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COL DU GRANIER (por Chapareillan)

El Col du Granier es uno de los grandes puertos del macizo de la Chartreuse, en los Alpes franceses, y su vertiente oriental, desde Chapareillan, es con diferencia una de las más exigentes. La subida se interna progresivamente en la montaña hasta alcanzar el collado que comunica el valle del Grésivaudan con el interior de la Chartreuse.
La vertiente desde Chapareillan es considerada la más dura de las principales aproximaciones al puerto. Las fuentes ciclistas sitúan sus aproximadamente 10 kilómetros en torno al 8-9% de media, con rampas que pueden superar ampliamente el 10%. Asimismo, el paso cuenta con una importante tradición ciclista. El Tour de France lo ha incluido en numerosas ocasiones, generalmente como puerto de primera o segunda categoría. La primera ascensión en la carrera francesa se produjo en 1947, y la última registrada fue en 2012, cuando el esloveno Robert Kišerlovski coronó en primera posición.
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La altimetría presenta una ascensión de 10,1 km, con una pendiente media del 8,5%, partiendo de unos 283 metros y alcanzando aproximadamente los 1.093 metros según el perfil aportado. Las referencias actuales sitúan el Col du Granier en 1.134 metros, por lo que existe una pequeña diferencia de cota entre la altimetría aportada y otras mediciones.


📊Altimetría y características


  • Vertiente: Este, desde Chapareillan.
  • Longitud: 10,1 km según la altimetría adjunta.
  • Desnivel: aproximadamente 810 m según el perfil aportado.
  • Altitud inicial: unos 283 m.
  • Altitud final: unos 1.093 m según la altimetría adjunta.
  • Altitud oficial habitual del puerto: 1.134 m.
  • Pendiente media: 8,5%.
  • Pendiente máxima: el perfil presenta rampas muy exigentes, con porcentajes de dos cifras.
  • Puerto muy irregular, aunque sin grandes descansos en su parte decisiva.
  • Gran parte de la subida transcurre entre bosques.
  • Dificultad muy alta.


  • Fuentes: cyclingcols


    La ascensión comienza en las inmediaciones de Chapareillan (D285), alrededor de los 280 metros de altitud. Los primeros metros ya son ascendentes, aunque el perfil permite afrontar inicialmente la subida con algo más de margen que en los kilómetros posteriores.
    El primer kilómetro presenta una pendiente todavía relativamente contenida, pero pronto aparecen porcentajes del 7-8%. La carretera empieza a ganar altura con rapidez y enseguida queda claro que estamos ante una subida seria.
    Durante los primeros kilómetros se suceden pequeños núcleos y referencias como el desvío a Saint-André, mientras la carretera abandona progresivamente las zonas más abiertas del valle y comienza a internarse en las laderas de la Chartreuse.
    El segundo y tercer kilómetros mantienen una pendiente sostenida, generalmente alrededor del 7-8%. No es un tramo explosivo, pero sí suficientemente duro como para impedir una recuperación completa.
    Al alcanzar la zona de La Palud, la ascensión empieza a adquirir un carácter mucho más severo. La pendiente aumenta y aparecen sectores cercanos o superiores al 10% (y máximas del 13%), que obligan a reducir considerablemente el desarrollo.
    A partir de este punto, una sucesión prácticamente continua de porcentajes elevados. Es precisamente esta ausencia de descansos prolongados la que convierte al Granier en una subida tan exigente.
    Entre los kilómetros 4 y 6 la carretera mantiene una pendiente consistente, pero algo más cómoda. Los porcentajes rondan habitualmente el 5-8%, aunque progresivamente se irá imponiendo la dureza.
    El entorno cambia progresivamente y la vegetación adquiere mayor protagonismo. La subida discurre en buena medida bajo la cobertura forestal, característica que también destacan las rutas ciclistas oficiales de la zona.
    En torno al kilómetro 6 aparecen nuevas referencias de la montaña, ya por encima de los dos dígitos. La carretera parece no conceder prácticamente ninguna oportunidad para recuperar fuerzas.
    A partir de los kilómetros 7 y 8 entramos en uno de los sectores decisivos. La altimetría muestra porcentajes de dos cifras y sucesivos tramos que se acercan al 10-12%, convirtiendo este sector en el verdadero núcleo de dificultad de la ascensión.
    El kilómetro 7 es uno de los más exigentes del puerto, con una media superior al 11% y máximas que llegan al 14%. Esto coincide con la sensación que transmite el perfil adjunto: la parte final es claramente más dura que el comienzo.
    Los últimos tres kilómetros son, por tanto, una auténtica prueba de resistencia. La pendiente se mantiene muy elevada y cualquier exceso de esfuerzo acumulado durante la primera mitad puede pagarse aquí con dureza.
    Además de la pendiente, hay que tener en cuenta el propio trazado. Las curvas se suceden dentro del bosque y la carretera va buscando la forma de superar el fuerte desnivel de la ladera. La subida puede parecer interminable porque durante muchos kilómetros apenas cambia la sensación de esfuerzo.
    En el último kilómetro todavía quedan rampas importantes antes de alcanzar el collado. Lejos de convertirse en un simple tramo de aproximación, el Granier obliga a mantener la concentración prácticamente hasta los metros finales, cuando enlaza con la vía principal.
    Finalmente, se alcanza el Col du Granier, punto culminante de una de las ascensiones más exigentes de la Chartreuse. La recompensa llega después de más de diez kilómetros de escalada y unos 850 metros de desnivel en las mediciones habituales. Desde Chapareillan, las referencias ciclistas coinciden en considerarlo un puerto de gran dificultad, con una pendiente media cercana al 8,5%.

    COL DE PORTE (por Grenoble)

    El Col de Porte es uno de los grandes puertos ciclistas del macizo de la Chartreuse, en los Alpes franceses. Situado a 1.326 metros de altitud, bajo la imponente presencia de Chamechaude, constituye una de las ascensiones clásicas de los ciclistas de Grenoble y una de las puertas de entrada al corazón montañoso de la Chartreuse. La vertiente sur, desde Grenoble, combina una primera parte más urbanizada y exigente con una segunda mitad progresivamente más boscosa y alpina. Además, el puerto forma parte de la célebre trilogía de la Chartreuse junto al Col du Granier y el Col du Grand Cucheron, una combinación especialmente apreciada por los cicloturistas.
    El paso es un clásico del ciclismo francés y ha formado parte en numerosas ocasiones del recorrido del Tour de France. La primera ascensión de la carrera se produjo en 1907 y posteriormente volvió a aparecer en diferentes ediciones, la última en 1998. También fue final de etapa del Critérium du Dauphiné de 2020, lo que confirma su importancia dentro del calendario ciclista francés.
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    Es una subida de considerable entidad, tanto por su longitud como por su desnivel. El perfil adjunto muestra aproximadamente 16,1 km de ascensión, desde unos 212 metros hasta los 1.294-1.326 metros, con una pendiente media cercana al 6,9%. La carretera gana altura de manera prácticamente continua, aunque con variaciones de pendiente que permiten dividir el puerto en varios sectores.  


    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Grenoble.
  • Longitud según la altimetría adjunta: 16,1 km.
  • Altitud inicial: aproximadamente 212 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.294-1.326 m.
  • Desnivel positivo: alrededor de 1.080-1.110 m.
  • Pendiente media: aproximadamente 6,9%.
  • Pendiente máxima: alrededor del 10-12% según los sectores.
  • Puerto de gran entidad, de dificultad alta.
  • Primera parte más abierta y expuesta.
  • Segunda mitad progresivamente más boscosa.
  • Trazado regular, mucho tráfico y buen estado (D512).
  • Cima situada bajo el macizo de Chamechaude.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en Saint-Laurent (D-512), localidad situada en el fondo del valle. Los primeros kilómetros permiten entrar progresivamente en la montaña, con una pendiente relativamente cómoda que sirve para preparar las piernas ante lo que encontraremos posteriormente.
    Durante este primer sector, la carretera acompaña el curso del Guiers Mort, introduciéndose en un paisaje cada vez más cerrado. Las gargantas constituyen uno de los grandes atractivos de esta vertiente y aportan una sensación de auténtica carretera de montaña.
    El recorrido atraviesa una sucesión de puentes, túneles y paredes rocosas que hacen que los primeros kilómetros sean especialmente entretenidos. La propia ruta cicloturista destaca las gargantas como uno de los elementos característicos de esta ascensión.
    La pendiente se mantiene bastante regular durante buena parte de la subida, normalmente en torno al 5-7%. No encontramos grandes cambios de inclinación, por lo que resulta posible mantener un ritmo constante durante muchos kilómetros.
    A medida que ganamos altura, el valle queda progresivamente por debajo y la carretera comienza a separarse del fondo de las gargantas. El bosque domina prácticamente todo el recorrido, proporcionando sombra y un ambiente fresco incluso durante los meses más cálidos.
    En este sentido, el sector hasta coronar el Col de Vence es el más exigente, con varios kilómetros alrededor del 9-10%, en una vía donde hay mucho tránsito y también muchos ciclistas que parten de Grenoble.
    Un kilómetro después, la ascensión adquiere puntualmente la zona más exigente. Desde este punto restan aproximadamente 8 kilómetros hasta el Col de Porte y el tramo corto tiene una rampa entre el 10-11%.
    La vegetación continúa siendo abundante, pero conforme nos aproximamos a los 1.300 metros, aparecen espacios más abiertos. La carretera permite entonces contemplar con mayor claridad las montañas que rodean el puerto.
    Uno de los grandes protagonistas del paisaje es Chamechaude, la montaña más alta del macizo de la Chartreuse. El Col de Porte se encuentra precisamente en su entorno, convirtiéndose además en uno de los principales puntos de acceso a este sector de la montaña.
    El tramo final conserva una pendiente sostenida entre el 6-7%, sin rampas extraordinariamente duras, pero después de más de 15 kilómetros de ascensión, la acumulación de desnivel empieza a pesar en las piernas.
    La carretera llega finalmente al Col de Porte, situado a 1.326 metros. El puerto constituye también una pequeña estación de montaña y un punto de partida habitual para numerosas actividades de naturaleza durante todo el año.
    Desde la cima se abren diferentes posibilidades para continuar la ruta por la Chartreuse, mientras que el propio puerto permite enlazar con otras ascensiones del macizo. Su posición estratégica explica buena parte de su importancia histórica dentro del ciclismo alpino.

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