ASCENSO A TIGNES-VAL CLARET (por Bourg-Saint-Maurice)

El ascenso a Tignes (2151 metros) es uno de los puertos largos y constantes más representativos de los Alpes franceses. Parte desde Bourg-Saint-Maurice, en pleno valle de la Tarentaise, y asciende de forma ininterrumpida durante más de 30 kilómetros hasta alcanzar la estación de esquí de Tignes, a más de 2.100 metros de altitud. Es una subida de fondo, la misma en varios kms al ascenso al coloso Col de l'Iseran, sin descansos reales, donde la gestión del esfuerzo y la resistencia marcan la diferencia. El entorno acompaña desde el inicio: bosque alpino, pueblos de montaña y, en los kilómetros finales, un paisaje plenamente de alta montaña, abierto y expuesto, que refuerza la sensación de estar afrontando un gran puerto.
Tignes es un nombre recurrente del Tour de Francia, escenario de finales de etapa memorables y de jornadas decisivas en la general. Ha sido llegada de etapa en varias ediciones, destacando por su dureza acumulada y por el impacto de la altitud en el rendimiento de los corredores.
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📊 Altimetría y características

  • Vertiente: Bourg-Saint-Maurice

  • Distancia aproximada: 30,2 km

  • Desnivel positivo: ~1.300 m

  • Altitud inicial: ~800 m

  • Altitud final: ~2.100 m (Tignes)

  • Pendiente media: ~4,3 %

  • Pendiente máxima puntual: alrededor del 10 %

  • Tipo de ascenso: largo, constante y de fondo

  • Estado del firme: excelente en toda la subida

  • Exposición al clima: alta en el tramo final

  • Entorno: alpino, cada vez más abierto según se gana altitud

Fuente: cyclingcols.com

El inicio en Bourg-Saint-Maurice es engañosamente suave, con pendientes moderadas que permiten encontrar ritmo mientras se abandona el fondo del valle sin sobresaltos. El ascenso remonta el val de Isère con una orientación hacia el suroeste por la D902.
Durante los primeros kilómetros, la carretera discurre entre bosque y zonas habitadas, con un trazado amplio que invita a subir con cadencia constante y sin sensación de agobio. De la localidad inicio, en plena Saboya, también parten grandes pasos y altos alpinos destacables como el comentado col de l'Iseran, el col du Petit Saint Bernard, fronterizo con Italia, o el ascenso a la estación de deportes de invierno de Arcs.
Como observamos en la altimetría, los primeros 8 kms son, básicamente, largas rectas con porcentajes muy suaves de falso llano.
Es a partir de pasar por encima del Torrent de la Sassière, km 8-9, cuando tenemos la primera rampa destacable con porcentajes durante los 6 kms siguientes sobre el 6-8%
Transitando por una vía ancha y en general en buen estado, enlazamos con varias y generosas curvas de herradura como la de la imagen superior, que nos conducen a la población de Sainte-Foy-Tarantaise, donde están las rampas más duras de este sector (8-9%).
La regularidad del trazado hace que el viento, cuando aparece, tenga un papel más determinante que la propia pendiente.
Aunque pedaleamos mayoritariamente por zona boscosa, en estas latitudes el valle es abierto y nos permite tener contacto visual. Cabe tener en cuenta que el valle es sumamente transitado.
Poco después de pasar por la localidad de La Thuile, disminuye algo la pendiente y se estabiliza entre el 4-5% durante los próximos 5 kms aproximadamente.
Poco a poco el valle es más cerrado y superadas las curvas de herradura anteriores, el trazado vuelve a ser casi rectilíneo.
En este sector pasamos por varios túneles, todos ellos bien iluminados y sin demasiada complicación, aunque es recomendable el uso de luz roja posterior.
El último túnel de este sector nos adentra en el entorno del embalse de Chevril, donde se vuelve a abrir el valle, donde la pendiente aumenta progresivamente. Dejamos a la derecha el primer desvío a Tignes por la población de Les Bréviéres (D87b). Sin embargo, tenemos que coger el segundo acceso.
La pendiente aumenta hasta el gran muro del embalse, donde nos desviaremos a la derecha por la D87a siguiendo las indicaciones con porcentajes que pasan del 8% a un pequeño tramo llano. 
Atravesamos el gran lago artificial y llegamos a la cota 1800 de Tignes. Tan solo nos quedará por afrontar los últimos 5 km con medias entre el 6 y el 8% hasta los 2 kms finales.
Pasamos por varias curvas de herradura sobre el 6%, balcón del entorno montañoso junto al precioso lago azul esmeralda.
La pendiente aumenta progresivamente teniendo las rampas más duras de estos kms finales a unos 3 kms para coronar. El firme sigue siendo impecable, ancho y bien señalizado, lo que facilita una pedalada fluida incluso en los tramos más duros.
Las curvas amplias y la visibilidad total del trazado refuerzan la sensación de gran ascenso alpino. A poco menos de 3 kms para coronar tenemos referencia visual del desenlace del ascenso.
Entramos en el dominio de Tignes donde finaliza la pendiente y tan solo nos quedará por realizar el último km y medio de falso llano.
En un entorno espectacular, bordeamos un pequeño lago hasta llegar a la zona más al oeste dirección Val Claret (Grande Motte), en la cota 2100, donde acaba la zona urbana.
Coronamos el alto a una altura de 2105 metros, en la zona de oficinas y donde tienen inicio los remontadores de la extensa pista de esquí.

ASCENSO A BIELERHÖHE- SILVRETTA HOCHALPENSTRASSE (por Landeck)

El ascenso a Bielerhöhe es uno de los grandes pasos alpinos de Austria, situado a más de 2.000 metros de altitud en el corazón del macizo de Silvretta, en la frontera natural entre Tirol y Vorarlberg. El puerto culmina junto al lago artificial de Silvretta-Stausee, un entorno de alta montaña espectacular, dominado por glaciares, picos afilados y amplios valles alpinos. La carretera que lo atraviesa, la mítica Silvretta-Hochalpenstrasse, es una de las rutas panorámicas más bellas de Europa.
Asimismo, es un destino de referencia para cicloturistas de fondo, amantes de los grandes puertos largos y sostenidos. Aunque no es habitual en grandes vueltas, su prestigio es enorme en marchas cicloturistas alpinas y rutas de varios días. Turísticamente, combina ciclismo, senderismo y paisaje de alta montaña, con servicios bien integrados y un entorno muy cuidado, lo que la convierte en una subida icónica tanto para pedalear como para disfrutar del viaje, dado que su dureza es moderada.
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📊 Altimetría y características

  • Distancia: ~48,7 km

  • Desnivel positivo: ~1.400 m

  • Altitud inicial: ~786 m (Landeck)

  • Altitud final: ~2.032 m

  • Pendiente media global: ~2,6 %

  • Pendiente media en el tramo final: ~8–9 %

  • Pendiente máxima puntual: hasta el 12 %

  • Tipo de ascensión: muy larga, progresiva y acumulativa

  • Estado del firme: excelente en toda la Silvretta-Hochalpenstrasse

  • Carretera: ancha, bien señalizada, curvas amplias. Vía de peaje para vehículos a motor

  • Exposición: alta en la parte final, clima cambiante

  • Dificultad: alta por longitud y final exigente

Fuente: cyclingcols
La salida desde Landeck (vía 171 a 188) es un poco engañosa, con una pendiente muy suave que permite calentar piernas mientras se avanza por el fondo del valle, todavía lejos de la alta montaña.
Los primeros kilómetros discurren de forma casi llana, con ligeros repechos que apenas se notan, ideales para rodar en grupo y mantener un ritmo constante sin apenas desgaste.
A medida que se gana altura, la carretera empieza a ondular suavemente, alternando falsos llanos con pequeñas rampas que van acumulando desnivel sin que el ciclista sea del todo consciente. En esta fase inicial suele haber bastante tráfico.
El paisaje se abre progresivamente, con prados alpinos y pueblos dispersos, mientras la pendiente sigue siendo muy contenida y agradecida.
En la zona intermedia aparece una subida más continua, todavía cómoda, que ya obliga a un pedaleo más constante y a empezar a gestionar el esfuerzo a largo plazo.
La carretera mantiene siempre una anchura generosa y un asfalto perfecto, lo que invita a mantener cadencia y evita tensiones innecesarias. Pasamos por varios túneles, todos ellos perfectamente señalizados e iluminados.
A mitad de ascensión, la sensación es más de ruta alpina que de puerto clásico, con kilómetros que pasan sin grandes sobresaltos pero con desgaste acumulado.
Poco a poco, el valle se estrecha y el entorno se vuelve más montañoso, anunciando que la parte realmente seria del ascenso se acerca.
Al superar la zona de Wirl y Galtür, la pendiente empieza a estabilizarse claramente por encima del 5 %, marcando el inicio del puerto en sentido estricto.
La carretera gana altura con mayor decisión, las curvas se suceden y el paisaje ya es plenamente alpino, con paredes rocosas y cumbres cercanas.
En este tramo la subida es constante, sin descansos reales, ideal para escaladores de ritmo, pero exigente para quien haya gastado fuerzas antes.
La altitud comienza a notarse y el clima puede cambiar rápidamente, con viento o temperaturas más bajas incluso en verano. A unos 7 kms para coronar pasamos por el peaje para vehículos a motor.
A falta de pocos kilómetros, la pendiente se endurece de forma clara, entrando en el tramo final de la Silvretta-Hochalpenstrasse. La vía queda prácticamente desierta de vehículos.
Las rampas alcanzan valores del 8–10 %, con alguna punta superior, convirtiendo el final en un verdadero puerto alpino. La vía divide diferentes lagos alpinos. El lugar es espectacular.
Las curvas de herradura aportan espectacularidad visual, pero no ofrecen grandes descansos, manteniendo la exigencia física. El final del paso es, sin duda, exigente.
El lago de Silvretta empieza a intuirse, aunque todavía queda trabajo por delante para alcanzarlo. Después de una larga recta dejando atrás los pequeños lagos, afrontamos las últimas y generosas curvas finales.
El esfuerzo se vuelve sostenido y mental, con un entorno cada vez más abierto y expuesto, típico de la alta montaña, donde perjudica bastante el viento. Pasamos de medias del 4-5% a un final alrededor del 9-10% de media.
En los últimos kilómetros, la pendiente se mantiene firme, obligando a una gestión cuidadosa del desarrollo y la cadencia. Las cotas máximas llegan al 12% al pasar por las últimas curvas.
La llegada al lago y al collado es impresionante, con un paisaje amplio, mineral y de auténtica alta montaña alpina una vez superada la diga del lago artificial. Al fondo, resquicios de un glaciar menguante.
Coronar Bielerhöhe (2037 metros) supone completar una ascensión de fondo, más marcada por la longitud y la acumulación de desnivel que por la dureza extrema, pero inolvidable por su entorno y continuidad.

PORT DE PORTIXOL (por Aleio de Malferit)

El ascenso al Portixol desde Aielo de Malferit se desarrolla en el interior de la provincia de Valencia, en una zona de transición entre la Vall d’Albaida y las primeras estribaciones montañosas que miran hacia el Comtat. Es un puerto largo, tendido y muy constante, que discurre entre campos de cultivo, pequeñas masías y laderas cada vez más abiertas conforme se gana altura. La sensación es de progresión continua hacia un entorno más solitario y elevado, lejos del tráfico y del bullicio de los valles.
Aunque no es un puerto habitual en el ciclismo profesional, el Portixol es muy apreciado por el cicloturismo por su regularidad y su longitud, ideal para trabajo de fondo. Es frecuente en rutas que enlazan la Vall d’Albaida con el interior alicantino, y también resulta atractivo para gravel y entrenamientos largos por su entorno tranquilo y su perfil poco agresivo pero persistente. También es posible su ascenso por Ontinyent y Vallada.
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📊 Altimetría y características

  • Distancia aproximada: 11,6 km

  • Desnivel cercano a los 500 m

  • Pendiente media en torno al 4 %

  • Altitud final cercana a los 780 m

  • Subida muy regular, sin rampas extremas

  • Buen firme durante todo el recorrido (vía CV-651)

  • Tramos expuestos al viento en la parte alta

Fuente: altimetrias.net
El arranque en Aielo de Malferit, partiendo de la CV-651, es suave y permite entrar en ritmo con facilidad, saliendo del casco urbano por una carretera amplia y bien asfaltada entre campos de cultivo.
Durante los primeros kilómetros la pendiente es moderada y constante, con largas rectas que permiten ver cómo se va abandonando el fondo del valle poco a poco.
La carretera discurre entre naranjos y pequeñas explotaciones agrícolas, con un paisaje muy abierto y sensación de amplitud visual.
A medida que se gana altura, el entorno se vuelve más rural y aparecen las primeras laderas cubiertas de pinar bajo y matorral mediterráneo.
El Port de Paller se alcanza sin brusquedades, con una pendiente sostenida que no llega a ser incómoda, pero que va sumando desgaste en las piernas.
Tras el collado aparece un tramo algo más irregular, con pequeños repechos que rompen el ritmo y obligan a gestionar bien el esfuerzo.
Cercanos al kilómetro 7, seguimos el desvío al Port de Portixol. El paso entra entonces en una zona más cerrada, donde la vegetación gana protagonismo y la carretera se encaja ligeramente en la ladera.
En la parte central se localizan las pendientes más serias del ascenso, rondando el 6–7 %, sin rampas explosivas pero claramente más exigentes.
Superado este bloque, el puerto concede un breve alivio con una pendiente más suave que permite recuperar antes del tramo final.
La carretera vuelve a abrirse y aparecen vistas más amplias del entorno montañoso, con sensación clara de estar ganando altitud.
El asfalto se mantiene en buen estado, aunque la vía es estrecha y muy tranquila, ideal para una subida sin tráfico.
En los últimos kilómetros la pendiente vuelve a estabilizarse, sin sobresaltos, pero con la fatiga acumulada haciendo acto de presencia.
Coronamos el paso de Portixol a una altura de 776 metros, con bonitas vistas del valle y un último km con una media entre el 5-6%.

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