El Puerto de San Isidro es uno de los grandes pasos históricos de la Cordillera Cantábrica, conectando la montaña central leonesa con Asturias a través de un corredor natural utilizado durante siglos por ganaderos, comerciantes y viajeros. Con sus 1.520 metros de altitud, constituye una de las principales puertas de entrada al Parque Regional de Montaña de Riaño y Mampodre y a la estación invernal de San Isidro. Es uno de los puertos clásicos del ciclismo del norte peninsular. Aunque nunca ha alcanzado la fama de puertos como Pajares o Lagos de Covadonga, ha aparecido en numerosas ediciones de la Vuelta a España y es una referencia habitual para los cicloturistas que recorren la montaña leonesa.
Desde la vertiente leonesa presenta un perfil engañoso. Las cifras globales reflejan una ascensión suave, pero esconden un recorrido muy particular, dividido en varios sectores claramente diferenciados. La primera mitad apenas plantea dificultades, mientras que la zona central concentra las mayores pendientes antes de un largo descanso en Isoba y una subida final más tendida hasta la divisoria asturiana. Su principal interés deportivo radica en la longitud y en la posibilidad de enlazarlo con otros puertos de la zona como Tarna, Las Señales o Vegarada. Además, el entorno de Puebla de Lillo y el valle de Isoba ofrece algunos de los paisajes más espectaculares de la montaña oriental leonesa.
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📊Altimetría y características
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| Fuente: 39x28.com |
La ascensión comienza en Puebla de Lillo, a unos 1.165 metros de altitud, ya en plena montaña leonesa. Desde el inicio queda claro que no se trata de un puerto convencional, pues las pendientes son extremadamente suaves.
Los tres primeros kilómetros apenas superan el 1% de media. El ciclista avanza prácticamente llaneando mientras remonta el amplio valle rodeado de pastizales y montañas.
Entre los kilómetros 3 y 5 la carretera empieza a ganar inclinación de forma progresiva, aunque todavía con porcentajes muy cómodos que rara vez superan el 4%.
A partir del kilómetro 5 aparece el primer sector verdaderamente montañoso. Las pendientes se estabilizan entre el 5% y el 6%, obligando ya a seleccionar desarrollo y ritmo.
El tramo comprendido entre los kilómetros 5 y 7 constituye la parte decisiva de toda la ascensión. Aquí se concentran las máximas dificultades de la vertiente.
En torno al kilómetro 6 surgen las rampas más exigentes, alcanzando puntualmente porcentajes cercanos al 10% y al 12%, algo poco habitual en una subida tan tendida en su conjunto.
El kilómetro más duro se sitúa entre los km 6,1 y 7,1, con una media superior al 7%, convirtiéndose en el verdadero juez de la ascensión.
Tras alcanzar aproximadamente los 1.426 metros, aparece un inesperado descenso hacia Isoba. Es uno de los rasgos más peculiares de este puerto y rompe completamente el ritmo de subida.
La travesía de Isoba ofrece un pequeño respiro físico y visual. El pueblo aparece rodeado por algunos de los paisajes más atractivos de toda la montaña leonesa.
Después del descenso, la carretera vuelve a ganar altura suavemente. Las pendientes son muy moderadas y permiten recuperar rápidamente el ritmo de pedaleo.
Entre los kilómetros 10 y 12 predominan porcentajes comprendidos entre el 2% y el 4%, mientras el valle se abre ofreciendo amplias panorámicas sobre las cumbres circundantes.
El tramo final es una ascensión constante, pero muy asequible. La carretera describe largas rectas y suaves curvas que permiten divisar claramente la ubicación del puerto. Dejamos a la izquierda el acceso a las pistas de esquí.
Los dos últimos kilómetros rondan el 4% de pendiente media. No existe ningún muro final ni cambios bruscos de ritmo que compliquen el desenlace.
La llegada a la cima, situada a 1.520 metros de altitud, ofrece una magnífica sensación de alta montaña. Las vistas hacia Asturias y hacia las cumbres que rodean la estación de esquí de San Isidro constituyen la gran recompensa de una subida más panorámica que exigente.

