Cantábrica y, probablemente, la carretera asfaltada más exigente de la provincia de León. Partiendo desde Ponferrada, la ruta remonta el valle del Boeza hasta adentrarse en los Montes Aquilianos y culminar en el altiplano del Llano de las Ovejas, a 1.958 metros de altitud, tras superar previamente el Puerto de El Morredero y el collado de los Portillinos.
Se trata de una subida de enorme personalidad, donde la dureza se reparte en varios escenarios completamente diferentes: un largo acercamiento inicial, las durísimas rampas hacia San Cristóbal de Valdueza, la ascensión al Morredero, el impresionante muro de los Portillinos y el interminable altiplano final. Son más de treinta kilómetros de ascensión que convierten esta vertiente en uno de los grandes retos del ciclismo de montaña español. Asimismo, El Morredero ha aparecido en varias ocasiones como final de etapa de la Vuelta a España, convirtiéndose en uno de los ascensos históricos del ciclismo leonés. Sin embargo, continuar más allá del puerto hasta el Llano de las Ovejas multiplica la dureza y transforma una gran subida en una auténtica etapa de alta montaña. Asimismo, el conjunto Morredero-Portillinos-Llano de las Ovejas es muy apreciado por los cicloturistas más experimentados gracias a su aislamiento, sus espectaculares paisajes y un coeficiente APM cercano a los grandes colosos europeos.
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📊Altimetría y características



  • Vertiente: Norte (Ponferrada).
  • Longitud total: 32,7 km.
  • Desnivel positivo: 1.451 m.
  • Altitud de salida: 507 m.
  • Altitud de llegada: 1.958 m.
  • Pendiente media: 4,4%.
  • Pendientes máximas: 13%.
  • Coeficiente APM: 385.
  • Carretera generalmente en buen estado (LE-5228).
  • Sombras abundantes en buena parte de la subida.
  • Tráfico muy escaso.
  • Varias fuentes durante el recorrido.
  • Puerto de enorme fondo físico.


  • Fuente: altimetrias.net

    La ascensión comienza en Ponferrada, cruzando el río Boeza para dirigirse hacia el valle de Valdueza. Los primeros kilómetros son prácticamente un largo calentamiento, con pendientes inferiores al 2%. Asimismo, el firme presenta un estado aceptable durante la mayor parte del recorrido, aunque la LE-5228 muestra algunos tramos con socavones, irregularidades y asfalto deteriorado, especialmente en determinados sectores de montaña. Conviene extremar la atención tanto en el ascenso como, sobre todo, durante el descenso.
    Hasta alcanzar Barrios de Salas, la carretera avanza cómodamente entre pequeñas localidades bercianas, atravesando un paisaje dominado por viñedos, castaños y vegetación mediterránea propia del Bierzo. 

    En Villar de los Barrios comienza a cambiar el carácter de la ascensión. La pendiente aumenta de forma progresiva mientras la carretera abandona definitivamente el fondo del valle.

    Poco después aparece uno de los primeros sectores importantes, con varios kilómetros entre el 4% y el 5% que sirven como antesala de las grandes dificultades de la jornada.
    El paso por la iglesia de Barrios marca el final de la tranquilidad inicial. A partir de aquí, las piernas comienzan a notar una subida mucho más seria y continua.

    Los siguientes kilómetros presentan una sucesión de rampas crecientes hasta alcanzar San Cristóbal de Valdueza, uno de los pueblos con mayor tradición montañera del Bierzo.
    Antes de llegar a la localidad, aparece un exigente tramo cercano al 13%, uno de los puntos donde la ascensión muestra por primera vez toda su dureza.
    San Cristóbal de Valdueza supone un excelente lugar para recuperar el aliento. La presencia de una fuente y el extraordinario patrimonio tradicional del pueblo invitan a una breve pausa antes de afrontar el siguiente desafío.
    Nada más abandonar la localidad, comienza un nuevo muro, con varios centenares de metros que rondan el 14%. Este sector obliga a gestionar cuidadosamente el esfuerzo, pues la cima aún queda muy lejana.
    Superado este muro inicial, la carretera continúa alternando kilómetros muy exigentes, con numerosos tramos entre el 10% y el 13%, sin apenas descanso. Es probablemente la sección más dura de toda la subida.

    Conforme se gana altura, el bosque va envolviendo la carretera, aunque el gran incendio de agosto de 2025 muestra, en parte, una montaña carbonizada, especialmente en su vertiente opuesta.
    Tras los kilómetros más explosivos, la pendiente se estabiliza alrededor del 7-8%. Aunque los porcentajes disminuyen ligeramente, el desnivel acumulado empieza a hacerse notar después de más de veinte kilómetros de ascensión.

    La carretera continúa remontando la ladera mediante curvas amplias que permiten contemplar continuamente el valle berciano a nuestra espalda, ofreciendo magníficas panorámicas conforme aumenta la altitud.

    En las proximidades de la estación de montaña aparece un breve respiro antes del último esfuerzo para alcanzar el Puerto de El Morredero. La vegetación comienza a escasear y el paisaje adquiere un marcado carácter de alta montaña.
    Durante estos kilómetros finales hacia El Morredero predominan pendientes sostenidas entre el 6% y el 8%, muy constantes, que terminan desgastando tras el enorme esfuerzo realizado desde San Cristóbal.
    El entorno se abre progresivamente y permite divisar buena parte de los Montes Aquilianos, mientras la carretera continúa ascendiendo hacia las instalaciones de la antigua estación de esquí.
    Finalmente, se corona el Puerto de El Morredero, situado en torno a los 1.735 metros de altitud. Para muchos ciclistas, aquí concluiría una ascensión extraordinaria, pero en realidad aún resta la parte más singular del recorrido.
    Sin apenas margen para recuperar, la carretera continúa hacia el Puerto de los Portillinos, donde reaparecen pendientes cercanas al 7% y el paisaje se vuelve completamente abierto, dominado por extensos pastizales de altura.
    Desde el collado de los Portillinos se disfruta de una de las panorámicas más espectaculares de toda la provincia de León. La sensación de aislamiento es absoluta y únicamente el viento rompe el silencio de la montaña.
    Superado el collado, llega una nueva sorpresa: una rampa cercana al 11% vuelve a exigir un esfuerzo considerable cuando ya se acumulan más de treinta kilómetros de ascensión.
    La carretera asciende ahora hacia el Llano de las Ovejas mediante largas rectas y suaves curvas, alternando pequeños repechos con ligeros descansos que nunca permiten recuperar completamente.
    La altitud cercana a los dos mil metros hace que el viento y las condiciones meteorológicas puedan modificar notablemente la dificultad del recorrido, incluso durante los meses estivales.
    La ausencia casi total de arbolado en la parte superior contrasta con los espesos bosques atravesados kilómetros atrás, ofreciendo un paisaje mucho más abierto y característico de la alta montaña leonesa.
    La tranquilidad del recorrido constituye otro de sus grandes atractivos. El tráfico suele ser muy escaso y permite disfrutar plenamente de una carretera que parece diseñada exclusivamente para el ciclismo y el acceso a la montaña.
    La llegada al Llano de las Ovejas, sin ninguna indicación, a 1.958 metros de altitud, pone el broche final a una de las ascensiones más impresionantes de España. Sus más de 32 kilómetros de subida, 1.451 metros de desnivel positivo y la combinación del Puerto de El Morredero, el Puerto de los Portillinos y el altiplano final convierten este recorrido en uno de los grandes gigantes del cicloturismo nacional.

    PUERTO DE MIJARES (por Villanueva de Ávila)

    El Puerto de Mijares es una de las ascensiones más representativas de la vertiente sur de la Sierra de Gredos y uno de los grandes puertos de la provincia de Ávila. Su cima, situada a 1.573 metros de altitud, separa las comarcas del Alto Alberche y el valle del Tiétar, atravesando un territorio de montaña donde los paisajes cambian constantemente a medida que se gana altura.
    A pesar de no alcanzar la fama mediática de otros grandes puertos del Sistema Central, Mijares ofrece una combinación excepcional de regularidad, belleza paisajística y desnivel acumulado. Es una subida larga, constante y muy agradecida para el cicloturista, que permite disfrutar tanto del esfuerzo como del entorno. Asimismo, el paso es una ascensión clásica para los aficionados al ciclismo de carretera que recorren Gredos. Su longitud cercana a los quince kilómetros, sus pendientes sostenidas y la escasez de tráfico lo convierten en un puerto ideal para entrenamientos de fondo y para la construcción de rutas de montaña de gran entidad.
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    La vertiente norte desde Burgohondo destaca especialmente por su regularidad. Salvo un breve descanso en Villanueva de Ávila, prácticamente toda la subida mantiene porcentajes muy constantes alrededor del 5%, algo poco habitual en los puertos del centro peninsular. Es un puerto que premia la gestión del esfuerzo más que la explosividad.

    📊Altimetría y características

  • Longitud: 14,9 km.
  • Desnivel positivo: 742 m.
  • Altitud de salida: 831 m.
  • Altitud de llegada: 1.573 m.
  • Pendiente media: 5,0%.
  • Pendiente máxima: 10%.
  • Coeficiente APM: 110.
  • Carretera en buen estado durante toda la ascensión (AV-901).
  • Anchura generosa hasta Villanueva de Ávila.
  • Tráfico generalmente reducido.
  • Escasas sombras en la parte alta.
  • Varias fuentes repartidas a lo largo del recorrido.

  • Fuente: altimetrias.net


    La ascensión comienza en el histórico Puente Arco sobre el río Alberche (AV-901), a las afueras de Burgohondo. Desde el primer momento, la carretera inicia una subida constante que apenas concede treguas hasta la cima.
    Los dos primeros kilómetros son ya bastante representativos de lo que espera al ciclista. Con medias cercanas al 6%, permiten ganar altura rápidamente mientras se obtienen magníficas vistas sobre el valle del Alberche.
    Durante este primer tramo aparece la rampa más dura de toda la subida, situada aproximadamente en el segundo kilómetro, donde se alcanzan porcentajes cercanos al 9-10%, aunque de forma breve.
    A partir del kilómetro 2, la carretera encuentra un ritmo extraordinariamente regular. Las pendientes oscilan normalmente entre el 4,5% y el 6%, facilitando una cadencia constante y una gestión eficiente del esfuerzo.
    El paisaje se caracteriza por la transición progresiva entre los ambientes fluviales del valle y los terrenos más abiertos propios de la montaña abulense, con continuas panorámicas sobre las laderas de Gredos.
    El paso por Villanueva de Ávila, alrededor del kilómetro 5, constituye el principal punto de referencia de la subida. Aquí se encuentra el único descanso significativo de toda la ascensión.
    Entre los kilómetros 5 y 6, la pendiente desciende hasta valores cercanos al 2%, e incluso existe un ligero falso llano que permite recuperar fuerzas antes de afrontar la segunda mitad del puerto.
    Superado Villanueva de Ávila, comienza la sección más homogénea de toda la ascensión. Desde este punto hasta la cima apenas existen interrupciones en la progresión ascendente.
    Los kilómetros comprendidos entre el 6 y el 10 mantienen medias cercanas al 5-6%, sin rampas bruscas, pero sin descansos reales. Es un tramo que desgasta por acumulación más que por dureza puntual.
    La carretera atraviesa zonas cada vez más abiertas y elevadas. La ausencia progresiva de arbolado permite contemplar gran parte del recorrido ya realizado y apreciar la magnitud del puerto.
    En torno al kilómetro 8, aparece una corta rampa cercana al 8%, uno de los pocos cambios de ritmo destacables de la segunda mitad de la subida.
    A medida que se gana altura, se alcanza el entorno del desvío a Serranillos y las Casas del Capote, referencias tradicionales de esta vertiente que anuncian la llegada a los sectores superiores del puerto.
    Los últimos cinco kilómetros constituyen probablemente la parte más atractiva del ascenso. La carretera se vuelve más panorámica y ofrece amplias perspectivas sobre el valle y las montañas circundantes.
    Entre los kilómetros 10 y 14, las pendientes permanecen sorprendentemente estables, rondando siempre el 5%, una característica que convierte a Mijares en uno de los puertos más regulares del Sistema Central.
    El tramo final permite divisar durante mucho tiempo la línea de la carretera ascendiendo por la ladera. Esta visión aporta una sensación de gran montaña pese a la ausencia de porcentajes extremos.
    Poco antes de coronar aparece la famosa curva de vaguada y la herradura final descritas por muchos cicloturistas como el momento en que la carretera cambia definitivamente de orientación para buscar la cima.
    En las inmediaciones del collado desaparecen prácticamente todos los elementos vegetales de porte alto y el paisaje adquiere un marcado carácter serrano, dominado por pastizales y laderas abiertas.
    La llegada al Puerto de Mijares, a 1.573 metros de altitud, pone fin a una ascensión de enorme regularidad y belleza. No destaca por rampas brutales ni por cifras espectaculares, sino por la elegancia de un trazado constante que atraviesa algunos de los paisajes más característicos del Alto Alberche y de la Sierra de Gredos.

    PUERTO DE SERRANILLOS (por Navarrevisca)

    El Puerto de Serranillos es una de las ascensiones más largas y atractivas de la vertiente meridional de la Sierra de Gredos. Situado a 1.571 metros de altitud, comunica el valle del Alberche, Ávila, con las zonas altas del término de Serranillos, atravesando un entorno dominado por pinares, monte bajo, praderas de montaña y amplias panorámicas sobre el sector oriental del macizo de Gredos.
    Serranillos es uno de los puertos más conocidos de la provincia de Ávila entre los aficionados al cicloturismo. Habitualmente forma parte de rutas de gran fondo que recorren el entorno de Gredos y suele aparecer enlazado con otros puertos destacados de la zona como Mijares, Pedro Bernardo o el Pico. Su longitud cercana a los veinte kilómetros y su perfil muy regular en la parte final favorecen las ascensiones a ritmo constante, convirtiéndolo en un puerto especialmente apreciado por escaladores resistentes más que por corredores explosivos.

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    Su principal característica es la combinación de una primera mitad irregular, donde aparecen varios descansos e incluso pequeños descensos, con una segunda mitad mucho más constante y sostenida. Aunque las pendientes máximas no resultan especialmente elevadas, la longitud de la subida y la altitud final convierten a Serranillos en un puerto de notable entidad dentro del Sistema Central.

    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Norte.
  • Longitud: 18,15 km.
  • Desnivel positivo: 721 m.
  • Altitud de salida: 850 m.
  • Altitud de llegada: 1.571 m.
  • Pendiente media: 3,97%.
  • Pendiente máxima: 6,7%.
  • Coeficiente APM: 121.
  • Carretera generalmente en buen estado (AV-913).
  • Puerto de dificultad media-alta.
  • Ascensión larga y muy constante.
  • Entorno forestal y de montaña. Tráfico habitualmente escaso.

  • Fuente: 39x28altimetrias.com

    La ascensión comienza junto al puente sobre el río Alberche (AV-913), a unos 850 metros de altitud. Desde los primeros metros, la carretera inicia una subida constante que permite ganar altura con rapidez sobre el valle.
    El primer tramo presenta pendientes muy regulares cercanas al 5% y al 6%, suficientes para seleccionar el ritmo de ascenso sin llegar a resultar excesivamente exigentes.
    A medida que se gana altura, se obtienen magníficas vistas sobre el valle del Alberche y las montañas que rodean Villanueva de Ávila.
    Entre los kilómetros 1 y 6, la carretera mantiene una inclinación muy homogénea, moviéndose habitualmente entre el 4% y el 6%, lo que permite encontrar fácilmente una cadencia estable.
    El sector comprendido entre los kilómetros 5 y 7 constituye uno de los más agradables de la ascensión, con amplias panorámicas y una sensación creciente de alejamiento de los núcleos habitados.
    Poco antes del kilómetro 7 se alcanza una primera cota cercana a los 1.160 metros de altitud, tras haber acumulado buena parte del desnivel inicial del puerto.
    La llegada a Navarrevisca rompe completamente el ritmo de la ascensión. El terreno se suaviza e incluso aparece un breve descenso que permite recuperar fuerzas.
    Entre Navarrevisca y el desvío hacia La Mesa encontramos el tramo más favorable de todo el recorrido, con pendientes muy reducidas y varios falsos llanos.
    Este descanso intermedio divide claramente la ascensión en dos puertos diferentes: una primera mitad irregular y una segunda mitad mucho más continua.
    Tras superar el desvío a La Mesa, comienza la verdadera ascensión final al Puerto de Serranillos. Las pendientes vuelven a estabilizarse y la carretera recupera su tendencia ascendente.
    El paso por la localidad de Serranillos marca aproximadamente el inicio del sector decisivo del puerto. Desde aquí prácticamente no volverán a existir descansos significativos.
    Entre los kilómetros 13 y 17 se desarrolla la parte más consistente de toda la subida, con pendientes sostenidas generalmente entre el 5% y el 6,5%.
    La carretera atraviesa un entorno cada vez más abierto, donde los bosques van dejando paso a praderas de montaña y amplias laderas características de la Sierra de Gredos.
    El kilómetro más duro se localiza aproximadamente entre los kilómetros 15,6 y 16,6, con una pendiente media cercana al 6,7%, constituyendo el punto de máxima exigencia de toda la ascensión.
    A pesar de su longitud, Serranillos nunca presenta rampas extremas. Su dificultad procede fundamentalmente de la acumulación de kilómetros en subida y de la escasez de descansos en la parte final.
    Los últimos kilómetros permiten disfrutar de excelentes vistas sobre los valles abulenses y sobre numerosas cumbres del sector oriental de Gredos.
    • La aproximación a la cima se realiza mediante largas rectas y curvas suaves que permiten contemplar perfectamente el collado final desde bastante distancia.
    La llegada al Puerto de Serranillos, a 1.571 metros de altitud, culmina una ascensión larga, regular y muy panorámica. Sin ser uno de los gigantes más duros del Sistema Central, sí constituye uno de los puertos más completos y agradables para el cicloturismo de montaña en la provincia de Ávila.

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