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ASCENSO A MADONE D'UTELLE (por Saint-Jean-la-Rivière)

La Madone d’Utelle es una de las ascensiones más espectaculares de los Alpes Marítimos franceses. Situada en las proximidades del valle de la Vésubie, la carretera asciende desde Saint-Jean-la-Rivière hacia el santuario de la Madone d’Utelle, encaramado a más de 1.100 metros de altitud. Es una subida de carácter muy regular, sin grandes cambios bruscos de pendiente, pero suficientemente larga y sostenida como para exigir un esfuerzo importante.
Asimismo, no debe confundirse con el célebre Col de la Madone de Gorbio, situado junto a Menton y famoso por haber sido utilizado como banco de pruebas por numerosos profesionales. La Madone d’Utelle es una ascensión diferente y se encuentra más hacia el interior de los Alpes Marítimos. Su utilización en pruebas profesionales es mucho más reciente. La Paris-Nice incluyó la Madone d’Utelle en 2016, convirtiendo este espectacular ascenso en uno de los escenarios de montaña de la carrera.
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El trazado tiene una longitud de 16,2 km, que parte de unos 299 metros y supera los 1.100 metros de altitud, con una pendiente media en torno al 5,6%. La carretera gana altura prácticamente de manera continua, atravesando primero las laderas inferiores, después el entorno de Utelle y finalmente un paisaje mucho más abierto hasta alcanzar la Madone y las antenas de la cima.


📊Altimetría y características



  • Vertiente: Saint-Jean-la-Rivière.
  • Longitud según la altimetría adjunta: 16,2 km.
  • Altitud inicial: aproximadamente 299 m.
  • Altitud final: entorno de 1.170 m.
  • Pendiente media: alrededor del 5,6%.
  • Perfil muy regular y sostenido.
  • Numerosas curvas de herradura.
  • Paso por el pueblo de Utelle.
  • Tramo final hacia el santuario y las antenas.
  • Carretera de montaña estrecha y sinuosa.
  • Magníficas panorámicas sobre los Alpes Marítimos.
  • Ascensión de dificultad media-alta por longitud y desnivel.
  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en Saint-Jean-la-Rivière (M-32), después de pasar el puente sobre el río Var. Desde los primeros kilómetros, la carretera empieza a ganar altura con porcentajes cercanos al 5-6%, dejando rápidamente atrás el fondo del valle.
    El perfil es extraordinariamente uniforme. La altimetría no presenta grandes descansos ni descensos significativos, por lo que el principal enemigo será la acumulación de kilómetros y desnivel más que la aparición de una rampa concreta. Tampoco hay rampas agresivas.
    Durante los primeros kilómetros aparecen sucesivamente porcentajes del 5%, 6% y algún sector próximo al 8%. Es una zona en la que conviene encontrar rápidamente un ritmo cómodo, porque la carretera continuará subiendo durante muchos kilómetros.
    La carretera se introduce pronto en la ladera de la montaña mediante una sucesión de curvas bastante impresionante. Las herraduras permiten ganar altura rápidamente y ofrecen diferentes perspectivas sobre el valle de la Vésubie.
    En torno a los kilómetros 4 y 5, la altimetría mantiene una pendiente muy homogénea, generalmente entre el 5% y el 6%. No existen auténticos descansos y el esfuerzo comienza a hacerse notar por acumulación.
    Uno de los atractivos de esta parte de la subida es la sensación de aislamiento. A medida que aumenta la altitud, desaparece progresivamente el carácter de carretera de valle y la ascensión adquiere una fisonomía plenamente montañosa.
    La llegada a las proximidades de Le Cros d’Utelle constituye un punto importante del recorrido. Desde aquí la carretera continúa ascendiendo hacia el pueblo de Utelle, aunque todavía queda una parte considerable de la subida.
    Entre los kilómetros 6 y 9 se mantiene una sucesión de sectores próximos al 5-6%, con alguna pequeña variación que permite modificar ligeramente el ritmo, pero sin llegar a ofrecer un descanso verdadero.
    El pueblo de Utelle aparece aproximadamente en la parte central de la ascensión. Su posición elevada puede crear la sensación de que la cima está próxima, pero todavía quedan varios kilómetros hasta alcanzar el santuario. Fuentes especializadas también destacan que Utelle se encuentra aproximadamente a dos tercios de la subida.
    La salida de Utelle vuelve a endurecer ligeramente el recorrido. Después del pequeño respiro asociado al núcleo urbano, la carretera recupera porcentajes próximos al 6%, iniciando un nuevo sector sostenido hacia las alturas, justo en el desvío donde se junta con la vertiente noroeste, a 6 kilómetros de la cima (M-132).
    Este tramo medio-alto es probablemente uno de los más bonitos para el cicloturista. La montaña gana protagonismo y las panorámicas permiten apreciar el relieve de los Alpes Marítimos, con una sucesión de laderas y profundos valles.
    La pendiente continúa siendo muy constante, generalmente entre el 5% y el 6%. Esa regularidad es precisamente una de las características que hacen atractiva la ascensión: permite mantener un ritmo estable y medir bien el esfuerzo restante.
    Al acercarnos a los kilómetros finales, aparecen nuevamente sectores del 6% y algunas referencias puntuales del 7-8%. No se trata de un final explosivo, sino de una prolongación de la pendiente que obliga a seguir trabajando cuando ya se acumula una importante cantidad de desnivel.
    La carretera alcanza progresivamente los 1.000 metros de altitud y el paisaje adquiere un carácter más abierto. La vegetación cambia con la altura y las perspectivas sobre las montañas circundantes son cada vez más espectaculares.
    El último tramo conduce directamente hacia el santuario de la Madone d’Utelle. La ascensión culmina en una zona elevada y expuesta, donde el carácter de montaña queda plenamente patente. La altimetría adjunta refleja que, incluso en los últimos kilómetros, la pendiente permanece sostenida.
    La llegada al entorno de la Madone constituye una magnífica recompensa. El santuario se encuentra en una posición privilegiada y las fuentes cicloturistas destacan precisamente sus panorámicas de 360 grados, con vistas hacia el Mediterráneo, el Mercantour y las montañas de los alrededores.
    Desde el punto de vista cicloturista, la Madone d’Utelle reúne muchas de las características que hacen atractiva una gran ascensión: longitud considerable, pendiente regular, numerosas curvas, poco tráfico y un entorno montañoso de enorme belleza.

    ASCENSO AL MONT VIAL (por Bonson)

    El Mont Vial es una de las grandes cimas de las Préalpes d’Azur, en el departamento de Alpes-Maritimes, y una montaña especialmente llamativa por su posición dominante entre los valles del Var y del Estéron. La montaña es especialmente conocida por sus panorámicas. Desde sus cotas superiores se dominan tanto la vertiente mediterránea como las montañas del interior, con el Mercantour como gran telón de fondo. Las rutas de montaña de la zona destacan precisamente la excepcional amplitud de las vistas desde la cresta y la cima.
    El perfil presenta dos personalidades perfectamente diferenciadas: una primera parte larga y progresiva, en la que se atraviesan diferentes localidades y pasos intermedios, y un tramo final mucho más exigente después de Revest-les-Roches, cuando la carretera comienza a dirigirse definitivamente hacia las cotas altas del Mont Vial. La montaña se eleva hasta unos 1.550 metros y constituye una excepcional atalaya sobre el Mediterráneo y las grandes cumbres del Mercantour.

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    La ascensión parte de una cota aproximada de 121 metros y alcanza los 1.533 metros, acumulando unos 1.412 metros de desnivel a lo largo de 26,8 km. Se trata, por tanto, de una subida larga, muy diferente de los puertos cortos y explosivos habituales de esta zona.

    📊Altimetría y características


  • Longitud: 26,8 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.412 m.
  • Altitud inicial: 121 m.
  • Altitud de llegada: 1.533 m.
  • Pendiente media: 5,3%.
  • Pendiente máxima: 12%.
  • Ascensión de gran longitud y desnivel.
  • Primera parte progresiva y relativamente regular.
  • Sector final claramente más exigente.
  • Numerosos cambios de pendiente en la parte inicial.
  • Carácter de alta montaña en los kilómetros finales.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza prácticamente a nivel del valle, a solo 121 metros de altitud, por lo que desde el primer momento existe una enorme diferencia entre el punto de partida y la cima. Los más de 1.400 metros de desnivel convierten al Mont Vial en una subida de fondo antes que en un simple puerto de montaña.
    Los primeros kilómetros son relativamente suaves dentro del contexto de la ascensión. El perfil se mueve inicialmente entre pendientes del 2% y el 5%, permitiendo encontrar un ritmo cómodo mientras se abandona progresivamente la zona más baja.
    El paso por las inmediaciones del desvío a Gilette marca uno de los primeros puntos reconocibles del recorrido. La carretera continúa ganando altura de manera progresiva, sin que todavía aparezcan las grandes dificultades que caracterizarán la parte final.
    En el entorno de Les Salles, la pendiente se mantiene bastante homogénea, con numerosos kilómetros situados alrededor del 4-5%. Es un sector ideal para reservar fuerzas, ya que la verdadera dificultad del Mont Vial se encuentra mucho más arriba.
    Posteriormente, aparece Bonson, otro de los núcleos señalados en la altimetría. El perfil continúa siendo ascendente y bastante regular, aunque empiezan a aparecer sectores próximos al 5-6% que hacen que el desnivel acumulado vaya adquiriendo importancia.
    La aproximación al Col de Rostan mantiene la misma filosofía: una subida larga y tendida, en la que el ciclista gana metros de forma prácticamente continua. La altimetría muestra que todavía estamos lejos de los porcentajes más severos.
    En este sector, junto con la fase final del trazado, la vía es especialmente estrecha. Asimismo, el alto empieza aquí a adquirir una fisonomía más montañosa y la carretera se introduce progresivamente en un paisaje de media montaña.
    Entre los kilómetros centrales aparecen numerosos sectores próximos al 5-6%, aunque también encontramos pequeños cambios de pendiente. Esta irregularidad impide considerar la subida completamente uniforme, pero no altera su carácter predominantemente ascendente.
    Alrededor de los 700-800 metros, la ascensión comienza a hacerse mucho más interesante desde el punto de vista paisajístico. La progresiva ganancia de altura permite ampliar las panorámicas sobre los valles de las Préalpes d’Azur.
    El paso por Revest-les-Roches constituye un punto fundamental del recorrido. En las rutas de acceso al Mont Vial desde esta localidad, se identifica precisamente este núcleo como una de las principales puertas de entrada a la montaña y nos permite tener referencia visual del duro objetivo.
    A partir de esta zona, el perfil cambia progresivamente de carácter. Después de haber acumulado una enorme cantidad de kilómetros de ascenso, la carretera continúa hacia Tourette-du-Château, mientras las pendientes empiezan a hacerse más significativas.
    La llegada a las inmediaciones de Tourette-du-Château y posteriormente el desvío final al Mont Vial representa la transición hacia el sector decisivo. El perfil pasa de los porcentajes moderados de la primera mitad a una sucesión de tramos que ya alcanzan claramente el 6-8%.
    En torno a los 941 metros de altitud se encuentra el verdadero punto de inflexión de la ascensión. Desde aquí comienza el tramo final, mucho más severo, que la altimetría representa mediante una sucesión de sectores naranjas y amarillos.
    Los últimos kilómetros son considerablemente más duros que los primeros veinte. La pendiente se instala frecuentemente entre el 7% y el 10%, haciendo que los más de 1.000 metros de desnivel acumulados empiecen a pesar seriamente sobre las piernas. También la calidad del trazado, como se puede observar.
    Aproximadamente a 6 kilómetros de coronar aparecen varios sectores de doble dígito. Las rampas se estabilizan en el 9-11%, confirmando que el Mont Vial guarda su verdadera dificultad para la parte alta.
    A partir de aquí, las rampas son en todo momento exigentes y el trazado adquiere definitivamente las características de una ascensión alpina, pese a encontrarnos en las Préalpes, con un continuo impresionante de múltiples curvas de herradura.
    A dos kilómetros para coronar, encontramos pendientes máximas al 12%. No es una rampa aislada la que define la dificultad, sino la combinación de estas inclinaciones con la enorme longitud previa del puerto.
    El último kilómetro continúa ascendiendo, pero de forma mucho más irregular, una vez superadas las horquillas comentadas. Después de 26 kilómetros de esfuerzo, este tramo final se convierte en una auténtica prueba de resistencia.
    La llegada al Mont Vial, alrededor de los 1.533 metros, pone punto final a una ascensión excepcional por su longitud y desnivel. Desde la cima se abre uno de los grandes panoramas de las Préalpes d’Azur, con las vistas extendiéndose hacia el Mediterráneo y, en dirección norte, hacia las montañas del Mercantour.

    COLLE DEL SOMMELIER (por Bardonecchia)

    El Colle del Sommeiller (2993 m) es uno de los puertos ciclables más altos de Europa y un verdadero mito para los amantes del ciclismo de aventura y del cicloturismo extremo. Se sitúa en el Valle de Susa, en el Piamonte, y asciende desde Bardonecchia hasta rozar los 3.000 metros de altitud, en un entorno de alta montaña absolutamente espectacular. Su fama no radica solo en su altitud, sino en el tipo de ascensión: un recorrido largo, exigente y con una parte final sobre pista no asfaltada, que convierte la experiencia en un desafío tanto físico como técnico.
    El paso, solo accesible por Italia y ha sido en varias ocasiones escenario de marchas cicloturistas de prestigio, como la mítica Assietta Legend o retos personales de quienes buscan alcanzar una de las cimas más altas a las que puede llegar una bicicleta de btt o gravel. 
    La dureza de su pendiente, unida a la falta de oxígeno en altitud y a las condiciones variables del terreno, lo convierten en una ascensión que va más allá del esfuerzo deportivo: es un viaje al corazón de los Alpes, donde se mezclan paisajes glaciares, cascadas, refugios de montaña y un silencio imponente. Llegar a su cima es alcanzar un lugar donde pocas carreteras llegan, un verdadero símbolo del ciclismo épico y de aventura.

    Altimetría

    • Longitud: 24,7 km

    • Desnivel total: 1.688 m

    • Pendiente media: 6,8 %

    • Pendiente máxima: 13 % (en rampas sueltas)

    • Cota máxima: 2.995 m

    • Orientación: Sur – Norte

    • Características: Subida larga y de gran fondo, con primera parte asfaltada y un tramo final de pista dura y exigente. Paisajes alpinos que se transforman desde bosques hasta un ambiente glaciar.

    Fuente: vadegravel.com
    El inicio en Bardonecchia, a unos 1312 m, ya arranca con dureza, con rampas sostenidas al 7-8%, con una orientación hacia el norte y perfectamente asfaltada.
    La salida de la localidad marca el paso de un entorno urbano al valle alpino, donde la carretera se estrecha muchísimo y pasamos por angostas y cerradas curvas de herradura.
    En estos kms iniciales vertiginosos, pasamos por el pequeño núcleo de Issard, con porcentajes algo más suaves, en torno al 5-6%.
    Asimismo, en los primeros 5 km, la pendiente media se sitúa en torno al 7%, sin apenas descansos, un anticipo de lo que será la ascensión. Pasamos durante varios kms por una densa zona boscosa.
    El tramo hacia Rochemolles mantiene la exigencia, con rampas al 8-9 % y un paisaje que ya empieza a ofrecer vistas más abiertas.
    El cruce de Rochemolles es un punto simbólico: a partir de aquí la carretera deja de ser asfaltada y comienza la pista de montaña. Poco más tarde nos topamos con el peaje para vehículos a motor.
    Tras el pueblo, la pendiente no afloja, con kilómetros enteros al 8-9 %, combinando firme irregular y mayor dificultad técnica. Este tramo se adapta perfectamente a una bicicleta de gravel.
    De nuevo enlazamos varias curvas de herradura, con dos kms realmente duros, del 6 al 8, con porcentajes muy estables alrededor del 9-10% y máximas que llegan al 12%.
    Superadas las horquillas, el recorrido es algo más rectilíneo y desciende por un momento la dura pendiente al acercarnos a la zona del lago.
    El paso junto al Lago di Rochemolles (1979 m) ofrece un entorno espectacular, con un breve tramo más suave que permite recuperar algo de fuerzas, con porcentajes de falso llano.
    La carretera bordea el embalse con vistas inolvidables, antes de volver a empinarse con dureza hacia los refugios de altura.
    Las pendientes en este tramo (km 12-14) se sitúa entre el 6-7%, dejando atrás las últimas zonas boscosas y adentrándonos, ya por encima de los 2000 metros, en zona de prado alpino.
    El recorrido, aunque no se vea reflejado demasiado en las imágenes, está lleno de caminantes y vehículos a motor. Es un lugar muy popular en este sentido, especialmente los fines de semana.
    Pasado el Rifugio Scarfiotti (2165 m), entramos en el tramo más duro del ascenso, donde se presentan rampas que vuelven a superar el 9%, un sector clave donde la fatiga empieza a acumularse.
    Desde el refugio, el puerto se adentra en un entorno de alta montaña, con paisajes cada vez más áridos y de aspecto glaciar. 
    Superaremos en varios kms 16 espectaculares curvas de herradura, con porcentajes máximos que llegan al 12-13%, en una pista aún perfectamente ciclable con bicicleta de gravel, pero cada vez con más piedras.
    Pasadas las impresionantes curvas, con un piso árido y polvoriento, desciende algo la pendiente sobre el km y se estabiliza durante casi dos kms al 5%.
    Al pasar por el pequeño altiplano de Plan dei Frati, afrontamos la fase final del paso, aproximadamente a 6 kms para coronar.
    La falta de oxígeno comienza a notarse por encima de los 2500 m, donde cada metro ganado exige un esfuerzo descomunal. 
    También disminuye la calidad del trazado, con unos kms finales más aptos para btt que para bicicleta de gravel.
    La pendiente media del tramo final se sitúa en el 8%, con largas rectas donde la dureza psicológica se suma al desgaste físico.
    Los últimos 3 km son los más espectaculares: paisaje alpino desnudo, cascadas, neveros en verano y un silencio absoluto solo roto por los motores de los vehículos al alcanzarnos.
    La pista se estrecha y la pendiente alcanza de nuevo cifras cercanas al 10%, haciendo del desenlace un muro de resistencia.
    El último km, con curvas de herradura y firme suelto, obliga a una pedalada constante y técnica, especialmente en bici de gravel.
    Las diversas curvas acaban en una recta donde intuimos el final del paso entre dos rocosas colinas, cercanos a los 3000 metros.
    La cima del Colle del Sommeiller (2993 m) recompensa todo el esfuerzo: un balcón único sobre los Alpes, considerado por muchos como la “cima de las cimas” del cicloturismo europeo.
    En la cima hay un refugio junto al lago de Sommelier, a pocos metros de la frontera francesa. Entre macizos rocosos se encuentra lo que queda del glaciar, muy perjudicado en meses estivales. 
    En definitiva, estamos ante uno de los grandes pasos alpinos, que estarán en el recuerdo para siempre en cuanto a dureza y belleza.

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