ASCENSO A SOURCE DE VAUMALE (Les Salles-sur-Verdon)

La ascensión a la Source de Vaumale constituye una de las grandes subidas cicloturistas del entorno de las Gorges du Verdon, en la Provenza francesa. Partiendo de Les Salles-sur-Verdon, la carretera gana altura hacia Aiguines y posteriormente se interna en el espectacular paisaje de las gargantas, pasando por el Col d’Illoire antes de afrontar el tramo definitivo hacia la Source de Vaumale, situada alrededor de los 1.200 metros.
El recorrido destaca mucho más por su espectacularidad paisajística que por la longitud pura de la ascensión. La altimetría que adjuntas muestra aproximadamente 12 km de ascensión, 709 metros de desnivel y una pendiente media del 5,9%, con un perfil que comienza de manera relativamente llevadera y va endureciéndose progresivamente en la segunda mitad. Las referencias disponibles sitúan la Source de Vaumale en torno a los 1.200 metros y coinciden en señalar la dureza de los kilómetros finales y las extraordinarias vistas sobre las gargantas.
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📊Altimetría y características

 


  • Vertiente: desde Les Salles-sur-Verdon.
  • Longitud: 12,0 km aproximadamente.
  • Desnivel positivo: 709 m aproximadamente.
  • Altitud inicial: 493 m.
  • Altitud final: 1.202 m.
  • Pendiente media: 5,9%.
  • Pendiente máxima: alrededor del 9-10%.
  • Paso por Aiguines y el Col d’Illoire.
  • Carretera asfaltada, estrecha y en buen estado.
  • Ascensión de dificultad media-alta.
  • Paisaje dominado por el Lac de Sainte-Croix y las Gorges du Verdon.
  • Tramo final más exigente y sostenido.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en las proximidades de Les Salles-sur-Verdon (D957/D71), a los pies del lago de Sainte-Croix, a unos 493 metros de altitud. Los primeros kilómetros presentan una pendiente bastante llevadera, generalmente situada entre el 4% y el 5%, permitiendo comenzar el puerto de manera progresiva.
    Durante este primer sector, la carretera gana altura de forma constante mientras dejamos atrás el entorno del lago. Encontramos una sucesión muy regular de pequeños sectores, sin grandes descansos, pero tampoco con rampas especialmente violentas.
    Conforme avanzamos hacia Aiguines, la pendiente se mantiene alrededor del 5%. El pueblo constituye una de las referencias fundamentales de la subida y marca también el cambio progresivo hacia un paisaje más montañoso. La vertiente hasta Aiguines ronda los 6,5 km y presenta una media cercana al 4,5% en otras mediciones.
    Aiguines es además un excelente punto para tomar aire antes de afrontar la segunda mitad. Desde aquí comienza un tramo de mayor entidad, en el que la carretera abandona progresivamente el carácter de aproximación para convertirse en una auténtica subida de montaña.
    Después de Aiguines aparece el sector que conduce hacia el Col d’Illoire, situado alrededor de los 960 metros. La pendiente aumenta ligeramente y aparecen porcentajes próximos al 6%, mientras la carretera comienza a ofrecer las primeras grandes panorámicas sobre las gargantas.
    El Col d’Illoire constituye uno de los grandes puntos paisajísticos del recorrido. Desde este sector cambia completamente la perspectiva: las vistas sobre el Verdon y sus enormes paredes calizas adquieren un protagonismo absoluto. Es uno de los lugares donde merece la pena detenerse para contemplar el paisaje; si no, lo entorpece la niebla.
    A partir del Col d’Illoire comienza la parte verdaderamente interesante desde el punto de vista ciclista. La carretera continúa ganando altura y las pendientes se hacen más sostenidas, entrando en un terreno en el que los porcentajes rondan habitualmente el 6-7%.
    La altimetría muestra precisamente cómo la segunda mitad resulta más exigente que los primeros kilómetros. El desnivel se acumula con rapidez y, aunque no aparecen rampas extremas de manera continuada, la pendiente permanece durante mucho tiempo sin conceder una recuperación significativa.
    En este sector aparecen también algunos de los mejores puntos de observación sobre las Gorges du Verdon. La carretera discurre a gran altura respecto al cauce y permite contemplar las paredes verticales y el profundo corte del río. Los testimonios de ciclistas destacan especialmente las vistas de los últimos kilómetros.
    Conforme nos acercamos a los 1.100 metros, la subida adquiere un carácter más abierto. La vegetación cambia progresivamente y aparecen zonas desde las que la carretera permite observar a gran distancia el relieve de la Provenza y el entorno del lago de Sainte-Croix.
    Los kilómetros finales son los más exigentes de la ascensión. Las referencias ciclistas coinciden en señalar que después de Aiguines la carretera se endurece y que el tramo posterior al Col d’Illoire mantiene una pendiente sostenida hasta la Source de Vaumale.
    Finalmente, alcanzamos la Source de Vaumale, situada en torno a los 1.200 metros de altitud. El final no necesita una gran rampa para resultar significativo: el mérito está en haber superado una larga sucesión de kilómetros ascendentes mientras el paisaje de las gargantas se va haciendo cada vez más espectacular. La llegada recompensa especialmente por las panorámicas sobre el Verdon, convirtiendo esta subida en una de las experiencias ciclistas más atractivas de esta zona de la Provenza.

    COL DE PONTIS (desde el cruce entre la D954/D7)

    El Col de Pontis es uno de esos puertos alpinos que engañan por su corta distancia. La vertiente sur, situada en el entorno del Lac de Serre-Ponçon, apenas supera los cinco kilómetros, pero concentra una sucesión de rampas muy exigentes que convierten la ascensión en un auténtico muro de montaña. La carretera asciende por una ladera estrecha y sinuosa hasta alcanzar los 1.301 metros, con continuas curvas de herradura y unas magníficas vistas sobre el lago. 
    Pontis forma parte de los Sept Cols de l'Ubaye, una selección de puertos ciclistas de esta región alpina. Su fama entre los cicloturistas procede precisamente de la combinación entre escasa longitud y gran dureza. Además, las carreteras situadas alrededor del Lac de Serre-Ponçon permiten enlazarlo con otras ascensiones de la zona y construir recorridos de montaña muy completos.
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    📊Altimetría y características



  • Vertiente: Sur, desde Le Sauze-du-Lac.
  • Longitud: 5,2 km.
  • Altitud de llegada: aproximadamente 1.301 m.
  • Pendiente media: 9,8%.
  • Desnivel positivo: alrededor de 500 m.
  • Pendiente máxima: en torno al 12-13%.
  • Puerto corto y de gran dureza.
  • Carretera estrecha y muy sinuosa.
  • Numerosas curvas de herradura.
  • Pavimento de carácter irregular en algunos sectores.
  • Tráfico generalmente escaso.
  • Magníficas panorámicas sobre el Lac de Serre-Ponçon.

  • Fuente: cyclingcols

    La ascensión comienza en las proximidades de Le Sauze-du-Lac, en una zona situada a unos 800 metros de altitud. Desde los primeros metros, la carretera deja muy claro su carácter: la pendiente se instala rápidamente en torno a cifras elevadas.
    El primer kilómetro ya se desarrolla cerca del 10%, por lo que no existe prácticamente un tramo de calentamiento. La corta longitud del puerto invita a pensar en una subida rápida, pero los porcentajes obligan desde el principio a utilizar desarrollos muy compactos.
    La carretera se estrecha considerablemente y comienza a encadenar curvas de herradura. Es precisamente esta sucesión de virajes la que caracteriza la vertiente sur y la diferencia de muchos puertos alpinos más abiertos y de trazado mucho más rápido.
    Entre las curvas aparecen algunos de los mejores puntos de observación sobre el Lac de Serre-Ponçon. El agua queda progresivamente más abajo mientras ganamos altura, ofreciendo una referencia visual extraordinaria durante el esfuerzo.
    La parte central mantiene una sucesión prácticamente continua de porcentajes de dos dígitos. No hay un verdadero descanso que permita recuperar, de modo que la dificultad procede tanto de las rampas individuales como de la ausencia de zonas cómodas.
    Conforme nos acercamos a la zona de L'Adroit de Pontis, la carretera continúa serpenteando por la montaña y la pendiente sigue siendo elevada. La altimetría muestra que todavía queda una parte importante de la ascensión cuando ya hemos superado buena parte de los 1.000 metros.
    El último tramo mantiene la exigencia hasta las proximidades de la cima. Finalmente, alcanzamos el Col de Pontis, alrededor de los 1.301 metros, después de apenas cinco kilómetros de auténtica escalada alpina. La recompensa es un puerto pequeño en distancia, pero enorme en carácter, con el recuerdo permanente del lago y de las montañas de Serre-Ponçon acompañando toda la subida.

    ASCENSO AL MONT COLOMBIS (por Remollon)

    El Mont Colombis es una de las ascensiones más exigentes y espectaculares de los Alpes franceses, en el departamento de Hautes-Alpes. El trazado, agresivo, parte de Remollon y asciende hasta los aproximadamente 1.734 metros, atravesando primero zonas habitadas y de carácter agrícola para introducirse después en un paisaje cada vez más montañoso y solitario. Es una subida que destaca especialmente por la combinación de desnivel, fuertes porcentajes y una extraordinaria sensación de aislamiento en su parte alta.
    Aunque el Mont Colombis no posee la tradición competitiva de los grandes puertos del Tour de France, se ha convertido en una ascensión de culto para los cicloturistas que buscan puertos especialmente duros en los Hautes-Alpes. Su carácter exigente y las panorámicas sobre el entorno de Serre-Ponçon hacen que sea uno de los grandes desafíos de la zona. Además, el alto aparece integrado en rutas cicloturistas de la zona de Chorges y Serre-Ponçon, donde se advierte expresamente que sus pendientes fuera de lo normal constituyen un reto importante para numerosos ciclistas.
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    La ascensión tiene una longitud que ronda los 11,5 kilómetros, con un desnivel cercano a los 1.030 metros, por lo que nos encontramos ante una verdadera escalada alpina. La carretera va ganando altura prácticamente sin interrupción y presenta numerosos kilómetros exigentes, con rampas que alcanzan cifras de dos dígitos. La propia oficina de turismo francesa define el Mont Colombis como un desafío de gran entidad por sus pendientes extraordinarias.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sur, desde Remollon.
  • Longitud: aproximadamente 11,5 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.030 m.
  • Altitud inicial: alrededor de 700 m.
  • Altitud final: aproximadamente 1.734 m.
  • Pendiente media: cercana al 9%.
  • Rampas máximas: superiores al 13%.
  • Ascensión de dificultad muy alta.
  • Numerosos kilómetros entre el 8% y el 11%.
  • Carretera estrecha y de montaña.
  • Paisaje progresivamente más abierto y solitario.
  • Magníficas panorámicas hacia el lago de Serre-Ponçon y las montañas de los Hautes-Alpes.

  • Fuente: cyclingcols


    La ascensión comienza en Remollon, en el desvío a la D53, con una orientación hacia el norte. A una altitud relativamente modesta, y desde los primeros metros, la carretera empieza a ganar altura. El perfil no concede prácticamente tiempo para acomodarse, pues ya encontramos porcentajes próximos al 7-8%.
    El primer kilómetro mantiene una pendiente elevada y sirve como primera toma de contacto con la verdadera dimensión del Mont Colombis. La carretera, muy estrecha pero en buen estado, abandona progresivamente el fondo del valle mientras las montañas comienzan a ganar presencia.
    Poco después aparecen los primeros sectores especialmente exigentes, con porcentajes de dos dígitos señalados en la altimetría. Aquí empieza a quedar claro que no estamos ante una subida convencional de los Alpes, sino ante una auténtica escalada.
    La localidad de Théus constituye uno de los puntos característicos de esta vertiente. La carretera atraviesa el núcleo y, lejos de suavizarse, mantiene una inclinación que obliga a regular muy bien el esfuerzo.
    Entre los kilómetros iniciales se suceden tramos del 8%, 10%, 11% e incluso superiores. La dificultad procede tanto de la pendiente como de la escasa presencia de descansos prolongados.
    El sector situado después de Théus es especialmente conocido por su dureza. Es uno de los dos grandes bloques de pendiente extrema del Mont Colombis, incluyendo un tramo de unos 250 metros que puede alcanzar alrededor del 14%.
    Superada la primera zona dura, el trazado continúa ascendiendo con dureza hasta el desvío a Saint-Pierre y otros pequeños núcleos o referencias que aparecen en la altimetría. El paisaje va perdiendo progresivamente su carácter agrícola y adquiere una apariencia mucho más agreste.
    La carretera es estrecha y serpentea por la montaña mediante sucesivas curvas. Esta configuración ayuda a dividir visualmente la subida en pequeños objetivos, algo muy conveniente en una ascensión donde los porcentajes permanecen elevados durante tantos kilómetros.
    Alrededor de la mitad del puerto todavía no hemos alcanzado la parte más exigente. El perfil continúa dibujando una línea ascendente y los kilómetros se mantienen generalmente en torno al 8-10%, de modo que la fatiga empieza a acumularse de manera importante.
    Una de las particularidades del Mont Colombis es precisamente esta continuidad. No basta con superar una rampa concreta: después de cada sector duro aparece otro, y el ciclista debe reservar fuerzas para una parte final todavía más exigente.
    Conforme nos acercamos a la zona superior, la vegetación comienza a abrirse y las panorámicas adquieren una dimensión completamente alpina. El esfuerzo empieza a verse recompensado por las vistas hacia el valle y, especialmente, hacia el entorno del lago de Serre-Ponçon.
    El tramo final es el verdadero examen de la ascensión. La altimetría vuelve a mostrar numerosos porcentajes cercanos o superiores al 10%, y la sucesión de rampas hace que los últimos kilómetros parezcan todavía más largos de lo que realmente son.
    En los últimos kilómetros se alcanza una zona de montaña mucho más abierta, con praderas y espacios de vegetación baja. La sensación de estar completamente alejados de cualquier núcleo habitado aumenta a medida que nos acercamos a la cota máxima.
    Finalmente, alcanzamos el Mont Colombis, alrededor de los 1.734 metros de altitud. La llegada no supone únicamente la culminación de una subida de más de mil metros de desnivel, sino también la recompensa de unas panorámicas excepcionales sobre los Alpes y el entorno de Serre-Ponçon. 

    COL DU PARPAILLON (por La Condamine-Châtelard)

    El Col du Parpaillon es una de las ascensiones más singulares de los Alpes franceses y uno de los grandes santuarios del ciclismo de montaña sobre pistas sin asfaltar. Situado entre los valles del Ubaye y del Durance, su recorrido conduce hasta el célebre túnel del Parpaillon, excavado a más de 2.600 metros de altitud y convertido en el punto culminante de una antigua carretera militar construida entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Lo que hace especial al paso no es únicamente su desnivel o la altitud, sino el cambio radical de carácter que experimenta la carretera. Los primeros kilómetros permiten avanzar sobre asfalto, mientras que la parte superior se convierte en una verdadera aventura de montaña sobre una pista de piedras, muy irregular y con numerosos tramos donde la bicicleta exige concentración constante. El propio organismo turístico regional señala que la parte alta presenta un firme especialmente rocoso y difícil de recorrer, recomendando una bicicleta de montaña para afrontarla.
    Es un puerto especialmente apreciado por el cicloturismo de aventura y por el gravel. La antigua carretera militar nunca llegó a asfaltarse en su totalidad, circunstancia que ha permitido conservar uno de los recorridos de alta montaña más espectaculares de los Alpes. La pista comunica históricamente el valle del Ubaye con el entorno de Crévoux y Embrun y forma parte de diferentes itinerarios de gravel de los Alpes franceses. El túnel constituye además uno de los grandes objetivos del recorrido. Tiene algo más de 500 metros de longitud y atraviesa la montaña a unos 2.640 metros, en un ambiente oscuro, húmedo y frío que contrasta enormemente con el paisaje abierto de la ascensión, aunque, desde 2024, está cerrado el túnel por desprendimientos.
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    La ascensión comienza en La Condamine-Châtelard, alrededor de los 1.285 metros de altitud. Desde el principio, la carretera apunta hacia las montañas del Parpaillon y presenta una pendiente suficiente para dejar claro que los casi 1.400 metros de desnivel que tenemos por delante van a exigir un esfuerzo considerable. La altimetría adjunta plantea la ascensión desde La Condamine-Châtelard, partiendo aproximadamente de los 1.285 metros y alcanzando los 2.637 metros, con unos 1.350 metros de desnivel acumulado en alrededor de 18 kilómetros.


    📊Altimetría y características


  • Vertiente: Sureste, desde La Condamine-Châtelard.
  • Longitud: aproximadamente 17,8 km.
  • Desnivel positivo: aproximadamente 1.350 m.
  • Altitud inicial: 1.285 m.
  • Altitud final: 2.637 m.
  • Pendiente media: alrededor del 7,8%.
  • Pendiente máxima: aproximadamente 10%.
  • Primeros kilómetros: carretera asfaltada.
  • Parte superior: pista de montaña sin asfaltar.
  • Firme de la pista: muy pedregoso e irregular.
  • Tramo final de auténtica alta montaña.
  • Túnel del Parpaillon: algo más de 500 m, actualmente cerrado.
  • Bicicleta recomendable: gravel robusta o MTB.
  • Tráfico: muy escaso en comparación con los grandes puertos asfaltados.
  • Fuente: cyclingcols

    Los primeros kilómetros, partiendo de La Condamine-Châtelard (D900-D19), discurren todavía por carretera asfaltada. Es la parte más convencional de la subida y permite concentrarse exclusivamente en el esfuerzo, antes de que el recorrido vaya adquiriendo progresivamente su carácter de alta montaña.
    Durante este sector inicial, una sucesión de kilómetros generalmente comprendidos entre el 7% y el 10%, con máximas entre el 10 y el 12%. No existen grandes descansos y la pendiente obliga a encontrar desde el principio un ritmo sostenible. Es un inicio exigente.
    El paso por La Condamine-Châtelard y posteriormente por el entorno de Sainte-Anne-la-Condamine permite atravesar los últimos espacios habitados antes de introducirnos definitivamente en la montaña. El paisaje comienza a ganar amplitud y la vegetación se hace progresivamente más escasa.
    La carretera mantiene una trazada bastante directa durante buena parte del ascenso, aunque las numerosas curvas permiten ir ganando altura sobre el valle. A nuestras espaldas queda progresivamente más abajo el territorio del Ubaye.
    Aproximadamente a los seis kilómetros aparece uno de los momentos fundamentales de la ascensión: el final del asfalto al llegar a la Chapelle de Sainte-Anne. En torno a los 1.860 metros comienza la pista que conduce hacia el túnel, por lo que el Parpaillon cambia completamente de naturaleza.
    A partir de este punto ya no basta con controlar el desarrollo y la pendiente. El estado del firme pasa a ser un factor decisivo, porque la pista presenta mucha piedra suelta, zonas rotas y una superficie muy irregular que obliga a escoger cuidadosamente la trazada.
    La presencia de tanta piedra hace que algunos sectores resulten bastante más lentos de lo que podría sugerir su porcentaje de inclinación. Una rampa del 7% sobre asfalto y otra de la misma pendiente sobre este tipo de pista son dos esfuerzos completamente diferentes.
    El ciclista debe prestar especial atención a las piedras de mayor tamaño y a las zonas donde la pista se encuentra más deteriorada. La parte superior es muy pedregosa y el estado del firme puede llegar a convertir la subida en una experiencia técnicamente exigente, especialmente con bicicleta de gravel, como fue nuestro caso.
    A aproximadamente 8 kilómetros para coronar, en una zona prácticamente llena, tenemos referencia visual de la cabaña de Grand Parpaillon, junto al puente por el cual tendremos que pasar para afrontar el duro sector final.
    Este tramo resulta especialmente espectacular. La pista serpentea por la montaña y permite observar cómo el recorrido que acabamos de realizar queda cada vez más abajo. Es una ruta particularmente inhóspita y salvaje.
    La pendiente es muy constante, con porcentajes estables sobre el 8-10% y una pista cada vez en peor estado. La altimetría no muestra grandes descansos en la parte alta, de manera que el cansancio acumulado sobre el terreno pedregoso se suma a una inclinación que sigue rondando habitualmente valores elevados.
    Conforme nos acercamos a la cima, la vegetación queda reducida a pequeños espacios de pastizal y la montaña adquiere un aspecto mucho más desnudo. La pista aparece encajada entre las laderas y las grandes paredes del macizo del Parpaillon.
    Los últimos kilómetros son, sin duda, los más exigentes desde el punto de vista físico y técnico, tanto por la constante pendiente, por el deterioro del recorrido y porque llegamos a ellos después de muchos kilómetros de esfuerzo y sobre un firme que obliga a mantener constantemente la atención.
    La aproximación al túnel es uno de los momentos más impresionantes de la subida. El camino parece dirigirse hacia un enorme anfiteatro de montaña con innumerables curvas de herradura que remontan la ladera de la montaña.
    El Túnel del Parpaillon, visible a pocos metros de coronar, de algo más de 500 metros, constituye el auténtico símbolo de esta ascensión. Su interior es oscuro, húmedo y puede presentar barro, agua e incluso hielo, por lo que llevar iluminación resulta imprescindible cuando las condiciones permiten atravesarlo.
    Alcanzar la entrada del túnel supone prácticamente coronar la carretera del Parpaillon. Aunque el collado geográfico se encuentra a mayor altitud, el túnel es el punto culminante del itinerario ciclable habitual, situado en torno a los 2.637-2.645 metros.
    El contraste entre el inicio asfaltado y esta llegada sobre una pista llena de piedras es precisamente uno de los grandes atractivos de la escalada. Se comienza como una ascensión alpina convencional y se termina afrontando una auténtica pista de alta montaña, donde la bicicleta y el terreno adquieren tanta importancia como la pendiente.
    La llegada al túnel recompensa un esfuerzo considerable: unos 1.350 metros de desnivel, casi 18 kilómetros de ascensión y una parte final donde la dificultad del firme multiplica la exigencia física. El Parpaillon no es simplemente un puerto de montaña, sino una experiencia ciclista diferente, marcada por el silencio, la altitud y una pista que conserva prácticamente intacto el carácter de la antigua carretera militar.
    Conviene tener presente que la situación actual del túnel y de la pista puede no coincidir con la de la salida realizada. En agosto de 2025, las fuentes de información de carreteras alpinas indicaban el acceso cerrado, mientras que la Route des Grandes Alpes advertía del cierre del túnel por desprendimientos y desaconsejaba determinadas alternativas por la cresta.

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